Especie desconocida - Expertos explican que eran parientes lejanos de los mamíferos y que vivían en un paisaje cálido con ríos y llanuras abiertas hace unos 260 millones de años
El cuerpo del animal se tensó antes de lanzarse, y el Jirahgorgon avanzó con la mandíbula abierta mientras la presa intentaba girar sobre sí misma. El golpe llegó de lado, con los dientes clavándose en el cuello y arrastrando carne en un movimiento seco que dejó el suelo manchado al instante.
El animal sacudió la cabeza varias veces mientras mantenía la mordida, y la resistencia de la presa se fue apagando a medida que perdía fuerza bajo esa presión. Cuando dejó de moverse, el depredador ajustó la posición de la mandíbula y empezó a desgarrar el tejido en tirones cortos, con un ritmo que no se detenía y que dejaba restos esparcidos alrededor.
El hallazgo en Sudáfrica permitió reconocer una especie desconocida
Un estudio publicado en The Anatomical Record describe Jirahgorgon ceto, del que no se tenía constancia hasta ahora, y adelanta el origen de grandes depredadores en la Tierra. El trabajo indica que este gorgonopsio ya presentaba rasgos propios de animales de gran tamaño mucho antes de lo que se pensaba, lo que obliga a revisar la secuencia clásica de su evolución. La investigación muestra que estas formas no aparecieron de manera tardía, sino que algunas ya existían millones de años antes dentro del mismo grupo.
El tamaño surgió varias veces y la mordida se volvió más fuerte
El nombre Jirahgorgon ceto procede del apellido Jirah, en reconocimiento a Sifelani Jirah, conservador de colecciones del Karoo, y del término gorgon, ligado al grupo al que pertenece. El fósil se encontró en la formación Abrahamskraal, dentro de la cuenca del Karoo en Sudáfrica, en la granja Wilgerbos del distrito de Lainsburg, durante una campaña de 2019 en la que participaron Julien Benoit y Michael Day. Ese hallazgo permitió identificar una nueva especie dentro de estos depredadores antiguos.
El análisis posterior incluyó técnicas avanzadas para estudiar el cráneo sin dañarlo, entre ellas una tomografía con radiación sincrotrón realizada en Grenoble. Este procedimiento permitió reconstruir en tres dimensiones tanto la forma externa como la estructura interna del cráneo, con un nivel de detalle que alcanza la microestructura ósea.
La datación de las rocas cercanas situó el yacimiento en el límite entre el Wordiense y el Capitaniense, lo que convierte a este ejemplar en uno de los más antiguos dentro de su grupo.
Estos animales ya ocupaban la cima como cazadores en tierra firme
Los gorgonopsios eran carnívoros antiguos, emparentados de forma lejana con los mamíferos a pesar de tener aspecto reptiliano, que ya actuaban como depredadores principales en tierra firme. Zanildo Macungo explicó que “eran animales carnívoros antiguos, parientes tempranos de los mamíferos, que estaban entre los primeros cazadores terrestres con dientes afilados”. Estos animales vivieron hace unos 260 millones de años en un entorno cálido y seco dentro del supercontinente Pangea, con llanuras abiertas y sistemas fluviales.
Los registros fósiles muestran que muchos ejemplares tempranos proceden de Rusia y Sudáfrica, aunque su relación evolutiva sigue siendo discutida. En Rusia, los restos más antiguos corresponden a individuos pequeños o medianos, y las formas grandes aparecen más tarde. Esa secuencia llevó a pensar que el aumento de tamaño seguía una progresión clara, pero el hallazgo africano introduce una excepción que rompe ese patrón.
Los hallazgos obligan a replantear la evolución de estos carnívoros
El descubrimiento de Phorcys dubei, otro gorgonopsio, ya había cuestionado esa idea en Sudáfrica, y ahora Jirahgorgon ceto refuerza ese cambio. Ambos forman una nueva familia, Phorcyidae, y muestran rasgos que antes se asociaban solo a especies más recientes. Esa coincidencia indica que algunas características aparecieron antes de lo previsto y que coexistieron distintas formas dentro del mismo periodo.
El análisis del tamaño corporal muestra que no hubo una progresión lineal. Los investigadores concluyen que el aumento de tamaño surgió varias veces de manera independiente dentro del grupo, con influencias heredadas entre linajes.
Además, la estructura del cráneo, en especial la disposición de los huesos del paladar, indica una mordida más potente orientada a presas grandes, lo que confirma que esta especialización ya estaba en marcha en etapas tempranas y encaja con un tipo de ataque letal.