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In Davidson County's May 5 primaries, appointed Judge Jodie Bell retained her seat, while Dawn Deaner and Corletra Mance won the Criminal and Family court races, respectively, and unseated incumbents. The post Bell Keeps General Sessions Judge Seat, Deaner and Mance Defeat Incumbents appeared first on Nashville Banner.
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過去海關抽檢進口馬鈴薯,如果馬鈴薯發芽且芽體超過0.5公分,就會整批退運。今年2月13日公布「台美對等貿易協定(ART)」,內容觸及台灣政府採納新規定,允許發芽、腐爛或發霉的馬鈴薯入境後,在加工廠進行選別與棄置。 〈解析「馬鈴薯之亂」:被網路謠言挑動的食安焦慮〉這篇文章最早發佈於《台灣事實查核中心》。

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過去海關抽檢進口馬鈴薯,如果馬鈴薯發芽且芽體超過0.5公分,就會整批退運。今年2月13日公布「台美對等貿易協定(ART)」,內容觸及台灣政府採納新規定,允許發芽、腐爛或發霉的馬鈴薯入境後,在加工廠進行選別與棄置。 〈解析「馬鈴薯之亂」:被網路謠言挑動的食安焦慮〉這篇文章最早發佈於《台灣事實查核中心》。
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California's $10 million down payment on a pilot to redesign middle and high school to meet the needs and interests of today’s young people has the potential to link previously disconnected redesign efforts into a coherent whole that fosters statewide transformation.
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California's $10 million down payment on a pilot to redesign middle and high school to meet the needs and interests of today’s young people has the potential to link previously disconnected redesign efforts into a coherent whole that fosters statewide transformation.
7 minutes

More than 30 years after he departed the House for a much longer stint in the Senate, Martin M. Looney finally gets his House tribute.

More than 30 years after he departed the House for a much longer stint in the Senate, Martin M. Looney finally gets his House tribute.
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El argentino llevó al límite al heptacampeón en una batalla que acabó con daños y frustración.

El argentino llevó al límite al heptacampeón en una batalla que acabó con daños y frustración.
12 minutes
Sigurdson faces Republican Ed Hargate in November. The Democratic-leaning district includes Cleveland’s Old Brooklyn neighborhood and all or portions of a string of eastern and southeastern suburbs. The post Nicole Sigurdson wins Ohio House District 19 Democratic primary appeared first on Signal Cleveland.
Sigurdson faces Republican Ed Hargate in November. The Democratic-leaning district includes Cleveland’s Old Brooklyn neighborhood and all or portions of a string of eastern and southeastern suburbs. The post Nicole Sigurdson wins Ohio House District 19 Democratic primary appeared first on Signal Cleveland.
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«Odio el tennis, el detesto amb una fosca i secreta passió, i tanmateix continuo jugant perquè no tinc alternativa». Amb aquestes paraules, el tennista Andre Agassi descrivia a les seves memòries (Open) la paradoxa de la pressió psicològica: l’abisme entre allò que un desitja i el que en realitat fa. Ell, com després la gimnasta … L'entrada Talents hiperexposats ha aparegut primer a Catalunya Plural.

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«Odio el tennis, el detesto amb una fosca i secreta passió, i tanmateix continuo jugant perquè no tinc alternativa». Amb aquestes paraules, el tennista Andre Agassi descrivia a les seves memòries (Open) la paradoxa de la pressió psicològica: l’abisme entre allò que un desitja i el que en realitat fa. Ell, com després la gimnasta … L'entrada Talents hiperexposats ha aparegut primer a Catalunya Plural.
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The jan sunwai, an experiment in participatory democracy, was premised on the idea that ordinary citizens, especially the rural poor, can and must hold the state accountable The post Inside The Radical Promise Of Social Audits Under MGNREGA appeared first on BehanBox.
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Pe la jumătatea lunii aprilie a.c., un amic s-a hotărât să își vândă mașina. Vroia de mult să o schimbe și nu a stat prea mult pe gânduri când a găsit un cumpărător care i-a plătit 10.000 euro. Bineînțeles, în lei. Cursul de schimb la care s-a făcut tranzacția a fost cel oficial de 5,09 lei pentru un euro, adică amicul a încasat 50.900 de lei. Intenția era să își cumpere o altă mașină, dar cu aceeași bani. Norocul i-a surâs ieri, când a găsit o mașină care i-a plăcut, tot cu 10.000 euro, doar că pentru a o achita a trebuit să mai pună niște bani, adică 1.200 de lei. Cei 10.000 de euro au însemnat ieri, 52.100 lei, la un curs de schimb de 5,21 lei.
Pe la jumătatea lunii aprilie a.c., un amic s-a hotărât să își vândă mașina. Vroia de mult să o schimbe și nu a stat prea mult pe gânduri când a găsit un cumpărător care i-a plătit 10.000 euro. Bineînțeles, în lei. Cursul de schimb la care s-a făcut tranzacția a fost cel oficial de 5,09 lei pentru un euro, adică amicul a încasat 50.900 de lei. Intenția era să își cumpere o altă mașină, dar cu aceeași bani. Norocul i-a surâs ieri, când a găsit o mașină care i-a plăcut, tot cu 10.000 euro, doar că pentru a o achita a trebuit să mai pună niște bani, adică 1.200 de lei. Cei 10.000 de euro au însemnat ieri, 52.100 lei, la un curs de schimb de 5,21 lei.
21 minutes

«Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa». Con estas palabras, el tenista Andre Agassi describía en sus memorias (Open) la paradoja de la presión psicológica: el abismo entre lo que uno desea y lo que en realidad hace. Él, como después la … L'entrada Talentos hiperexpuestos ha aparegut primer a Catalunya Plural.

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«Odio el tenis, lo detesto con una oscura y secreta pasión, y sin embargo sigo jugando porque no tengo alternativa». Con estas palabras, el tenista Andre Agassi describía en sus memorias (Open) la paradoja de la presión psicológica: el abismo entre lo que uno desea y lo que en realidad hace. Él, como después la … L'entrada Talentos hiperexpuestos ha aparegut primer a Catalunya Plural.
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El jabalí: ¿una amenaza ecológica, una plaga mortal, un monstruo invencible, un ejército que se apodera de España, una especie invasora, un inmigrante? Nuestro estudio al respecto del jabalí, publicado en la JAE - Journal of Animal Ethics (Revista de Ética Animal, publicada por la University of Illinois Press en colaboración con el Centro Ferrater Mora Oxford para la Ética Animal), muestra que los medios lo retratan de forma sensacionalista, anticientífica y contradictoria, mezclando alarmismo, prejuicio y ficción, y que incluso las imágenes aparentemente “inofensivas” pueden tener efectos sociales inesperados. Tras analizar más de un centenar de artículos (enero de 2021–enero de 2024) en los cuatro diarios digitales más leídos de España, observamos que el discurso mediático lo convierte en chivo expiatorio y lo trata como si fuera una plaga y una “especie invasora”, atribuyéndole rasgos propios de los humanos: un villano malvado, con agencia y una supuesta agenda de destrucción. ¿Una amenaza ecológica, social y económica? El crecimiento poblacional de los jabalíes en España se describe en los medios como alarmante. Sin embargo, pese a las advertencias de la comunidad científica que subraya el papel ecológico clave del jabalí, incluso como aliado frente a los incendios forestales, los medios lo han convertido en el villano oficial del campo y la naturaleza. Lo hacen, además, sin precisar qué daños concretos causa, sin aportar datos verificables ni situar los conflictos en un contexto histórico y territorial. El resultado es un animal complejo reducido a la etiqueta de “plaga”. Una etiqueta que, según numerosos investigadores, no solo es simplista, sino también científicamente injustificada. En Catalunya, ni siquiera contamos con estudios de fondo que demuestren que el jabalí sea una amenaza para los ecosistemas, como recuerda Joan Real, del IRBio. Por su parte, Tomàs Marquès i Bonet (ICREA-UPF) lo resume sin rodeos: el jabalí no es el problema; el problema es el desequilibrio que hemos creado los humanos, al que la especie solo se adapta. Lo mismo ocurre con los artículos que alertan sobre riesgos para la salud pública: se repiten fórmulas vagas, como que “transmiten enfermedades” o “provocan graves problemas de salud”, sin datos, contexto ni proporciones. Los ataques directos a personas son extraordinariamente raros, pero se amplifican con un tono abiertamente alarmista. A eso se suma el retrato del jabalí como amenaza económica, casi siempre ligado a los daños en cultivos y a la idea de un futuro rural en permanente peligro, más construido en base a titulares inquietantes que a un análisis serio. Matar como gestión La construcción mediática del jabalí como amenaza ambiental, social y económica casi omnipresente convence al público de que la matanza se perciba como algo lógico, incluso necesario. No es casual: la eliminación de especies etiquetadas como “plagas” o “invasoras” es una práctica de gestión habitual, y buena parte de los artículos presentan la caza como herramienta imprescindible para “controlar” la población. Sin embargo, ni siquiera existe consenso científico sobre su eficacia; al contrario, se ha observado que una mayor presión cinegética puede disparar las tasas de reproducción y hacer crecer aún más las poblaciones. El protagonismo de la caza como solución no solo delata el peso de los intereses económicos del sector y de la industria cárnica, sino que también consagra la visión profundamente antropocéntrica de dominio sobre otras especies: los humanos tenemos derecho a ordenar, a golpe de escopeta, quién merece vivir y quién no. Un ejemplo claro es el caso reciente de la Peste Porcina Africana (PPA) en el Parque Natural de Collserola, en Barcelona. Los brotes amenazan la industria cárnica, por lo que, en vez de afrontar el problema de la ganadería intensiva -foco de insalubridad, brotes de enfermedades y tortura animal-, la respuesta incuestionada es mantener las granjas y seguir matando a los jabalíes silvestres. Y esta lógica se aplica también a especies que no son consideradas como “plaga” o “invasoras”, como es el caso del lobo ibérico, en estado crítico de conservación debido a la presión cinegética asociada a su supuesto impacto en la ganadería. ¿El jabalí, un invasor español? Aunque es una especie originaria del Mediterráneo y el propio Ministerio para la Transición Ecológica no lo considera una “especie exótica invasora” (2023), al jabalí se le presenta una y otra vez como un “invasor”. Además, no solo lo pintan como invasor ecológico, sino también civilizacional: cuando aparece en calles, campos de golf o playas, sus simples avistamientos se viven como una intromisión intolerable, casi como una agresión a la propiedad privada. Esa etiqueta se apoya en una dicotomía muy asumida entre especies nativas y exóticas: las primeras se idealizan como “buenas” y merecedoras de protección, las segundas se demonizan como fuerzas externas que amenazan la biodiversidad. El resultado es que, en el discurso mediático, cualquier especie percibida como “mala” acaba metida en el saco de las “invasoras”, aunque no lo sea, como pasa con el jabalí. De este modo, los medios retoman un vocabulario militarista que tiene similitudes con el discurso referido a las “especies invasoras”, diciendo, por ejemplo, que los jabalíes “asaltan”, “arrasan” y se desplazan “en ejército”. A los jabalíes, supuestamente malignos, los describen como monstruos: sus avistamientos se narran como una “pesadilla” o una “situación abrumadora”, llamándoles “depredadores temibles y consumados” o, directamente, “monstruos”, y describiéndolos físicamente de manera aterradora, con “afiladas fauces” y tamaño “descomunal”, con “mandíbulas torcidas” para “devorar”. Igual que en las narrativas sobre la sobreabundancia de fauna, el debate público sobre migración se apoya a menudo en estereotipos más que en datos, presentando a las personas migrantes como amenazas o delincuentes cuando, en realidad, solo buscan mejores oportunidades. El jabalí, antropomorfizado Los medios antropomorfizan a los jabalíes, es decir, les atribuyen rasgos o comportamientos humanos, como el ocio y el disfrute refinado. Se les describe “disfrutando de un chapuzón en el océano” o “disfrutando de una cena en el barrio más elegante de Marbella”. Un recurso literario que los humaniza con humor solo para ridiculizarlos: se ríen de ellos mientras los señalan como problema. Estas imágenes, lejos de ser inocentes, reproducen lógicas similares a la deshumanización, la comparación de humanos con animales como herramienta para oprimir grupos humanos. En la propaganda y la guerra se utiliza para atribuir a un grupo falta de racionalidad, moralidad o capacidad de acción, trivializando sus vidas. La deshumanización construye un “ellos” irracional, peligroso o contaminante frente a un “nosotros” civilizado, y así se facilita que la violencia contra “ellos” parezca aceptable. Además, cuando se presenta a los jabalíes “invadiendo” la ciudad, se activan las mismas metáforas que se usan contra personas migrantes, descritas como oleadas, plagas o delitos ambulantes. Cuando Vox habla de una supuesta “invasión migratoria”, recicla el mismo marco con el que los medios demonizan a los jabalíes, presentando a las personas migrantes como seres malignos y con una agenda de destrucción a la par que la de los jabalíes. Empleando el mismo vocabulario para referirse a los jabalíes y a las personas migrantes, los medios los equiparan, con el peligroso efecto de deshumanizar a las personas migrantes. Reflexiones finales y preguntas Los medios describen a los jabalíes como desvergonzados o incivilizados. Es cierto que están entre los animales más inteligentes, con capacidades cognitivas que se equiparan a las de un niño de tres o cuatro años. ¿Pero, juzgaríamos a un niño pequeño por falta de civismo? Igual que un niño de tres años, el jabalí no comprende su impacto social o ecológico ni los límites urbanos que lo rodean; estos son conceptos humanos, parciales y relativos, incluso en la propia comunidad científica. Pero la gran diferencia entre el jabalí y el niño es que, pese a tener capacidad de sufrir e inteligencia comparable, la sociedad apenas otorga consideración moral al jabalí: no hay protección legal ni servicios de bienestar para jabalíes. Por el contrario, su vida se reduce a un precio en el mercado: unos pocos euros por matarlo. El apuro del jabalí es doble. Es humanizado para exigirle estándares morales humanos, como si fuera responsable de sus actos, mientras que, por ser un animal no humano, se le niegan derechos básicos. Humano para ser juzgado y animal para ser castigado. Para asegurar un futuro en España más justo, tanto hacia los animales no humanos como hacia los humanos, debemos gestionar la fauna con criterios científicos y una visión ecológica integral, reconociendo el papel del jabalí en el ecosistema en lugar de tratarlo como “plaga”. Esto exige un debate público sin metáforas deshumanizadoras ni comparaciones especistas y clasistas, marcos legales que tengan en cuenta la capacidad de sufrir de los animales y limiten la violencia contra ellos, y un cambio cultural donde cuestionemos nuestras propias responsabilidades como especie.
22 minutes
El jabalí: ¿una amenaza ecológica, una plaga mortal, un monstruo invencible, un ejército que se apodera de España, una especie invasora, un inmigrante? Nuestro estudio al respecto del jabalí, publicado en la JAE - Journal of Animal Ethics (Revista de Ética Animal, publicada por la University of Illinois Press en colaboración con el Centro Ferrater Mora Oxford para la Ética Animal), muestra que los medios lo retratan de forma sensacionalista, anticientífica y contradictoria, mezclando alarmismo, prejuicio y ficción, y que incluso las imágenes aparentemente “inofensivas” pueden tener efectos sociales inesperados. Tras analizar más de un centenar de artículos (enero de 2021–enero de 2024) en los cuatro diarios digitales más leídos de España, observamos que el discurso mediático lo convierte en chivo expiatorio y lo trata como si fuera una plaga y una “especie invasora”, atribuyéndole rasgos propios de los humanos: un villano malvado, con agencia y una supuesta agenda de destrucción. ¿Una amenaza ecológica, social y económica? El crecimiento poblacional de los jabalíes en España se describe en los medios como alarmante. Sin embargo, pese a las advertencias de la comunidad científica que subraya el papel ecológico clave del jabalí, incluso como aliado frente a los incendios forestales, los medios lo han convertido en el villano oficial del campo y la naturaleza. Lo hacen, además, sin precisar qué daños concretos causa, sin aportar datos verificables ni situar los conflictos en un contexto histórico y territorial. El resultado es un animal complejo reducido a la etiqueta de “plaga”. Una etiqueta que, según numerosos investigadores, no solo es simplista, sino también científicamente injustificada. En Catalunya, ni siquiera contamos con estudios de fondo que demuestren que el jabalí sea una amenaza para los ecosistemas, como recuerda Joan Real, del IRBio. Por su parte, Tomàs Marquès i Bonet (ICREA-UPF) lo resume sin rodeos: el jabalí no es el problema; el problema es el desequilibrio que hemos creado los humanos, al que la especie solo se adapta. Lo mismo ocurre con los artículos que alertan sobre riesgos para la salud pública: se repiten fórmulas vagas, como que “transmiten enfermedades” o “provocan graves problemas de salud”, sin datos, contexto ni proporciones. Los ataques directos a personas son extraordinariamente raros, pero se amplifican con un tono abiertamente alarmista. A eso se suma el retrato del jabalí como amenaza económica, casi siempre ligado a los daños en cultivos y a la idea de un futuro rural en permanente peligro, más construido en base a titulares inquietantes que a un análisis serio. Matar como gestión La construcción mediática del jabalí como amenaza ambiental, social y económica casi omnipresente convence al público de que la matanza se perciba como algo lógico, incluso necesario. No es casual: la eliminación de especies etiquetadas como “plagas” o “invasoras” es una práctica de gestión habitual, y buena parte de los artículos presentan la caza como herramienta imprescindible para “controlar” la población. Sin embargo, ni siquiera existe consenso científico sobre su eficacia; al contrario, se ha observado que una mayor presión cinegética puede disparar las tasas de reproducción y hacer crecer aún más las poblaciones. El protagonismo de la caza como solución no solo delata el peso de los intereses económicos del sector y de la industria cárnica, sino que también consagra la visión profundamente antropocéntrica de dominio sobre otras especies: los humanos tenemos derecho a ordenar, a golpe de escopeta, quién merece vivir y quién no. Un ejemplo claro es el caso reciente de la Peste Porcina Africana (PPA) en el Parque Natural de Collserola, en Barcelona. Los brotes amenazan la industria cárnica, por lo que, en vez de afrontar el problema de la ganadería intensiva -foco de insalubridad, brotes de enfermedades y tortura animal-, la respuesta incuestionada es mantener las granjas y seguir matando a los jabalíes silvestres. Y esta lógica se aplica también a especies que no son consideradas como “plaga” o “invasoras”, como es el caso del lobo ibérico, en estado crítico de conservación debido a la presión cinegética asociada a su supuesto impacto en la ganadería. ¿El jabalí, un invasor español? Aunque es una especie originaria del Mediterráneo y el propio Ministerio para la Transición Ecológica no lo considera una “especie exótica invasora” (2023), al jabalí se le presenta una y otra vez como un “invasor”. Además, no solo lo pintan como invasor ecológico, sino también civilizacional: cuando aparece en calles, campos de golf o playas, sus simples avistamientos se viven como una intromisión intolerable, casi como una agresión a la propiedad privada. Esa etiqueta se apoya en una dicotomía muy asumida entre especies nativas y exóticas: las primeras se idealizan como “buenas” y merecedoras de protección, las segundas se demonizan como fuerzas externas que amenazan la biodiversidad. El resultado es que, en el discurso mediático, cualquier especie percibida como “mala” acaba metida en el saco de las “invasoras”, aunque no lo sea, como pasa con el jabalí. De este modo, los medios retoman un vocabulario militarista que tiene similitudes con el discurso referido a las “especies invasoras”, diciendo, por ejemplo, que los jabalíes “asaltan”, “arrasan” y se desplazan “en ejército”. A los jabalíes, supuestamente malignos, los describen como monstruos: sus avistamientos se narran como una “pesadilla” o una “situación abrumadora”, llamándoles “depredadores temibles y consumados” o, directamente, “monstruos”, y describiéndolos físicamente de manera aterradora, con “afiladas fauces” y tamaño “descomunal”, con “mandíbulas torcidas” para “devorar”. Igual que en las narrativas sobre la sobreabundancia de fauna, el debate público sobre migración se apoya a menudo en estereotipos más que en datos, presentando a las personas migrantes como amenazas o delincuentes cuando, en realidad, solo buscan mejores oportunidades. El jabalí, antropomorfizado Los medios antropomorfizan a los jabalíes, es decir, les atribuyen rasgos o comportamientos humanos, como el ocio y el disfrute refinado. Se les describe “disfrutando de un chapuzón en el océano” o “disfrutando de una cena en el barrio más elegante de Marbella”. Un recurso literario que los humaniza con humor solo para ridiculizarlos: se ríen de ellos mientras los señalan como problema. Estas imágenes, lejos de ser inocentes, reproducen lógicas similares a la deshumanización, la comparación de humanos con animales como herramienta para oprimir grupos humanos. En la propaganda y la guerra se utiliza para atribuir a un grupo falta de racionalidad, moralidad o capacidad de acción, trivializando sus vidas. La deshumanización construye un “ellos” irracional, peligroso o contaminante frente a un “nosotros” civilizado, y así se facilita que la violencia contra “ellos” parezca aceptable. Además, cuando se presenta a los jabalíes “invadiendo” la ciudad, se activan las mismas metáforas que se usan contra personas migrantes, descritas como oleadas, plagas o delitos ambulantes. Cuando Vox habla de una supuesta “invasión migratoria”, recicla el mismo marco con el que los medios demonizan a los jabalíes, presentando a las personas migrantes como seres malignos y con una agenda de destrucción a la par que la de los jabalíes. Empleando el mismo vocabulario para referirse a los jabalíes y a las personas migrantes, los medios los equiparan, con el peligroso efecto de deshumanizar a las personas migrantes. Reflexiones finales y preguntas Los medios describen a los jabalíes como desvergonzados o incivilizados. Es cierto que están entre los animales más inteligentes, con capacidades cognitivas que se equiparan a las de un niño de tres o cuatro años. ¿Pero, juzgaríamos a un niño pequeño por falta de civismo? Igual que un niño de tres años, el jabalí no comprende su impacto social o ecológico ni los límites urbanos que lo rodean; estos son conceptos humanos, parciales y relativos, incluso en la propia comunidad científica. Pero la gran diferencia entre el jabalí y el niño es que, pese a tener capacidad de sufrir e inteligencia comparable, la sociedad apenas otorga consideración moral al jabalí: no hay protección legal ni servicios de bienestar para jabalíes. Por el contrario, su vida se reduce a un precio en el mercado: unos pocos euros por matarlo. El apuro del jabalí es doble. Es humanizado para exigirle estándares morales humanos, como si fuera responsable de sus actos, mientras que, por ser un animal no humano, se le niegan derechos básicos. Humano para ser juzgado y animal para ser castigado. Para asegurar un futuro en España más justo, tanto hacia los animales no humanos como hacia los humanos, debemos gestionar la fauna con criterios científicos y una visión ecológica integral, reconociendo el papel del jabalí en el ecosistema en lugar de tratarlo como “plaga”. Esto exige un debate público sin metáforas deshumanizadoras ni comparaciones especistas y clasistas, marcos legales que tengan en cuenta la capacidad de sufrir de los animales y limiten la violencia contra ellos, y un cambio cultural donde cuestionemos nuestras propias responsabilidades como especie.
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Varios colectivos vecinales reclaman que se “controlen” las molestias que causan la restauración y el ocio en lugares como sa Llotja, declarada como Zona Acústicamente Contaminada desde finales de los noventaSanta Catalina, el barrio transformado en 'la pequeña Suecia' que expulsa a sus vecinos: “Esto se ha vuelto infernal” Feli Marcos está harta de desmentir que su casa está en un sitio “estupendo”. Ese es el adjetivo que sale por la boca de muchos cuando se enteran de que el domicilio de esta vecina de Palma está en un número de Antoni Maura. La avenida dedicada al prócer de la Restauración borbónica es el kilómetro cero de la ciudad. Son apenas cien metros que enlazan el Passeig des Born con los muelles del Moll Vell. A un costado, la Seu de Mallorca; al otro, sa Llotja de Mercaders. Demasiados atractivos juntos como para no haberse transformado en un activo económico. Las dos aceras de esa recta –tan ancha, tan rectilínea, tan arbolada– son un hormiguero turístico. Una fuente de contaminación acústica que empezó a manar hace ya varias décadas: así lo denuncian algunos de los vecinos que todavía viven allí. “El ruido es tortura y desde tiempos inmemoriales se ha utilizado con ese fin. Nosotros vivimos frente al mar, pero no podemos abrir las ventanas porque siempre hay barullo debajo de casa. Tuvimos que ponerlas dobles e instalar aire acondicionado en casa”, dice Feli Marcos, describiendo un problema que “empezó unos años después” de que su marido y ella se mudaran, en 1986, al piso en el que siguen viviendo: “Antonio Maura es un ejemplo de lo que no debería ser una ciudad. Creo que no hay otra calle en Palma que esté más tomada por bares y restaurantes. Es un comedor al aire libre que no respeta las normas. Cuando los barcos llegan llenos de turistas, toca hacer codos para llegar al portal. Las terrazas nos dejan muy poco espacio y no han dejado de crecer. Donde antes había seis mesas ahora hay veintidós. A eso súmale la carga y descarga, la limpieza… y no es lo peor: el Parque de la Mar se ha convertido en una verbena. Cuando no hay un concierto, ponen casetas o, si no, hay una carrera que pone los altavoces a tope el domingo por la mañana”. Varios colectivos vecinales de Palma han repartido entre sus asociados un cartel donde se lee que “el ruido es tortura”. A mediados de los noventa, el Center for Hearing and Communication –una entidad estadounidense dedicada a la salud auditiva– impulsó el 29 de abril como Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Por esa razón, Feli Marcos salió la tarde del pasado martes de su casa para recorrer los veinte minutos que separan la Avinguda Antoni Maura del inicio del Carrer Fàbrica, justo donde se encuentran el Parc de sa Feixina y Santa Catalina. Allí la esperaban otra docena de personas. Todas, censadas en Palma. La mayoría, residentes en las calles y plazas que Feli Marcos tuvo que caminar para llegar hasta el punto de encuentro. Un triángulo –es Puig de Sant Pere, ses Drassanes, también es Jonquet y el Passeig Marítim– donde el ocio ha arraigado. Bajo la luna y a plena luz del día. Nosotros vivimos frente al mar, pero no podemos abrir las ventanas porque siempre hay barullo debajo de casa. Tuvimos que ponerlas dobles e instalar aire acondicionado en casa. [Mi calle] es un comedor al aire libre que no respeta las normas. Cuando los barcos llegan llenos de turistas, toca hacer codos para llegar al portal. Las terrazas nos dejan muy poco espacio y no han dejado de crecer. Donde antes había seis mesas ahora hay veintidós Feli Marcos — Vecina El anhelo de un barrio cívico Esperança Lliteras tiene una lona enrollada entre sus manos. Cuando la despliegue para fotografiarse con el resto de vecinos, sobre un fondo rojo se leerá la misma afirmación que proclama Feli Marcos. El renou és tortura, el ruido es tortura. Ella también asegura sufrirlo. Nació en Porreres, pero su trabajo de enfermera la llevó a Palma. Lleva veinte años viviendo en una de las calles-bisagra que unen es Jonquet con Santa Catalina y ha acabado convirtiéndose en la presidenta de la asociación vecinal que representa a estas dos barriadas limítrofes con mucho en común. Ambas fueron un día hogar de pescadores y marineros. Hoy, en cambio, están consagradas al turismo. Con todas las molestias que conlleva. Esperança Lliteras es la presidenta de la Associació de Veïnats Barri Cívic es Jonquet i Santa Catalina. Como si quisieran recalcar que todavía quedan vecinos de otros tiempos en uno de los ejemplos más claros de gentrificación que pueden encontrarse en España, la asociación que encabeza Esperança Lliteras ha incorporado las palabras barrio cívico tras los topónimos de Santa Catalina y es Jonquet. Más que un elocuente sintagma, es un anhelo. En algunos de los balconcillos de esas casas de una o dos plantas que hacen las delicias de los inversores del centro y el norte de Europa pueden verse carteles como ella acaba de desenrollar. “Cuando [hace tres años] cambió el gobierno municipal [de un pacto de centroizquierda a una mayoría simple del PP] tanto el alcalde [Jaime Martínez Llabrés] como los nuevos concejales fueron muy amables: cualquier cosa, nos decís... Luego, poco a poco, cuesta más acceder a las personas que son las responsables de arreglar el problema que sufrimos”, dice Esperança Lliteras antes de lanzar una reflexión: –Es una lástima que muchos de los problemas empezaran cuando se peatonalizó la calle Fàbrica. Antes había comercios de toda la vida y, ahora, restaurantes y tardeo. Quienes sufrimos el ruido que generan las terrazas o los locales de ocio vivimos en barrios llenos de contrastes. –¿En qué sentido? –El domingo por la mañana resulta agradable pasear por las mismas calles de Santa Catalina que se llenan de coches y de motos, de gente que grita y acaba tirando el vaso al suelo, a partir del sábado por la tarde. Cuando ocurre, casi prefieres meterte en casa y no verlo, pero nosotras no nos rendimos, no vamos a quedarnos con los brazos cruzados. Aquí también hay vecinos de la Plaça de Toros: hace unos meses consiguieron que se suspendiera el permiso para organizar conciertos y fiestas allí dentro. Es un precedente que crea jurisprudencia y nos da esperanza. La proliferación de bares y restaurantes en sa Llotja es una de las razones, según varios de los residentes en este barrio histórico, de los decibelios que se cuelan en sus casas. A una manzana de distancia del grupo de afectados por el ruido, un bar tiene echada la persiana metálica. Cierra los lunes y los martes, abre de jueves a domingo, de cinco de la tarde a dos de la mañana, y en Instagram la palabra copas acompaña a su nombre comercial. Junto al marco de la puerta –como ocurre en otros restaurantes con los que comparte calle– hay una macedonia de placas metálicas. Piden –en catalán, en castellano, en inglés– “respeto” para que los vecinos puedan descansar. Bajo los lemas aparece el logo de la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento. elDiario.es se puso en contacto con esta patronal que agrupa a las principales discotecas y pubs de Mallorca para conocer su punto de vista, pero no obtuvo respuesta. Su presidente, Miguel Pérez-Marsá, en una entrevista realizada este invierno en la sintonía de Onda Cero acusó a las instituciones de convertir a Palma “en la ciudad más aburrida del Mediterráneo”. El presidente de la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento acusó a las instituciones de convertir a Palma 'en la ciudad más aburrida del Mediterráneo' La Petita i Mitjana Empresa de Mallorca (PIMEM) asegura que no existen negocios de restauración asociados a esta patronal en Santa Catalina, es Jonquet, el Passeig Marítim, sa Llotja o es Born. La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears “no tiene constancia de las protestas” relacionadas con el exceso de decibelios. Y Cort –la manera popular de referirse al consistorio palmesano entre los mallorquines– no concedió declaraciones a elDiario.es para este reportaje. Tampoco, cifras de expedientes por contaminación acústica iniciados en el presente mandato. Una portavoz del equipo de gobierno se limitó a apuntar que el séptimo municipio más poblado de España –Palma roza ya los 480.000 habitantes– cuenta con su “ordenanza correspondiente” para regular el ruido y con una “nueva ordenanza cívica que tiene a la patrulla verde de la Policia Local trabajando en ese ámbito”. Placas que reclaman a los clientes de un bar musical del Carrer Fàbrica “respeto para el descanso de los vecinos”. El pesimismo cansado de Feli Marcos –No creo que las protestas cambien nada. El lenguaje de Feli Marcos para contar su convivencia con el ruido es seco. No utiliza florituras cuando explica que su pesimismo se debe “al cansancio” que provoca una lucha vecinal que arrancó en los noventa. La movilización, cuenta esta vecina de sa Llotja, viene “de tan atrás” que abarca los mandatos de siete de los ocho alcaldes que ha tenido Palma desde que volvieron a celebrarse elecciones municipales tras el final de la dictadura. Los doce años del socialista Ramon Aguiló –1979-1991–, justo cuando esta vecina y su marido se mudaron a Antoni Maura, serían la excepción. –Yo he sido muy generosa para reivindicar que queríamos vivir en silencio –cuenta Feli Marcos– y he dado parte de mi salud y como yo sé que hay mucha gente en esta ciudad. Ya estoy medio retirada: en la protesta del otro día estuve porque el presidente [de la Associació de Vesins de sa Llotja i es Born, el médico Jaume Herrero] tenía guardia y me pidió que fuera por él. –¿Nunca ha pensado en mudarse a otro lugar más silencioso, Feli? –No. Nosotros seguimos aquí porque el edificio donde está nuestra casa era de la familia de mi marido: vinimos hace cuarenta años –cuando en la zona sólo había un bar, el Lírico, donde los camareros y los clientes nos conocíamos– y hemos hecho un gran esfuerzo en mantenerlo, pero la red tan bonita que se creó entre los residentes –más que un barrio de una ciudad grande, parecía un pueblo– ha desaparecido… Muchos otros, claro, se han ido por culpa del ruido. Nosotros hemos llegado a pasar noches enteras en casa de unos amigos porque no se podía dormir en nuestro piso. Ocurre en muchos barrios de Palma: si se hicieran mediciones y se tomaran realmente en serio el problema se darían cuenta de que no se puede estar en casa. ¡Como en aquella de la calle Vallseca [también en sa Llotja] cuando salieron ochenta decibelios! Lógicamente, la persona que vivía allí se tuvo que marchar. Muchos otros, claro, se han ido por culpa del ruido. Nosotros hemos llegado a pasar noches enteras en casa de unos amigos porque no se podía dormir en nuestro piso Feli Marcos — Vecina –Ese nivel de ruido supera al que puede causar una autovía. ¿A qué sonometría se refiere? ¿Cuándo se hizo? –¡Uy! Ya hace muchos años de eso. Fue cuando Fèlix Pons dejó la política y llevó nuestro caso. Creo que el alcalde era Fageda. Conseguimos que Cort declarara el barrio como zona de protección acústica: somos la única que hay en la ciudad y no nos salió gratis. Conseguimos que las terrazas cerraran a las once. Por desgracia, nuestro abogado se murió y tuvimos que dejarlo. Entonces hubo otro pleito y el horario se alargó hasta las doce y media. Feli Marcos Barrado lleva viviendo en el barrio de sa Llotja desde 1986: pese al ruido de las terrazas no quiere marcharse de su casa. Estira y afloja a causa de los decibelios El primer volumen de La gentrificació a Palma. Barri a barri ofrece una cronología muy detallada –fechas, nombres, decisiones– de la historia que esboza Feli Marcos. El libro, publicado por la asociación ciudadana Palma XXI y la Fundació Iniciatives del Mediterrani, apareció en octubre de 2019. Para entender el contexto, sus autores –Carlota Cabeza, Jaume Garau y Juanjo Suárez– se remontan a 1995. Entonces, Cort desarrolló su primera ordenanza de ruidos. La norma ya nació con polémica. La PIMEM trató de tumbarla solicitando su suspensión. El Tribunal Superior de Justícia de les Illes Balears (TSJB) lo rechazó. Comenzaba un estira y afloja a causa de los decibelios que aún no ha terminado. Una viñeta publicada en la prensa local de la época ironiza con el supuesto mareo al que la Administración sometía a los residentes que protestaban: un grupo de vecinos armados con bocinas y cacerolas, dos flechas que indican caminos opuestos (a la izquierda, Ajuntament; a la derecha, Govern) y dos bocadillos que se preguntan: “Bueno, ¿al final quién tiene las competencias de los ruidos de la Lonja?” “¿No será que quieren dividirnos?”. Durante los siguientes cuatro años –segundo mandato del alcalce popular Joan Fageda–, la asociación vecinal de sa Llotja consiguió para el barrio la declaración de Zona Acústicamente Contaminada. Las limitaciones, denuncia el libro, no se aplicaron. Para demostrarlo, citan dos ejemplos. El Defensor del Pueblo –Fernando Álvarez de Miranda, el presidente del Congreso de los Diputados que aprobó la Constitución de 1978– se lo recordó al Ajuntament de Palma en aras de preservar “el derecho al descanso, la salud y la inviolabilidad del domicilio”. Tiempo después, visto que el PP “rechazaba tomar medidas y los empresarios exigían nuevas mediciones”, el TSJB lanzó otro recordatorio: el Ajuntament de Palma tenía “la obligación de defender el medio ambiente”. La batalla legal terminó en Madrid. En 2004, una sentencia del Tribunal Supremo dio la razón a los vecinos. La siguiente alcaldesa –Catalina Cirer Adrover: consellera de Famílies i Serveis Socials en el Govern hasta que Marga Prohens la cesó en julio de 2025 por presiones de Vox– tuvo que adelantar el cierre de los locales. Los problemas no cesaron, sin embargo. La gentrificació a Palma. Barri a barri explica que los habitantes de sa Llotja solicitaron “sonometrías independientes” en octubre de 2005 (y volverían a hacerlo en 2012, 2013 y 2017). ¿El motivo? La asociación vecinal señalaba que las mediciones que se habían realizado hasta entonces se llevaban a cabo “en puntos estratégicos” y “en invierno”, cuando el volumen era “más bajo”. En 2012, continúa el libro, “el Govern eliminó por decreto las restricciones”. Hasta siete años después no volverían los límites a uno de los barrios históricos e institucionales de la capital balear: rodeada por los bares de la Plaça de sa Drassana está la puerta trasera del Consolat de Mar, el despacho de la presidencia autonómica. Como recuerda la investigación de Cabezas, Garau y Suárez, febrero de 2019 fue como volver a empezar. Se volvió a declarar entonces sa Llotja como área libre de ruidos y las terrazas avanzaron su cierre a las once de la noche. Una decisión tomada también por decreto. En el Ajuntament de Palma mandaba de nuevo una coalición de centroizquierda: PSIB, Més per Mallorca y Podem. Habían elaborado un mapa acústico de la ciudad y parecían tener una mirada diferente respecto al asunto. La Plaça de sa Drassana, uno de los espacios que evidencian la gentrificación turística de Mallorca. El TSJB falla a favor de los empresarios Los nuevos horarios no tuvieron una vida demasiado larga. CAEB Restauració presentó un contencioso y lo acabó ganando en un momento clave. Comenzaba mayo de 2023. Semanas después se celebrarían elecciones municipales y el PP conseguiría la vara de mando en el Ajuntament de Palma gracias al apoyo externo de Vox. En octubre, el nuevo equipo de gobierno cumplía con la sentencia y daba permiso para abrir en sa Llotja hasta medianoche, con media hora extra los fines de semana. A diferencia de lo que había ocurrido veinte años antes frente a la misma problemática, el TSJB fallaba esta vez a favor de los empresarios. Había, sin embargo, una diferencia: la nueva sentencia no concedía la posibilidad de presentar recurso a instancias superiores. Como apuntaba Feli Marcos tirando de memoria, Fèlix Pons Irazábal no pudo defender en segunda instancia los intereses de los vecinos de sa Llotja. El político socialista que volvió a la abogacía tras presidir el Congreso de los Diputados durante la mayor parte del felipismo (1986-1996) había fallecido en 2010 a causa de un cáncer de páncreas. Cuando compareció ante el Tribunal Supremo para defender la regulación que debía evitar que sa Llotja fuera una fuente de contaminación acústica, el abogado Pons dijo: –La Ley 8/1987 de 1 de abril de la CAIB de ordenación Territorial de las Islas Baleares señala en su preámbulo que, al regular el uso del suelo, la ordenación del territorio debe perseguir “el máximo bienestar del hombre que lo ocupa”. (...) ¿Puede alguien imaginar o sostener que es una sociedad “a escala auténticamente humana” aquella en la que se pide el sacrificio del descanso, el sueño y a tranquilidad de cientos de vecinos para que otros miles ocupen ruidosamente calles y plazas por puro placer e interés privado, durante la noche y la madrugada? ¿Qué clase de humanidad inspira ese modelo?
Varios colectivos vecinales reclaman que se “controlen” las molestias que causan la restauración y el ocio en lugares como sa Llotja, declarada como Zona Acústicamente Contaminada desde finales de los noventaSanta Catalina, el barrio transformado en 'la pequeña Suecia' que expulsa a sus vecinos: “Esto se ha vuelto infernal” Feli Marcos está harta de desmentir que su casa está en un sitio “estupendo”. Ese es el adjetivo que sale por la boca de muchos cuando se enteran de que el domicilio de esta vecina de Palma está en un número de Antoni Maura. La avenida dedicada al prócer de la Restauración borbónica es el kilómetro cero de la ciudad. Son apenas cien metros que enlazan el Passeig des Born con los muelles del Moll Vell. A un costado, la Seu de Mallorca; al otro, sa Llotja de Mercaders. Demasiados atractivos juntos como para no haberse transformado en un activo económico. Las dos aceras de esa recta –tan ancha, tan rectilínea, tan arbolada– son un hormiguero turístico. Una fuente de contaminación acústica que empezó a manar hace ya varias décadas: así lo denuncian algunos de los vecinos que todavía viven allí. “El ruido es tortura y desde tiempos inmemoriales se ha utilizado con ese fin. Nosotros vivimos frente al mar, pero no podemos abrir las ventanas porque siempre hay barullo debajo de casa. Tuvimos que ponerlas dobles e instalar aire acondicionado en casa”, dice Feli Marcos, describiendo un problema que “empezó unos años después” de que su marido y ella se mudaran, en 1986, al piso en el que siguen viviendo: “Antonio Maura es un ejemplo de lo que no debería ser una ciudad. Creo que no hay otra calle en Palma que esté más tomada por bares y restaurantes. Es un comedor al aire libre que no respeta las normas. Cuando los barcos llegan llenos de turistas, toca hacer codos para llegar al portal. Las terrazas nos dejan muy poco espacio y no han dejado de crecer. Donde antes había seis mesas ahora hay veintidós. A eso súmale la carga y descarga, la limpieza… y no es lo peor: el Parque de la Mar se ha convertido en una verbena. Cuando no hay un concierto, ponen casetas o, si no, hay una carrera que pone los altavoces a tope el domingo por la mañana”. Varios colectivos vecinales de Palma han repartido entre sus asociados un cartel donde se lee que “el ruido es tortura”. A mediados de los noventa, el Center for Hearing and Communication –una entidad estadounidense dedicada a la salud auditiva– impulsó el 29 de abril como Día Internacional de la Concienciación sobre el Ruido. Por esa razón, Feli Marcos salió la tarde del pasado martes de su casa para recorrer los veinte minutos que separan la Avinguda Antoni Maura del inicio del Carrer Fàbrica, justo donde se encuentran el Parc de sa Feixina y Santa Catalina. Allí la esperaban otra docena de personas. Todas, censadas en Palma. La mayoría, residentes en las calles y plazas que Feli Marcos tuvo que caminar para llegar hasta el punto de encuentro. Un triángulo –es Puig de Sant Pere, ses Drassanes, también es Jonquet y el Passeig Marítim– donde el ocio ha arraigado. Bajo la luna y a plena luz del día. Nosotros vivimos frente al mar, pero no podemos abrir las ventanas porque siempre hay barullo debajo de casa. Tuvimos que ponerlas dobles e instalar aire acondicionado en casa. [Mi calle] es un comedor al aire libre que no respeta las normas. Cuando los barcos llegan llenos de turistas, toca hacer codos para llegar al portal. Las terrazas nos dejan muy poco espacio y no han dejado de crecer. Donde antes había seis mesas ahora hay veintidós Feli Marcos — Vecina El anhelo de un barrio cívico Esperança Lliteras tiene una lona enrollada entre sus manos. Cuando la despliegue para fotografiarse con el resto de vecinos, sobre un fondo rojo se leerá la misma afirmación que proclama Feli Marcos. El renou és tortura, el ruido es tortura. Ella también asegura sufrirlo. Nació en Porreres, pero su trabajo de enfermera la llevó a Palma. Lleva veinte años viviendo en una de las calles-bisagra que unen es Jonquet con Santa Catalina y ha acabado convirtiéndose en la presidenta de la asociación vecinal que representa a estas dos barriadas limítrofes con mucho en común. Ambas fueron un día hogar de pescadores y marineros. Hoy, en cambio, están consagradas al turismo. Con todas las molestias que conlleva. Esperança Lliteras es la presidenta de la Associació de Veïnats Barri Cívic es Jonquet i Santa Catalina. Como si quisieran recalcar que todavía quedan vecinos de otros tiempos en uno de los ejemplos más claros de gentrificación que pueden encontrarse en España, la asociación que encabeza Esperança Lliteras ha incorporado las palabras barrio cívico tras los topónimos de Santa Catalina y es Jonquet. Más que un elocuente sintagma, es un anhelo. En algunos de los balconcillos de esas casas de una o dos plantas que hacen las delicias de los inversores del centro y el norte de Europa pueden verse carteles como ella acaba de desenrollar. “Cuando [hace tres años] cambió el gobierno municipal [de un pacto de centroizquierda a una mayoría simple del PP] tanto el alcalde [Jaime Martínez Llabrés] como los nuevos concejales fueron muy amables: cualquier cosa, nos decís... Luego, poco a poco, cuesta más acceder a las personas que son las responsables de arreglar el problema que sufrimos”, dice Esperança Lliteras antes de lanzar una reflexión: –Es una lástima que muchos de los problemas empezaran cuando se peatonalizó la calle Fàbrica. Antes había comercios de toda la vida y, ahora, restaurantes y tardeo. Quienes sufrimos el ruido que generan las terrazas o los locales de ocio vivimos en barrios llenos de contrastes. –¿En qué sentido? –El domingo por la mañana resulta agradable pasear por las mismas calles de Santa Catalina que se llenan de coches y de motos, de gente que grita y acaba tirando el vaso al suelo, a partir del sábado por la tarde. Cuando ocurre, casi prefieres meterte en casa y no verlo, pero nosotras no nos rendimos, no vamos a quedarnos con los brazos cruzados. Aquí también hay vecinos de la Plaça de Toros: hace unos meses consiguieron que se suspendiera el permiso para organizar conciertos y fiestas allí dentro. Es un precedente que crea jurisprudencia y nos da esperanza. La proliferación de bares y restaurantes en sa Llotja es una de las razones, según varios de los residentes en este barrio histórico, de los decibelios que se cuelan en sus casas. A una manzana de distancia del grupo de afectados por el ruido, un bar tiene echada la persiana metálica. Cierra los lunes y los martes, abre de jueves a domingo, de cinco de la tarde a dos de la mañana, y en Instagram la palabra copas acompaña a su nombre comercial. Junto al marco de la puerta –como ocurre en otros restaurantes con los que comparte calle– hay una macedonia de placas metálicas. Piden –en catalán, en castellano, en inglés– “respeto” para que los vecinos puedan descansar. Bajo los lemas aparece el logo de la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento. elDiario.es se puso en contacto con esta patronal que agrupa a las principales discotecas y pubs de Mallorca para conocer su punto de vista, pero no obtuvo respuesta. Su presidente, Miguel Pérez-Marsá, en una entrevista realizada este invierno en la sintonía de Onda Cero acusó a las instituciones de convertir a Palma “en la ciudad más aburrida del Mediterráneo”. El presidente de la Asociación Balear de Ocio y Entretenimiento acusó a las instituciones de convertir a Palma 'en la ciudad más aburrida del Mediterráneo' La Petita i Mitjana Empresa de Mallorca (PIMEM) asegura que no existen negocios de restauración asociados a esta patronal en Santa Catalina, es Jonquet, el Passeig Marítim, sa Llotja o es Born. La Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears “no tiene constancia de las protestas” relacionadas con el exceso de decibelios. Y Cort –la manera popular de referirse al consistorio palmesano entre los mallorquines– no concedió declaraciones a elDiario.es para este reportaje. Tampoco, cifras de expedientes por contaminación acústica iniciados en el presente mandato. Una portavoz del equipo de gobierno se limitó a apuntar que el séptimo municipio más poblado de España –Palma roza ya los 480.000 habitantes– cuenta con su “ordenanza correspondiente” para regular el ruido y con una “nueva ordenanza cívica que tiene a la patrulla verde de la Policia Local trabajando en ese ámbito”. Placas que reclaman a los clientes de un bar musical del Carrer Fàbrica “respeto para el descanso de los vecinos”. El pesimismo cansado de Feli Marcos –No creo que las protestas cambien nada. El lenguaje de Feli Marcos para contar su convivencia con el ruido es seco. No utiliza florituras cuando explica que su pesimismo se debe “al cansancio” que provoca una lucha vecinal que arrancó en los noventa. La movilización, cuenta esta vecina de sa Llotja, viene “de tan atrás” que abarca los mandatos de siete de los ocho alcaldes que ha tenido Palma desde que volvieron a celebrarse elecciones municipales tras el final de la dictadura. Los doce años del socialista Ramon Aguiló –1979-1991–, justo cuando esta vecina y su marido se mudaron a Antoni Maura, serían la excepción. –Yo he sido muy generosa para reivindicar que queríamos vivir en silencio –cuenta Feli Marcos– y he dado parte de mi salud y como yo sé que hay mucha gente en esta ciudad. Ya estoy medio retirada: en la protesta del otro día estuve porque el presidente [de la Associació de Vesins de sa Llotja i es Born, el médico Jaume Herrero] tenía guardia y me pidió que fuera por él. –¿Nunca ha pensado en mudarse a otro lugar más silencioso, Feli? –No. Nosotros seguimos aquí porque el edificio donde está nuestra casa era de la familia de mi marido: vinimos hace cuarenta años –cuando en la zona sólo había un bar, el Lírico, donde los camareros y los clientes nos conocíamos– y hemos hecho un gran esfuerzo en mantenerlo, pero la red tan bonita que se creó entre los residentes –más que un barrio de una ciudad grande, parecía un pueblo– ha desaparecido… Muchos otros, claro, se han ido por culpa del ruido. Nosotros hemos llegado a pasar noches enteras en casa de unos amigos porque no se podía dormir en nuestro piso. Ocurre en muchos barrios de Palma: si se hicieran mediciones y se tomaran realmente en serio el problema se darían cuenta de que no se puede estar en casa. ¡Como en aquella de la calle Vallseca [también en sa Llotja] cuando salieron ochenta decibelios! Lógicamente, la persona que vivía allí se tuvo que marchar. Muchos otros, claro, se han ido por culpa del ruido. Nosotros hemos llegado a pasar noches enteras en casa de unos amigos porque no se podía dormir en nuestro piso Feli Marcos — Vecina –Ese nivel de ruido supera al que puede causar una autovía. ¿A qué sonometría se refiere? ¿Cuándo se hizo? –¡Uy! Ya hace muchos años de eso. Fue cuando Fèlix Pons dejó la política y llevó nuestro caso. Creo que el alcalde era Fageda. Conseguimos que Cort declarara el barrio como zona de protección acústica: somos la única que hay en la ciudad y no nos salió gratis. Conseguimos que las terrazas cerraran a las once. Por desgracia, nuestro abogado se murió y tuvimos que dejarlo. Entonces hubo otro pleito y el horario se alargó hasta las doce y media. Feli Marcos Barrado lleva viviendo en el barrio de sa Llotja desde 1986: pese al ruido de las terrazas no quiere marcharse de su casa. Estira y afloja a causa de los decibelios El primer volumen de La gentrificació a Palma. Barri a barri ofrece una cronología muy detallada –fechas, nombres, decisiones– de la historia que esboza Feli Marcos. El libro, publicado por la asociación ciudadana Palma XXI y la Fundació Iniciatives del Mediterrani, apareció en octubre de 2019. Para entender el contexto, sus autores –Carlota Cabeza, Jaume Garau y Juanjo Suárez– se remontan a 1995. Entonces, Cort desarrolló su primera ordenanza de ruidos. La norma ya nació con polémica. La PIMEM trató de tumbarla solicitando su suspensión. El Tribunal Superior de Justícia de les Illes Balears (TSJB) lo rechazó. Comenzaba un estira y afloja a causa de los decibelios que aún no ha terminado. Una viñeta publicada en la prensa local de la época ironiza con el supuesto mareo al que la Administración sometía a los residentes que protestaban: un grupo de vecinos armados con bocinas y cacerolas, dos flechas que indican caminos opuestos (a la izquierda, Ajuntament; a la derecha, Govern) y dos bocadillos que se preguntan: “Bueno, ¿al final quién tiene las competencias de los ruidos de la Lonja?” “¿No será que quieren dividirnos?”. Durante los siguientes cuatro años –segundo mandato del alcalce popular Joan Fageda–, la asociación vecinal de sa Llotja consiguió para el barrio la declaración de Zona Acústicamente Contaminada. Las limitaciones, denuncia el libro, no se aplicaron. Para demostrarlo, citan dos ejemplos. El Defensor del Pueblo –Fernando Álvarez de Miranda, el presidente del Congreso de los Diputados que aprobó la Constitución de 1978– se lo recordó al Ajuntament de Palma en aras de preservar “el derecho al descanso, la salud y la inviolabilidad del domicilio”. Tiempo después, visto que el PP “rechazaba tomar medidas y los empresarios exigían nuevas mediciones”, el TSJB lanzó otro recordatorio: el Ajuntament de Palma tenía “la obligación de defender el medio ambiente”. La batalla legal terminó en Madrid. En 2004, una sentencia del Tribunal Supremo dio la razón a los vecinos. La siguiente alcaldesa –Catalina Cirer Adrover: consellera de Famílies i Serveis Socials en el Govern hasta que Marga Prohens la cesó en julio de 2025 por presiones de Vox– tuvo que adelantar el cierre de los locales. Los problemas no cesaron, sin embargo. La gentrificació a Palma. Barri a barri explica que los habitantes de sa Llotja solicitaron “sonometrías independientes” en octubre de 2005 (y volverían a hacerlo en 2012, 2013 y 2017). ¿El motivo? La asociación vecinal señalaba que las mediciones que se habían realizado hasta entonces se llevaban a cabo “en puntos estratégicos” y “en invierno”, cuando el volumen era “más bajo”. En 2012, continúa el libro, “el Govern eliminó por decreto las restricciones”. Hasta siete años después no volverían los límites a uno de los barrios históricos e institucionales de la capital balear: rodeada por los bares de la Plaça de sa Drassana está la puerta trasera del Consolat de Mar, el despacho de la presidencia autonómica. Como recuerda la investigación de Cabezas, Garau y Suárez, febrero de 2019 fue como volver a empezar. Se volvió a declarar entonces sa Llotja como área libre de ruidos y las terrazas avanzaron su cierre a las once de la noche. Una decisión tomada también por decreto. En el Ajuntament de Palma mandaba de nuevo una coalición de centroizquierda: PSIB, Més per Mallorca y Podem. Habían elaborado un mapa acústico de la ciudad y parecían tener una mirada diferente respecto al asunto. La Plaça de sa Drassana, uno de los espacios que evidencian la gentrificación turística de Mallorca. El TSJB falla a favor de los empresarios Los nuevos horarios no tuvieron una vida demasiado larga. CAEB Restauració presentó un contencioso y lo acabó ganando en un momento clave. Comenzaba mayo de 2023. Semanas después se celebrarían elecciones municipales y el PP conseguiría la vara de mando en el Ajuntament de Palma gracias al apoyo externo de Vox. En octubre, el nuevo equipo de gobierno cumplía con la sentencia y daba permiso para abrir en sa Llotja hasta medianoche, con media hora extra los fines de semana. A diferencia de lo que había ocurrido veinte años antes frente a la misma problemática, el TSJB fallaba esta vez a favor de los empresarios. Había, sin embargo, una diferencia: la nueva sentencia no concedía la posibilidad de presentar recurso a instancias superiores. Como apuntaba Feli Marcos tirando de memoria, Fèlix Pons Irazábal no pudo defender en segunda instancia los intereses de los vecinos de sa Llotja. El político socialista que volvió a la abogacía tras presidir el Congreso de los Diputados durante la mayor parte del felipismo (1986-1996) había fallecido en 2010 a causa de un cáncer de páncreas. Cuando compareció ante el Tribunal Supremo para defender la regulación que debía evitar que sa Llotja fuera una fuente de contaminación acústica, el abogado Pons dijo: –La Ley 8/1987 de 1 de abril de la CAIB de ordenación Territorial de las Islas Baleares señala en su preámbulo que, al regular el uso del suelo, la ordenación del territorio debe perseguir “el máximo bienestar del hombre que lo ocupa”. (...) ¿Puede alguien imaginar o sostener que es una sociedad “a escala auténticamente humana” aquella en la que se pide el sacrificio del descanso, el sueño y a tranquilidad de cientos de vecinos para que otros miles ocupen ruidosamente calles y plazas por puro placer e interés privado, durante la noche y la madrugada? ¿Qué clase de humanidad inspira ese modelo?
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Se espera una jornada de miércoles con cielos poco nubosos, que al principio aumentará en nubosidad de evolución durante las horas centrales Las lluvias dan una tregua este miércoles, excepto en el extremo norte El tiempo inestable es todavía testimonial en la Comunidad de Madrid, con lluvias dispersas, pero que anticipan las posibles tormentas que llegarían a partir de este jueves, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Así, se espera una jornada de miércoles con cielos poco nubosos, que al principio aumentará en nubosidad de evolución durante las horas centrales y que podría ir acompañada de algún chubasco disperso en la Sierra. En cuanto al viento, este miércoles soplará flojo variable. Temperaturas hasta 22 grados En lo que respecta a las temperaturas, las mínimas bajarán, de forma menos acusada en la Sierra, mientras no se descarta alguna helada débil en la zona y dispersa en cumbres. Oscilarán entre los 5 y 9 grados. Mientras, las temperaturas máximas subirán de forma general, en este caso de forma más acusada en zonas altas de la Sierra, quedándose entre los 19 y alcanzando los 22 grados en lugares como Aranjuez.
Se espera una jornada de miércoles con cielos poco nubosos, que al principio aumentará en nubosidad de evolución durante las horas centrales Las lluvias dan una tregua este miércoles, excepto en el extremo norte El tiempo inestable es todavía testimonial en la Comunidad de Madrid, con lluvias dispersas, pero que anticipan las posibles tormentas que llegarían a partir de este jueves, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Así, se espera una jornada de miércoles con cielos poco nubosos, que al principio aumentará en nubosidad de evolución durante las horas centrales y que podría ir acompañada de algún chubasco disperso en la Sierra. En cuanto al viento, este miércoles soplará flojo variable. Temperaturas hasta 22 grados En lo que respecta a las temperaturas, las mínimas bajarán, de forma menos acusada en la Sierra, mientras no se descarta alguna helada débil en la zona y dispersa en cumbres. Oscilarán entre los 5 y 9 grados. Mientras, las temperaturas máximas subirán de forma general, en este caso de forma más acusada en zonas altas de la Sierra, quedándose entre los 19 y alcanzando los 22 grados en lugares como Aranjuez.
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Hoy se esperan tormentas aisladas en el Pirineo oriental, Ibérica aragonesa y sierras del suresteMás carriles, más temperatura: así influyen las autopistas en el calor urbano La inestabilidad dará una tregua este miércoles en casi todo el país. La excepción estará en el extremo norte peninsular, donde se darán cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones, que es probable sean de nieve en el Pirineo por encima de 1500-1800 metros, de acuerdo con la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). De acuerdo con el organismo estatal, hoy se esperan tormentas aisladas en el Pirineo oriental, Ibérica aragonesa y sierras del sureste. La inestabilidad también se notará en Baleares, con chubascos que pueden ser puntualmente fuertes y acompañados de tormentas, más probables en Mallorca asociados al ciclo diurno y tendiendo a despejar por la tarde. En el resto del país, la Aemet espera una tendencia a la estabilización, después de días de lluvias en muchas zonas. Este miércoles predominarán los cielos poco nubosos o despejados, con nubosidad de tipo medio y alto en aumento en la mitad sur peninsular y el desarrollo de nubosidad de evolución por la tarde en la mitad norte y extremo oriental. Hay aviso amarillo por lluvias en dos comunidades: durante la tarde, en el caso de la Región de Murcia; a media mañana, en el caso de Baleares. En Canarias, habrá cielos poco nubosos al sur y nubosos al norte, con el desarrollo de nubes de evolución dejando probables chubascos en las islas montañosas. Se recuperan las temperaturas Las temperaturas máximas descenderán en los archipiélagos y áreas mediterráneas de la Península, donde se han librado de la bajada de los días previos y no pasarán de los 22 grados. En cambio, aumentarán en el resto del país. En zonas del interior o en algunas provincias andaluzas, se moverán en torno a 23 y 25 grados. En el caso de las temperaturas mínimas, predominarán los descensos ligeros en la mitad nordeste peninsular y ambos archipiélagos, con pocos cambios en el resto. Solo se darán débiles en montañas de la mitad norte. Más lluvias el jueves A partir del jueves, se esperan nuevas precipitaciones. De acuerdo con la previsión de la Aemet, se darán chubascos y tormentas que pueden ser fuertes en el Cantábrico, nordeste de la meseta norte, Ibérica norte y bajo Aragón. Podrían ser intensas y quizá persistentes en el Cabo de la Nao. Hay ya cuatro comunidades con avisos activados: Cantabria, Castilla y León, País Vasco y La Rioja.
Hoy se esperan tormentas aisladas en el Pirineo oriental, Ibérica aragonesa y sierras del suresteMás carriles, más temperatura: así influyen las autopistas en el calor urbano La inestabilidad dará una tregua este miércoles en casi todo el país. La excepción estará en el extremo norte peninsular, donde se darán cielos nubosos o cubiertos y precipitaciones, que es probable sean de nieve en el Pirineo por encima de 1500-1800 metros, de acuerdo con la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). De acuerdo con el organismo estatal, hoy se esperan tormentas aisladas en el Pirineo oriental, Ibérica aragonesa y sierras del sureste. La inestabilidad también se notará en Baleares, con chubascos que pueden ser puntualmente fuertes y acompañados de tormentas, más probables en Mallorca asociados al ciclo diurno y tendiendo a despejar por la tarde. En el resto del país, la Aemet espera una tendencia a la estabilización, después de días de lluvias en muchas zonas. Este miércoles predominarán los cielos poco nubosos o despejados, con nubosidad de tipo medio y alto en aumento en la mitad sur peninsular y el desarrollo de nubosidad de evolución por la tarde en la mitad norte y extremo oriental. Hay aviso amarillo por lluvias en dos comunidades: durante la tarde, en el caso de la Región de Murcia; a media mañana, en el caso de Baleares. En Canarias, habrá cielos poco nubosos al sur y nubosos al norte, con el desarrollo de nubes de evolución dejando probables chubascos en las islas montañosas. Se recuperan las temperaturas Las temperaturas máximas descenderán en los archipiélagos y áreas mediterráneas de la Península, donde se han librado de la bajada de los días previos y no pasarán de los 22 grados. En cambio, aumentarán en el resto del país. En zonas del interior o en algunas provincias andaluzas, se moverán en torno a 23 y 25 grados. En el caso de las temperaturas mínimas, predominarán los descensos ligeros en la mitad nordeste peninsular y ambos archipiélagos, con pocos cambios en el resto. Solo se darán débiles en montañas de la mitad norte. Más lluvias el jueves A partir del jueves, se esperan nuevas precipitaciones. De acuerdo con la previsión de la Aemet, se darán chubascos y tormentas que pueden ser fuertes en el Cantábrico, nordeste de la meseta norte, Ibérica norte y bajo Aragón. Podrían ser intensas y quizá persistentes en el Cabo de la Nao. Hay ya cuatro comunidades con avisos activados: Cantabria, Castilla y León, País Vasco y La Rioja.
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Made geleng-geleng kepala saat umpan pancing dilempar ke Danau Batur tetapi tak kena sasaran. Dia bawa tiga pancing dengan harapan dapat ikan mujair. Satu, dua, tiga, bahkan lebih, kail pancing dia lempar. Hasilnya, hanya dapat ikan red devil. “Di mana aja sama, entah ulah siapa niki,” kata Made, nelayan Desa Songan di Dermaga Pura Jati […] The post Nasib Nelayan Ketika ‘Red Devil’ Kuasai Danau Batur appeared first on Mongabay.co.id.
Made geleng-geleng kepala saat umpan pancing dilempar ke Danau Batur tetapi tak kena sasaran. Dia bawa tiga pancing dengan harapan dapat ikan mujair. Satu, dua, tiga, bahkan lebih, kail pancing dia lempar. Hasilnya, hanya dapat ikan red devil. “Di mana aja sama, entah ulah siapa niki,” kata Made, nelayan Desa Songan di Dermaga Pura Jati […] The post Nasib Nelayan Ketika ‘Red Devil’ Kuasai Danau Batur appeared first on Mongabay.co.id.
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Ресеймен Еуразиялық экономикалық одақта отырған Армения Еуропаға бет бұрып жатыр. Ереванда тұңғыш рет Еуроодақ – Армения саммиті өтті. Жиынға Еуропа одағының лидерлері келді. Бұл саммиттің Армения үшін маңызы қандай? Еуразиялық экономикалық одақ құрамындағы елдің Еуропамен жақындасуы аймақтағы өзге елдердің саясатына қалай әсер етеді? ЕО АРМЕНИЯНЫ ЖАН-ЖАҚТЫ ҚОЛДАМАҚЕО – Армения саммиті Ереванның Мәскеу ықпалын азайтуға тырысып жатқан тұста өтті. Бұған қоса, Армения Ұлттық қауіпсіздік шарт...
Ресеймен Еуразиялық экономикалық одақта отырған Армения Еуропаға бет бұрып жатыр. Ереванда тұңғыш рет Еуроодақ – Армения саммиті өтті. Жиынға Еуропа одағының лидерлері келді. Бұл саммиттің Армения үшін маңызы қандай? Еуразиялық экономикалық одақ құрамындағы елдің Еуропамен жақындасуы аймақтағы өзге елдердің саясатына қалай әсер етеді? ЕО АРМЕНИЯНЫ ЖАН-ЖАҚТЫ ҚОЛДАМАҚЕО – Армения саммиті Ереванның Мәскеу ықпалын азайтуға тырысып жатқан тұста өтті. Бұған қоса, Армения Ұлттық қауіпсіздік шарт...
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CT has never been a leader in gender-responsive strategies for boys, because the state has not built any.

CT has never been a leader in gender-responsive strategies for boys, because the state has not built any.
22 minutes

The question raised by SB 90 is whether expanding the criminal code in a broader, more subjective way is the right response to crimes of hate.

22 minutes
The question raised by SB 90 is whether expanding the criminal code in a broader, more subjective way is the right response to crimes of hate.
23 minutes
Joseph Day won the Democratic primary for Davidson County Circuit Court Clerk by less than 400 votes, defeating Howard Jones for a second time and securing reelection in the August general election. The post Circuit Court Clerk Joseph Day Narrowly Withstands Primary Challenge in Reelection Bid appeared first on Nashville Banner.
Joseph Day won the Democratic primary for Davidson County Circuit Court Clerk by less than 400 votes, defeating Howard Jones for a second time and securing reelection in the August general election. The post Circuit Court Clerk Joseph Day Narrowly Withstands Primary Challenge in Reelection Bid appeared first on Nashville Banner.
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Dünýäniň dürli regionlarynda we Türkmenistanda şu günki bolan we bolup duran soňky wakalar barada gysgaça habarlar.
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Dünýäniň dürli regionlarynda we Türkmenistanda şu günki bolan we bolup duran soňky wakalar barada gysgaça habarlar.