Cardona alberga uno de los yacimientos salinos más singulares de Europa y una explotación que ha marcado la historia del territorio durante siglosEl valle de sal más antiguo del mundo está en España y lleva miles de años funcionando
Si la semana pasada hablábamos del valle de sal más antiguo del mundo –que estaba en España–, hoy nos desplazamos hasta uno de los espacios geológicos más singulares de Catalunya: la Montaña de Sal de Cardona. Según la web de Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya, esta montaña no es un simple paisaje como podrían ser los Pirineos o Montserrat, sino “una gran montaña de sal pura que crece a medida que se va extrayendo”. O así cita la web que describía Catón este extraordinario yacimiento, ya en el siglo II. Aunque pueda parecer difícil de creer, en pleno interior de Catalunya existe una montaña formada casi exclusivamente por sal, un fenómeno geológico excepcional que durante siglos condicionó la economía, el paisaje y la historia de todo un territorio.
El enclave está formado por una depresión del terreno con forma de elipse alargada y una superficie aproximada de 100 hectáreas. Sus características geológicas y naturales lo han convertido en un lugar único, explotado desde tiempos muy antiguos.. Lo que hoy observan los visitantes es únicamente una pequeña parte de un enorme depósito salino que se formó hace millones de años, cuando esta zona permanecía cubierta por antiguas masas de agua marina que, al evaporarse, dejaron tras de sí enormes concentraciones de minerales.
La historia de una mina de sal explotada desde la prehistoria
La extracción de sal se realizaba ya durante el Neolítico y continuó durante siglos, convirtiendo a Cardona en uno de los principales centros productores de este recurso en la península. Mucho antes de que existieran los sistemas modernos de refrigeración, la sal era un producto estratégico para conservar alimentos, lo que otorgó una enorme importancia económica al yacimiento. Durante generaciones, la riqueza de Cardona estuvo estrechamente ligada a este recurso natural que numerosos historiadores han llegado a definir como el auténtico “oro blanco” de la época –de hecho, de ahí viene la palabra 'salario', pues antes se pagaba con sal–.
Cardona, la montaña vista desde fuera
La actividad minera experimentó un importante impulso entre 1900 y 1990 tras el descubrimiento de las sales potásicas por parte del ingeniero Emili Viader i Solé. A partir de ese momento, la explotación adquirió una dimensión industrial que transformó tanto el paisaje como la economía local. La minería generó empleo durante décadas y convirtió el complejo en uno de los principales motores económicos de la comarca, atrayendo trabajadores y favoreciendo el crecimiento del municipio.
Sin embargo, más allá de su valor económico, la Montaña de Sal de Cardona destaca por un aspecto que sorprende a quienes la visitan por primera vez. En el interior de la montaña aparecen galerías, pliegues, vetas de distintos colores y formaciones minerales que crean un paisaje casi irreal. Algunas paredes presentan tonalidades blancas, rojizas o anaranjadas que recuerdan más a una cueva de fantasía que a una antigua explotación minera.
Del trabajo minero al turismo en Cardona
Actualmente, la Montaña de Sal de Cardona funciona como un equipamiento cultural y turístico dedicado a explicar la importancia geológica del yacimiento y la relación histórica que las personas han mantenido con él. Lo que durante siglos fue un espacio de trabajo se ha convertido en uno de los lugares más visitados de la Catalunya interior y en una de las principales propuestas para quienes buscan qué ver en Cardona más allá de su conocido castillo medieval.
El recinto cuenta con un área museográfica al aire libre donde se presentan aspectos relacionados con la geología, la mineralogía y la botánica del Valle Salino de Cardona. Este espacio forma parte desde 1992 del Plan de Espacios de Interés Natural de Catalunya, una protección que busca preservar tanto el valor ambiental como el interés científico de un entorno que no tiene equivalente en el resto del territorio catalán.
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Del mismo modo, según cuenta la web de Patrimoni Cultural, “también se puede profundizar en la historia de la explotación de las sales durante siglos. Entrando en el antiguo pozo minero se puede contemplar una pieza única de la arqueología industrial, la maquinaria de extracción de sal diseñada”. Construida durante la década de 1920, esta instalación está considerada una de las piezas más destacadas de la arqueología industrial catalana y permite comprender cómo se desarrollaba el trabajo minero antes de la mecanización moderna.
La visita incluye además el descenso al interior de la antigua mina de sal, donde los visitantes recorren galerías excavadas entre impresionantes formaciones salinas. Para acceder es obligatorio utilizar casco de protección y seguir las indicaciones de los guías. No está permitida la entrada de animales ni el acceso con coches de bebé. Una de las curiosidades más llamativas es que la temperatura interior permanece estable durante todo el año alrededor de los 17 grados, independientemente de las condiciones meteorológicas del exterior.
Hoy, el conjunto se ha consolidado como uno de los principales referentes del turismo en Cardona y una de las experiencias más singulares que pueden encontrarse en Catalunya. Para quienes buscan lugares diferentes, alejados de las rutas más habituales, el Valle Salino de Cardona ofrece la posibilidad de caminar por el interior de una montaña viva que continúa transformándose lentamente con el paso del tiempo. Un paisaje subterráneo que parece imposible, pero que lleva millones de años escondido bajo tierra.