Estudo destaca benefícios da proteção social antecipatória diante de crises climáticas. O post Proteção social antecipatória evita perdas humanas, sociais e econômicas no Brasil apareceu primeiro em Mídia NINJA.

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Estudo destaca benefícios da proteção social antecipatória diante de crises climáticas. O post Proteção social antecipatória evita perdas humanas, sociais e econômicas no Brasil apareceu primeiro em Mídia NINJA.

Seleção do LabPesquisa vai apoiar estudos sobre saúde urbana, biodiversidade e adaptação climática nas cidades amazônicas O post Programa abre edital para jovens pesquisadores da Amazônia Legal com bolsas de R$ 3,3 mil mensais apareceu primeiro em Mídia NINJA.

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Seleção do LabPesquisa vai apoiar estudos sobre saúde urbana, biodiversidade e adaptação climática nas cidades amazônicas O post Programa abre edital para jovens pesquisadores da Amazônia Legal com bolsas de R$ 3,3 mil mensais apareceu primeiro em Mídia NINJA.

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Judy and I just reviewed our youngest grandchildren’s report cards (Their older siblings mysteriously can’t find theirs!) and those Brooks kids seemingly are doing well.  The documents were filled with “Os” and “Ss,” which I guess are now the new “A” and “B.”  In-depth narratives – generated by either AI or hard-working teachers – densely […]

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Judy and I just reviewed our youngest grandchildren’s report cards (Their older siblings mysteriously can’t find theirs!) and those Brooks kids seemingly are doing well.  The documents were filled with “Os” and “Ss,” which I guess are now the new “A” and “B.”  In-depth narratives – generated by either AI or hard-working teachers – densely […]

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A Democratic state lawmaker is working on a bill to file next year in Frankfort that would try to regulate the impacts of hyperscale data centers and the transparency concerns swirling around those pending developments in the state.  Rep. Adam Moore, D-Lexington, proposed a bill during this year’s legislative session that sought to ensure electricity […]

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A Democratic state lawmaker is working on a bill to file next year in Frankfort that would try to regulate the impacts of hyperscale data centers and the transparency concerns swirling around those pending developments in the state.  Rep. Adam Moore, D-Lexington, proposed a bill during this year’s legislative session that sought to ensure electricity […]

Unos 2.000 caboverdianos y españoles vestidos con las camisetas de sus selecciones se reúnen en una plaza de este pueblo pesquero del Cantábrico para celebrar el partido, hacer aflorar emocionantes historias y acabar en una gran fiesta, dando una lección de convivencia. Crónica - El debutante Cabo Verde resiste el asedio de una España sin gol La Praza da Mariña en Burela se ha convertido este lunes en uno de los grandes epicentros del Mundial de fútbol, y en una gran fiesta caboverdiana para celebrar su primer e histórico punto en una Copa del Mundo, logrado contra España. Unas 2.000 personas se reunieron en esta plaza, con mayoría caboverdiana y con un estallido final de alegría, música y bailes. Este pueblo pesquero, donde casi el 10% de su población de apenas 10.000 habitantes es de origen caboverdiano, fue durante todo el día un hervidero de gente con camisetas de las selecciones de España y Cabo Verde, desde horas antes de que comenzase el partido.  Un par de horas antes del encuentro, todos reservan sitio ante la pantalla gigante instalada en la plaza. Está pinchando el conocido músico Alejandro Guillán, Baiuca, que lleva una camiseta verde poco identificable. “Hoy me he puesto la camiseta del Burela porque quiero mantener la neutralidad”, bromea. Hay niños, mayores, jóvenes, la mayoría con las camisetas de las selecciones, bailando y respirando el olor a salitre que desprende el Cantábrico. Los niños sentados delante, los jóvenes de pie y los mayores en unas sillas laterales, todo perfectamente ordenado. La mayoría de los caboverdianos llevan la camiseta de Cabo Verde, casi ninguno la de España. Sin embargo, hay muchos españoles con la camiseta de Cabo Verde. “Es que me cae más simpática la selección de Cabo Verde que la de España”, dice un joven ataviado con la elástica de los Tiburones Azules, estampada en la espalda con el once de la selección, donde destaca por encima de todos la figura de Pedro Leitão Brito, Bubista, el entrenador y héroe del país que ha clasificado a su selección para el Mundial. Comienza el partido con sonido en directo de la Radio Galega para el público, que se entusiasma con el pitido inicial. En medio de esta plaza, camufladas entre la pasión del fútbol, se esconden emocionantes historias de emigración, pérdidas recientes o viejas amistades. Público en Burela viendo el partido de España contra Cabo Verde Al fondo, en una esquina de la plaza, hay un puesto de comida de Cabo Verde, donde no falta la cachupa, el plato estrella de su gastronomía. En un lateral está, vestida de luto riguroso, Antonina Semedo, integrante del grupo caboverdiano Batuko Tabanka, que actuará al finalizar el encuentro. Antonina fue de las primeras mujeres en llegar a Burela y es una institución en el pueblo. En un bar de Burela había un mural con tres mujeres dibujadas: la poeta Rosalía de Castro, la pintora Maruja Mallo y Antonina Semedo. Con un ojo puesto en la narración del partido, explica que hoy no subirá al escenario. “Todavía no tengo mucho ánimo, porque mi marido ha fallecido hace cuatro meses y después pasó lo que ya todo el mundo sabe, que todavía está fresco”, confiesa. Su marido se llamaba Paulo Lopes, le encantaba el fútbol, y fue de los primeros caboverdianos en llegar a Burela a finales de los 70. Igual que ella, era muy querido en el pueblo. La frase “lo que todo el mundo sabe”, se refiere a un acto vandálico en la lápida de su nicho, donde aparecieron unas pintadas escritas con “fóra, fóra” (fuera, fuera), algo inédito en un pueblo donde existe una gran convivencia. La respuesta de todo el pueblo fue contundente apoyando a Antonina, con manifestación incluida. No actuará, pero está ayudando a montar los puestos de comida y no se quiere perder el partido en la plaza porque “esto es histórico y nunca hemos visto nada igual, aunque no ganase Cabo Verde, nosotros ya hemos ganado estando en el Mundial”. La plaza está empapelada de pancartas con lemas que llaman a la convivencia como “os invitamos a celebrar un empate” o “partido en Atlanta, amistoso en Burela”. Cada vez que Cabo Verde se aproxima a la portería de España, la plaza ruge mucho más que cuando ataca España.  El narrador de la Radio Galega César Mendez, lanza una encuesta en directo para ver qué afición es la más numerosa y la de Cabo Verde gana por goleada. Sobre todo aclaman al héroe del partido, el veterano portero Vozinha, un profesional modesto que ha pulido la goma de sus guantes en ligas menores en países como Chipre o Moldavia, y con 40 años consume sus últimos días e profesional en el modesto Chaves de la Segunda División Portuguesa. Gracias a sus soberbias paradas el partido se va con empate a cero al descanso. El lema de la invitación a celebrar el empate parece un buen titular por ahora. Hay muchísimas camisetas de la selección de Cabo Verde entre el público, pero no es fácil conseguirlas, ni siquiera en Burela. En medio de la plaza está atareado hablando por el móvil Pablo Rivadulla, el productor de este evento alrededor del partido denominado De Cabo a Cabo, junto con Anxo Ferreira y la asociación Fanto Fantini. Rivadulla ayuda a ordenar las numerosas emisoras de radio y televisiones que piden caboverdianos y burelenses para sus entrevistas en directo, esperando pacientes para ser entrevistados, atezados con banderas y camisetas de su selección. Está trabajando a tope, pero él también guarda una de las buenas historias que afloran con este partido y para él también es un día especial. “He sido futbolista y he jugado con Borja Iglesias y con Stopira, uno de los futbolistas de referencia de Cabo Verde”, confiesa. Coincidió con Borja Iglesias jugando en el colegio La Salle y con Ianique dos Santos, Stopira, en el Deportivo, equipo en el que el caboverdiano militó en el filial, el Fabril. Rivadulla llegó a hacer una pretemporada y debutar con el primer equipo del Deportivo de la mano de Joaquín Caparrós, “pero no tuve la cabeza de Borja Iglesias” explica. Por su parte, el veterano defensor Stopira, que hoy está en el banquillo, ha sido uno de los futbolistas de moda este año en Portugal. Juega en el Torreense, un modesto equipo de la Segunda División portuguesa, que se coló en la final de la Copa de Portugal. Un gol suyo en los últimos minutos de la prórroga tumbó al gigante Sporting de Lisboa, logrando el hito de clasificar a un equipo de Segunda División portuguesa para la Europa League. La plaza de Burela, llena de personas viendo el partido de España contra Cabo Verde No se ven camisetas de Stopira en la plaza. Entre otras cosas porque las camisetas de España llevan estampados los nombres de sus estrellas: Oyarzábal, Yamal, Pedri o Gavi, y las de Cabo Verde están todas sin nombre. Como si fuesen una selección de héroes anónimos, aunque tengan ídolos como el goleador Ryan Mendes o el veterano Vozinha. Lo que sí se ven es bolsas de tela con la cara estampada de la cantante Cesária Évora, la Diva de los pies descalzos, emblema del país, que ha popularizado himnos caboverdianos como Sodade (saudade), apelando a la nostalgia de este país de emigrantes. “Hay muchos caboverdianos aquí, pero las camisetas son más difíciles de conseguir de lo que parece. Ellos las van pidiendo por Internet o alguno que las trae. Hoy he conseguido unas cuantas en Ferrol para hacer un sorte”, explica el productor Pablo Rivadulla. “Yo tengo camisetas porque hace quince días estuve en Cabo Verde y traje seis o siete para familia y amigos”, dice Manuel Mendes, otro caboverdiano nacido en Burela, que narra la locura que se está viviendo en Praia, la capital del país. “Hay banderas del país por todas partes y de cada dos personas, una lleva la camiseta de la selección”. La segunda parte del partido arranca y cada vez hay más tensión en la Praza da Mariña. Cada aproximación de Cabo Verde es una fiesta, cada parada de Vozinha, el hombre del partido, es una explosión de alegría. “Ahora tienen que sacar toda la artillería para ganarnos”, dice un joven envuelto en la bandera de los Tiburones Azules, cuando Luis de la Fuente introduce en el campo a Lamine Yamal y Nico Williams. A cada parada de Vozinha, el narrador de la Radio Galega reclama una calle para el portero en Burela y la plaza estalla de júbilo. Los últimos minutos son una agonía para Cabo Verde, con España volcada sobre la meta de los africanos. Pero ellos viven una tensión calmada, como reza el lema en la parte baja de algunas de sus camisetas: “No stress”. El árbitro suma cinco minutos de prolongación y prolonga el sufrimiento, hasta el pitido final que da lugar a una fiesta impensable al inicio del partido. “Empatamos, pero es como si ganásemos el mundial, nunca soñamos esto”, dice una joven con los ojos vidriosos de la emoción y una gorra de Cabo Verde.  Mientras, Antonina Semedo sirve al fondo las últimas cachupas y recuerda a su marido emocionada “He echado mucho de menos a Paulo hoy, porque a él le gustaba mucho el fútbol y hubiese disfrutado esta fiesta”, dice con una extraña mezcla de tristeza y alegría contenida, después del disgusto de las feas pintadas en su nicho. Es un día de emociones fuertes y por lo que se intuye, puede que una noche muy larga para los caboverdianos de Burela.

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Unos 2.000 caboverdianos y españoles vestidos con las camisetas de sus selecciones se reúnen en una plaza de este pueblo pesquero del Cantábrico para celebrar el partido, hacer aflorar emocionantes historias y acabar en una gran fiesta, dando una lección de convivencia. Crónica - El debutante Cabo Verde resiste el asedio de una España sin gol La Praza da Mariña en Burela se ha convertido este lunes en uno de los grandes epicentros del Mundial de fútbol, y en una gran fiesta caboverdiana para celebrar su primer e histórico punto en una Copa del Mundo, logrado contra España. Unas 2.000 personas se reunieron en esta plaza, con mayoría caboverdiana y con un estallido final de alegría, música y bailes. Este pueblo pesquero, donde casi el 10% de su población de apenas 10.000 habitantes es de origen caboverdiano, fue durante todo el día un hervidero de gente con camisetas de las selecciones de España y Cabo Verde, desde horas antes de que comenzase el partido.  Un par de horas antes del encuentro, todos reservan sitio ante la pantalla gigante instalada en la plaza. Está pinchando el conocido músico Alejandro Guillán, Baiuca, que lleva una camiseta verde poco identificable. “Hoy me he puesto la camiseta del Burela porque quiero mantener la neutralidad”, bromea. Hay niños, mayores, jóvenes, la mayoría con las camisetas de las selecciones, bailando y respirando el olor a salitre que desprende el Cantábrico. Los niños sentados delante, los jóvenes de pie y los mayores en unas sillas laterales, todo perfectamente ordenado. La mayoría de los caboverdianos llevan la camiseta de Cabo Verde, casi ninguno la de España. Sin embargo, hay muchos españoles con la camiseta de Cabo Verde. “Es que me cae más simpática la selección de Cabo Verde que la de España”, dice un joven ataviado con la elástica de los Tiburones Azules, estampada en la espalda con el once de la selección, donde destaca por encima de todos la figura de Pedro Leitão Brito, Bubista, el entrenador y héroe del país que ha clasificado a su selección para el Mundial. Comienza el partido con sonido en directo de la Radio Galega para el público, que se entusiasma con el pitido inicial. En medio de esta plaza, camufladas entre la pasión del fútbol, se esconden emocionantes historias de emigración, pérdidas recientes o viejas amistades. Público en Burela viendo el partido de España contra Cabo Verde Al fondo, en una esquina de la plaza, hay un puesto de comida de Cabo Verde, donde no falta la cachupa, el plato estrella de su gastronomía. En un lateral está, vestida de luto riguroso, Antonina Semedo, integrante del grupo caboverdiano Batuko Tabanka, que actuará al finalizar el encuentro. Antonina fue de las primeras mujeres en llegar a Burela y es una institución en el pueblo. En un bar de Burela había un mural con tres mujeres dibujadas: la poeta Rosalía de Castro, la pintora Maruja Mallo y Antonina Semedo. Con un ojo puesto en la narración del partido, explica que hoy no subirá al escenario. “Todavía no tengo mucho ánimo, porque mi marido ha fallecido hace cuatro meses y después pasó lo que ya todo el mundo sabe, que todavía está fresco”, confiesa. Su marido se llamaba Paulo Lopes, le encantaba el fútbol, y fue de los primeros caboverdianos en llegar a Burela a finales de los 70. Igual que ella, era muy querido en el pueblo. La frase “lo que todo el mundo sabe”, se refiere a un acto vandálico en la lápida de su nicho, donde aparecieron unas pintadas escritas con “fóra, fóra” (fuera, fuera), algo inédito en un pueblo donde existe una gran convivencia. La respuesta de todo el pueblo fue contundente apoyando a Antonina, con manifestación incluida. No actuará, pero está ayudando a montar los puestos de comida y no se quiere perder el partido en la plaza porque “esto es histórico y nunca hemos visto nada igual, aunque no ganase Cabo Verde, nosotros ya hemos ganado estando en el Mundial”. La plaza está empapelada de pancartas con lemas que llaman a la convivencia como “os invitamos a celebrar un empate” o “partido en Atlanta, amistoso en Burela”. Cada vez que Cabo Verde se aproxima a la portería de España, la plaza ruge mucho más que cuando ataca España.  El narrador de la Radio Galega César Mendez, lanza una encuesta en directo para ver qué afición es la más numerosa y la de Cabo Verde gana por goleada. Sobre todo aclaman al héroe del partido, el veterano portero Vozinha, un profesional modesto que ha pulido la goma de sus guantes en ligas menores en países como Chipre o Moldavia, y con 40 años consume sus últimos días e profesional en el modesto Chaves de la Segunda División Portuguesa. Gracias a sus soberbias paradas el partido se va con empate a cero al descanso. El lema de la invitación a celebrar el empate parece un buen titular por ahora. Hay muchísimas camisetas de la selección de Cabo Verde entre el público, pero no es fácil conseguirlas, ni siquiera en Burela. En medio de la plaza está atareado hablando por el móvil Pablo Rivadulla, el productor de este evento alrededor del partido denominado De Cabo a Cabo, junto con Anxo Ferreira y la asociación Fanto Fantini. Rivadulla ayuda a ordenar las numerosas emisoras de radio y televisiones que piden caboverdianos y burelenses para sus entrevistas en directo, esperando pacientes para ser entrevistados, atezados con banderas y camisetas de su selección. Está trabajando a tope, pero él también guarda una de las buenas historias que afloran con este partido y para él también es un día especial. “He sido futbolista y he jugado con Borja Iglesias y con Stopira, uno de los futbolistas de referencia de Cabo Verde”, confiesa. Coincidió con Borja Iglesias jugando en el colegio La Salle y con Ianique dos Santos, Stopira, en el Deportivo, equipo en el que el caboverdiano militó en el filial, el Fabril. Rivadulla llegó a hacer una pretemporada y debutar con el primer equipo del Deportivo de la mano de Joaquín Caparrós, “pero no tuve la cabeza de Borja Iglesias” explica. Por su parte, el veterano defensor Stopira, que hoy está en el banquillo, ha sido uno de los futbolistas de moda este año en Portugal. Juega en el Torreense, un modesto equipo de la Segunda División portuguesa, que se coló en la final de la Copa de Portugal. Un gol suyo en los últimos minutos de la prórroga tumbó al gigante Sporting de Lisboa, logrando el hito de clasificar a un equipo de Segunda División portuguesa para la Europa League. La plaza de Burela, llena de personas viendo el partido de España contra Cabo Verde No se ven camisetas de Stopira en la plaza. Entre otras cosas porque las camisetas de España llevan estampados los nombres de sus estrellas: Oyarzábal, Yamal, Pedri o Gavi, y las de Cabo Verde están todas sin nombre. Como si fuesen una selección de héroes anónimos, aunque tengan ídolos como el goleador Ryan Mendes o el veterano Vozinha. Lo que sí se ven es bolsas de tela con la cara estampada de la cantante Cesária Évora, la Diva de los pies descalzos, emblema del país, que ha popularizado himnos caboverdianos como Sodade (saudade), apelando a la nostalgia de este país de emigrantes. “Hay muchos caboverdianos aquí, pero las camisetas son más difíciles de conseguir de lo que parece. Ellos las van pidiendo por Internet o alguno que las trae. Hoy he conseguido unas cuantas en Ferrol para hacer un sorte”, explica el productor Pablo Rivadulla. “Yo tengo camisetas porque hace quince días estuve en Cabo Verde y traje seis o siete para familia y amigos”, dice Manuel Mendes, otro caboverdiano nacido en Burela, que narra la locura que se está viviendo en Praia, la capital del país. “Hay banderas del país por todas partes y de cada dos personas, una lleva la camiseta de la selección”. La segunda parte del partido arranca y cada vez hay más tensión en la Praza da Mariña. Cada aproximación de Cabo Verde es una fiesta, cada parada de Vozinha, el hombre del partido, es una explosión de alegría. “Ahora tienen que sacar toda la artillería para ganarnos”, dice un joven envuelto en la bandera de los Tiburones Azules, cuando Luis de la Fuente introduce en el campo a Lamine Yamal y Nico Williams. A cada parada de Vozinha, el narrador de la Radio Galega reclama una calle para el portero en Burela y la plaza estalla de júbilo. Los últimos minutos son una agonía para Cabo Verde, con España volcada sobre la meta de los africanos. Pero ellos viven una tensión calmada, como reza el lema en la parte baja de algunas de sus camisetas: “No stress”. El árbitro suma cinco minutos de prolongación y prolonga el sufrimiento, hasta el pitido final que da lugar a una fiesta impensable al inicio del partido. “Empatamos, pero es como si ganásemos el mundial, nunca soñamos esto”, dice una joven con los ojos vidriosos de la emoción y una gorra de Cabo Verde.  Mientras, Antonina Semedo sirve al fondo las últimas cachupas y recuerda a su marido emocionada “He echado mucho de menos a Paulo hoy, porque a él le gustaba mucho el fútbol y hubiese disfrutado esta fiesta”, dice con una extraña mezcla de tristeza y alegría contenida, después del disgusto de las feas pintadas en su nicho. Es un día de emociones fuertes y por lo que se intuye, puede que una noche muy larga para los caboverdianos de Burela.

The Israel Defense Forces refers to the systematic demolition of hundreds of homes in the Jenin, Tulkarm and Nur Shams refugee camps as “spatial restructuring,” a bureaucratic euphemism for operations designed to create maneuvering space. For years, Israel has used house demolitions in the West Bank as a punitive measure against terrorists, but over the... The post ‘Spatial restructuring’ razes hundreds of residences in West Bank refugee camps appeared first on The Forward.

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The Israel Defense Forces refers to the systematic demolition of hundreds of homes in the Jenin, Tulkarm and Nur Shams refugee camps as “spatial restructuring,” a bureaucratic euphemism for operations designed to create maneuvering space. For years, Israel has used house demolitions in the West Bank as a punitive measure against terrorists, but over the... The post ‘Spatial restructuring’ razes hundreds of residences in West Bank refugee camps appeared first on The Forward.

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BridgeDetroit
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The weekend vandalism comes days after a pair of community meetings were held by the district to answer questions and gather feedback from residents and alumni, many upset, over a future sports complex that will be built on the site.

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The weekend vandalism comes days after a pair of community meetings were held by the district to answer questions and gather feedback from residents and alumni, many upset, over a future sports complex that will be built on the site.

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Iowa Capital Dispatch
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CJ Bio America Inc., a biotechnology plant in Fort Dodge, has agreed to pay more than $90,000 to the state for a spill that resulted in a fish kill in Lizard Creek, according to a consent order with the Iowa Department of Natural Resources.  The spill occurred in April 2025, when the facility, which manufactures […]

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CJ Bio America Inc., a biotechnology plant in Fort Dodge, has agreed to pay more than $90,000 to the state for a spill that resulted in a fish kill in Lizard Creek, according to a consent order with the Iowa Department of Natural Resources.  The spill occurred in April 2025, when the facility, which manufactures […]

A profile of Jewish writer Aaron Kreuter. The post Writer and anti-Zionist Jew challenges the traditional North American Jewish literary cannon appeared first on rabble.ca.

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Outras Palavras
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Seminário da FESPSP debate desigualdades e políticas urbanas na metrópole. Em pauta, privatização do espaço público, planejamento e crise climática. Será lançado livro que revisita SP: Crescimento e Pobreza, obra clássica dos estudos urbanos publicada nos anos 70 The post Cidades: O visível e o invisível em São Paulo appeared first on Outras Palavras.

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Seminário da FESPSP debate desigualdades e políticas urbanas na metrópole. Em pauta, privatização do espaço público, planejamento e crise climática. Será lançado livro que revisita SP: Crescimento e Pobreza, obra clássica dos estudos urbanos publicada nos anos 70 The post Cidades: O visível e o invisível em São Paulo appeared first on Outras Palavras.

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Mídia NINJA
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A evolução das participações de árbitras na copa do mundo entre os anos 90 aos anos 2000 O post A conquista de um espaço antes negado apareceu primeiro em Mídia NINJA.

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A evolução das participações de árbitras na copa do mundo entre os anos 90 aos anos 2000 O post A conquista de um espaço antes negado apareceu primeiro em Mídia NINJA.

On June 5, Australian authorities announced that they confiscated more than 100,000 live exotic cockroaches from an unnamed commercial breeder in Bathurst, a town in New South Wales (NSW), about 200 kilometers (124 miles) west of Sydney. It was the largest bust of illegal invertebrates ever made in the country. The insects were estimated to […]

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On June 5, Australian authorities announced that they confiscated more than 100,000 live exotic cockroaches from an unnamed commercial breeder in Bathurst, a town in New South Wales (NSW), about 200 kilometers (124 miles) west of Sydney. It was the largest bust of illegal invertebrates ever made in the country. The insects were estimated to […]

С самим Трампом Зеленский встретится на G7

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Este artículo ha sido actualizado para incluir una declaración de la abogada de los demandantes, Geneviéve Jones-Wright. Un grupo de defensa comunitaria está demandando al Departamento de Policía de San Diego por clasificar incorrectamente quejas contra agentes para evitar su revisión por la Comisión independiente de Prácticas Policiales. El Departamento de Policía de San Diego […]

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Este artículo ha sido actualizado para incluir una declaración de la abogada de los demandantes, Geneviéve Jones-Wright. Un grupo de defensa comunitaria está demandando al Departamento de Policía de San Diego por clasificar incorrectamente quejas contra agentes para evitar su revisión por la Comisión independiente de Prácticas Policiales. El Departamento de Policía de San Diego […]

La campeona de Europa se estrella contra el orden de la debutante africana y contra un portero semiprofesional que recibió el premio al mejor jugador del partidoEl Mundial de Calígula Como siempre, depende de qué antecedente queramos elegir. En el capítulo inmediatamente anterior, hace exactamente 23 meses, Mikel Oyarzabal, acabó tirándose al suelo para empujar el balón a la red cuando faltaban cuatro minutos para que se cumplieran los 90 de la final de la Eurocopa contra Inglaterra. El delantero de la Real Sociedad, un tipo normal, la antítesis de las estrellas de yate y avión privado, escribía junto a Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri, Cucurella y toda esa joven generación de talentosos futbolistas otra página de oro en la historia del deporte más seguido en el planeta. La cuarta Eurocopa de la selección, tres de ellas en lo que va de siglo (2008, 2012, 2024). Pero si tomamos como referencia el último mundial, aquella extraña competición que los petrodólares de Catar y la FIFA obligaron a disputar en invierno, hubo otro grupo excepcional de jugadores que cayeron en los penaltis contra Marruecos, al que no lograron meter un gol en todo el partido. Entonces, la mitad más ruidosa del país culpó con furia al entrenador, Luis Enrique, despedido a garrotazos en portadas y tertulias de radio.  Hace ya cuatro años de todo aquello, Luis Enrique es ahora uno de los mejores entrenadores del mundo a ojos de la crítica y la persona que lo había contratado para el puesto, Luis Rubiales, ha desaparecido de nuestras vidas dejando en la hemeroteca una condena por agresión a la futbolista Jenny Hermoso y el bochorno de embadurnar el primer mundial de la selección femenina. Todo eso ha pasado en los últimos cuatro años. Todo eso que sirve para explicar la difusa frontera entre la gloria y el desastre en el deporte. Un penalti fallado, un balón al poste, un calambre en el gemelo… cualquier detalle puede propiciar que la moneda salga cruz.  Pero nada de eso importa cuando tu equipo debuta en la Copa del Mundo, máxime si la prensa que, conviene no olvidarlo, vive de vender periódicos (ya sea festejando la gloria o cebándose en la debacle) le haya colgado la etiqueta de favorito. No ya para el partido inaugural, para salir campeón. Asumimos que no hay nada más resultadista que el periodismo deportivo, donde además de los titulares, el relato entero puede cambiar en el último minuto solo con que el balón acabe en la red, da igual de la forma que sea. Van tres párrafos de preliminares porque todas las cautelas son pocas antes de escribir la primera crónica de fútbol de elDiario.es a punto de cumplir 14 años de vida.  España contra Cabo Verde, una campeona del mundo y de tres eurocopas frente a una selección debutante. Partido trampa para el favorito, una oportunidad para el nuevo. Los africanos plantearon su estreno como un ejercicio de resistencia y lograron que en el primer cuarto del partido apenas sucediese nada. El balón lo tenía España, sí, pero de forma pacífica, casi inofensiva. Cabo Verde achicó espacios con dos líneas de defensa muy juntas y la esperanza de aprovechar un contraataque que no acababa de llegar. España presionaba muy arriba para robar el balón pronto y poder generar peligro. Tampoco demasiado.    El escenario cambió levemente tras la pausa de recaudación de la FIFA, una interrupción para colocar anuncios que se intenta camuflar como cuidados para los futbolistas. En ese segundo cuarto de este deporte nuevo que se ha estrenado en este mundial y que ya no tiene dos partes, emergió durante unos minutos Pedri para tomar el control del juego y hacerlo algo menos previsible. Dicen los entrenadores que el peligro por las bandas se genera apareciendo y no estando, y eso fue lo que intentó Cucurella por el flanco izquierdo. De sus combinaciones con Pedri salieron las primeras oportunidades claras: primero para asistir a Ferran que tiró al palo. Y el cabezazo posterior de Oyarzabal lo atajó un portero semiprofesional de 40 años llamado Bozinha. El guardameta de Cabo Verde acabó recibiendo el premio de mejor jugador del partido porque minutos después volvió a evitar el gol de Ferrán. Y otro de Oyarzabal y cada balón que le llegó en los 90 minutos. Eso también es el Mundial. Animado por el resultado, Livramento, delantero de Cabo Verde hasta trató de sorprender a Unai Simón desde el medio del campo. Un espejismo en medio del asedio de la favorita, que también fue en vano. No era el día de sus delanteros, ni tampoco de sus mediocampistas. Llegó el descanso y tras él, todo continuó muy parecido. Cabo Verde en la resistencia. España dueña del balón porque como dijo un día Johan Cruyff: “Mientras yo tengo el balón, no lo tiene el otro, y de momento solo se juega con uno”. Este lunes en Atlanta, esa fórmula que propició los mayores éxitos del fútbol español no fue suficiente. Y eso que el partido tenía pinta de cambiar cuando Lamine Yamal, convaleciente de una lesión, abandonó la nevera sobre la que estuvo sentado los dos primeros cuartos para ingresar en el césped. Fue ya tras la segunda pausa de recaudación, el cuarto tiempo. Su mera presencia en el rectángulo provocó un montón de cosas: que Cabo Verde en su primera jugada tuviese a tres jugadores pendientes de él y que se generaran espacios en otros lugares del campo para el ataque español. Que en la segunda le diera un pase a Llorente que centró y propició la ocasión más clara del partido. Que al ver todo eso, el seleccionador africano decidiese hacer un cambio para poner a un defensa fresco a marcarlo. En la tercera, con el exterior de su bota asistió a Olmo y el disparo posterior de Oyarzabal lo acabó desviando un defensa a córner. Todo en apenas diez minutos. Pero no era el día, Cabo Verde veía más cerca su gesta y también Lamine acabó por contagiarse. El equipo africano llegó a amenazar por primera vez con seriedad la portería española en el minuto 89 a la salida de un córner. Ahí rozó la gesta completa, si no lo fuera ya este empate contra una de las favoritas en su primer partido del mundial. Las crónicas de la prensa seria dirán que España tuvo el control durante la mayor parte del encuentro. Los estadísticos del fútbol tratarán de racionalizarlo con números: 801 pases de España (734 de ellos precisos) frente a 279 (205 precisos) de Cabo Verde. O las ocasiones (27 tiros de España, siete de ellos a puerta y uno al palo) por seis de los africanos, solo uno entre los tres palos (en el último minuto). Pero en el deporte -y en el fútbol menos que en ninguno- ni valen los adjetivos ni las tablas de Excel. A partir del pitido final del árbitro, se sucederán los estados de ánimo, las prisas que ya se adivinan en los comentaristas de partidos... Tal vez afloren los malos augurios para rememorar épocas pasadas. Además del último mundial en que España cayó en octavos de final y de su último oro en la Eurocopa, hay todavía un tercer antecedente, en la única Copa del Mundo que ganó: España empezó perdiendo contra Suiza por uno a cero. Entre el “Iniesta de mi vida”, el beso de Casillas y todo lo que vino después, pocos lo recuerdan. También entonces, como sucederá ahora, arreciaron las críticas. Al seleccionador, al juego, a la falta de gol. La cosa acabó con un país en recesión festejándolo en la calle. Hay mucha gente intentando domar el fútbol e incluso cambiando sus reglas, pero de momento sigue siendo un juego imprevisible. Por eso una selección debutante, con titulares que juegan en la segunda división turca puede empatar con la favorita al trono. Y hasta disponer de una ocasión clara de gol en el último minuto.

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elDiario.es
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La campeona de Europa se estrella contra el orden de la debutante africana y contra un portero semiprofesional que recibió el premio al mejor jugador del partidoEl Mundial de Calígula Como siempre, depende de qué antecedente queramos elegir. En el capítulo inmediatamente anterior, hace exactamente 23 meses, Mikel Oyarzabal, acabó tirándose al suelo para empujar el balón a la red cuando faltaban cuatro minutos para que se cumplieran los 90 de la final de la Eurocopa contra Inglaterra. El delantero de la Real Sociedad, un tipo normal, la antítesis de las estrellas de yate y avión privado, escribía junto a Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri, Cucurella y toda esa joven generación de talentosos futbolistas otra página de oro en la historia del deporte más seguido en el planeta. La cuarta Eurocopa de la selección, tres de ellas en lo que va de siglo (2008, 2012, 2024). Pero si tomamos como referencia el último mundial, aquella extraña competición que los petrodólares de Catar y la FIFA obligaron a disputar en invierno, hubo otro grupo excepcional de jugadores que cayeron en los penaltis contra Marruecos, al que no lograron meter un gol en todo el partido. Entonces, la mitad más ruidosa del país culpó con furia al entrenador, Luis Enrique, despedido a garrotazos en portadas y tertulias de radio.  Hace ya cuatro años de todo aquello, Luis Enrique es ahora uno de los mejores entrenadores del mundo a ojos de la crítica y la persona que lo había contratado para el puesto, Luis Rubiales, ha desaparecido de nuestras vidas dejando en la hemeroteca una condena por agresión a la futbolista Jenny Hermoso y el bochorno de embadurnar el primer mundial de la selección femenina. Todo eso ha pasado en los últimos cuatro años. Todo eso que sirve para explicar la difusa frontera entre la gloria y el desastre en el deporte. Un penalti fallado, un balón al poste, un calambre en el gemelo… cualquier detalle puede propiciar que la moneda salga cruz.  Pero nada de eso importa cuando tu equipo debuta en la Copa del Mundo, máxime si la prensa que, conviene no olvidarlo, vive de vender periódicos (ya sea festejando la gloria o cebándose en la debacle) le haya colgado la etiqueta de favorito. No ya para el partido inaugural, para salir campeón. Asumimos que no hay nada más resultadista que el periodismo deportivo, donde además de los titulares, el relato entero puede cambiar en el último minuto solo con que el balón acabe en la red, da igual de la forma que sea. Van tres párrafos de preliminares porque todas las cautelas son pocas antes de escribir la primera crónica de fútbol de elDiario.es a punto de cumplir 14 años de vida.  España contra Cabo Verde, una campeona del mundo y de tres eurocopas frente a una selección debutante. Partido trampa para el favorito, una oportunidad para el nuevo. Los africanos plantearon su estreno como un ejercicio de resistencia y lograron que en el primer cuarto del partido apenas sucediese nada. El balón lo tenía España, sí, pero de forma pacífica, casi inofensiva. Cabo Verde achicó espacios con dos líneas de defensa muy juntas y la esperanza de aprovechar un contraataque que no acababa de llegar. España presionaba muy arriba para robar el balón pronto y poder generar peligro. Tampoco demasiado.    El escenario cambió levemente tras la pausa de recaudación de la FIFA, una interrupción para colocar anuncios que se intenta camuflar como cuidados para los futbolistas. En ese segundo cuarto de este deporte nuevo que se ha estrenado en este mundial y que ya no tiene dos partes, emergió durante unos minutos Pedri para tomar el control del juego y hacerlo algo menos previsible. Dicen los entrenadores que el peligro por las bandas se genera apareciendo y no estando, y eso fue lo que intentó Cucurella por el flanco izquierdo. De sus combinaciones con Pedri salieron las primeras oportunidades claras: primero para asistir a Ferran que tiró al palo. Y el cabezazo posterior de Oyarzabal lo atajó un portero semiprofesional de 40 años llamado Bozinha. El guardameta de Cabo Verde acabó recibiendo el premio de mejor jugador del partido porque minutos después volvió a evitar el gol de Ferrán. Y otro de Oyarzabal y cada balón que le llegó en los 90 minutos. Eso también es el Mundial. Animado por el resultado, Livramento, delantero de Cabo Verde hasta trató de sorprender a Unai Simón desde el medio del campo. Un espejismo en medio del asedio de la favorita, que también fue en vano. No era el día de sus delanteros, ni tampoco de sus mediocampistas. Llegó el descanso y tras él, todo continuó muy parecido. Cabo Verde en la resistencia. España dueña del balón porque como dijo un día Johan Cruyff: “Mientras yo tengo el balón, no lo tiene el otro, y de momento solo se juega con uno”. Este lunes en Atlanta, esa fórmula que propició los mayores éxitos del fútbol español no fue suficiente. Y eso que el partido tenía pinta de cambiar cuando Lamine Yamal, convaleciente de una lesión, abandonó la nevera sobre la que estuvo sentado los dos primeros cuartos para ingresar en el césped. Fue ya tras la segunda pausa de recaudación, el cuarto tiempo. Su mera presencia en el rectángulo provocó un montón de cosas: que Cabo Verde en su primera jugada tuviese a tres jugadores pendientes de él y que se generaran espacios en otros lugares del campo para el ataque español. Que en la segunda le diera un pase a Llorente que centró y propició la ocasión más clara del partido. Que al ver todo eso, el seleccionador africano decidiese hacer un cambio para poner a un defensa fresco a marcarlo. En la tercera, con el exterior de su bota asistió a Olmo y el disparo posterior de Oyarzabal lo acabó desviando un defensa a córner. Todo en apenas diez minutos. Pero no era el día, Cabo Verde veía más cerca su gesta y también Lamine acabó por contagiarse. El equipo africano llegó a amenazar por primera vez con seriedad la portería española en el minuto 89 a la salida de un córner. Ahí rozó la gesta completa, si no lo fuera ya este empate contra una de las favoritas en su primer partido del mundial. Las crónicas de la prensa seria dirán que España tuvo el control durante la mayor parte del encuentro. Los estadísticos del fútbol tratarán de racionalizarlo con números: 801 pases de España (734 de ellos precisos) frente a 279 (205 precisos) de Cabo Verde. O las ocasiones (27 tiros de España, siete de ellos a puerta y uno al palo) por seis de los africanos, solo uno entre los tres palos (en el último minuto). Pero en el deporte -y en el fútbol menos que en ninguno- ni valen los adjetivos ni las tablas de Excel. A partir del pitido final del árbitro, se sucederán los estados de ánimo, las prisas que ya se adivinan en los comentaristas de partidos... Tal vez afloren los malos augurios para rememorar épocas pasadas. Además del último mundial en que España cayó en octavos de final y de su último oro en la Eurocopa, hay todavía un tercer antecedente, en la única Copa del Mundo que ganó: España empezó perdiendo contra Suiza por uno a cero. Entre el “Iniesta de mi vida”, el beso de Casillas y todo lo que vino después, pocos lo recuerdan. También entonces, como sucederá ahora, arreciaron las críticas. Al seleccionador, al juego, a la falta de gol. La cosa acabó con un país en recesión festejándolo en la calle. Hay mucha gente intentando domar el fútbol e incluso cambiando sus reglas, pero de momento sigue siendo un juego imprevisible. Por eso una selección debutante, con titulares que juegan en la segunda división turca puede empatar con la favorita al trono. Y hasta disponer de una ocasión clara de gol en el último minuto.

Когда в России появились нефтедоллары, мы начали жить по принципу «все купим и всех трахнем». Выяснилось, что всех купить нельзя, да и трахнуть тоже. Поэтому мы стали возвращаться к истокам могучего Советского Союза. Он и США тогда были две технологические державы полного цикла — от фундаментальных исследований до производства. Сейчас это США и Китай. В России целый ряд критичных технологий или недоразвили, или не обратили на них внимания. Теперь приходится лихорадочно нащупывать и догонять при условиях жесткого ограничения по деньгам. И по интеллекту тоже.

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Когда в России появились нефтедоллары, мы начали жить по принципу «все купим и всех трахнем». Выяснилось, что всех купить нельзя, да и трахнуть тоже. Поэтому мы стали возвращаться к истокам могучего Советского Союза. Он и США тогда были две технологические державы полного цикла — от фундаментальных исследований до производства. Сейчас это США и Китай. В России целый ряд критичных технологий или недоразвили, или не обратили на них внимания. Теперь приходится лихорадочно нащупывать и догонять при условиях жесткого ограничения по деньгам. И по интеллекту тоже.

SEATTLE (AP) — Lawmakers are demanding the National Science Foundation stop dismantling the Ocean Observatories Initiative, a $386 million ocean monitoring network being wound down under President Donald Trump’s administration. House Democrats on two committees call the action illegal. Democratic Sen. Jeff Merkley says he’s drafting legislation to freeze the removal of instruments until a […]

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