El continente, pese a sus fronteras históricas, guarda itinerarios que permiten atravesarlo
El 'Camí de Ronda': la ruta de senderismo más maravillosa para conocer la Costa Brava
ruta más larga de Europa, la respuesta obliga a mirar hacia Italia, sí, pero también hacia los Balcanes, el Danubio y las montañas que unen Oriente y Occidente.
Porque, aunque el Camino de Santiago sea la referencia más conocida, no es ni de lejos el trayecto más extenso que puede recorrerse caminando. Para encontrar el verdadero gigante del continente hay que seguir un sendero que atraviesa un país entero y, más allá de él, explorar rutas que conectan nueve estados, culturas distintas y paisajes que cambian casi a cada kilómetro.
El Sentiero Italiano: el sendero italiano más largo jamás trazado
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sendero italiano, es fácil caer en el tópico de que todos los caminos llevan a Roma. Pero este, en realidad, va mucho más allá. Nació en 1995 impulsado por el Club Alpino Italiano con una idea sencilla: unir el país entero a través de la montaña. El resultado fueron casi 7.000 kilómetros de travesía continua, aproximadamente ocho veces la distancia del Camino de Santiago, que hoy lo convierten no solo en el trekking Europa más extenso, sino también en una de las rutas de senderismo más largas del mundo.
El itinerario cruza 350 pueblos, 15 parques nacionales, seis enclaves Patrimonio de la Humanidad y una variedad de paisajes que parece infinita. En un solo mes puedes caminar junto a los Dolomitas, cruzar los Apeninos, bordear el Etna, recorrer bosques alpinos y después bajar hacia Sicilia siguiendo antiguos caminos pastoriles. Es un recorrido que redefine lo que significa caminar por Europa, no por su dificultad técnica, sino por su extensión descomunal y su capacidad de unir territorios que pocas veces se piensan como un único relato.
Este coloso explica por qué, cuando se habla de la ruta más larga de Europa, Italia aparece en todas las listas especializadas. Pero el continente guarda más sorpresas.
La ruta de los sultanes: un viaje a pie de Viena a Estambul
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sendero italiano es un viaje vertical —de los Alpes hasta Sicilia—, la ruta de los sultanes es un trayecto horizontal que sigue la historia de un continente dividido. Este itinerario, también conocido como Sendero del Sultán, enlaza Viena y Estambul atravesando nueve países. Es una travesía profunda, marcada por las huellas del imperio otomano y por las rutas que Solimán I recorrió durante sus campañas.
Hoy el sendero, que estuvo décadas abandonado, vuelve a coger vida gracias a iniciativas locales y comunitarias. Comienza en Austria, desciende por Eslovaquia, Hungría y Croacia, se adentra en Serbia, traza un arco por Rumanía y Bulgaria, roza el norte de Grecia y termina en Estambul, donde Europa se disuelve en Asia.
Caminarlo es entender Europa desde otra perspectiva: la de un puente cultural que une dos mundos a través de pueblos poco turísticos, tradiciones rurales y geografías que han sido frontera durante siglos. Es uno de los trayectos más largos e intensos que pueden hacerse sin salir del continente, y una alternativa majestuosa para quienes buscan caminar por Europa dejando a un lado los destinos habituales.
Y aunque es menos conocido que otros senderos, su recorrido demuestra que la ruta más larga de Europa no depende solo de la distancia, sino también del significado que guarda cada paso.
Gales, Islandia y otros países que pueden recorrerse enteros a pie
Europa no es solo cuestión de grandes rutas transcontinentales. También es un conjunto de países pequeños, diversos y caminables. Y varios de ellos pueden cruzarse a pie en rutas oficiales perfectamente señalizadas. La Gales Coast Path, por ejemplo, inaugurada en 2012, bordea toda la costa del país británico con más de 1.400 kilómetros de acantilados, playas, zonas industriales reconvertidas y once reservas naturales. No es la ruta más larga de Europa, pero sí una de las más completas para quienes buscan un viaje lineal junto al mar.
Luxemburgo puede recorrerse en apenas diez días siguiendo el llamado “Escapardenne”, un itinerario que une bosques, valles y aldeas centroeuropeas. Liechtenstein, aún más pequeño, ofrece 25 kilómetros de travesía íntegra. Irlanda propone una marcha de casi 600 kilómetros desde Bray Head hasta Dublín. Islandia, por su parte, permite una ruta de unos 450 kilómetros que atraviesa paisajes volcánicos, glaciares, ríos termales y desiertos negros.
Todos estos recorridos comparten una idea esencial: trekking Europa no significa únicamente grandes distancias, sino la posibilidad de convertir un país entero en un camino. Y esa es una de las grandes virtudes del continente: que todavía permite la aventura con pasos pequeños.