Cinco ejes que cruzan países, fronteras y culturas, y que convierten Europa en un territorio conectado
Esta carretera española pasa por el corazón de una cueva natural de estalactitas
carreteras más largas de Europa, auténticos corredores que unen el Atlántico con Asia Central, las costas del mar de Irlanda con los límites de Turquía o las llanuras polacas con el Cáucaso. Son rutas que no solo sirven para desplazarse: cuentan una historia común, la de un continente que se cruza mejor de lo que se entiende.
En esta lista aparecen las cinco vías más extensas del continente, todas ellas parte de la Red Europea de Carreteras. Cada una tiene su identidad, su paisaje y su factor sorpresa. Y todas, de un modo u otro, demuestran que recorrer miles de kilómetros conduce a un mismo descubrimiento: las distancias, al final, siempre son relativas.
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1. E40: de Francia a Kazajistán, el trayecto más extenso del continente
La ruta E40 es, oficialmente, la más larga entre todas las carreteras más largas de Europa. Nace en Calais, junto al Canal de la Mancha, y termina en Ridder, en la frontera kazaja, tras recorrer 8.641 kilómetros. Es un viaje monumental que atraviesa Francia, Bélgica, Alemania, Polonia, Ucrania, Rusia, Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Kazajistán.
La sensación al recorrerla es la de avanzar por una Europa que se va desdibujando hasta fundirse con Asia Central. Carreteras rápidas, llanuras interminables, pueblos industriales, pasos fronterizos y paisajes que cambian a cada tramo. Para muchos, esta es la gran ruta transcontinental del continente, un espejo perfecto de lo que significa viajar sin prisa.
La ruta E40 también sirve como puerta de entrada a una idea poco conocida: que Europa y Asia, en carretera, son más continuas de lo que imaginamos. Y que esta vía, por longitud y por diversidad, es el eje que mejor lo demuestra.
2. E60: una ruta que une Francia con Kirguistán a través de doce países
La ruta E60 es la segunda más extensa de las carreteras más largas de Europa, con 8.200 kilómetros que enlazan Brest (Francia) con Irkeshtam, un pequeño pueblo kirguís situado a pocos kilómetros de la frontera con China. Su recorrido es tan variado que parece un resumen de medio continente: Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Rumanía, Georgia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán o Kirguistán.
Este trayecto, además, conecta directamente con el histórico corredor que une Asia Central con el Cáucaso. Quien la recorre pasa de autopistas europeas a montañas remotas, de túneles alpinos a carreteras rurales en zonas donde la vida transcurre al margen del turismo. Su destino final, Irkeshtam, permite continuar hacia China y enlazar con rutas comerciales milenarias.
La ruta E60 es la prueba más clara de que los viajes por carretera pueden convertirse en un curso acelerado de geografía cultural.
3. E30: de Irlanda a Rusia siguiendo uno de los ejes más emblemáticos
La ruta E30 enlaza el puerto de Cork (Irlanda) con la ciudad rusa de Omsk, a 6.530 kilómetros de distancia. Es una de las carreteras más largas de Europa y uno de sus ejes occidentales más simbólicos. Cruzar esta vía implica atravesar Irlanda, Reino Unido, Países Bajos, Alemania, Polonia, Bielorrusia y Rusia.
Una de sus particularidades es que, al entrar en territorio ruso, la E30 se superpone con la autopista transiberiana. Ese tramo, que sigue los Urales hacia el este, convierte el trayecto europeo en un preludio del viaje más legendario de Eurasia. Más allá de los Urales, la ruta se integra en la Red de Autopistas Asiáticas y llega incluso a Corea del Sur.
La ruta E30 funciona como columna vertebral del noroeste europeo y como recordatorio de que Rusia, a pie de carretera, es un gigante que se cruza mucho antes de llegar a Siberia.
4. E80: uniendo Lisboa con Turquía por más de 6.000 kilómetros
La ruta E80 recorre 6.100 kilómetros desde Lisboa hasta Gürbulak, en la frontera turca con Irán. Es una de las carreteras más largas de Europa, conocida también como la Autopista Transeuropea. Su trazado pasa por Portugal, España, Francia, Italia, Croacia, Montenegro, Kosovo, Serbia, Bulgaria y Turquía.
Es una ruta que refleja con claridad la diversidad del continente: del Atlántico al Mediterráneo, de los Alpes Dináricos a los Balcanes, de los grandes valles europeos a los secarrales de Anatolia oriental. Es un viaje que va cambiando de ritmo y de luz, que alterna autopistas modernas con tramos más antiguos, y que termina en un paisaje donde Europa ya casi se ha transformado en Oriente.
La ruta E80 simboliza una Europa que avanza hacia el este, abriendo puertas culturales que conectan historias muy distintas.
5. E22: del Reino Unido a Rusia atravesando el norte europeo
La ruta E22 comienza en Holyhead (Reino Unido) y termina en Ishim (Rusia) tras recorrer 5.320 kilómetros. Aunque no es la más extensa, sí es una de las carreteras más largas de Europa en el eje norte. Cruza ciudades como Manchester, Ámsterdam, Hamburgo, Malmö, Riga o Moscú, en un trayecto que combina autopistas marítimas, túneles, islas y grandes llanuras.
El viaje por la ruta E22 permite entender el norte europeo en toda su amplitud: zonas portuarias, tramos industriales, puentes colosales y carreteras que bordean el Báltico antes de adentrarse en Rusia. Es un recorrido menos famoso que otros, pero enormemente variado.
Además, es un recordatorio de que el continente no se define solo por sus rutas este-oeste o por sus arterias históricas. También por estos corredores septentrionales que han conectado puertos, fronteras y capitales desde hace décadas.