Para Sargent supuso su mudanza a Londres, donde mantuvo su reputación, para ella, sin embargo, fue el principio del fin a intentar escalar en la sociedad
Verano de 1884. Un tirante. Solo un tirante cayendo del hombro de una mujer. Eso fue suficiente para que París entrara en pánico y estallara la polémica, al conmocionar a espectadores y generando todo tipo de críticas, por un hombre que se dejaba ver demasiado para ese tiempo, el de Belle Époque. Un cuadro representando a una mujer con espalda erguida, en vestido negro ceñido y con piel blanca, tan pálida que brilla, un rostro que irradia seguridad. ¿Quién era ella? ¿Y por qué aquello era tan insoportable para los que lo admiraron en primera persona?
Ella fue Madame X: la mujer detrás del cuadro
La mujer que pasó a la historia del arte como Madame X fue Virginie Amélie Avegno Gautreau, nacida en Luisiana, Estados Unidos, en 1859, como hija de padres criollos blancos, un hecho que marcaría su infancia en el sur del país. Su padre falleció en la Batalla de Shiloh en 1862, en la Guerra de Secesión, y poco tiempo después lo haría su hermano de fiebre. Esto hizo que su madre, obligada a pedir préstamos para la plantación familiar, emigrara a París junto a su hija en 1867.
Allí en París la joven intentó ascender socialmente y se casó con el banquero Pierre Gautreau, mayor que ella. Debido a su belleza poco convencional para la época, por su palidez, sus labios finos, pero también el hecho de provenir de criollos le hizo destacar en la sociedad parisina en la que a su vez era excluida por su origen.
En aquel momento son muchos los que querían inmortalizarla en forma de pintura o escultura, por su belleza magnética, y aquí fue cuando entró en escena John Singer Sargent. El pintor y la joven compartían varios detalles como el que los dos eran estadounidenses y querían destacar en una sociedad que todavía no les abría la puerta del todo, siendo él un retratista sin un trabajo que impactara.
Así se fraguó lo que fue una colaboración, no un encargo, que tuvo sus primeros bocetos en 1883 cuando ella posó en diferentes ángulos y ocasiones para el pintor. Hasta entonces no se había mostrado el atractivo sexual ligado a una personalidad de la alta sociedad, una mujer casada, sino que todo eran alegorías a figuras mitológicas o históricas, pero los dos buscaban un momento sensacional y lo lograron en el Salón de París en 1884.
París 1884: cuando el retrato se convierte en polémica
En el verano de 1884 fue cuando el retrato de Virginie Gautreau apareció en la sociedad parisina, en la exposición de arte más importante de la época. Pero la reacción del público y los críticos no fue lo que los protagonistas esperaron, llevando a generar una fuerte polémica, por la pose de la joven, por su maquillaje intenso, pero sobre todo por el tirante.
Aquello desafiaba la decencia de una época, y el escándalo de lo que fue el cuadro provocó un cambio en la vida de ambos, aunque no como esperaban. El pintor se vio obligado a repintar el tirante y no lo vendería hasta tres décadas después, aunque asegurando que “era lo mejor que he hecho”.
Para Sargent supuso su mudanza a Londres, donde mantuvo su reputación y su nombre sobrevivió al escándalo que se había formado en París, para ella, sin embargo, fue el principio del fin a intentar escalar en la sociedad. Acabaría separada de su marido años después, retirándose poco a poco de la vida social y terminaría sus días recluida en su casa, según la escritora Deborah Davis en su biografía Strapless: John Singer Sargent and the Fall of Madame X (2004), que añade que además hizo retirar todos los espejos de su casa. Falleció en 1915 a los 56 años y con una vida marcada siempre por aquel cuadro.
El origen del retrato de Madame X y su vida actual en el MET
En 1916, un año después de que la protagonista muriera, John Singer Sargent vendió el cuadro al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, con la condición de que la mujer pasara a ser “Madame X”. En la carta escrita a uno de los conservadores del museo se puede leer: “Preferiría, debido a la pelea que tuve con la dama hace años, que el cuadro no llevara su nombre”.
Así es como Virginie Amélie Avegno Gautreau ha estado detrás de Madame X, una figura actualmente referenciada en la cultura popular, dando nombre a un álbum de Madonna y siendo una de las más referenciadas en la pasada gala MET, por Lauren Sánchez, esposa de Jeff Bezos, o por la actriz Claire Foy.