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Los tres principales índices estadounidenses cierran a la baja: el Nasdaq, con fuerte presencia tecnológica, cayó un 5,97%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones retrocedieron un 4,84% y un 3,98%, respectivamente Canadá responde a Trump con aranceles del 25% a los coches de EEUU que no cumplan el tratado de libre comercio Los mercados bursátiles de EEUU se desplomaron el jueves mientras los inversores analizaban el drástico cambio en el comercio global tras el anuncio de Donald Trump de una serie de aranceles dirigidos a los socios comerciales del país. Los tres principales índices estadounidenses cerraron en rojo. Según datos provisionales al terminar la sesión, el tecnológico Nasdaq cayó un 5,97%, el selectivo S&P 500 perdió un 4,84% y el Dow Jones de Industriales cedió un 3,98%, con las mayores pérdidas en las empresas de energía, tecnología, industriales o financieras. Mientras tanto, el dólar estadounidense cayó a un mínimo de seis meses, perdiendo al menos un 2,2% el jueves por la mañana frente a otras monedas importantes, y los precios del petróleo se desplomaron ante el temor a una desaceleración global. Triunfalismo de Trump El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este jueves que los mercados y la economía estadounidense van a experimentar un “boom” a raíz de su programa global de “aranceles recíprocos” que presentó el miércoles y que está sacudiendo los parqués de todo el mundo por la posibilidad de que provoque una recesión a gran escala. “Está yendo muy bien”, explicó Trump a medios en la Casa Blanca al ser preguntado por los efectos de su paquete arancelario. “Ya dije que sería como está siendo”, afirmó el presidente estadounidense, que hizo hincapié en que “los mercados van a ver un boom” y EEUU “va a prosperar”, e insistió una vez más en la idea de que otros países “se han aprovechado” de la primera economía mundial “durante muchos, muchos años”. El miércoles Trump anunció un arancel global del 10% que se ven superados, en el caso de algunos países, de gravámenes “recíprocos” basados en el superávit que tengan con E.UU y la dimensión de sus exportaciones al país norteamericano, una fórmula pensada para medir las barreras contra los productos estadounidenses que ha sido criticada por expertos. Los aranceles presentados en lo que Trump dio en llamar el “día de la liberación” suponen el movimiento más agresivo y arriesgado activado hasta la fecha en el marco de su política comercial, con la que aseguró hoy que el Tesoro estadounidense “recibirá entre seis y siete billones de dólares” en recaudaciones aduaneras, que pagarán los importadores estadounidenses. El plan teóricamente persigue además reducir el déficit comercial estadounidense e impulsar la reindustrialización del país apoyándose en mayores inversiones de capital extranjero. Pero a su vez amenaza con empujar casi de inmediato a la recesión a las economías más dependientes de sus exportaciones a EEUU y con agravar también la guerra comercial que ha desatado, con grandes socios comerciales de EEUU, como la Unión Europea (UE), China o México, preparando ya duras represalias contra las importaciones estadounidenses.

Los tres principales índices estadounidenses cierran a la baja: el Nasdaq, con fuerte presencia tecnológica, cayó un 5,97%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones retrocedieron un 4,84% y un 3,98%, respectivamente Canadá responde a Trump con aranceles del 25% a los coches de EEUU que no cumplan el tratado de libre comercio Los mercados bursátiles de EEUU se desplomaron el jueves mientras los inversores analizaban el drástico cambio en el comercio global tras el anuncio de Donald Trump de una serie de aranceles dirigidos a los socios comerciales del país. Los tres principales índices estadounidenses cerraron en rojo. Según datos provisionales al terminar la sesión, el tecnológico Nasdaq cayó un 5,97%, el selectivo S&P 500 perdió un 4,84% y el Dow Jones de Industriales cedió un 3,98%, con las mayores pérdidas en las empresas de energía, tecnología, industriales o financieras. Mientras tanto, el dólar estadounidense cayó a un mínimo de seis meses, perdiendo al menos un 2,2% el jueves por la mañana frente a otras monedas importantes, y los precios del petróleo se desplomaron ante el temor a una desaceleración global. Triunfalismo de Trump El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este jueves que los mercados y la economía estadounidense van a experimentar un “boom” a raíz de su programa global de “aranceles recíprocos” que presentó el miércoles y que está sacudiendo los parqués de todo el mundo por la posibilidad de que provoque una recesión a gran escala. “Está yendo muy bien”, explicó Trump a medios en la Casa Blanca al ser preguntado por los efectos de su paquete arancelario. “Ya dije que sería como está siendo”, afirmó el presidente estadounidense, que hizo hincapié en que “los mercados van a ver un boom” y EEUU “va a prosperar”, e insistió una vez más en la idea de que otros países “se han aprovechado” de la primera economía mundial “durante muchos, muchos años”. El miércoles Trump anunció un arancel global del 10% que se ven superados, en el caso de algunos países, de gravámenes “recíprocos” basados en el superávit que tengan con E.UU y la dimensión de sus exportaciones al país norteamericano, una fórmula pensada para medir las barreras contra los productos estadounidenses que ha sido criticada por expertos. Los aranceles presentados en lo que Trump dio en llamar el “día de la liberación” suponen el movimiento más agresivo y arriesgado activado hasta la fecha en el marco de su política comercial, con la que aseguró hoy que el Tesoro estadounidense “recibirá entre seis y siete billones de dólares” en recaudaciones aduaneras, que pagarán los importadores estadounidenses. El plan teóricamente persigue además reducir el déficit comercial estadounidense e impulsar la reindustrialización del país apoyándose en mayores inversiones de capital extranjero. Pero a su vez amenaza con empujar casi de inmediato a la recesión a las economías más dependientes de sus exportaciones a EEUU y con agravar también la guerra comercial que ha desatado, con grandes socios comerciales de EEUU, como la Unión Europea (UE), China o México, preparando ya duras represalias contra las importaciones estadounidenses.
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Tiempo de lectura: 3 minutos El anuncio de nuevos aranceles por parte del presidente estadounidense Donald Trump ha encendido las alarmas en las principales economías del mundo. La decisión de imponer un arancel general del 10% a todas las importaciones ha provocado llamados al diálogo y planes de represalia para responder al endurecimiento comercial de Washington. Por Prensa Comunitaria El reciente ... Read more

Tiempo de lectura: 3 minutos El anuncio de nuevos aranceles por parte del presidente estadounidense Donald Trump ha encendido las alarmas en las principales economías del mundo. La decisión de imponer un arancel general del 10% a todas las importaciones ha provocado llamados al diálogo y planes de represalia para responder al endurecimiento comercial de Washington. Por Prensa Comunitaria El reciente ... Read more
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La decisión del presidente Trump de elevar considerablemente los aranceles a productos extranjeros tendrá consecuencias negativas para el estadounidense promedio.
La decisión del presidente Trump de elevar considerablemente los aranceles a productos extranjeros tendrá consecuencias negativas para el estadounidense promedio.
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Los inversores temen un enfriamiento de la economía global y provocan una caída del S&P 500 de más del 4% en su peor jornada en dos años. El barril de petróleo cae más del 6% y el euro sube como la espuma.
Los inversores temen un enfriamiento de la economía global y provocan una caída del S&P 500 de más del 4% en su peor jornada en dos años. El barril de petróleo cae más del 6% y el euro sube como la espuma.
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Este sábado 5 de abril se realizará en Rosario el segundo Encuentro Plenario de la Red Federal por la Defensa de los Derechos Humanos y la Democracia. Será en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario a partir de las 9:30. Contará con una apertura de presentación, comisiones de debate y un […]

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Este sábado 5 de abril se realizará en Rosario el segundo Encuentro Plenario de la Red Federal por la Defensa de los Derechos Humanos y la Democracia. Será en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario a partir de las 9:30. Contará con una apertura de presentación, comisiones de debate y un […]
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El líder del PP acusa a la ultraderecha de guardar un“silencio connivente” al no distanciarse del presidente de EE UU para defender los intereses de España y pide al Gobierno una estrategia conjunta frente a los aranceles.
El líder del PP acusa a la ultraderecha de guardar un“silencio connivente” al no distanciarse del presidente de EE UU para defender los intereses de España y pide al Gobierno una estrategia conjunta frente a los aranceles.
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Las autoridades mexicanas han resaltado las mejoras en la relación bilateral con EE UU y anuncian un programa comercial para fortalecer su economía gracias al "trato preferencial".
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Las autoridades mexicanas han resaltado las mejoras en la relación bilateral con EE UU y anuncian un programa comercial para fortalecer su economía gracias al "trato preferencial".
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Si hay algo que merece ser alabado –aunque sea de forma irónica– es la incesante ambición que el dinero despierta en las personas.
Si hay algo que merece ser alabado –aunque sea de forma irónica– es la incesante ambición que el dinero despierta en las personas.
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En España quedan muchas cosas por hacer y otras tantas por deshacer: una ley que fulmine a las “garrapatas” que se aferran al poder por el poder; una reforma administrativa que elimine o le dé sentido a las Delegaciones del Gobierno en las Comunidades Autonómicas; un antes y un después de esa dana que nos ha helado el corazón.
En España quedan muchas cosas por hacer y otras tantas por deshacer: una ley que fulmine a las “garrapatas” que se aferran al poder por el poder; una reforma administrativa que elimine o le dé sentido a las Delegaciones del Gobierno en las Comunidades Autonómicas; un antes y un después de esa dana que nos ha helado el corazón.
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El economista gallego presenta su nuevo ensayo El tiempo es oro, una reflexión imprescindible sobre la aceleración del sistema financiero y su impacto en la democracia.
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El ritmo es pausado, sigiloso, como si el narrador acompañase de puntillas a sus protagonistas desde su espalda, accediendo a una sucesión de detalles significativos.
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El alto tribunal avala la sentencia del TSJ valenciano que impuso la indemnización por el incumplimiento de un convencio urbanístico en la Serra Gelada Hemeroteca - Por qué Benidorm se enfrenta a una indemnización urbanística disparatada que puede hundir sus cuentas condenó al consistorio a pagar una indemnización de 333 millones de euros a dos mercantiles del empresario Francisco Murcia Puchades, expresidente de la Federación de Promotores Inmobiliarios de la Comunidad Valenciana, por el incumplimiento de un convenio urbanístico. La cifra de la indemnización equivale a más de dos presupuestos municipales completos. El alto tribunal, según una providencia a la que ha tenido acceso elDiario.es, ha inadmitido a trámite el recurso de casación del Ayuntamiento de Benidorm por “falta de fundamentación suficiente” y “carencia” de “interés casacional objetivo”. La decisión del TS ratifica así la sentencia por la sección primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJ-CV, dictada el 23 de mayo de 2023. El Supremo también impone las costas procesales al ayuntamiento de la comarca de la Marina Baixa. La resolución es firme. Dos empresas de Francisco Murcia Puchades (Murcia Puchades Expansión SL y Urban Villajoyosa 2000 SL, esta última también vinculada al promotor Andrés Ballester) poseen aproximadamente el 90% de los terrenos del sector APR-7 de la Serra Gelada de Benidorm. El alcalde de Benidorm, Toni Pérez, ha convocado para la tarde de este jueves una junta de portavoces. Este viernes se celebrará una reunión técnica de los servicios jurídicos municipales para analizar la providencia del TS e informar sobre su contenido.

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Como en el ajedrez, Bruselas llegó al punto donde le toca mover y sabe que es para perder. Bien podríamos pensar que Zugzwang es el nombre de algún país de fantasía, como Letonia, Estonia, Lituania, Macedonia del Norte, Kosovo o cualquier otro lugar de Europa donde la OTAN pretenda instalar bases militares. Algo así como la "Syldavia" imaginada por Hergé para el reportero Tintin y su perro Milou —el de Tintin, no el suyo, digo. Pero no es el caso. Zugzwang tampoco es el apellido de algún estratega chino de la época de "Otoños y Primaveras2, cuya milenaria sapiencia política permite llevar los conflictos armados a buen puerto. Y no. Zugzwang es una palabra alemana que describe una situación del ajedrez, compuesta por "zug", que significa "mover", y "zwang" que quiere decir "obligación". Zugzwang describe, pues, la obligación de mover una pieza, con la característica que cualquier movimiento va a empeorar la posición sobre el tablero de quien mueva. El jugador en situación de Zugzwang sabe que debe jugar, y que cualquier movida le será perjudicial, ya sea porque entrega al adversario alguna figura de importancia, o porque puede quedar en jaque, en jaque repetitivo, pronto jaque mate. Es cuando una está obligado a mover, a abiendas de que cualquier movida empeorará la situación. Es el momento de Europa. Veamos el tablero. Con respecto a EE.UU., la política de Trump ha dejado en claro que la resolución de la guerra en Ucrania ya no depende de la Unión Europea. En efecto, bastaron un par de conversaciones telefónicas con Putin para dejar alejar a los europeos de la mesa chica de las negociaciones. El primer ministro británico, Keir Stramer, pretende ser "un puente" entre EE.UU. y Europa, cuando los intereses del primero ya no responden de manera inmediata a los caprichos belicistas de Londres y el Reino Unido ya ejerció el Brexit, con lo que la palabra de Downing Street sólo vale como vocero menor de la OTAN. En una videoconferencia realizada el pasado 16 de marzo ante una treintena de líderes europeos, Stramer afirmó la necesidad en establecer una fuerza multinacional que asegurara la tregua reclamada por Ucrania y respaldada por EE.UU. "Putin se sentará tarde o temprano a la mesa de negociaciones", dijo, "y es Putin el que pisa la posible tregua”" Después del engaño de los acuerdos de Minsk I y Minsk II, es poco probable que la Federación de Rusia crea o acepte una tregua de última hora. ¿En serio Stramer quiere representar una Europa a la que no pertenece frente a un país que no lo considera? Es una situación shakeasperiana, como cuando Polonio le preguntó a Hamlet qué había en el libro que estaba leyendo y el Príncipe de Dinamarca le contestó al interesado cortesano: "words, words, words". Eso es Stramer, un actual Polonio, escondido entre cortinas, que no entiende la realidad hamletiana que vive Europa, que entre ser o no ser no sabe ejercer ni una locura fingida ni tampoco puede plantarse frente a su existencia. Imaginemos una jugada posible: Europa puede afirmarse frente a EE.UU. Trump amenaza con aumento de tarifas aduaneras, agrede a los europeos acusándolos de beneficiarse de la economía norteamericana pero sin reciprocidad. Y con ese amague logra dividir a la que no está unido, pues hay mucha Unión proclamada frente a una multiplicidad de Europas, que antes llamábamos países. De verdad, cuando lo eran. Así, el francés Macron no puede aceptar el libre comercio de productos agropecuarios, ya que en apenas pocos días de tal medida un millón de productores agrícolas franceses estarían en la quiebra, y son bravos. Lo vemos con la reacción contra el acuerdo con el Mercosur. No sólo por las acciones que emprenden "les agriculteurs en colère", sino porque el entendimiento franco-alemán de la posguerra también estuvo basado en el sostenimiento de la agricultura francesa como contraparte de la reindustrialización alemana. Otra jugada posible es recomponer con Rusia. Pero la denominación de Vladimir Putin así como la ola de rusofobia no le dejan mucho margen a los dirigentes europeos. Hay que decir que eso ya estaba presente antes de la Operación Militar Especial desencadenada por Rusia en respuesta a los compromisos incumplidos por los occidentales. Y eso que no le faltó buena voluntad a los eslavos: bancaron los acuerdos en el convencimiento de que los acuerdos valen compromiso —pacta sum servanda— un asunto en que los occidentales prueban, una vez más, que los pactos que realizan comprometen a los firmantes, pero no a ellos. ¿Y ahora quieren una tregua de un mes en Ucrania? Se escuchan risitas discretas en los pasillos del Kremlin. Al final salió un cese de ataques a infraestructuras energéticas, que Trump se compromete a defender en el futuro si se las entregan a EE.UU. El ejército ruso continúa con la reducción de las tropas ucranianas en Kursk y avanza a lo largo del frente, llamado línea de contacto. Las posibles jugadas distractivas al contexto central tampoco parecen demasiado seductoras. La situación de un pilar europeo como Francia ve cómo las antiguas colonias africanas rechazan la presencia de soldados y empresas galas, en desmedro de la presencia territorial y la explotación de los recursos naturales, que son fundamentales para la industria nuclear francesa, por ejemplo. La segunda independencia de Burkina Faso, Malí, Niger (que formaron los Estados del Sahel), más Senegal y Guinea se hará sin los occidentales o contra ellos, aún disfrazados de fundamentalistas islámicos. Allí, la democracia va de par con la liberación nacional. Como bien señalara un político de Tanzania, "cuando vienen los occidentales nos dan lecciones, cuando vienen los chinos nos dan un hospital y una autopista". El factor oriental Y es que China es otra jugada, bastante compleja. La prensa europea sostiene que no es posible ser fuerte frente a China si no se es fuerte contra Rusia, en un sincericidio casi sin precedentes. Quizás en ese mismo Kremlin exista una unidad especial en masoquismo económico, destinada a develar por qué Alemania consintió la voladura de los gasoductos Nord-Stream que le proveían a su industria gas ruso abundante y barato, garante de la productividad empresaria, y prefirieron comprarle a EE.UU. el mismo producto tres veces más caro. Ni Dostoievski lo entendería, pese a su especialidad en memorias del subsuelo, en este caso político. En el frenesí de apoyo a Ucrania, que los convierte por lo menos en cobeligerantes, los británicos quieren robar los depósitos rusos depositados en Europa, y desde entonces congelados, con libre disponibilidad de intereses para servir los objetivos de la OTAN. Esta idea de utilizar los haberes rusos en Europa, cuya estimación varía entre 250 y 350 miles de millones de dólares para comprar armas a los EE.UU., es considerada como una brillante iniciativa por Stramer, ya que con ese monto comprarían armas estadounidenses. Macron no está de acuerdo, ni tampoco los alemanes, ya que esa maniobra implica desconocer la propiedad de fondos soberanos de otros países, una señal que quizás China y Arabia Saudita comprendan en toda la magnitud y los haga decidir salirse de los bancos europeos. Por otra parte, los europeos consideran que la presencia de unos cien mil soldados norteamericanos en Europa contribuye a la defensa continental, sin la cual los ejércitos nacionales pierden en capacidad de disuasión. EE.UU. le pide que paguen por ello. Así lo afirma Macron: "Hay que olvidarse de ese modelo que consiste a decir que tenemos el mercado chino para nuestros productos, que tenemos el paraguas norteamericano para nuestra seguridad y que tenemos el gas ruso a buen precio para producir". Según Le Monde, Macron llama a "un despertar estratégico de Europa", "para producir un esfuerzo de guerra sin precedentes". Quedará por saber si el rearme vale reindustrialización, lo que por cierto no va de suyo, y si los nuevos negocios no favorecerán, otra vez, al sector financiero. Por eso la jefa de la Comisión Europea, Van der Leyden, que antes de ser la eurócrata que conocemos fue ministra de Defensa de Alemania, propone el plan de rearme europeo llamado "ReArm Europe". Aunque los objetivos parecen claros, proveer a la defensa europea ante la presunta “deserción” de EE.UU. frente a la amenaza rusa, los medios anunciados son impresionantes aunque algo difusos, y su efectividad parece discutible. En efecto, sin oposición de los 27 países miembros, Von der Leyden asignó 800 mil millones de euros a tal fin; será flexibilizada la sacrosanta regla que impide déficits excesivos a los Estados miembros, tal como figura en el "Pacto de Estabilidad y Crecimiento", eso que ha prohibido sostener el Estado de Bienestar y proveer a la inversión social. Gastar en salud, no; pero gastar en tanques, sí. "Burro o cannoni", decía Mussolini en 1938: manteca o cañones. También abrirán líneas de crédito para financiar el presupuesto militar de cada país, después de todo quién quiere viviendas en vez de aviones de combate. El capital privado tendrá su parte, con facilidades para los inversores que prefieran los drones a las pymes. Hasta el Banco Europeo de Inversiones, creado por Jacques Attali para equiparar la productividad de los expaíses socialistas con los de occidente, será utilizado para fines bélicos. La idea es asegurar que Rusia no ataque a Europa mediante un impresionante aparato de disuasión militar. ¿Y si Rusia no tiene pensado, planeado o imaginado atacar a Europa? Tiempo de leer a Dino Buzzati en "el Desierto de los Tártaros". Al menos siempre será menos que el negociado por un poco más de 20 mil millones de euros que Von der Leyden acordó con Pfizer durante la pandemia para la compra de vacunas. En efecto, la compra decidida por la alemana por mensajes de SMS y revelada por The New York Times vulnera las propias reglas de la Unión Europea en la materia. Pero la Comisión se niega a revelar esos mensajes, ya que los SMS son poco importantes y no constituyen documentos oficiales. El hecho que la compra también haya favorecido a una empresa alemana deber ser… pura causalidad. Es que han llevado demasiado lejos el principio de representación hasta la nada misma: el pueblo se expresa a través de los diputados, los diputados a través de Bruselas, los de Bruselas a través de lo que diga el Banco Central Europeo, y encima hay que bancarse a Von Leyden que sueña con tanques alemanes en Kursk, como deseaban los abuelitos de la Wehrmacht. Pero es probable que aquello que no funcionó en 1943 no funcione tampoco en 2025, aunque hayan pasado entretanto 27 millones de soviéticos muertos. Historia e identidad Así es que encontramos a nuestra pobre Europa en un momento Zigzwang. Con el que no puede quedar ni bien ni mal con los EE.UU., ni mal o peor con la Federación de Rusia, ni bien ni mal con el resto del mundo. Y si decide el rearme militar, quedará mal con el propio pueblo europeo. Y ese Zugzwang tiene por origen que la culta Europa carece de identidad. Cada partida de ajedrez lleva la marca de un Gran Maestro, que es posible reconocer por las jugadas. Pero aquí no parecen poder pensar más allá de dos o tres movidas. Es que con la energía más cara, con una inflación inédita para los europeos, con los problemas sociales sin resolver y la guerra de Ucrania sin ganar, la transferencia de ingresos de los más pobres en favor de los más ricos continuaría. Antes era en nombre del neoliberalismo, ahora será en nombre de la libertad amenazada por los cosacos. Que ya visitaron Paris en 1814 y Berlín en 1945, pero qué importa la historia. También le podrán echar la culpa a los inmigrantes percibidos en modo ético como una amenaza interior y no de modo político como un problema de marginalidad social en las clases populares. Lo importante es mantener la hegemonía monetaria de las clases pudientes y dirigir el odio de las clases populares hacia los inmigrantes en lo interno y a los rusos en lo externo. ¿Será suficiente argumento para el megaajuste social que supone el "rearme"? ¿Resistirán el empuje de la extrema derecha que clama por medidas negativas pero comprensibles? Pero aún, peor en la perspectiva internacional, ¿a quién le importa Europa? En el fondo, el problema reside en la identidad. Ya no sabe lo que es. No es la Europa del Siglo de las Luces, aquél de la ilustración y la división de poderes, encinta de sufragio universal. Tampoco es la Europa colonial de la "era del imperialismo", como la definió Eric Hobsbawn, Tampoco es la de las guerras mundiales, ni la del Estado de Bienestar de la posguerra, cuando todavía era una potencia capaz de hablar en otros términos con EE.UU. y la Unión Soviética. Ni siquiera es la Europa neoliberal, financiarizada y privatizadora, que destruyó el modelo de desarrollo industrial y no supo ni quiso reemplazarlo por nada. Las élites embruseladas discuten si hay que actuar sobre las consecuencias sociales o no. La guerra contra Rusia es la coartada por no tener proyecto político propio. Nadie discute las causas. Por esas razones, los errores y horrores que comenten las élites europeas son merecedoras de muchas páginas de "Los Endemoniados". Les toca mover y no saben qué hacer: están en Zugzwang. Este artículo fue publicado originalmente en el medio Tektónikos el 30 de marzo de 2025. Eric Calcagno 3 Abr 2025, 3:15 pm. Etiquetas: Opinión, Geopolítica, Bloque tematico Crisis sistémica Foto Autor Eric Calcagno Sección Opinión Tendencia Especial
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Como en el ajedrez, Bruselas llegó al punto donde le toca mover y sabe que es para perder. Bien podríamos pensar que Zugzwang es el nombre de algún país de fantasía, como Letonia, Estonia, Lituania, Macedonia del Norte, Kosovo o cualquier otro lugar de Europa donde la OTAN pretenda instalar bases militares. Algo así como la "Syldavia" imaginada por Hergé para el reportero Tintin y su perro Milou —el de Tintin, no el suyo, digo. Pero no es el caso. Zugzwang tampoco es el apellido de algún estratega chino de la época de "Otoños y Primaveras2, cuya milenaria sapiencia política permite llevar los conflictos armados a buen puerto. Y no. Zugzwang es una palabra alemana que describe una situación del ajedrez, compuesta por "zug", que significa "mover", y "zwang" que quiere decir "obligación". Zugzwang describe, pues, la obligación de mover una pieza, con la característica que cualquier movimiento va a empeorar la posición sobre el tablero de quien mueva. El jugador en situación de Zugzwang sabe que debe jugar, y que cualquier movida le será perjudicial, ya sea porque entrega al adversario alguna figura de importancia, o porque puede quedar en jaque, en jaque repetitivo, pronto jaque mate. Es cuando una está obligado a mover, a abiendas de que cualquier movida empeorará la situación. Es el momento de Europa. Veamos el tablero. Con respecto a EE.UU., la política de Trump ha dejado en claro que la resolución de la guerra en Ucrania ya no depende de la Unión Europea. En efecto, bastaron un par de conversaciones telefónicas con Putin para dejar alejar a los europeos de la mesa chica de las negociaciones. El primer ministro británico, Keir Stramer, pretende ser "un puente" entre EE.UU. y Europa, cuando los intereses del primero ya no responden de manera inmediata a los caprichos belicistas de Londres y el Reino Unido ya ejerció el Brexit, con lo que la palabra de Downing Street sólo vale como vocero menor de la OTAN. En una videoconferencia realizada el pasado 16 de marzo ante una treintena de líderes europeos, Stramer afirmó la necesidad en establecer una fuerza multinacional que asegurara la tregua reclamada por Ucrania y respaldada por EE.UU. "Putin se sentará tarde o temprano a la mesa de negociaciones", dijo, "y es Putin el que pisa la posible tregua”" Después del engaño de los acuerdos de Minsk I y Minsk II, es poco probable que la Federación de Rusia crea o acepte una tregua de última hora. ¿En serio Stramer quiere representar una Europa a la que no pertenece frente a un país que no lo considera? Es una situación shakeasperiana, como cuando Polonio le preguntó a Hamlet qué había en el libro que estaba leyendo y el Príncipe de Dinamarca le contestó al interesado cortesano: "words, words, words". Eso es Stramer, un actual Polonio, escondido entre cortinas, que no entiende la realidad hamletiana que vive Europa, que entre ser o no ser no sabe ejercer ni una locura fingida ni tampoco puede plantarse frente a su existencia. Imaginemos una jugada posible: Europa puede afirmarse frente a EE.UU. Trump amenaza con aumento de tarifas aduaneras, agrede a los europeos acusándolos de beneficiarse de la economía norteamericana pero sin reciprocidad. Y con ese amague logra dividir a la que no está unido, pues hay mucha Unión proclamada frente a una multiplicidad de Europas, que antes llamábamos países. De verdad, cuando lo eran. Así, el francés Macron no puede aceptar el libre comercio de productos agropecuarios, ya que en apenas pocos días de tal medida un millón de productores agrícolas franceses estarían en la quiebra, y son bravos. Lo vemos con la reacción contra el acuerdo con el Mercosur. No sólo por las acciones que emprenden "les agriculteurs en colère", sino porque el entendimiento franco-alemán de la posguerra también estuvo basado en el sostenimiento de la agricultura francesa como contraparte de la reindustrialización alemana. Otra jugada posible es recomponer con Rusia. Pero la denominación de Vladimir Putin así como la ola de rusofobia no le dejan mucho margen a los dirigentes europeos. Hay que decir que eso ya estaba presente antes de la Operación Militar Especial desencadenada por Rusia en respuesta a los compromisos incumplidos por los occidentales. Y eso que no le faltó buena voluntad a los eslavos: bancaron los acuerdos en el convencimiento de que los acuerdos valen compromiso —pacta sum servanda— un asunto en que los occidentales prueban, una vez más, que los pactos que realizan comprometen a los firmantes, pero no a ellos. ¿Y ahora quieren una tregua de un mes en Ucrania? Se escuchan risitas discretas en los pasillos del Kremlin. Al final salió un cese de ataques a infraestructuras energéticas, que Trump se compromete a defender en el futuro si se las entregan a EE.UU. El ejército ruso continúa con la reducción de las tropas ucranianas en Kursk y avanza a lo largo del frente, llamado línea de contacto. Las posibles jugadas distractivas al contexto central tampoco parecen demasiado seductoras. La situación de un pilar europeo como Francia ve cómo las antiguas colonias africanas rechazan la presencia de soldados y empresas galas, en desmedro de la presencia territorial y la explotación de los recursos naturales, que son fundamentales para la industria nuclear francesa, por ejemplo. La segunda independencia de Burkina Faso, Malí, Niger (que formaron los Estados del Sahel), más Senegal y Guinea se hará sin los occidentales o contra ellos, aún disfrazados de fundamentalistas islámicos. Allí, la democracia va de par con la liberación nacional. Como bien señalara un político de Tanzania, "cuando vienen los occidentales nos dan lecciones, cuando vienen los chinos nos dan un hospital y una autopista". El factor oriental Y es que China es otra jugada, bastante compleja. La prensa europea sostiene que no es posible ser fuerte frente a China si no se es fuerte contra Rusia, en un sincericidio casi sin precedentes. Quizás en ese mismo Kremlin exista una unidad especial en masoquismo económico, destinada a develar por qué Alemania consintió la voladura de los gasoductos Nord-Stream que le proveían a su industria gas ruso abundante y barato, garante de la productividad empresaria, y prefirieron comprarle a EE.UU. el mismo producto tres veces más caro. Ni Dostoievski lo entendería, pese a su especialidad en memorias del subsuelo, en este caso político. En el frenesí de apoyo a Ucrania, que los convierte por lo menos en cobeligerantes, los británicos quieren robar los depósitos rusos depositados en Europa, y desde entonces congelados, con libre disponibilidad de intereses para servir los objetivos de la OTAN. Esta idea de utilizar los haberes rusos en Europa, cuya estimación varía entre 250 y 350 miles de millones de dólares para comprar armas a los EE.UU., es considerada como una brillante iniciativa por Stramer, ya que con ese monto comprarían armas estadounidenses. Macron no está de acuerdo, ni tampoco los alemanes, ya que esa maniobra implica desconocer la propiedad de fondos soberanos de otros países, una señal que quizás China y Arabia Saudita comprendan en toda la magnitud y los haga decidir salirse de los bancos europeos. Por otra parte, los europeos consideran que la presencia de unos cien mil soldados norteamericanos en Europa contribuye a la defensa continental, sin la cual los ejércitos nacionales pierden en capacidad de disuasión. EE.UU. le pide que paguen por ello. Así lo afirma Macron: "Hay que olvidarse de ese modelo que consiste a decir que tenemos el mercado chino para nuestros productos, que tenemos el paraguas norteamericano para nuestra seguridad y que tenemos el gas ruso a buen precio para producir". Según Le Monde, Macron llama a "un despertar estratégico de Europa", "para producir un esfuerzo de guerra sin precedentes". Quedará por saber si el rearme vale reindustrialización, lo que por cierto no va de suyo, y si los nuevos negocios no favorecerán, otra vez, al sector financiero. Por eso la jefa de la Comisión Europea, Van der Leyden, que antes de ser la eurócrata que conocemos fue ministra de Defensa de Alemania, propone el plan de rearme europeo llamado "ReArm Europe". Aunque los objetivos parecen claros, proveer a la defensa europea ante la presunta “deserción” de EE.UU. frente a la amenaza rusa, los medios anunciados son impresionantes aunque algo difusos, y su efectividad parece discutible. En efecto, sin oposición de los 27 países miembros, Von der Leyden asignó 800 mil millones de euros a tal fin; será flexibilizada la sacrosanta regla que impide déficits excesivos a los Estados miembros, tal como figura en el "Pacto de Estabilidad y Crecimiento", eso que ha prohibido sostener el Estado de Bienestar y proveer a la inversión social. Gastar en salud, no; pero gastar en tanques, sí. "Burro o cannoni", decía Mussolini en 1938: manteca o cañones. También abrirán líneas de crédito para financiar el presupuesto militar de cada país, después de todo quién quiere viviendas en vez de aviones de combate. El capital privado tendrá su parte, con facilidades para los inversores que prefieran los drones a las pymes. Hasta el Banco Europeo de Inversiones, creado por Jacques Attali para equiparar la productividad de los expaíses socialistas con los de occidente, será utilizado para fines bélicos. La idea es asegurar que Rusia no ataque a Europa mediante un impresionante aparato de disuasión militar. ¿Y si Rusia no tiene pensado, planeado o imaginado atacar a Europa? Tiempo de leer a Dino Buzzati en "el Desierto de los Tártaros". Al menos siempre será menos que el negociado por un poco más de 20 mil millones de euros que Von der Leyden acordó con Pfizer durante la pandemia para la compra de vacunas. En efecto, la compra decidida por la alemana por mensajes de SMS y revelada por The New York Times vulnera las propias reglas de la Unión Europea en la materia. Pero la Comisión se niega a revelar esos mensajes, ya que los SMS son poco importantes y no constituyen documentos oficiales. El hecho que la compra también haya favorecido a una empresa alemana deber ser… pura causalidad. Es que han llevado demasiado lejos el principio de representación hasta la nada misma: el pueblo se expresa a través de los diputados, los diputados a través de Bruselas, los de Bruselas a través de lo que diga el Banco Central Europeo, y encima hay que bancarse a Von Leyden que sueña con tanques alemanes en Kursk, como deseaban los abuelitos de la Wehrmacht. Pero es probable que aquello que no funcionó en 1943 no funcione tampoco en 2025, aunque hayan pasado entretanto 27 millones de soviéticos muertos. Historia e identidad Así es que encontramos a nuestra pobre Europa en un momento Zigzwang. Con el que no puede quedar ni bien ni mal con los EE.UU., ni mal o peor con la Federación de Rusia, ni bien ni mal con el resto del mundo. Y si decide el rearme militar, quedará mal con el propio pueblo europeo. Y ese Zugzwang tiene por origen que la culta Europa carece de identidad. Cada partida de ajedrez lleva la marca de un Gran Maestro, que es posible reconocer por las jugadas. Pero aquí no parecen poder pensar más allá de dos o tres movidas. Es que con la energía más cara, con una inflación inédita para los europeos, con los problemas sociales sin resolver y la guerra de Ucrania sin ganar, la transferencia de ingresos de los más pobres en favor de los más ricos continuaría. Antes era en nombre del neoliberalismo, ahora será en nombre de la libertad amenazada por los cosacos. Que ya visitaron Paris en 1814 y Berlín en 1945, pero qué importa la historia. También le podrán echar la culpa a los inmigrantes percibidos en modo ético como una amenaza interior y no de modo político como un problema de marginalidad social en las clases populares. Lo importante es mantener la hegemonía monetaria de las clases pudientes y dirigir el odio de las clases populares hacia los inmigrantes en lo interno y a los rusos en lo externo. ¿Será suficiente argumento para el megaajuste social que supone el "rearme"? ¿Resistirán el empuje de la extrema derecha que clama por medidas negativas pero comprensibles? Pero aún, peor en la perspectiva internacional, ¿a quién le importa Europa? En el fondo, el problema reside en la identidad. Ya no sabe lo que es. No es la Europa del Siglo de las Luces, aquél de la ilustración y la división de poderes, encinta de sufragio universal. Tampoco es la Europa colonial de la "era del imperialismo", como la definió Eric Hobsbawn, Tampoco es la de las guerras mundiales, ni la del Estado de Bienestar de la posguerra, cuando todavía era una potencia capaz de hablar en otros términos con EE.UU. y la Unión Soviética. Ni siquiera es la Europa neoliberal, financiarizada y privatizadora, que destruyó el modelo de desarrollo industrial y no supo ni quiso reemplazarlo por nada. Las élites embruseladas discuten si hay que actuar sobre las consecuencias sociales o no. La guerra contra Rusia es la coartada por no tener proyecto político propio. Nadie discute las causas. Por esas razones, los errores y horrores que comenten las élites europeas son merecedoras de muchas páginas de "Los Endemoniados". Les toca mover y no saben qué hacer: están en Zugzwang. Este artículo fue publicado originalmente en el medio Tektónikos el 30 de marzo de 2025. Eric Calcagno 3 Abr 2025, 3:15 pm. Etiquetas: Opinión, Geopolítica, Bloque tematico Crisis sistémica Foto Autor Eric Calcagno Sección Opinión Tendencia Especial
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Amani A/Shutterstock Quedará para los anales de la historia el suicidio económico llevado a cabo por la Administración Trump el 2 de abril de 2025. Sin rubor, EE. UU. anunció el final de su tradicional política de apertura comercial, con la misma tranquilidad con que, durante la pandemia, se llegó a proponer la ingesta de lejía para solucionar la emergencia sanitaria. ¿Base científica?: la misma. Ninguna. El presidente Donald Trump declaró una emergencia económica nacional y anunció aranceles de al menos 10 % para todos los países, con tasas aún más altas para 60 países a los que ha considerado “los más infractores”. Ha llegado a su fin la política de libre comercio, bandera del liderazgo estadounidense desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Lo han anunciado poniendo encima de la mesa un método superficial para calcular el arancel que debe gobernar las relaciones económicas de la principal economía de Occidente. Sin teoría económica que lo avale, el arancel recíproco se calcula para cada socio comercial dividiendo entre dos la ratio del déficit sobre las importaciones de EE. UU. con cada país (y si hay superávit, un 10 %). Así, EE. UU. vuelve a los niveles arancelarios previos a la Segunda Guerra Mundial. Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto Ahora ciñámonos solo a la dimensión comercial, aunque las consecuencias de la decisión del presidente Trump de imponer aranceles universales transciendan los ámbitos económico y comercial. Modelos económicos y escenarios posibles Las medidas arancelarias que el presidente Trump fue anunciando en los últimos meses, y que parecían economía ficción, finalmente se han materializado. Gracias a los avances en la teoría del comercio internacional y sus aplicaciones podemos calcular el impacto que provocarán tanto en el comercio exterior como en el bienestar de los países. Recientemente, los autores de este texto hemos estado simulando el escenario ficticio de un desacoplamiento comercial con China o con Rusia (y sus consecuencias). Si incorporamos los aranceles propuestos en nuestros modelos, los resultados son muy claros: un desastre económico para EE. UU. y un impacto negativo en Asia. El modelo de equilibrio general (que estudia la interacción y el equilibrio entre los distintos mercados de una economía) utilizado para medir las ganancias de bienestar de los acuerdos comerciales se puede utilizar igualmente para analizar la subida arancelaria propuesta. Podemos estimar que la política de aranceles de Trump reducirá sus importaciones en un 9 %. mientras que la renta real per cápita de EE. UU. disminuirá en un 15 %. Aunque la producción nacional aumenta ligeramente, la caída de renta real es consecuencia de un fuerte repunte de los precios en la economía norteamericana. Si se cumple este escenario, toca esperar a la reacción de los consumidores cuando empiecen a subir los precios y de la Reserva Federal para contener la inflación. impacto sobre el bienestar de la política comercial de EE.UU. (% de la renta real per cápita) Fuente: elaboración propia Los resultados de la simulación El impacto para Europa no sería tan negativo como se espera y los países latinoamericanos no sufren graves embates, pues sus aranceles están en el 10 %, salvo en los casos de Venezuela (15 %) y Nicaragua (18 %). Los grandes perjudicados son los países asiáticos y Suiza. El redireccionamiento del comercio mundial hace que la UE siga jugando un papel (si cabe más) importante en el comercio mundial. Con altos volúmenes de exportaciones, no se aprecia un impacto negativo en la renta per cápita de los ciudadanos de la Unión Europea. En cambio, China, India, Corea del Sur y Japón serían los más perjudicados. Impacto sobre las exportaciones de la política comercial de EE.UU. (%) Fuente: elaboración propia En este sentido, Europa debe reaccionar en otros frentes distintos al comercial. Quizás sea el momento de que la UE explore algunas de las iniciativas que llevan tiempo sobre la mesa pero con un avance muy moderado. Entre esas medidas están las relativas a los impuestos a las multinacionales, las actuaciones en el ámbito tecnológico y los avances en el proceso de integración y construcción de un proyecto común de relevancia internacional. Europa y Latinoamérica en medio de la guerra arancelaria de Trump Conclusiones Las consecuencias de esta medida van más allá de las comerciales y económicas. La desconfianza en el dólar, la incertidumbre para las inversiones productivas, la reiterada cercanía de EE. UU. a economías marginales y la desconfianza tecnológica, jurídica e institucional parece que no han hecho más que empezar. Los efectos económicos y sociales seguirán estando presentes. Nunca un acto de liberación habrá costado tanto dinero a sus ciudadanos. Parece que la lejía económica causará problemas principalmente al que la ingiere. Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
Amani A/Shutterstock Quedará para los anales de la historia el suicidio económico llevado a cabo por la Administración Trump el 2 de abril de 2025. Sin rubor, EE. UU. anunció el final de su tradicional política de apertura comercial, con la misma tranquilidad con que, durante la pandemia, se llegó a proponer la ingesta de lejía para solucionar la emergencia sanitaria. ¿Base científica?: la misma. Ninguna. El presidente Donald Trump declaró una emergencia económica nacional y anunció aranceles de al menos 10 % para todos los países, con tasas aún más altas para 60 países a los que ha considerado “los más infractores”. Ha llegado a su fin la política de libre comercio, bandera del liderazgo estadounidense desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Lo han anunciado poniendo encima de la mesa un método superficial para calcular el arancel que debe gobernar las relaciones económicas de la principal economía de Occidente. Sin teoría económica que lo avale, el arancel recíproco se calcula para cada socio comercial dividiendo entre dos la ratio del déficit sobre las importaciones de EE. UU. con cada país (y si hay superávit, un 10 %). Así, EE. UU. vuelve a los niveles arancelarios previos a la Segunda Guerra Mundial. Guerras comerciales: lecciones del pasado para un presente incierto Ahora ciñámonos solo a la dimensión comercial, aunque las consecuencias de la decisión del presidente Trump de imponer aranceles universales transciendan los ámbitos económico y comercial. Modelos económicos y escenarios posibles Las medidas arancelarias que el presidente Trump fue anunciando en los últimos meses, y que parecían economía ficción, finalmente se han materializado. Gracias a los avances en la teoría del comercio internacional y sus aplicaciones podemos calcular el impacto que provocarán tanto en el comercio exterior como en el bienestar de los países. Recientemente, los autores de este texto hemos estado simulando el escenario ficticio de un desacoplamiento comercial con China o con Rusia (y sus consecuencias). Si incorporamos los aranceles propuestos en nuestros modelos, los resultados son muy claros: un desastre económico para EE. UU. y un impacto negativo en Asia. El modelo de equilibrio general (que estudia la interacción y el equilibrio entre los distintos mercados de una economía) utilizado para medir las ganancias de bienestar de los acuerdos comerciales se puede utilizar igualmente para analizar la subida arancelaria propuesta. Podemos estimar que la política de aranceles de Trump reducirá sus importaciones en un 9 %. mientras que la renta real per cápita de EE. UU. disminuirá en un 15 %. Aunque la producción nacional aumenta ligeramente, la caída de renta real es consecuencia de un fuerte repunte de los precios en la economía norteamericana. Si se cumple este escenario, toca esperar a la reacción de los consumidores cuando empiecen a subir los precios y de la Reserva Federal para contener la inflación. impacto sobre el bienestar de la política comercial de EE.UU. (% de la renta real per cápita) Fuente: elaboración propia Los resultados de la simulación El impacto para Europa no sería tan negativo como se espera y los países latinoamericanos no sufren graves embates, pues sus aranceles están en el 10 %, salvo en los casos de Venezuela (15 %) y Nicaragua (18 %). Los grandes perjudicados son los países asiáticos y Suiza. El redireccionamiento del comercio mundial hace que la UE siga jugando un papel (si cabe más) importante en el comercio mundial. Con altos volúmenes de exportaciones, no se aprecia un impacto negativo en la renta per cápita de los ciudadanos de la Unión Europea. En cambio, China, India, Corea del Sur y Japón serían los más perjudicados. Impacto sobre las exportaciones de la política comercial de EE.UU. (%) Fuente: elaboración propia En este sentido, Europa debe reaccionar en otros frentes distintos al comercial. Quizás sea el momento de que la UE explore algunas de las iniciativas que llevan tiempo sobre la mesa pero con un avance muy moderado. Entre esas medidas están las relativas a los impuestos a las multinacionales, las actuaciones en el ámbito tecnológico y los avances en el proceso de integración y construcción de un proyecto común de relevancia internacional. Europa y Latinoamérica en medio de la guerra arancelaria de Trump Conclusiones Las consecuencias de esta medida van más allá de las comerciales y económicas. La desconfianza en el dólar, la incertidumbre para las inversiones productivas, la reiterada cercanía de EE. UU. a economías marginales y la desconfianza tecnológica, jurídica e institucional parece que no han hecho más que empezar. Los efectos económicos y sociales seguirán estando presentes. Nunca un acto de liberación habrá costado tanto dinero a sus ciudadanos. Parece que la lejía económica causará problemas principalmente al que la ingiere. Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.
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Dado que la tecnología la crean personas y la alimentan datos que también recolectan y etiquetan personas, podemos verla como un espejo de los problemas de la sociedad.
Dado que la tecnología la crean personas y la alimentan datos que también recolectan y etiquetan personas, podemos verla como un espejo de los problemas de la sociedad.
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Sánchez ha anunciado un Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial, un ambicioso paquete de 14.100 millones de euros destinado a amortiguar el impacto de los aranceles de EE UU en España.
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Sánchez ha anunciado un Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial, un ambicioso paquete de 14.100 millones de euros destinado a amortiguar el impacto de los aranceles de EE UU en España.
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El fiscal federal Sabadini pidió la detención e indagatoria del poderoso empresario Roberto Nardelli por desmontes ilegales. Está denunciado en 5 hechos, el último, “casi una burla”, cuando recuperó con el pago de una multa una topadora que se le había secuestrado judicialmente para continuar con desmontes .En Chaco los desmontes están prohibidos por una […]

El fiscal federal Sabadini pidió la detención e indagatoria del poderoso empresario Roberto Nardelli por desmontes ilegales. Está denunciado en 5 hechos, el último, “casi una burla”, cuando recuperó con el pago de una multa una topadora que se le había secuestrado judicialmente para continuar con desmontes .En Chaco los desmontes están prohibidos por una […]
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A pesar de que Ottawa se libró de la ola arancelaria de la Casa Blanca, el primer ministro Mark Carney ha impuesto gravámenes recíprocos a Washington en respuesta a las tarifas sobre el sector automotriz canadiense.
A pesar de que Ottawa se libró de la ola arancelaria de la Casa Blanca, el primer ministro Mark Carney ha impuesto gravámenes recíprocos a Washington en respuesta a las tarifas sobre el sector automotriz canadiense.
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Este jueves (3), durante la inauguración de la 11.ª reunión de ministros de Medio Ambiente de los BRICS, bajo la presidencia brasileña, la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, subrayó el potencial de los países en desarrollo para liderar una transición ecológica mundial justa. Además de Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica, el bloque ahora incluye a Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán. "Representamos cerca de la mitad de la población mundial y el 39% del PIB global. Los BRICS son espacios fértiles para la innovación, con diversidad cultural, recursos estratégicos y una gran cantidad y calidad de capital natural", destacó. Notícias relacionadas: La Campaña de la Fraternidad llama a cuidar más el medioambiente. Lula: paz y medio ambiente serán prioridades del BRICS en Brasil . Rousseff seguirá 5 años más al frente del Banco del BRICS. La reunión busca profundizar en temas como desertificación, degradación de la tierra, preservación de ecosistemas, contaminación por plástico y liderazgo en acción climática con sinergias con la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible. Los temas fueron propuestos por Brasil al Grupo de Trabajo BRICS sobre Medio Ambiente para orientar hacia una declaración ministerial y plan de trabajo anual. Los textos finales definirán las acciones de cooperación medioambiental entre 2024 y 2027. Marina Silva señaló que el plan de trabajo, resultado de meses de negociación entre los equipos técnicos de los BRICS, prevé unas 50 actividades prácticas en áreas como calidad del aire, educación ambiental, biodiversidad, gestión de residuos, recursos hídricos y cambio climático. La ministra hizo un llamado a los países para unirse ante los efectos del cambio climático, que ya están afectando a las poblaciones, especialmente las más vulnerables, así como a los ecosistemas y economías, requiriendo medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Destacó la importancia de aumentar las ambiciones en la presentación de la tercera generación de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC). Hasta ahora, solo Brasil y Emiratos Árabes Unidos han presentado sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre los BRICS. "Este es un paso fundamental para garantizar la aplicación de los compromisos asumidos en la Convención sobre el Cambio Climático. Brasil presentó el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 59% y un 67% para 2035 en comparación con 2005", afirmó.
Este jueves (3), durante la inauguración de la 11.ª reunión de ministros de Medio Ambiente de los BRICS, bajo la presidencia brasileña, la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, subrayó el potencial de los países en desarrollo para liderar una transición ecológica mundial justa. Además de Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica, el bloque ahora incluye a Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán. "Representamos cerca de la mitad de la población mundial y el 39% del PIB global. Los BRICS son espacios fértiles para la innovación, con diversidad cultural, recursos estratégicos y una gran cantidad y calidad de capital natural", destacó. Notícias relacionadas: La Campaña de la Fraternidad llama a cuidar más el medioambiente. Lula: paz y medio ambiente serán prioridades del BRICS en Brasil . Rousseff seguirá 5 años más al frente del Banco del BRICS. La reunión busca profundizar en temas como desertificación, degradación de la tierra, preservación de ecosistemas, contaminación por plástico y liderazgo en acción climática con sinergias con la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible. Los temas fueron propuestos por Brasil al Grupo de Trabajo BRICS sobre Medio Ambiente para orientar hacia una declaración ministerial y plan de trabajo anual. Los textos finales definirán las acciones de cooperación medioambiental entre 2024 y 2027. Marina Silva señaló que el plan de trabajo, resultado de meses de negociación entre los equipos técnicos de los BRICS, prevé unas 50 actividades prácticas en áreas como calidad del aire, educación ambiental, biodiversidad, gestión de residuos, recursos hídricos y cambio climático. La ministra hizo un llamado a los países para unirse ante los efectos del cambio climático, que ya están afectando a las poblaciones, especialmente las más vulnerables, así como a los ecosistemas y economías, requiriendo medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Destacó la importancia de aumentar las ambiciones en la presentación de la tercera generación de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC). Hasta ahora, solo Brasil y Emiratos Árabes Unidos han presentado sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre los BRICS. "Este es un paso fundamental para garantizar la aplicación de los compromisos asumidos en la Convención sobre el Cambio Climático. Brasil presentó el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 59% y un 67% para 2035 en comparación con 2005", afirmó.
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Las recientes acciones de la administración de Donald Trump en materia financiera y comercial muestran el perfilamiento de su política exterior, quizás definitivo, la cual se compagina con la intención de reconfigurar la hegemonía de Estados Unidos en un mundo cuyas placas tectónicas en lo geopolítico y geoeconómico están cambiando irremediablemente. Con relación a Venezuela, las medidas que la involucran, o que la atacan directamente, parecen tener como fin neutralizar su desarrollo e influencia en el panorama energético global, esto en un Gran Juego global donde Washington pretende competir contra Beijing y redefinir su papel dominante en el Hemisferio Occidental. Entre aranceles y sanciones La nueva táctica predilecta de Trump 2.0, tanto para su política económica interior como para las relaciones internacionales estadounidenses, es la imposición de aranceles. Se trata de una medida comercial que ha venido izando como bandera con fines de presión política, en los casos de México y Canadá, y para la formación de un plan económico que coloca de principal argumento que las importaciones extranjeras baratas han causado la desindustrialización de Estados Unidos, a la vez que aumenta su déficit comercial. En esta tribuna se ha explicado que este análisis es errado, ya que ambos factores se relacionan con el hecho de que el sector manufacturero estadounidense no ha experimentado ningún crecimiento significativo en cuanto a productividad en 17 años; más bien ha decrecido, incluso durante la primera guerra arancelaria de Trump durante su primer mandato. Ello ha provocado que el país norteamericano no pueda competir comercialmente con China e incluso con otros países en varios sectores. Por tanto, al gobernante republicano le valdría mejor pensar en una política económica que preserve la inversión productiva por sobre la ganancia corporativa, si en realidad piensa en recuperar parte del músculo industrial perdido. Quizás el memorando America First, también explicado por Misión Verdad, sea un primer paso en ese sentido, pero faltaría una coordinación mucho más grande de los grandes capitales norteamericanos para que se llevase a cabo un resurgir manufacturero como lo sueña el magnate presidente. En todo este meollo entra Venezuela; nuestro país entró en la lista del Día de la Liberación el pasado miércoles 2 de abril, con la imposición arancelaria de 15% a los productos venezolanos que se comercialicen en Estados Unidos. A ello se añaden las sanciones unilaterales en el sector petrolero: las licencias específicas para que Chevron y otras empresas europeas inviertan y trabajen en el sector de los hidrocarburos han sido revocadas. Aún más: la Casa Blanca anunció que cualquier país que compre petróleo o gas venezolanos se enfrentará a un arancel de 25% en sus productos exportados hacia Estados Unidos. De este modo, podríamos comprobar dos hipótesis, al menos de momento: Marco Rubio, secretario de Estado, está ganando el pulso en cuanto a la política exterior de Washington sobre Venezuela, a contrapelo de las señales a inicios de año donde parecía perfilarse una relación bilateral asentada en la realpolitik y la diplomacia en ciernes a cargo del enviado especial Richard Grenell. Recordemos que Rubio es un adalid de la "máxima presión" y fue crítico acérrimo de las licencias generales y específicas que el anterior gobierno de Joe Biden había concedido a las petroleras occidentales para llevar a cabo operaciones en Venezuela, con el argumento de que con ello financiaba al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Estados Unidos busca consolidar una supremacía energética de corte geopolítico, intentando redireccionar los flujos petroleros en beneficio propio. Lo que conlleva neutralizar la importación de crudo venezolano que Chevron estaba llevando a cabo hacia las refinerías en Texas y Nuevo México (un daño autoinfligido) y no permitir que otros países compren los hidrocarburos provenientes de Venezuela, si no se llega a prorrogar la Licencia 41B después de mayo, cuando tendrían que detenerse las operaciones de la petrolera estadounidense en el país. Aún no se conoce empíricamente el alcance de la medida arancelaria con terceros países, ya que no ha habido hasta ahora un caso conocido. Esto en el entendido de que lleve adelante esta política y pudiera perjudicar sus relaciones económicas y comerciales con, por ejemplo, la India, con la que está concluyendo las negociaciones para firmar un acuerdo comercial bilateral multisectorial, siendo este país el segundo mayor comprador del crudo venezolano. Venezuela en el Gran Juego La política de Trump 2.0 para Venezuela parece que toma, momentáneamente, una forma definida. En el plano sancionatorio y arancelario, vuelve la "máxima presión", aunque en un contexto donde el Estado y la sociedad venezolanos se han adaptado a las condiciones de bloqueo y embargo y, por tanto, tiene válvulas de escape para que el golpe no se reciba con la contundencia de antaño. Venezuela ha encontrado maneras de vender su petróleo y atraer inversiones desde países del Sur Global y de los Brics. Además, hay varias naciones europeas que están interesadas en continuar con las relaciones económicas con nuestro país y tienen la intención de presionar por su participación en operaciones energéticas en Venezuela. El contexto de "máxima presión" necesita de un consenso en la zona de influencia estadounidense para que surta el efecto de cerco y asfixia; sin embargo, las acciones y los discursos de Trump y su equipo contra la Unión Europea y la OTAN, en relación directa e indirecta a Rusia y Ucrania, están marcando un escenario distinto al del primer gobierno del presidente republicano. Si uno de los objetivos de Estados Unidos es reforzar la soberanía en su cadena de suministros para neutralizar la influencia que tienen otros países sobre ella, como sugiere el analista Andrew Korybko, con la intención de prepararse para un mayor conflicto a escala global con China e Irán, entonces Venezuela entraría en la ecuación como un país objetivo, que tiene estrecha relación con ambos poderes emergentes y que Washington querría atraer a su zona de influencia de manera coercitiva. En ese sentido, presiona a Venezuela para que reduzca sus lazos internacionales con el Sur Global y los Brics. Pero más allá del Washington oficial, nunca se deben perder de vista las vías exploratorias para un cambio de régimen por la vía violenta, cuyos precedentes son públicos y notorios con agendas mercenarias y narcoparamilitares en el meollo, y con operadores de nacionalidad venezolana como María Corina Machado dispuestos a llegar "hasta el final" de las consecuencias. Apuntando a Venezuela, recipiente de las mayores reservas petrolíferas del mundo, Trump buscaría asegurar la influencia de la potencia norteamericana en el Hemisferio Occidental, bajo las directrices de la Doctrina Monroe versión MAGA, y así tener ascendencia determinante en el Gran Juego que enfrenta a Estados Unidos y China junto a los Brics por el pulso en el reacomodamiento de la geopolítica y la geoeconomía a escala planetaria. 3 Abr 2025, 2:05 pm. Etiquetas: Venezuela, Estados Unidos, Sanciones, Aranceles, Donald Trump, Bloque tematico Imperio del Caos Foto Sección Venezuela Tendencia Especial Antetítulo En un contexto regional y global
Las recientes acciones de la administración de Donald Trump en materia financiera y comercial muestran el perfilamiento de su política exterior, quizás definitivo, la cual se compagina con la intención de reconfigurar la hegemonía de Estados Unidos en un mundo cuyas placas tectónicas en lo geopolítico y geoeconómico están cambiando irremediablemente. Con relación a Venezuela, las medidas que la involucran, o que la atacan directamente, parecen tener como fin neutralizar su desarrollo e influencia en el panorama energético global, esto en un Gran Juego global donde Washington pretende competir contra Beijing y redefinir su papel dominante en el Hemisferio Occidental. Entre aranceles y sanciones La nueva táctica predilecta de Trump 2.0, tanto para su política económica interior como para las relaciones internacionales estadounidenses, es la imposición de aranceles. Se trata de una medida comercial que ha venido izando como bandera con fines de presión política, en los casos de México y Canadá, y para la formación de un plan económico que coloca de principal argumento que las importaciones extranjeras baratas han causado la desindustrialización de Estados Unidos, a la vez que aumenta su déficit comercial. En esta tribuna se ha explicado que este análisis es errado, ya que ambos factores se relacionan con el hecho de que el sector manufacturero estadounidense no ha experimentado ningún crecimiento significativo en cuanto a productividad en 17 años; más bien ha decrecido, incluso durante la primera guerra arancelaria de Trump durante su primer mandato. Ello ha provocado que el país norteamericano no pueda competir comercialmente con China e incluso con otros países en varios sectores. Por tanto, al gobernante republicano le valdría mejor pensar en una política económica que preserve la inversión productiva por sobre la ganancia corporativa, si en realidad piensa en recuperar parte del músculo industrial perdido. Quizás el memorando America First, también explicado por Misión Verdad, sea un primer paso en ese sentido, pero faltaría una coordinación mucho más grande de los grandes capitales norteamericanos para que se llevase a cabo un resurgir manufacturero como lo sueña el magnate presidente. En todo este meollo entra Venezuela; nuestro país entró en la lista del Día de la Liberación el pasado miércoles 2 de abril, con la imposición arancelaria de 15% a los productos venezolanos que se comercialicen en Estados Unidos. A ello se añaden las sanciones unilaterales en el sector petrolero: las licencias específicas para que Chevron y otras empresas europeas inviertan y trabajen en el sector de los hidrocarburos han sido revocadas. Aún más: la Casa Blanca anunció que cualquier país que compre petróleo o gas venezolanos se enfrentará a un arancel de 25% en sus productos exportados hacia Estados Unidos. De este modo, podríamos comprobar dos hipótesis, al menos de momento: Marco Rubio, secretario de Estado, está ganando el pulso en cuanto a la política exterior de Washington sobre Venezuela, a contrapelo de las señales a inicios de año donde parecía perfilarse una relación bilateral asentada en la realpolitik y la diplomacia en ciernes a cargo del enviado especial Richard Grenell. Recordemos que Rubio es un adalid de la "máxima presión" y fue crítico acérrimo de las licencias generales y específicas que el anterior gobierno de Joe Biden había concedido a las petroleras occidentales para llevar a cabo operaciones en Venezuela, con el argumento de que con ello financiaba al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Estados Unidos busca consolidar una supremacía energética de corte geopolítico, intentando redireccionar los flujos petroleros en beneficio propio. Lo que conlleva neutralizar la importación de crudo venezolano que Chevron estaba llevando a cabo hacia las refinerías en Texas y Nuevo México (un daño autoinfligido) y no permitir que otros países compren los hidrocarburos provenientes de Venezuela, si no se llega a prorrogar la Licencia 41B después de mayo, cuando tendrían que detenerse las operaciones de la petrolera estadounidense en el país. Aún no se conoce empíricamente el alcance de la medida arancelaria con terceros países, ya que no ha habido hasta ahora un caso conocido. Esto en el entendido de que lleve adelante esta política y pudiera perjudicar sus relaciones económicas y comerciales con, por ejemplo, la India, con la que está concluyendo las negociaciones para firmar un acuerdo comercial bilateral multisectorial, siendo este país el segundo mayor comprador del crudo venezolano. Venezuela en el Gran Juego La política de Trump 2.0 para Venezuela parece que toma, momentáneamente, una forma definida. En el plano sancionatorio y arancelario, vuelve la "máxima presión", aunque en un contexto donde el Estado y la sociedad venezolanos se han adaptado a las condiciones de bloqueo y embargo y, por tanto, tiene válvulas de escape para que el golpe no se reciba con la contundencia de antaño. Venezuela ha encontrado maneras de vender su petróleo y atraer inversiones desde países del Sur Global y de los Brics. Además, hay varias naciones europeas que están interesadas en continuar con las relaciones económicas con nuestro país y tienen la intención de presionar por su participación en operaciones energéticas en Venezuela. El contexto de "máxima presión" necesita de un consenso en la zona de influencia estadounidense para que surta el efecto de cerco y asfixia; sin embargo, las acciones y los discursos de Trump y su equipo contra la Unión Europea y la OTAN, en relación directa e indirecta a Rusia y Ucrania, están marcando un escenario distinto al del primer gobierno del presidente republicano. Si uno de los objetivos de Estados Unidos es reforzar la soberanía en su cadena de suministros para neutralizar la influencia que tienen otros países sobre ella, como sugiere el analista Andrew Korybko, con la intención de prepararse para un mayor conflicto a escala global con China e Irán, entonces Venezuela entraría en la ecuación como un país objetivo, que tiene estrecha relación con ambos poderes emergentes y que Washington querría atraer a su zona de influencia de manera coercitiva. En ese sentido, presiona a Venezuela para que reduzca sus lazos internacionales con el Sur Global y los Brics. Pero más allá del Washington oficial, nunca se deben perder de vista las vías exploratorias para un cambio de régimen por la vía violenta, cuyos precedentes son públicos y notorios con agendas mercenarias y narcoparamilitares en el meollo, y con operadores de nacionalidad venezolana como María Corina Machado dispuestos a llegar "hasta el final" de las consecuencias. Apuntando a Venezuela, recipiente de las mayores reservas petrolíferas del mundo, Trump buscaría asegurar la influencia de la potencia norteamericana en el Hemisferio Occidental, bajo las directrices de la Doctrina Monroe versión MAGA, y así tener ascendencia determinante en el Gran Juego que enfrenta a Estados Unidos y China junto a los Brics por el pulso en el reacomodamiento de la geopolítica y la geoeconomía a escala planetaria. 3 Abr 2025, 2:05 pm. Etiquetas: Venezuela, Estados Unidos, Sanciones, Aranceles, Donald Trump, Bloque tematico Imperio del Caos Foto Sección Venezuela Tendencia Especial Antetítulo En un contexto regional y global