Kalay – La inauguración de la nueva parroquia de San Patricio, en la diócesis de Kalay, en el noroeste de Myanmar, constituye un motivo de profunda alegría y esperanza para la sufrida población de este territorio. La diócesis de Kalay, situada entre la región de Sagaing y el estado Chin, es una de las zonas más afectadas por la guerra civil desencadenada tras el golpe de Estado militar de febrero de 2021 y atraviesa una situación social y humanitaria dramática.Con una celebración eucarística presidida por el obispo Felix Lian Khen Thang y concelebrada por doce sacerdotes, en la que participaron más de 600 fieles católicos, la comunidad católica de la zona, formada en su mayoría por desplazados internos, se ha reunido hace unos días en la localidad de Khaikam Myo para celebrar esta histórica inauguración. A su llegada, el obispo ha sido recibido con gran entusiasmo: los feligreses, vestidos con los trajes tradicionales chin, le han dado la bienvenida con danzas culturales, cantos tradicionales y una alegre procesión que lo ha acompañado hasta el interior de la iglesia, donde le esperaba el padre Sylvester Pau Van Sang, nombrado primer párroco.Durante la misa inaugural, el obispo Felix Lian Khen Thang ha administrado además el sacramento de la Confirmación a 60 jóvenes y explicó en su homilía que «la creación de esta parroquia es una bendición de Dios y un signo de esperanza para el desarrollo de la diócesis de Kalay».El obispo ha señalado que la nueva parroquia comprende seis aldeas y atiende a 210 familias católicas. Su creación tiene como objetivo «ofrecer una atención pastoral más cercana y constante, garantizar la celebración regular de los sacramentos y hacer más accesible para los fieles la celebración diaria de la Santa Misa», recordando que «la Eucaristía es fuente de gracia, consuelo y fortaleza en medio de la situación de precariedad que vive la población». «La presencia estable de un sacerdote, además, es un signo visible de la presencia de Cristo en medio de su pueblo», ha subrayado.El prelado ha recordado también que, mediante el sacramento de la Confirmación, «los candidatos reciben los dones del Espíritu Santo, que los fortalecen y alientan, sosteniendo a sus familias y a toda la comunidad parroquial».La diócesis de Kalay, sufragánea de la archidiócesis de Mandalay, se encuentra en el noroeste de Myanmar, en la región de Sagaing, aunque parte de su territorio se extiende también por el estado Chin. Tiene su sede episcopal en la ciudad de Kalay, donde se encuentra la catedral de Santa María, y cuenta con unos 60.000 fieles católicos. Limita con la India y abarca un territorio de población étnicamente diversa, con una importante presencia del pueblo chin y de otras minorías, próximo a la frontera india. La zona de Kalay se ha visto duramente golpeada por la guerra civil que estalló tras el golpe de Estado militar de 2021 y se encuentra inmersa en una policrisis: el tejido social ha quedado devastado, muchos jóvenes han huido para evitar el reclutamiento forzoso y la emergencia humanitaria alcanza niveles dramáticos.Sagaing es una de las regiones más violentas del país y el principal bastión de la resistencia armada contra la junta militar. En la zona se registran frecuentes enfrentamientos entre el ejército birmano, las Fuerzas de Defensa del Pueblo y los grupos de resistencia chin. En este contexto, la situación humanitaria es extremadamente grave: el número de desplazados internos es muy elevado, existe una grave crisis alimentaria, prolongados cortes de electricidad y un acceso muy limitado a la asistencia sanitaria y a la ayuda humanitaria. La pobreza extrema afecta a cerca del 80 % de la población.La Iglesia católica local y las comunidades de otras confesiones cristianas prestan asistencia a la población afectada, aunque desarrollan su labor en condiciones muy difíciles. Debido a la intensidad de los combates, la Iglesia local ha tenido que cerrar aproximadamente la mitad de sus parroquias, mientras que la mayoría de los católicos de la diócesis han huido hacia los bosques, las montañas del estado Chin o la frontera con la India, buscando refugio de la violencia. Ante esta situación de emergencia, la diócesis ha convertido muchas de las instalaciones eclesiales que permanecen en pie en centros de acogida de primera necesidad y se estima que actualmente alberga a unos 40.000 desplazados internos de distintas etnias y confesiones religiosas que han huido de las zonas de combate. Según fuentes locales, en ocasiones el ejército regular ha atacado iglesias, conventos y escuelas católicas bajo la sospecha de que prestaban apoyo logístico o refugio a los grupos rebeldes. Entre los edificios afectados en la zona de Kalay figuran la iglesia católica de Lungtak, alcanzada por bombardeos aéreos del ejército en mayo de 2024 junto con una iglesia baptista cercana; la iglesia baptista de la aldea de Pyidaw, destruida en un ataque aéreo en abril de 2023; y la iglesia baptista de la aldea de Kanan, dañada durante intensos combates.