En la Champions League 2025-26 se han marcado hasta ahora 3,49 goles por partido a falta de tres partidos para terminar la competiciónLa FIFA anuncia los 17 partidos de la fase de grupos del Mundial de fútbol 2026 que RTVE emitirá en abierto y gratis
El fútbol europeo está atravesando una transformación evidente y es que cada vez se marcan más goles. Basta con mirar la primera semifinal de la Champions League de esta temporada, donde se han visto hasta 9 goles, para entender que algo está cambiando. Lo que antes era una excepción hoy empieza a ser tendencia.
La Champions, como máxima expresión del fútbol europeo, refleja claramente esta evolución. Hace apenas una década, en 2016, la media de goles por partido era de 2,78. En las siguientes temporadas subió un poco la media, sobretodo gracias a grandes goleadores como Cristiano Ronaldo, Messi, Salah o Lewandoski. Sin embargo, en las últimas temporadas esa media ha ido creciendo de forma constante hasta superar ampliamente los 3 goles por encuentro. De hecho, en la temporada 2025-2026, se batió el récord marcando 3,27 goles por partido. A esa cifra, hay que sumar que los encuentros con cuatro o más goles son cada vez más habituales, y los resultados abultados ya no sorprenden tanto, sino que se entiende como una consecuencia lógica de un juego cada vez más abierto y ofensivo. Y este año la cifra ha subido hasta los 3,49 goles por partido a falta de tres partidos para terminar la competición.
El juego ofensivo y el VAR principales culpables
Este aumento de goles por partido no lo vemos solo en la máxima competición europea. Las grandes ligas también 'sufren' esta evolución, aunque con matices. La Premier League ha consolidado cifras cercanas a los tres goles por partido, consiguiendo el récord el año pasado con 3,28 goles por partido. Mientras que la Bundesliga, tradicionalmente ofensiva, se mantiene en registros muy altos y en la temporada 2023/24 llegó a los 3,22 goles por partido. Incluso la Serie A, históricamente más conservadora, ha incrementado su producción goleadora en los últimos años superando incluso los 3 goles de media por partido.
En España, LaLiga ya vivió su mejor época ofensiva durante la era Messi-Cristiano, cuando los registros goleadores se dispararon muy por encima de la media (2,94 goles por partido en la temporada 2016/17). Sin embargo, lo que entonces parecía una dinámica provocada por esos dos jugadores extraordinarios, hoy se ha convertido en una tendencia más global y ya vuelven a rondarse esos números estratosféricos.
Hay varias razones para explicar este cambio. Una de las más claras es el aumento del tiempo añadido. Desde el Mundial de Qatar 2022, los partidos incluyen prolongaciones más largas, con frecuencia superiores a los siete u ocho minutos. Este tiempo extra ha incrementado las oportunidades de marcar, especialmente en los tramos finales, donde los equipos están más fatigados y cometen más errores.
El VAR también ha influido. La introducción del videoarbitraje ha permitido corregir decisiones clave, reduciendo los goles anulados de forma incorrecta y aumentando el número de penaltis señalados. Jugadas como manos o contactos dentro del área, que antes podían pasar desapercibidas porque los árbitros no lo tenían lo suficientemente claro como para pitarlo, ahora tienen mayor impacto en el marcador.
Otro cambio que ha afectado es el táctico. El fútbol actual apuesta más por una presión alta, un ritmo más elevado y el riesgo constante. Los equipos priorizan recuperar el balón cerca del área rival, lo que genera más ocasiones, pero también deja espacios atrás. Este sistema favorece los partidos abiertos y con múltiples goles, como se vio por ejemplo en el PSG-Bayern.
A todo esto también se le suma la exigencia física del calendario. Con más competiciones y número de partidos, y menos descanso, los jugadores llegan a los partidos con mayor desgaste. Esto se termina traduciendo en fallos o menos intensidad defensiva, especialmente en los minutos finales, que es el tramo en el que más partidos se deciden.