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Aktivitas pertambangan emas ilegal di Sumatera Barat (Sumbar) sudah berlangsung lama hingga kini terus marak. Upaya penindakan selama ini nyaris tanpa hasil. Alih-alih setop, tambang emas ilegal terus meluas dan memakan banyak korban. Berdasarkan catatan Walhi Sumatera Barat, sedikitnya 48 orang meninggal dunia akibat peti sejak 2012-Mei 2026, termasuk insiden Kamis (14/5/26). Jumlah ini adalah […] The post Mengapa Tambang Emas Ilegal di Sumbar Terus Marak? appeared first on Mongabay.co.id.
Aktivitas pertambangan emas ilegal di Sumatera Barat (Sumbar) sudah berlangsung lama hingga kini terus marak. Upaya penindakan selama ini nyaris tanpa hasil. Alih-alih setop, tambang emas ilegal terus meluas dan memakan banyak korban. Berdasarkan catatan Walhi Sumatera Barat, sedikitnya 48 orang meninggal dunia akibat peti sejak 2012-Mei 2026, termasuk insiden Kamis (14/5/26). Jumlah ini adalah […] The post Mengapa Tambang Emas Ilegal di Sumbar Terus Marak? appeared first on Mongabay.co.id.
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Улуттук коопсуздук боюнча мамлекеттик комитет (УКМК) Ош облусунда курал-жарак жана ок-дары сакталган жашыруун жай табылганын кабарлады. Мекеменин басма сөз кызматы 19-майда тараткан маалыматка караганда, катылган курал-жарак Кадырбек Досоновдун "Женго" уюшкан кылмыштуу тобунун мүчөлөрүнө таандык экени аныкталды. Бир даана "Сайга" автоматы, бир кесилген аңчылык мылтык, эки "Макаров" тапанчасы жана бул куралдарга тиешелүү ок-дарылар "Ош" аэропортуна жакын жерден табылып, алынды. Учурда...
Улуттук коопсуздук боюнча мамлекеттик комитет (УКМК) Ош облусунда курал-жарак жана ок-дары сакталган жашыруун жай табылганын кабарлады. Мекеменин басма сөз кызматы 19-майда тараткан маалыматка караганда, катылган курал-жарак Кадырбек Досоновдун "Женго" уюшкан кылмыштуу тобунун мүчөлөрүнө таандык экени аныкталды. Бир даана "Сайга" автоматы, бир кесилген аңчылык мылтык, эки "Макаров" тапанчасы жана бул куралдарга тиешелүү ок-дарылар "Ош" аэропортуна жакын жерден табылып, алынды. Учурда...
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In the face of US pressure on rare earths, Lynas and Kelantan pursue plans in the shadow of global militarisation and environmental risks. The post US Rare Earth Pacts Raise Defence and Pollution Questions appeared first on Macaranga.
In the face of US pressure on rare earths, Lynas and Kelantan pursue plans in the shadow of global militarisation and environmental risks. The post US Rare Earth Pacts Raise Defence and Pollution Questions appeared first on Macaranga.
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Los morados interpretan el sorpasso de la candidatura de García como la confirmación de que existe espacio para una izquierda “autónoma” del PSOE, plurinacional y más crítica con el Gobierno de Sánchez.

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Los morados interpretan el sorpasso de la candidatura de García como la confirmación de que existe espacio para una izquierda “autónoma” del PSOE, plurinacional y más crítica con el Gobierno de Sánchez.
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Marekani imetangaza Jumatatu, Mei 18, 2026, udhibiti mkali kwenye mipaka yake ili kupambana na virusi vya Ebola, ambavyo vimemwambukiza raia wa Marekani nchini Jamhuri ya Kidemokrasia ya Kongo. Vituo vya Kudhibiti na Kuzuia Magonjwa (CDC), idara kuu ya afya ya umma nchini Marekani, vilitangaza utekelezaji wa vikwazo vya kuingia kwa raia wa kigeni wanaowasili kutoka maeneo yaliyoathiriwa na virusi vya Ebola barani Afrika.
Marekani imetangaza Jumatatu, Mei 18, 2026, udhibiti mkali kwenye mipaka yake ili kupambana na virusi vya Ebola, ambavyo vimemwambukiza raia wa Marekani nchini Jamhuri ya Kidemokrasia ya Kongo. Vituo vya Kudhibiti na Kuzuia Magonjwa (CDC), idara kuu ya afya ya umma nchini Marekani, vilitangaza utekelezaji wa vikwazo vya kuingia kwa raia wa kigeni wanaowasili kutoka maeneo yaliyoathiriwa na virusi vya Ebola barani Afrika.
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Правозащитные организации – группа "Выход" и фонд "Сфера" – провели исследование положения ЛГБТК+ людей в России в 2025 году. С помощью анкетирования они опросили 6124 человека, большинство из которых живет в России (из всех опрошенных только 226 эмигрировали). Возраст отвечавших на вопросы – от 12 до 79 лет, но большинство респондентов составляют молодые люди (средний возраст – около 25 лет). Почти половина участников исследования (44%) живут в Москве и Санкт-Петербурге. Главный вывод, к...
Правозащитные организации – группа "Выход" и фонд "Сфера" – провели исследование положения ЛГБТК+ людей в России в 2025 году. С помощью анкетирования они опросили 6124 человека, большинство из которых живет в России (из всех опрошенных только 226 эмигрировали). Возраст отвечавших на вопросы – от 12 до 79 лет, но большинство респондентов составляют молодые люди (средний возраст – около 25 лет). Почти половина участников исследования (44%) живут в Москве и Санкт-Петербурге. Главный вывод, к...
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മന്ത്രിസഭയിലെ ആരും പതിമൂന്നാം നമ്പർ കാർ തെരഞ്ഞെടുത്തില്ല. 13 എന്ന അക്കം അശുഭ സംഖ്യയെന്ന് വാദിച്ചാണ് കാർ വേണ്ടെന്ന് വെക്കുന്നത്.
മന്ത്രിസഭയിലെ ആരും പതിമൂന്നാം നമ്പർ കാർ തെരഞ്ഞെടുത്തില്ല. 13 എന്ന അക്കം അശുഭ സംഖ്യയെന്ന് വാദിച്ചാണ് കാർ വേണ്ടെന്ന് വെക്കുന്നത്.
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The program helps residents who are living in homes with lead hazards to move either temporarily or permanently. The post A Cleveland program housed families displaced by lead hazards. Its future is now uncertain appeared first on Signal Cleveland.
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The program helps residents who are living in homes with lead hazards to move either temporarily or permanently. The post A Cleveland program housed families displaced by lead hazards. Its future is now uncertain appeared first on Signal Cleveland.
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La organización, que protagonizó protestas durante las fiestas, reivindica dejar de conformarse "con un sistema que asfixia y que no es capaz de dar lo mínimo para vivir": "Hay una alternativa por la que luchar"El Sindicato de Vivienda de Carabanchel vuelve a subirse al escenario de san Isidro durante el concierto de Camellos: “Mientras llenan la pradera desahucian Madrid” ¿Qué está pasando en Camino Alto de San Isidro? Estos días han sido las fiestas de San Isidro, y con ellas la pradera ha vuelto a llenarse de cientos de personas celebrando una de las principales fiestas de Madrid. También han estado las casetas de partidos políticos de todo el arco parlamentario que cada año acuden para sacarse la foto y pasear a sus representantes por el recinto. A pocos metros, en la calle Camino Alto de San Isidro la realidad es otra. Vecinas y vecinos se juntan en la calle por motivos muy diferentes. Entre altavoces, cánticos y pancartas; estos días han bajado de casa para organizar una chocolatada vecinal, tratar de frenar un desahucio o juntarse en una asamblea. Mientras la ciudad se preparaba para celebrar y disfrutar de sus fiestas en el barrio de Carabanchel, las vecinas que lo habitan luchan para no ser expulsadas de él. Esta doble realidad evidencia un conflicto que late de fondo bajo el ambiente festivo de la pradera. La situación de la calle Camino Alto de San Isidro, entre las paradas de metro de Marqués de Vadillo y Urgel, ejemplifica un conflicto que se extiende más allá del Barrio de Carabanchel y más allá de Madrid. Un conflicto complejo y muchas veces invisibilizado que afecta a miles de familias en todo el estado. Pero, ¿cuál es este conflicto?, ¿quién quiere desahuciar a esta gente?, ¿un fondo buitre, un banco, una inmobiliaria o un rentista? Nada más lejos de la realidad. Se trata de la AVS, la empresa de vivienda pública de la Comunidad de Madrid. El Alto de San Isidro nos muestra que la vivienda pública no está exenta de conflicto. El cual se ejemplifica muy bien si nos acercamos al caso de Ana María, una vecina de la calle que lleva toda su vida en el barrio, y más de treinta años en una casa de la Agencia de Vivienda Social (antiguo IVIMA). Allí ha criado a sus hijos y sigue cuidando ahora a sus nietos. Tras más de 30 años pagando el alquiler en una casa que estaba a nombre de su tío, en 2017 la Comunidad de Madrid deja de aceptar el dinero y le niega la regularización del alquiler. Hoy, tras dos intentos de desahucio a finales de 2024, la situación de Ana María –así como la de tantas vecinas– sigue siendo la de la incertidumbre, la angustia y el miedo. Ana María representa a muchas otras vecinas que se organizan día a día en los sindicatos de vivienda y cuyo casero no es otro que la Comunidad de Madrid. La historia de estas promociones de vivienda es la historia de un barrio obrero que fue creciendo en los 80 a través de asentamientos chabolistas, y que en los 90 gracias a fuertes movilizaciones por parte de las asociaciones barriales y vecinales consiguieron que la administración iniciase procesos masivos de realojos y regularización. Esta actuación fue llevada a cabo por el IVIMA (Instituto de Vivienda de Madrid) a través de sorteos y adjudicaciones de nuevas construcciones de parque público. Y, de aquellos barros estos lodos, 20 años más tarde, sucedería que una parte grande de los inquilinos de dichos bloques se encontrarán en situaciones irregulares: cuando fallece el titular del contrato se pierde el derecho a habitar la vivienda, como es el caso de Ana María. Y con ello, en enero de 2016, se impulsó una regularización extraordinaria de vivienda pública en Madrid enfocada en legalizar las situaciones irregulares de dichas viviendas, gestionadas ahora por la AVS. Sin embargo, los requisitos y el proceso dejaron a un alto número de familias y personas fuera, que no pudieron regularizar su situación. Así, a día de hoy vecinas como Ana María o Manuel se enfrentan a procesos de desahucio. Una oleada de cartas con activaciones de desahucios que aceleran los procesos de desalojo de la vivienda pública que no se entienden sin comprender la historia de estos edificios y las personas que los habitan. Con unos datos que muestran 5 calles del barrio amenazadas y aproximadamente 100 familias en situaciones de riesgo, la AVS ignora las necesidades reales de las vecinas y acelera los dispositivos para vaciar las viviendas. Esto no puede comprenderse sin la contraparte: la venta de parque público a propietarios privados y fondos buitre. Para las vecinas cada vez es más común ver como inversores y compradores pasean por sus calles revisando los inmuebles, preguntándoles información personal o incluso ofreciéndoles dinero por abandonar sus casas, casas cuyo casero no es otro que la Comunidad de Madrid ¿A dónde se van a ir? ¿Quién se va a quedar con esas casas? Las respuestas a estas preguntas no son muy esperanzadoras, ya que parece haber una intención clara de liberalizar estas casas, pasando de ser vivienda pública a formar parte del mercado. Esto no es casualidad. Carabanchel, en general, y San Isidro, en particular, están viviendo un incremento exponencial en los precios de la vivienda. Esto nos revela el proceder de las Administraciones públicas, que utilizan unas mismas viviendas de distinto modo en función de la época. Primeramente, para realojar a familias de asentamientos en momentos de gran conflicto social, con una fuerte organización de la clase trabajadora que presionaba en esa dirección y los terrenos en la zona eran baratos. Eso sí, con infracondiciones y donde, a pesar de eso, se les pasa a cobrar alquiler por un parque sin mantenimiento del cual se les va a expulsar después. Finalmente, aquellos edificios públicos que alojan a familias obreras chabolistas, terminan en manos de fondos buitre y propietarios del mercado privado cuando la zona se vuelve cada vez más rentable para la especulación. Si bien desde las instituciones y los partidos políticos se explica el problema de la vivienda como un problema exclusivo de falta de oferta solucionable, bien con la construcción masiva por iniciativa privada o bien por la ampliación del parque público de vivienda; la realidad que viven día a día las vecinas es otra muy diferente… algo no cuadra. Cabría suponer que la gestión del parque público de vivienda respondería a las necesidades de la gente, pero ¿es realmente la vivienda pública la solución al problema de la vivienda? Vivienda pública, la pata esencial del negocio de la vivienda La casa de Ana María nació como parte de una respuesta institucional a décadas de infravivienda, chabolismo y abandono por parte de las políticas públicas. La misma casa que ahora, treinta años después recibe una carta de desalojo, aparece en un expediente administrativo, le tapian la puerta o recibe a inversores interesados en el bloque. La vivienda pública ha sido mostrada siempre como la alternativa al mercado privado, siendo la gran apuesta de los partidos de izquierda en materia de vivienda así como una constante reclama por parte de los movimientos sociales. Si bien la vivienda pública ha supuesto, en algunos lugares y contextos, una conquista parcial por parte de la clase trabajadora, en realidad esta no es per se una alternativa al mercado. En muchas ocasiones, lo complementa, lo ordena o lo prepara –el caso de la AVS que analizamos aquí da prueba de ello–. La administración pública construye donde el mercado no llega, realoja para contener el conflicto cuando la precariedad se descontrola y toma la forma de fuertes luchas sociales, y deja paso siempre a la rentabilidad y el mercado privado cuando el suelo vuelve a ser un bien preciado. Así, donde hace 40 años se alojó una familia chabolista de Carabanchel, hoy hay una puerta de chapa que se mantendrá cerrada durante años, además de aquellas ya vendidas a propietarios, o que mantienen sin suministros entre otras. Una realidad que ya es cotidiana para muchas familias, donde antes estaba el vecino ahora portales que se caen a pedazos… No son fallos de gestión, responde a un interés concreto, el de dejar que empeore algo que se quiere vaciar. ¿A qué nos referimos cuando decimos que la vivienda pública forma parte del negocio de la vivienda? Al origen de todas estas casas en las que vivimos, un origen que responde a intereses y no precisamente a los de la clase trabajadora. Antes de alojar a una familia ya hay suelo, licitaciones y contratos públicos, constructoras, servicios de gestión… todo un enorme abanico de intermediarios que sacan rédito y beneficio de algo que supuestamente es una política social. La vivienda pública muestra así como el propio Estado, incluso cuando tiene que satisfacer algunas necesidades y demandas de la clase trabajadora, participa y alimenta el mercado inmobiliario, adjudicando contratos millonarios que garantizan beneficios privados con dinero público y absorbiendo las viviendas y bloques que el mercado no es capaz de rentabilizar. Esto se refleja muy bien en las VPO: se construyen bajo una supuesta protección pública que da facilidades y recursos en forma de dinero o suelo a constructoras, promotoras e inmobiliarias, se presentan como solución al problema de la vivienda y pasados unos años dichas viviendas vuelven a incorporarse al mercado sin protección ni limitación de precio alguna. Es decir, vivienda asegurada pero con fecha de caducidad. Aun con todo este negocio, miles de personas llevan décadas en las listas de solicitantes de vivienda pública. Listas inmensas que no paran de crecer y que en ningún momento suponen una solución y una alternativa real al problema del acceso de la clase trabajadora a la vivienda. Por ello, tampoco deben ilusionar las promesas de que unos nuevos planes de construcción de vivienda pública vayan a influir en los precios del mercado privado. Lo vemos cada día en bloques como los de Camino Alto de San Isidro donde la comunidad de Madrid, como cualquier fondo buitre, descuida sus casas y, mientras, desahucia diariamente a familias. Manuel vive al lado de puertas que llevan cinco, ocho o hasta doce años cerradas desde que la AVS expulsó a sus residentes. Solo en 2024, la AVS ejecutó 121 desalojos de viviendas sociales, la cifra más alta registrada desde 2015. Esta estrategia de expulsión la conocen muy bien: cartas de desalojo voluntario en diez días, desahucios administrativos y el uso de las fuerzas represivas del estado. El Estado gasta en expulsar a quienes habitan viviendas públicas los recursos que no invierte en mantenerlas y mucho menos en garantizar y mejorar su acceso. Sin ir más lejos, en 2023 la AVS contrató a un equipo específico formado por un fiscalista y 19 personas de seguridad para acelerar el proceso de desalojo. Por otro lado, basta con pasearse una tarde por las calles y hablar con las vecinas y vecinos que allí se encuentran, o simplemente acercarse a los portales para observar el abandono de los bloques. Esto no es algo exclusivo de estos edificios, es una constante en la que la administración mantiene el parque público en condiciones precarias y de penuria. Una vivienda destinada a sectores de la población que no pueden acceder al mercado privado y a los que se relega a las peores condiciones. Así, su fabricación y construcción se hace con materiales baratos y con proyectos de arquitectura desconectados de las necesidades cotidianas de una familia trabajadora, pero además con un mantenimiento nulo. Todo esto sólo nos lleva a una conclusión clara: las instituciones y administraciones públicas no son una solución real al problema de la vivienda. Ni en su construcción, ni en su gestión. La realidad es que el actual modelo de vivienda pública no rompe con el mercado ni responde únicamente a los intereses y necesidades de la clase trabajadora sino, por encima de todo a los de un mercado que requiere de mediaciones para sostener su negocio. Hay ocasiones en las que los intereses del mercado se alinean con las necesidades de la clase trabajadora, o también puede haber concesiones gracias a la lucha –como fue el caso del realojo de los asentamientos chabolistas en los 80 o el proceso de regularización de 2016–. Sin embargo, estas victorias parciales son frágiles cuando dependen de la gestión de un Estado y unas administraciones más preocupadas por el ciclo inmobiliario y las necesidades del capital. Organizarse es la única solución La historia de esta calle es la historia del conflicto de la vivienda pública. Una historia que demuestra que lo único que nos asegura quedarnos en nuestras casas es la organización; porque sin las más de 200 personas que plantaron cara a la AVS el 15 de octubre de 2024 en su desahucio, Ana María y su familia estarían hoy en la calle. Cada mes llegan decenas de casos a las asambleas de vivienda con el mismo problema, un sistema diseñado para enriquecerse y hacer negocio a costa de la clase trabajadora. En Camino Alto de San Isidro esto está claro; el estado no va a regalar nada, la única salida es la lucha sindical y conjunta por nuestras casas. Esta realidad señala también la responsabilidad de todos los partidos socialdemócratas que se aprovechan para utilizar la vivienda no sólo como un negocio sino como una reclama electoralista, ofreciendo falsas soluciones y mostrándose incapaces de dar una alternativa real que nos asegure una vivienda digna dónde vivir. Lo hemos visto con la caída de la prórroga de alquileres y con la caída de la moratoria antidesahucios, medidas mínimas e insuficientes que no rompían con el negocio de la vivienda ni atacaban a sus consecuencias, y ni eso son capaces de ofrecer. Mientras, una realidad en la que los desahucios no paran, los alquileres suben y la clase trabajadora se encuentra cada vez un poco más y más en la miseria. Todo lo que la socialdemocracia nos puede ofrecer es limitarse a gobernar en favor del mercado, en algunos casos permitiendo ciertas victorias o medidas parciales pero siempre en contra de nuestros intereses. Y ahora mismo los intereses del mercado están en liberalizar la vivienda pública, venderla al mejor postor y rentabilizar el suelo. Pero, tal y como nos muestran las vecinas organizadas, hay una alternativa por la que luchar. Renunciar a conformarse con un sistema que asfixia y que no es capaz de dar lo mínimo para vivir. No puede ser que lo máximo a lo que aspiremos es a un sistema dónde “se explote un poquito menos”. Un modelo que vaya más allá del alquiler “asequible”, más allá de los diez años de protección y que luego se libere al mercado privado, más allá de lo rentable y más allá de las necesidades del mercado. Cuando se escucha que “la solución al problema de la vivienda pasa por construir más parque público”, o que esta es “el modelo al que aspirar”, resulta algo chocante si se piensa en todas esas familias que día a día se reúnen en asambleas de barrios. Es tarea del presente criticar un modelo de vivienda pública que se vende como la gran alternativa al problema de la vivienda, pero que en la práctica desahucia, controla y se vende al beneficio del capital. La alternativa pasa por un modelo de vivienda pública que ampare a todas las personas. Lo que exige una regularización de todas esas familias que —aún tras años viviendo en esas casas— a día de hoy no tienen un contrato vigente y de las que las administraciones han decidido no hacerse cargo. Regularización como la ya efectuada en 2016 por la Comunidad de Madrid, donde casos como los de Manuel o Ana, cuyas familias llevan generaciones en el barrio con contratos asignados fueron excluidos. Un modelo que no enfrente al pobre contra el más pobre y que reivindique ir más allá de su uso como contención de las capas más vulnerables de la sociedad, la vivienda pública como un modelo capaz de amparar a toda la clase trabajadora. Ahora que el mercado de la vivienda muestra su cara más agresiva, con Fondos internacionales comprando bloques enteros, alquileres que suben 200% de un año a otro, se debe aspirar a un modelo de alquileres vitalicios, que aseguren la vivienda como un bien de primera necesidad, estable y permanente, donde las vidas de las vecinas no dependan de los intereses del capital y el estado se convierta en un gestor más. Barrios como Carabanchel, en cuya historia y crecimiento urbano se observa perfectamente la evolución del ciclo inmobiliario, son hoy la mejor muestra de los límites de un modelo insuficiente. Con familias enteras que entran y salen diariamente con todas sus cosas de pisos o habitaciones, edificios enteros a la venta, el aumento de pisos turísticos y de alquiler temporal y en medio de todo esto una Vivienda Pública que resulta excluyente, inaccesible y que no responde a las necesidades reales de la clase trabajadora. Los primeros pasos están en tomar como propia la consigna de una vivienda “Gratuita, Universal y de Calidad”. Declarando la prohibición de los desahucios, que vacían el parque público mientras las listas de espera siguen aumentando, invertir en viviendas de calidad rompiendo con una producción y gestión diseñada para abaratar costes y aumentar la rentabilidad, y defender el derecho a una vivienda que no deje a nadie fuera. Luchar por hacer realidad un modelo que garantice una vida digna, donde la vivienda deje de ser una mercancía y sea realmente un derecho, un modelo que aspire a más.
La organización, que protagonizó protestas durante las fiestas, reivindica dejar de conformarse "con un sistema que asfixia y que no es capaz de dar lo mínimo para vivir": "Hay una alternativa por la que luchar"El Sindicato de Vivienda de Carabanchel vuelve a subirse al escenario de san Isidro durante el concierto de Camellos: “Mientras llenan la pradera desahucian Madrid” ¿Qué está pasando en Camino Alto de San Isidro? Estos días han sido las fiestas de San Isidro, y con ellas la pradera ha vuelto a llenarse de cientos de personas celebrando una de las principales fiestas de Madrid. También han estado las casetas de partidos políticos de todo el arco parlamentario que cada año acuden para sacarse la foto y pasear a sus representantes por el recinto. A pocos metros, en la calle Camino Alto de San Isidro la realidad es otra. Vecinas y vecinos se juntan en la calle por motivos muy diferentes. Entre altavoces, cánticos y pancartas; estos días han bajado de casa para organizar una chocolatada vecinal, tratar de frenar un desahucio o juntarse en una asamblea. Mientras la ciudad se preparaba para celebrar y disfrutar de sus fiestas en el barrio de Carabanchel, las vecinas que lo habitan luchan para no ser expulsadas de él. Esta doble realidad evidencia un conflicto que late de fondo bajo el ambiente festivo de la pradera. La situación de la calle Camino Alto de San Isidro, entre las paradas de metro de Marqués de Vadillo y Urgel, ejemplifica un conflicto que se extiende más allá del Barrio de Carabanchel y más allá de Madrid. Un conflicto complejo y muchas veces invisibilizado que afecta a miles de familias en todo el estado. Pero, ¿cuál es este conflicto?, ¿quién quiere desahuciar a esta gente?, ¿un fondo buitre, un banco, una inmobiliaria o un rentista? Nada más lejos de la realidad. Se trata de la AVS, la empresa de vivienda pública de la Comunidad de Madrid. El Alto de San Isidro nos muestra que la vivienda pública no está exenta de conflicto. El cual se ejemplifica muy bien si nos acercamos al caso de Ana María, una vecina de la calle que lleva toda su vida en el barrio, y más de treinta años en una casa de la Agencia de Vivienda Social (antiguo IVIMA). Allí ha criado a sus hijos y sigue cuidando ahora a sus nietos. Tras más de 30 años pagando el alquiler en una casa que estaba a nombre de su tío, en 2017 la Comunidad de Madrid deja de aceptar el dinero y le niega la regularización del alquiler. Hoy, tras dos intentos de desahucio a finales de 2024, la situación de Ana María –así como la de tantas vecinas– sigue siendo la de la incertidumbre, la angustia y el miedo. Ana María representa a muchas otras vecinas que se organizan día a día en los sindicatos de vivienda y cuyo casero no es otro que la Comunidad de Madrid. La historia de estas promociones de vivienda es la historia de un barrio obrero que fue creciendo en los 80 a través de asentamientos chabolistas, y que en los 90 gracias a fuertes movilizaciones por parte de las asociaciones barriales y vecinales consiguieron que la administración iniciase procesos masivos de realojos y regularización. Esta actuación fue llevada a cabo por el IVIMA (Instituto de Vivienda de Madrid) a través de sorteos y adjudicaciones de nuevas construcciones de parque público. Y, de aquellos barros estos lodos, 20 años más tarde, sucedería que una parte grande de los inquilinos de dichos bloques se encontrarán en situaciones irregulares: cuando fallece el titular del contrato se pierde el derecho a habitar la vivienda, como es el caso de Ana María. Y con ello, en enero de 2016, se impulsó una regularización extraordinaria de vivienda pública en Madrid enfocada en legalizar las situaciones irregulares de dichas viviendas, gestionadas ahora por la AVS. Sin embargo, los requisitos y el proceso dejaron a un alto número de familias y personas fuera, que no pudieron regularizar su situación. Así, a día de hoy vecinas como Ana María o Manuel se enfrentan a procesos de desahucio. Una oleada de cartas con activaciones de desahucios que aceleran los procesos de desalojo de la vivienda pública que no se entienden sin comprender la historia de estos edificios y las personas que los habitan. Con unos datos que muestran 5 calles del barrio amenazadas y aproximadamente 100 familias en situaciones de riesgo, la AVS ignora las necesidades reales de las vecinas y acelera los dispositivos para vaciar las viviendas. Esto no puede comprenderse sin la contraparte: la venta de parque público a propietarios privados y fondos buitre. Para las vecinas cada vez es más común ver como inversores y compradores pasean por sus calles revisando los inmuebles, preguntándoles información personal o incluso ofreciéndoles dinero por abandonar sus casas, casas cuyo casero no es otro que la Comunidad de Madrid ¿A dónde se van a ir? ¿Quién se va a quedar con esas casas? Las respuestas a estas preguntas no son muy esperanzadoras, ya que parece haber una intención clara de liberalizar estas casas, pasando de ser vivienda pública a formar parte del mercado. Esto no es casualidad. Carabanchel, en general, y San Isidro, en particular, están viviendo un incremento exponencial en los precios de la vivienda. Esto nos revela el proceder de las Administraciones públicas, que utilizan unas mismas viviendas de distinto modo en función de la época. Primeramente, para realojar a familias de asentamientos en momentos de gran conflicto social, con una fuerte organización de la clase trabajadora que presionaba en esa dirección y los terrenos en la zona eran baratos. Eso sí, con infracondiciones y donde, a pesar de eso, se les pasa a cobrar alquiler por un parque sin mantenimiento del cual se les va a expulsar después. Finalmente, aquellos edificios públicos que alojan a familias obreras chabolistas, terminan en manos de fondos buitre y propietarios del mercado privado cuando la zona se vuelve cada vez más rentable para la especulación. Si bien desde las instituciones y los partidos políticos se explica el problema de la vivienda como un problema exclusivo de falta de oferta solucionable, bien con la construcción masiva por iniciativa privada o bien por la ampliación del parque público de vivienda; la realidad que viven día a día las vecinas es otra muy diferente… algo no cuadra. Cabría suponer que la gestión del parque público de vivienda respondería a las necesidades de la gente, pero ¿es realmente la vivienda pública la solución al problema de la vivienda? Vivienda pública, la pata esencial del negocio de la vivienda La casa de Ana María nació como parte de una respuesta institucional a décadas de infravivienda, chabolismo y abandono por parte de las políticas públicas. La misma casa que ahora, treinta años después recibe una carta de desalojo, aparece en un expediente administrativo, le tapian la puerta o recibe a inversores interesados en el bloque. La vivienda pública ha sido mostrada siempre como la alternativa al mercado privado, siendo la gran apuesta de los partidos de izquierda en materia de vivienda así como una constante reclama por parte de los movimientos sociales. Si bien la vivienda pública ha supuesto, en algunos lugares y contextos, una conquista parcial por parte de la clase trabajadora, en realidad esta no es per se una alternativa al mercado. En muchas ocasiones, lo complementa, lo ordena o lo prepara –el caso de la AVS que analizamos aquí da prueba de ello–. La administración pública construye donde el mercado no llega, realoja para contener el conflicto cuando la precariedad se descontrola y toma la forma de fuertes luchas sociales, y deja paso siempre a la rentabilidad y el mercado privado cuando el suelo vuelve a ser un bien preciado. Así, donde hace 40 años se alojó una familia chabolista de Carabanchel, hoy hay una puerta de chapa que se mantendrá cerrada durante años, además de aquellas ya vendidas a propietarios, o que mantienen sin suministros entre otras. Una realidad que ya es cotidiana para muchas familias, donde antes estaba el vecino ahora portales que se caen a pedazos… No son fallos de gestión, responde a un interés concreto, el de dejar que empeore algo que se quiere vaciar. ¿A qué nos referimos cuando decimos que la vivienda pública forma parte del negocio de la vivienda? Al origen de todas estas casas en las que vivimos, un origen que responde a intereses y no precisamente a los de la clase trabajadora. Antes de alojar a una familia ya hay suelo, licitaciones y contratos públicos, constructoras, servicios de gestión… todo un enorme abanico de intermediarios que sacan rédito y beneficio de algo que supuestamente es una política social. La vivienda pública muestra así como el propio Estado, incluso cuando tiene que satisfacer algunas necesidades y demandas de la clase trabajadora, participa y alimenta el mercado inmobiliario, adjudicando contratos millonarios que garantizan beneficios privados con dinero público y absorbiendo las viviendas y bloques que el mercado no es capaz de rentabilizar. Esto se refleja muy bien en las VPO: se construyen bajo una supuesta protección pública que da facilidades y recursos en forma de dinero o suelo a constructoras, promotoras e inmobiliarias, se presentan como solución al problema de la vivienda y pasados unos años dichas viviendas vuelven a incorporarse al mercado sin protección ni limitación de precio alguna. Es decir, vivienda asegurada pero con fecha de caducidad. Aun con todo este negocio, miles de personas llevan décadas en las listas de solicitantes de vivienda pública. Listas inmensas que no paran de crecer y que en ningún momento suponen una solución y una alternativa real al problema del acceso de la clase trabajadora a la vivienda. Por ello, tampoco deben ilusionar las promesas de que unos nuevos planes de construcción de vivienda pública vayan a influir en los precios del mercado privado. Lo vemos cada día en bloques como los de Camino Alto de San Isidro donde la comunidad de Madrid, como cualquier fondo buitre, descuida sus casas y, mientras, desahucia diariamente a familias. Manuel vive al lado de puertas que llevan cinco, ocho o hasta doce años cerradas desde que la AVS expulsó a sus residentes. Solo en 2024, la AVS ejecutó 121 desalojos de viviendas sociales, la cifra más alta registrada desde 2015. Esta estrategia de expulsión la conocen muy bien: cartas de desalojo voluntario en diez días, desahucios administrativos y el uso de las fuerzas represivas del estado. El Estado gasta en expulsar a quienes habitan viviendas públicas los recursos que no invierte en mantenerlas y mucho menos en garantizar y mejorar su acceso. Sin ir más lejos, en 2023 la AVS contrató a un equipo específico formado por un fiscalista y 19 personas de seguridad para acelerar el proceso de desalojo. Por otro lado, basta con pasearse una tarde por las calles y hablar con las vecinas y vecinos que allí se encuentran, o simplemente acercarse a los portales para observar el abandono de los bloques. Esto no es algo exclusivo de estos edificios, es una constante en la que la administración mantiene el parque público en condiciones precarias y de penuria. Una vivienda destinada a sectores de la población que no pueden acceder al mercado privado y a los que se relega a las peores condiciones. Así, su fabricación y construcción se hace con materiales baratos y con proyectos de arquitectura desconectados de las necesidades cotidianas de una familia trabajadora, pero además con un mantenimiento nulo. Todo esto sólo nos lleva a una conclusión clara: las instituciones y administraciones públicas no son una solución real al problema de la vivienda. Ni en su construcción, ni en su gestión. La realidad es que el actual modelo de vivienda pública no rompe con el mercado ni responde únicamente a los intereses y necesidades de la clase trabajadora sino, por encima de todo a los de un mercado que requiere de mediaciones para sostener su negocio. Hay ocasiones en las que los intereses del mercado se alinean con las necesidades de la clase trabajadora, o también puede haber concesiones gracias a la lucha –como fue el caso del realojo de los asentamientos chabolistas en los 80 o el proceso de regularización de 2016–. Sin embargo, estas victorias parciales son frágiles cuando dependen de la gestión de un Estado y unas administraciones más preocupadas por el ciclo inmobiliario y las necesidades del capital. Organizarse es la única solución La historia de esta calle es la historia del conflicto de la vivienda pública. Una historia que demuestra que lo único que nos asegura quedarnos en nuestras casas es la organización; porque sin las más de 200 personas que plantaron cara a la AVS el 15 de octubre de 2024 en su desahucio, Ana María y su familia estarían hoy en la calle. Cada mes llegan decenas de casos a las asambleas de vivienda con el mismo problema, un sistema diseñado para enriquecerse y hacer negocio a costa de la clase trabajadora. En Camino Alto de San Isidro esto está claro; el estado no va a regalar nada, la única salida es la lucha sindical y conjunta por nuestras casas. Esta realidad señala también la responsabilidad de todos los partidos socialdemócratas que se aprovechan para utilizar la vivienda no sólo como un negocio sino como una reclama electoralista, ofreciendo falsas soluciones y mostrándose incapaces de dar una alternativa real que nos asegure una vivienda digna dónde vivir. Lo hemos visto con la caída de la prórroga de alquileres y con la caída de la moratoria antidesahucios, medidas mínimas e insuficientes que no rompían con el negocio de la vivienda ni atacaban a sus consecuencias, y ni eso son capaces de ofrecer. Mientras, una realidad en la que los desahucios no paran, los alquileres suben y la clase trabajadora se encuentra cada vez un poco más y más en la miseria. Todo lo que la socialdemocracia nos puede ofrecer es limitarse a gobernar en favor del mercado, en algunos casos permitiendo ciertas victorias o medidas parciales pero siempre en contra de nuestros intereses. Y ahora mismo los intereses del mercado están en liberalizar la vivienda pública, venderla al mejor postor y rentabilizar el suelo. Pero, tal y como nos muestran las vecinas organizadas, hay una alternativa por la que luchar. Renunciar a conformarse con un sistema que asfixia y que no es capaz de dar lo mínimo para vivir. No puede ser que lo máximo a lo que aspiremos es a un sistema dónde “se explote un poquito menos”. Un modelo que vaya más allá del alquiler “asequible”, más allá de los diez años de protección y que luego se libere al mercado privado, más allá de lo rentable y más allá de las necesidades del mercado. Cuando se escucha que “la solución al problema de la vivienda pasa por construir más parque público”, o que esta es “el modelo al que aspirar”, resulta algo chocante si se piensa en todas esas familias que día a día se reúnen en asambleas de barrios. Es tarea del presente criticar un modelo de vivienda pública que se vende como la gran alternativa al problema de la vivienda, pero que en la práctica desahucia, controla y se vende al beneficio del capital. La alternativa pasa por un modelo de vivienda pública que ampare a todas las personas. Lo que exige una regularización de todas esas familias que —aún tras años viviendo en esas casas— a día de hoy no tienen un contrato vigente y de las que las administraciones han decidido no hacerse cargo. Regularización como la ya efectuada en 2016 por la Comunidad de Madrid, donde casos como los de Manuel o Ana, cuyas familias llevan generaciones en el barrio con contratos asignados fueron excluidos. Un modelo que no enfrente al pobre contra el más pobre y que reivindique ir más allá de su uso como contención de las capas más vulnerables de la sociedad, la vivienda pública como un modelo capaz de amparar a toda la clase trabajadora. Ahora que el mercado de la vivienda muestra su cara más agresiva, con Fondos internacionales comprando bloques enteros, alquileres que suben 200% de un año a otro, se debe aspirar a un modelo de alquileres vitalicios, que aseguren la vivienda como un bien de primera necesidad, estable y permanente, donde las vidas de las vecinas no dependan de los intereses del capital y el estado se convierta en un gestor más. Barrios como Carabanchel, en cuya historia y crecimiento urbano se observa perfectamente la evolución del ciclo inmobiliario, son hoy la mejor muestra de los límites de un modelo insuficiente. Con familias enteras que entran y salen diariamente con todas sus cosas de pisos o habitaciones, edificios enteros a la venta, el aumento de pisos turísticos y de alquiler temporal y en medio de todo esto una Vivienda Pública que resulta excluyente, inaccesible y que no responde a las necesidades reales de la clase trabajadora. Los primeros pasos están en tomar como propia la consigna de una vivienda “Gratuita, Universal y de Calidad”. Declarando la prohibición de los desahucios, que vacían el parque público mientras las listas de espera siguen aumentando, invertir en viviendas de calidad rompiendo con una producción y gestión diseñada para abaratar costes y aumentar la rentabilidad, y defender el derecho a una vivienda que no deje a nadie fuera. Luchar por hacer realidad un modelo que garantice una vida digna, donde la vivienda deje de ser una mercancía y sea realmente un derecho, un modelo que aspire a más.
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Para los próximos días, la subida de temperaturas irá a más y se podrían superar los 30 gradosEl anticiclón impulsa una subida generalizada de las temperaturas mientras aumentan los chubascos en los Pirineos orientales Después de un fin de semana parcialmente pasado por agua, este lunes se ha ido asentando el tiempo estable con subida de temperaturas, una dinámica que se mantendrá este martes 19 de abril según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) que prevé hasta 28 grados. Así, la Aemet prevé un martes con cielo poco nuboso con intervalos de nubes altas, mientras en la Sierra se espera nubosidad de evolución en las horas centrales del día. Este martes, además, el viento soplará flojo variable al principio y al final del día, con predominio del suroeste en las horas centrales, y de componente oeste durante la tarde. Por su parte, las temperaturas sufrirán un ascenso generalizado que será moderado, con unas mínimas que oscilarán entre los 9 y 13 grados, pero con unas máximas que superarán los 25 grados, pudiendo incluso alcanzar los 28 grados en lugares como Aranjuez. El tiempo para los próximos días Para los próximos días, la subida de temperaturas irá a más y se podrían superar los 30 grados, llegando incluso a 34 grados el jueves. Sin embargo, se espera que el fin de semana comiencen a descender, pero entorno a los 30 grados.
Para los próximos días, la subida de temperaturas irá a más y se podrían superar los 30 gradosEl anticiclón impulsa una subida generalizada de las temperaturas mientras aumentan los chubascos en los Pirineos orientales Después de un fin de semana parcialmente pasado por agua, este lunes se ha ido asentando el tiempo estable con subida de temperaturas, una dinámica que se mantendrá este martes 19 de abril según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) que prevé hasta 28 grados. Así, la Aemet prevé un martes con cielo poco nuboso con intervalos de nubes altas, mientras en la Sierra se espera nubosidad de evolución en las horas centrales del día. Este martes, además, el viento soplará flojo variable al principio y al final del día, con predominio del suroeste en las horas centrales, y de componente oeste durante la tarde. Por su parte, las temperaturas sufrirán un ascenso generalizado que será moderado, con unas mínimas que oscilarán entre los 9 y 13 grados, pero con unas máximas que superarán los 25 grados, pudiendo incluso alcanzar los 28 grados en lugares como Aranjuez. El tiempo para los próximos días Para los próximos días, la subida de temperaturas irá a más y se podrían superar los 30 grados, llegando incluso a 34 grados el jueves. Sin embargo, se espera que el fin de semana comiencen a descender, pero entorno a los 30 grados.
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La AEMET prevé máximas de hasta 33 grados en Murcia y avisa de posibles precipitaciones localmente fuertes en áreas del noreste peninsularCientíficos descubren el posible “kraken” que cazaba en los océanos hace 100 millones de años La estabilidad atmosférica seguirá dominando este martes en gran parte de España gracias a la expansión del anticiclón de las Azores hacia el este, aunque la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene avisos por posibles chubascos localmente fuertes en los Pirineos orientales y zonas próximas. La jornada también estará marcada por un ascenso generalizado de las temperaturas máximas, especialmente acusado en puntos del interior de Catalunya y de la Comunitat Valenciana. Según la previsión de la AEMET, el tiempo será estable en prácticamente toda la Península y Baleares, con predominio de intervalos de nubes altas en buena parte del territorio. Las excepciones se concentrarán en el extremo norte y el noreste peninsular. En el tercio norte, la cola de un frente atlántico dejará cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones en general débiles en Galicia y en áreas interiores de las comunidades cantábricas. Chubascos y tormentas en los Pirineos orientales La situación más inestable se espera a partir del mediodía en los Pirineos orientales y zonas cercanas, donde el desarrollo de nubosidad de evolución podría dejar chubascos localmente fuertes acompañados de tormenta. La AEMET también contempla la posibilidad de precipitaciones dispersas en zonas prelitorales de Catalunya y de la Comunitat Valenciana, aunque de forma más aislada y menos intensa. Durante las primeras horas del día podrán aparecer bancos de niebla en el interior de Galicia y en el litoral de Alborán. Más allá de estos episodios puntuales, el escenario general seguirá marcado por la estabilidad y por una mayor presencia de claros en el centro y sur peninsular, donde apenas se esperan cambios relevantes en el estado del cielo. Temperaturas al alza en buena parte del país Las temperaturas máximas subirán de forma prácticamente generalizada en todo el territorio. El ascenso será especialmente notable en áreas del interior catalán y valenciano, en un contexto de temperaturas progresivamente más altas durante esta semana. Entre las capitales de provincia, Murcia alcanzará los 33 grados y Zaragoza llegará a los 31, mientras que Sevilla y Lleida rozarán los 30. Madrid prevé máximas de 27 grados y Barcelona se quedará en 23. Las mínimas también tenderán a subir en buena parte del país, aunque en el sudoeste peninsular y en la zona del Estrecho podrían incluso descender ligeramente. En ciudades como Bilbao, Burgos o León, las temperaturas seguirán siendo relativamente frescas durante la mañana, con mínimas de entre 8 y 10 grados, mientras que en el litoral mediterráneo y en el sur peninsular los valores nocturnos permanecerán más elevados. Canarias seguirá con alisios y nubosidad en el norte El viento soplará flojo en el interior y algo más intenso en zonas costeras. Predominará la componente oeste en amplias áreas del interior, Galicia, el sudoeste peninsular y el entorno de Alborán. En el Mediterráneo dominarán los vientos de componente sur y este, en general flojos o moderados, mientras que en el norte de Galicia podrían registrarse intervalos de viento fuerte coincidiendo con el avance del frente atlántico. En Canarias no se esperan fenómenos significativos. La AEMET prevé intervalos nubosos en Lanzarote y Fuerteventura durante la mañana, tendiendo después a cielos poco nubosos o despejados. En el norte de las islas montañosas predominarán los cielos nubosos a primeras y últimas horas del día, con posibilidad de precipitaciones débiles y aisladas durante la madrugada en las islas occidentales. Las temperaturas apenas variarán y continuará soplando el alisio moderado, con intervalos fuertes en algunos extremos de las islas.
La AEMET prevé máximas de hasta 33 grados en Murcia y avisa de posibles precipitaciones localmente fuertes en áreas del noreste peninsularCientíficos descubren el posible “kraken” que cazaba en los océanos hace 100 millones de años La estabilidad atmosférica seguirá dominando este martes en gran parte de España gracias a la expansión del anticiclón de las Azores hacia el este, aunque la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene avisos por posibles chubascos localmente fuertes en los Pirineos orientales y zonas próximas. La jornada también estará marcada por un ascenso generalizado de las temperaturas máximas, especialmente acusado en puntos del interior de Catalunya y de la Comunitat Valenciana. Según la previsión de la AEMET, el tiempo será estable en prácticamente toda la Península y Baleares, con predominio de intervalos de nubes altas en buena parte del territorio. Las excepciones se concentrarán en el extremo norte y el noreste peninsular. En el tercio norte, la cola de un frente atlántico dejará cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones en general débiles en Galicia y en áreas interiores de las comunidades cantábricas. Chubascos y tormentas en los Pirineos orientales La situación más inestable se espera a partir del mediodía en los Pirineos orientales y zonas cercanas, donde el desarrollo de nubosidad de evolución podría dejar chubascos localmente fuertes acompañados de tormenta. La AEMET también contempla la posibilidad de precipitaciones dispersas en zonas prelitorales de Catalunya y de la Comunitat Valenciana, aunque de forma más aislada y menos intensa. Durante las primeras horas del día podrán aparecer bancos de niebla en el interior de Galicia y en el litoral de Alborán. Más allá de estos episodios puntuales, el escenario general seguirá marcado por la estabilidad y por una mayor presencia de claros en el centro y sur peninsular, donde apenas se esperan cambios relevantes en el estado del cielo. Temperaturas al alza en buena parte del país Las temperaturas máximas subirán de forma prácticamente generalizada en todo el territorio. El ascenso será especialmente notable en áreas del interior catalán y valenciano, en un contexto de temperaturas progresivamente más altas durante esta semana. Entre las capitales de provincia, Murcia alcanzará los 33 grados y Zaragoza llegará a los 31, mientras que Sevilla y Lleida rozarán los 30. Madrid prevé máximas de 27 grados y Barcelona se quedará en 23. Las mínimas también tenderán a subir en buena parte del país, aunque en el sudoeste peninsular y en la zona del Estrecho podrían incluso descender ligeramente. En ciudades como Bilbao, Burgos o León, las temperaturas seguirán siendo relativamente frescas durante la mañana, con mínimas de entre 8 y 10 grados, mientras que en el litoral mediterráneo y en el sur peninsular los valores nocturnos permanecerán más elevados. Canarias seguirá con alisios y nubosidad en el norte El viento soplará flojo en el interior y algo más intenso en zonas costeras. Predominará la componente oeste en amplias áreas del interior, Galicia, el sudoeste peninsular y el entorno de Alborán. En el Mediterráneo dominarán los vientos de componente sur y este, en general flojos o moderados, mientras que en el norte de Galicia podrían registrarse intervalos de viento fuerte coincidiendo con el avance del frente atlántico. En Canarias no se esperan fenómenos significativos. La AEMET prevé intervalos nubosos en Lanzarote y Fuerteventura durante la mañana, tendiendo después a cielos poco nubosos o despejados. En el norte de las islas montañosas predominarán los cielos nubosos a primeras y últimas horas del día, con posibilidad de precipitaciones débiles y aisladas durante la madrugada en las islas occidentales. Las temperaturas apenas variarán y continuará soplando el alisio moderado, con intervalos fuertes en algunos extremos de las islas.
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Cleveland schools made some big promises with its school merger plan. Here are some updates to frequently asked questions about how it's going. The post Cleveland school merger FAQ — from layoffs to class sizes for next year appeared first on Signal Cleveland.
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El Aston Villa toca la puerta de Balaídos por Ilaix Moriba.

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Bangkok’s unseen deaths: 16 years of delayed justice for the Red Shirt 16 years ago, Bangkok’s glamorous central business district and popular tourist destinations became the site of a massacre.In the early morning of 19 May 2010, after 6 days of blocking the protest sites in central Bangkok with soldiers and armored vehicles, the military launched a crackdown on Red Shirt protesters, who have been staging demonstrations in Bangkok demanding dissolution of the Hose of Representatives. By the end of the day, the United Front for Democracy Against Dictatorship (UDD) would announce the end of the demonstration, which began on 12 March 2010, and turned themselves in to the police.The 19 May 2010 crackdown was the second of two military operations against Red Shirt protesters in Bangkok. Authorized by the State of Emergency in place at the time, Prime Minister Abhisit Vejjajiva and the Centre for Resolution of Emergency Situation (CRES) launched two crackdowns: the first on 10 April 2010 and the second on 19 May 2010.Between 10 April – 19 May 2010, 94 people were killed during the operations and over a thousand were injured. Most of those killed were shot with live rounds in the head and torso, and many were shot several times. The use of military force against the Red Shirt protesters is considered one of most violent suppressions of a mass demonstration in contemporary Thai history. On 10 April 2010, around a month after the Red Shirt protests began in Bangkok, the Prime Minister ordered the CRES to crackdown on protesters at Phan Fa intersection and the nearby Ratchadamnoen area in Bangkok’s old town. 21 civilians and 1 reporter were killed during the operation, 20 of whom were shot with live rounds. Meanwhile, 5 military officers were killed.The crackdown began in the afternoon. Armed soldiers were deployed around the protest site. Water cannons and tear gas were used. Helicopters circled above the protesters, dropping tear gas and leaflets, and at around 15.30, soldiers began firing rubber bullets.Although the CRES said in a press conference that there was no report of protesters being injured by live rounds, injured protesters have been arriving at hospitals since the afternoon. Among them was Kriangkrai Khamnoi, a 23-year-old Tuktuk driver, who was shot in front of the Ministry of Education and later died. The Criminal Court ruled following an inquest into his death that Kriangkrai was killed by military bullets. Two other protesters also died from the effects of tear gas used during the crackdown.Tension rose as darkness fell on Ratchadamnoen Road. At the Khok Wua Intersection, a few metres away from the popular nightlife district at Khaosan Road, military personnel were facing off with protesters, who blocked the intersection with metal barrier. After dark, soldiers began marching up to the protesters, firing tear gas and rubber bullets. Shots were also made into the air. The protesters retaliated by throwing objects at them.As night fell, reports began surfacing that protesters at Khok Wua were being shot. The dead and injured were transported out of the area while protesters continue to block the intersection to prevent soldiers from moving into Ratchadamnoen Road.It was at around 20.30 that photos were taken of a group of armed “men in black” clashing with military personnel around the Khok Wua Intersection. However, the protesters killed in the clash on Ratchadamnoen Road were killed earlier in the night, such as Bunchan Maiprasoet, who was shot on Dinso Road at around 18.00 – 19.00 and died from blood loss at Ramathibodi Hospital.In September 2014, after the military coup led by the National Council for Peace and Order (NCPO), 5 people were arrested and accused of being the “men in black.” All charges against them have been dropped because prosecution witness testimony were inconsistent. The individuals which clashed with the military that night remain unidentified.The entrance to Khaosan Road, one of the most popular tourist destinations in Bangkok, is on Tanao Road, the site of several clashes between the protesters and military personnel.9 people were killed in the clash at Khok Wua Intersection and Khaosan Road, all of whom were shot in the head and chest.Meanwhile, on Dinso Road, near the Democracy Monument, protesters faced off soldiers stationed at the Satriwithaya School as helicopters continue to drop tear gas on them. As night fell, protesters threw objects at the military line and soldiers retaliated with rubber bullets and tear gas. Two bombs also went off behind the military line, killing 5 soldiers.After the bombs went off, soldiers began firing at the protesters. Some witnesses also said that shots were fired from up on the building in Satriwithaya School. 9 people were killed that night on Dinso Road. Among them was Hiroyuki Muramoto, 43, a Japanese cameraman working for Reuters. He was shot in the chest while filming on Dinso Road and died en route to the hospital.On 13 May 2010, the CRES began its second crackdown attempt. After the government declared the second Severe State of Emergency, the military blocked off the protest site at Ratchaprasong Intersection by closing several main roads running through Bangkok’s central business district and prohibiting everyone except residents with prove of residency from entering the area. Utilities such as water, power, and telephone signal were cut to put pressure on the protesters at Ratchaprasong, which was the site of the last standing main protest camp after the 10 April crackdown. The effort would eventually be followed by an all-out crackdown on 19 May 2010.Soldiers were deployed around central Bangkok, including in Lumpini Park, a large public park in central Bangkok.Between 13 – 19 May 2010, 60 people were killed during the operations in Bangkok, while 3 were killed in other provinces. Among the dead were civilians, volunteer medics, and journalists. There was no evidence that any civilian killed during this time were armed.Maj Gen Khattiya “She Daeng” Sawasdipol was the first casualty of the 13 – 19 May 2010 crackdown.Maj Gen Khattiya was a military officer who aligned himself with the UDD and was training UDD protet guards. On 13 May 2010, he was approached by a group of journalists for an interview while inspecting the barricades near Lumpini Park. As he is speaking to the reporters by the exit of the Silom MRT station, he was shot in the head. Speculations were later made that he was assassinated by a sniper stationed on a high-rise building in the area.Maj Gen Khattiya died on 17 May 2010, 4 days after being admitted to a hospital for treatment. 16 years later, the circumstance of his death remains questionable. His case never made it to court. Not even an inquest was conducted.Hours after Maj Gen Khattiya’s assassination, clashes occurred between the protesters and military personnel deployed in and around Lumpini Park. It was at this time that Chatchai Chalao, a 25-year-old taxi driver, was shot in the head on the footpath by Rama IV Road, opposite Lumpini Park.In video footage released by AFP, Chatchai was seen holding a video camera facing the army barricade near an overpass hear U Chu Liang building. He later appeared to have been shot while hiding behind a table in front of a nearby office. The South Bangkok Criminal Court ruled following an inquest that Chatchai was shot by the group of soldiers stationed at the army barricade on Rama IV road.The crackdown continued in the days that followed. Both live and rubber rounds were used, while military personnel barricaded several main roads in an attempt to push protesters out of Rama IV and Wireless roads.In the morning of 19 May 2010, soldiers marched on protesters’ barricades blocking Ratchadamri Road. Soldiers and armored vehicles were deployed in and around Lumpini Park. Live rounds were fired at the protesters, killing 6 people.Among them was Thawin Khammoon, who was shot while near Lumpini Park’s parking lot on Ratchadamri Road. talian photographer Fabio Polenghi was another casualty of the crackdown on the morning of 19 May 2010. He was fatally shot while taking photos on Ratchadamri Road, near Sarasin Intersection.While Polenghi was being carried off the road, an unidentified man took his camera. Both the man and the camera have never been found.Inquests were held into the deaths of Thawin and Polenghi. Although the court did not rule who shot them, it ruled that the bullets came from the line of soldiers moving from Saladaeng Intersection into Ratchadamri Road.Photographs from 19 May 2010 show that soldiers were stationed on the BTS skytrain track near the Siam shopping district.Other photos show that soldiers were also stationed on the BTS skytrain track that morning between the Saladaeng and Ratchadamri stations. Eyewitness have said that soldiers were firing from the train tracks onto the protesters.In the afternoon of 19 May 2010, UDD leaders announced the end of the demonstration and turned themselves in to the police. Some protesters left the protest site at Ratchaprasong Intersection and board buses provided by the government at the National Stadium to return to their home provinces. Others went to the Pathum Wanaram Temple, a temple located between Siam Paragon and Central World which was previously declared a sanctuary for protesters who are unable to leave to stay until the situation resolves.In the evening, soldiers moved down Rama I road and opened fire in front of the temple. There were also reports of soldiers firing into the temple from the train track above.6 people were killed at Pathum Wanaram temple, including paramedics and a volunteer nurse. An inquest in court found that they were killed by gunfire from personnel stationed on the BTS train tacks and that there was no evidence of a group of armed “men in black” firing from the temple as claimed by the military.Despite several inquests ruling that the protesters were killed by military fire, none of the cases made it to court. Attempts to prosecute the officers involved were denied, with courts saying that they do not have jurisdiction. And as the expiration of the statute of limitations approaching in 4 years, no progress has apparently been made in the investigation into cases still remaining inconclusive. eng editor 1 Tue, 2026-05-19 - 11:01 Feature red shirts 10 April 2010 political violence 19 May 2010 political violence April-May 2010 massacre state violence

Bangkok’s unseen deaths: 16 years of delayed justice for the Red Shirt 16 years ago, Bangkok’s glamorous central business district and popular tourist destinations became the site of a massacre.In the early morning of 19 May 2010, after 6 days of blocking the protest sites in central Bangkok with soldiers and armored vehicles, the military launched a crackdown on Red Shirt protesters, who have been staging demonstrations in Bangkok demanding dissolution of the Hose of Representatives. By the end of the day, the United Front for Democracy Against Dictatorship (UDD) would announce the end of the demonstration, which began on 12 March 2010, and turned themselves in to the police.The 19 May 2010 crackdown was the second of two military operations against Red Shirt protesters in Bangkok. Authorized by the State of Emergency in place at the time, Prime Minister Abhisit Vejjajiva and the Centre for Resolution of Emergency Situation (CRES) launched two crackdowns: the first on 10 April 2010 and the second on 19 May 2010.Between 10 April – 19 May 2010, 94 people were killed during the operations and over a thousand were injured. Most of those killed were shot with live rounds in the head and torso, and many were shot several times. The use of military force against the Red Shirt protesters is considered one of most violent suppressions of a mass demonstration in contemporary Thai history. On 10 April 2010, around a month after the Red Shirt protests began in Bangkok, the Prime Minister ordered the CRES to crackdown on protesters at Phan Fa intersection and the nearby Ratchadamnoen area in Bangkok’s old town. 21 civilians and 1 reporter were killed during the operation, 20 of whom were shot with live rounds. Meanwhile, 5 military officers were killed.The crackdown began in the afternoon. Armed soldiers were deployed around the protest site. Water cannons and tear gas were used. Helicopters circled above the protesters, dropping tear gas and leaflets, and at around 15.30, soldiers began firing rubber bullets.Although the CRES said in a press conference that there was no report of protesters being injured by live rounds, injured protesters have been arriving at hospitals since the afternoon. Among them was Kriangkrai Khamnoi, a 23-year-old Tuktuk driver, who was shot in front of the Ministry of Education and later died. The Criminal Court ruled following an inquest into his death that Kriangkrai was killed by military bullets. Two other protesters also died from the effects of tear gas used during the crackdown.Tension rose as darkness fell on Ratchadamnoen Road. At the Khok Wua Intersection, a few metres away from the popular nightlife district at Khaosan Road, military personnel were facing off with protesters, who blocked the intersection with metal barrier. After dark, soldiers began marching up to the protesters, firing tear gas and rubber bullets. Shots were also made into the air. The protesters retaliated by throwing objects at them.As night fell, reports began surfacing that protesters at Khok Wua were being shot. The dead and injured were transported out of the area while protesters continue to block the intersection to prevent soldiers from moving into Ratchadamnoen Road.It was at around 20.30 that photos were taken of a group of armed “men in black” clashing with military personnel around the Khok Wua Intersection. However, the protesters killed in the clash on Ratchadamnoen Road were killed earlier in the night, such as Bunchan Maiprasoet, who was shot on Dinso Road at around 18.00 – 19.00 and died from blood loss at Ramathibodi Hospital.In September 2014, after the military coup led by the National Council for Peace and Order (NCPO), 5 people were arrested and accused of being the “men in black.” All charges against them have been dropped because prosecution witness testimony were inconsistent. The individuals which clashed with the military that night remain unidentified.The entrance to Khaosan Road, one of the most popular tourist destinations in Bangkok, is on Tanao Road, the site of several clashes between the protesters and military personnel.9 people were killed in the clash at Khok Wua Intersection and Khaosan Road, all of whom were shot in the head and chest.Meanwhile, on Dinso Road, near the Democracy Monument, protesters faced off soldiers stationed at the Satriwithaya School as helicopters continue to drop tear gas on them. As night fell, protesters threw objects at the military line and soldiers retaliated with rubber bullets and tear gas. Two bombs also went off behind the military line, killing 5 soldiers.After the bombs went off, soldiers began firing at the protesters. Some witnesses also said that shots were fired from up on the building in Satriwithaya School. 9 people were killed that night on Dinso Road. Among them was Hiroyuki Muramoto, 43, a Japanese cameraman working for Reuters. He was shot in the chest while filming on Dinso Road and died en route to the hospital.On 13 May 2010, the CRES began its second crackdown attempt. After the government declared the second Severe State of Emergency, the military blocked off the protest site at Ratchaprasong Intersection by closing several main roads running through Bangkok’s central business district and prohibiting everyone except residents with prove of residency from entering the area. Utilities such as water, power, and telephone signal were cut to put pressure on the protesters at Ratchaprasong, which was the site of the last standing main protest camp after the 10 April crackdown. The effort would eventually be followed by an all-out crackdown on 19 May 2010.Soldiers were deployed around central Bangkok, including in Lumpini Park, a large public park in central Bangkok.Between 13 – 19 May 2010, 60 people were killed during the operations in Bangkok, while 3 were killed in other provinces. Among the dead were civilians, volunteer medics, and journalists. There was no evidence that any civilian killed during this time were armed.Maj Gen Khattiya “She Daeng” Sawasdipol was the first casualty of the 13 – 19 May 2010 crackdown.Maj Gen Khattiya was a military officer who aligned himself with the UDD and was training UDD protet guards. On 13 May 2010, he was approached by a group of journalists for an interview while inspecting the barricades near Lumpini Park. As he is speaking to the reporters by the exit of the Silom MRT station, he was shot in the head. Speculations were later made that he was assassinated by a sniper stationed on a high-rise building in the area.Maj Gen Khattiya died on 17 May 2010, 4 days after being admitted to a hospital for treatment. 16 years later, the circumstance of his death remains questionable. His case never made it to court. Not even an inquest was conducted.Hours after Maj Gen Khattiya’s assassination, clashes occurred between the protesters and military personnel deployed in and around Lumpini Park. It was at this time that Chatchai Chalao, a 25-year-old taxi driver, was shot in the head on the footpath by Rama IV Road, opposite Lumpini Park.In video footage released by AFP, Chatchai was seen holding a video camera facing the army barricade near an overpass hear U Chu Liang building. He later appeared to have been shot while hiding behind a table in front of a nearby office. The South Bangkok Criminal Court ruled following an inquest that Chatchai was shot by the group of soldiers stationed at the army barricade on Rama IV road.The crackdown continued in the days that followed. Both live and rubber rounds were used, while military personnel barricaded several main roads in an attempt to push protesters out of Rama IV and Wireless roads.In the morning of 19 May 2010, soldiers marched on protesters’ barricades blocking Ratchadamri Road. Soldiers and armored vehicles were deployed in and around Lumpini Park. Live rounds were fired at the protesters, killing 6 people.Among them was Thawin Khammoon, who was shot while near Lumpini Park’s parking lot on Ratchadamri Road. talian photographer Fabio Polenghi was another casualty of the crackdown on the morning of 19 May 2010. He was fatally shot while taking photos on Ratchadamri Road, near Sarasin Intersection.While Polenghi was being carried off the road, an unidentified man took his camera. Both the man and the camera have never been found.Inquests were held into the deaths of Thawin and Polenghi. Although the court did not rule who shot them, it ruled that the bullets came from the line of soldiers moving from Saladaeng Intersection into Ratchadamri Road.Photographs from 19 May 2010 show that soldiers were stationed on the BTS skytrain track near the Siam shopping district.Other photos show that soldiers were also stationed on the BTS skytrain track that morning between the Saladaeng and Ratchadamri stations. Eyewitness have said that soldiers were firing from the train tracks onto the protesters.In the afternoon of 19 May 2010, UDD leaders announced the end of the demonstration and turned themselves in to the police. Some protesters left the protest site at Ratchaprasong Intersection and board buses provided by the government at the National Stadium to return to their home provinces. Others went to the Pathum Wanaram Temple, a temple located between Siam Paragon and Central World which was previously declared a sanctuary for protesters who are unable to leave to stay until the situation resolves.In the evening, soldiers moved down Rama I road and opened fire in front of the temple. There were also reports of soldiers firing into the temple from the train track above.6 people were killed at Pathum Wanaram temple, including paramedics and a volunteer nurse. An inquest in court found that they were killed by gunfire from personnel stationed on the BTS train tacks and that there was no evidence of a group of armed “men in black” firing from the temple as claimed by the military.Despite several inquests ruling that the protesters were killed by military fire, none of the cases made it to court. Attempts to prosecute the officers involved were denied, with courts saying that they do not have jurisdiction. And as the expiration of the statute of limitations approaching in 4 years, no progress has apparently been made in the investigation into cases still remaining inconclusive. eng editor 1 Tue, 2026-05-19 - 11:01 Feature red shirts 10 April 2010 political violence 19 May 2010 political violence April-May 2010 massacre state violence
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