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Hola,
Hayas hecho un plan u otro en Semana Santa estoy segura de que también has seguido el hype del momento: la relación entre la actriz Aitana Sánchez Gijón y el actor Maxi Iglesias. Algún titular hablaba de “romance sorpresa”, pero fuera cual fuera el título elegido, las noticias que hablaban de su relación rezumaban cierto estupor, la sensación de estar hablando de algo extraordinario. Y no, no creo que sea porque se trata de un “romance sorpresa” (¿hay algún romance que, de cierta manera, no sea sorpresa?), sino por algo bien distinto: se trata de una mujer de más de 50 que se enrolla con un hombre joven.
No estamos acostumbradas, esa es la verdad. La historia suele ser la contraria, la de un hombre que tiende a establecer relaciones románticas con mujeres jóvenes, no algo más jóvenes que él, sino significativamente más jóvenes. Aquí, intuyo, vendrán los comentarios de siempre: que es algo que puede pasar, que no tiene por qué haber nada malo... Pero lo que señalamos es el patrón: ¿por qué es este esquema el que se repite machaconamente en nuestra sociedad?, ¿cómo es posible que no suceda a la inversa con la misma frecuencia?
Es ahí donde buscamos razones que van más allá de las historias personales de cada cual, razones que nos atraviesan a todas y todos. Por ejemplo, la devaluación de las mujeres conforme cumplimos años. El atractivo femenino asociado a la belleza y al cuerpo de una etapa vital concreta; el atractivo masculino ligado no a la fachada sino a la experiencia o la madurez. La necesidad de muchos hombres de 'controlar' a sus parejas, de sentirse, de alguna forma, por encima, con su ego protegido por la inexperiencia y la ausencia de recursos de la otra. Aquí te recomiendo este texto de María Acaso sobre cómo el patriarcado tiende a borrar del mapa del deseo a las mujeres después de la menopausia.
Y traigo también un cómic bien interesante, 'No siento nada', de Liv Strömquist, en el que la autora sueca mezcla cultura popular con filosofía para trazar una imagen del panorama amoroso actual. El actor Leonardo DiCaprio es uno de los protagonistas y lo es porque, ya con 50 años, no se le conocen parejas de más de 25. Los memes se han multiplicado: cuando cumples 26 dejas de estar en el radar DiCaprio, es una de las bromas. El actor es el bucle de ese patrón social: un hombre que crece y madura pero que busca relaciones que no acompañan ese crecimiento y que, de hecho, abandona cuando superan cierto límite.
Así que, cuando sucede lo contrario, nos sorprendemos. La historia de Aitana Sánchez Gijón (56) con Maxi Iglesias (35) nos recuerda que una madurita puede, obviamente, gustar a hombres no solo más jóvenes, sino significativamente más jóvenes que ella. Las reacciones, eso sí, nos dan idea de hasta qué punto ese imaginario del deseo sigue tan atravesado por prejuicios de género. Porque no solo hay estupor, en muchas ocasiones hay rechazo, crítica disfrazada de sorna, dudas sobre la verdadera naturaleza de esa relación. Mientras que cuando es a la inversa hay cierta normalización, nadie parece tener que cuestionarse nada.
El cambio, ahora, es que Leonardo DiCaprio empieza a parecer patético. Nos lo parece a muchas, y también empieza a parecérselo a algunos. En esta entrevista con Moderna de Pueblo, el humorista Ernesto Sevilla hacía unas declaraciones que no tendrían por qué haber llamado la atención pero que lo han hecho: “Nunca me iría con chicas jóvenes, me parece un poco ridículo. A mí me encantan las mujeres de mi edad”.
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Últimamente se ha hablado y escrito mucho sobre la amistad, especialmente sobre la amistad femenina. Las amigas como lugar de seguridad, como relación significativa... Este texto de la escritora Elvira Navarro le da la vuelta a la retórica actual: ¿y si estamos pidiéndole demasiado a la amistad?, ¿y si estamos esencializando a las amigas?, ¿y si el romanticismo que le hemos intentado quitar a la pareja se lo estamos poniendo a la amiga? Le haría algunos apuntes al texto, pero me parece una reflexión distinta y necesaria también.
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Para terminar
Un 5 de abril pero de 1988 salía el primer disco de la cantautora Tracy Chapman, que estaba lleno de canciones preciosas. Una era Talking about a revolution, un himno contra la desigualdad que, por ejemplo, Bernie Sanders utilizó en su campaña en EEUU.
Así me despido 😘
Ana.