La localidad invita a recorrer siglos de historia, desde sus antiguas puertas defensivas hasta los paisajes del nacimiento del Guadalquivir, en el mayor espacio protegido de EspañaA 30 minutos de Jaén: el pueblo que fue clave en la conquista de Granada y aún conserva una fortaleza del siglo XV
Quesada se sitúa en el cuadrante sureste de la provincia de Jaén, dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Gran parte de su término municipal queda integrada en este espacio protegido, donde los paisajes naturales conviven con vestigios de distintas épocas históricas. Además del núcleo principal, el municipio incluye las pedanías de Tíscar, Belerda, Don Pedro, Collejares-Cortijuelo y Los Rosales, repartidas por un territorio en el que se mantienen monumentos, tradiciones y enclaves ligados a la sierra.
El recorrido puede arrancar en el casco urbano, formado por calles estrechas y empinadas, pavimento de piedra y viviendas encaladas decoradas con plantas. En este entramado aparecen antiguas puertas de la fortaleza, edificios religiosos y espacios culturales, mientras que en el entorno destacan el Santuario y el Castillo de Tíscar, la Cueva del Agua, el Pilón Azul y el nacimiento del Guadalquivir. El municipio reúne así las huellas de las diferentes civilizaciones que pasaron por la zona junto a un paisaje marcado por el agua y la montaña. La visita no se concentra en un solo punto, sino que se reparte entre el núcleo principal y varias aldeas conectadas por elementos históricos, religiosos y naturales.
Las huellas históricas del casco urbano
Dos de los elementos que evocan el pasado defensivo de Quesada son el Arco de los Santos y el Arco de la Manquita de Utrera. El primero es una puerta gótica del siglo XIV que daba acceso al recinto amurallado y conserva una estela funeraria romana reutilizada en su estructura. El segundo, también conocido como Puerta de Úbeda o Arco del Mesón, tiene su origen en una torre-puerta almohade del siglo XII. Ambos accesos forman parte de un casco antiguo en el que todavía se reconoce la configuración histórica de la localidad.
Entre los edificios religiosos destaca la iglesia de San Pedro y San Pablo, construida en el siglo XVIII sobre restos de un templo visigodo y una mezquita. Presenta planta de cruz latina con tres naves, bóveda de crucero y pinturas en el altar, mientras que bajo la torre campanario se conserva una capilla gótica del siglo XIV. Su nombre recuerda la conquista de Quesada, fechada el 29 de junio de 1310. A este templo se suma la iglesia de la Purísima Concepción, una construcción barroca del siglo XVII conocida también como iglesia del Hospital por el antiguo centro que se ubicaba junto a ella. Su fachada presenta influencia mudéjar toledana y el interior está cubierto por una bóveda de cañón con media cúpula sobre el altar.
La presencia humana en la sierra se remonta a la Prehistoria, con una primera ocupación situada en el segundo milenio antes de Cristo. Así lo reflejan las pinturas rupestres de estilo levantino y esquemático, junto a materiales cerámicos y de piedra hallados en la zona. Estas manifestaciones fueron incluidas en la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1998. Las primeras representan animales, figuras humanas y escenas relacionadas con la caza, la agricultura o la lucha, mientras que las segundas recurren a formas más simples. El recorrido cultural se completa con el Museo Zabaleta, dedicado al pintor Rafael Zabaleta, y con el espacio anexo centrado en el poeta Miguel Hernández, dos referencias que amplían la visita hacia la pintura y la literatura.
El agua y la montaña alrededor de Quesada
Uno de los principales enclaves del término municipal es la Cañada de las Fuentes, situada a 1.450 metros de altitud y vinculada al nacimiento del Guadalquivir, el río más importante de Andalucía. A pocos kilómetros se encuentra el Valle de los Tejos, donde se conservan 16 ejemplares. Entre ellos destaca el conocido como Tejo Milenario, al que se le atribuyen más de 2000 años y cuyo tronco supera los nueve metros de perímetro. Ambos espacios forman parte del entorno serrano que rodea la localidad y reflejan la relevancia natural de esta zona del municipio.
Entre las aldeas de Tíscar y Belerda se localiza la Cueva del Agua, declarada Monumento Natural de Andalucía. El río Tíscar atraviesa esta cavidad caliza y cruza la roca del Monte del Caballo, dando lugar a una garganta con estalactitas, estalagmitas, saltos, cascadas, pilones y manantiales. El agua continúa su recorrido hacia el Pilón Azul, situado cerca de Belerda y convertido en otro de los puntos naturales destacados del municipio. Este conjunto conecta varias pedanías con algunos de los paisajes más reconocibles del término.
El Puerto de Tíscar conserva también el Torreón del Infante Don Enrique, situado a 1.183 metros de altitud junto al Castillo de Peña Negra. Se trata de una construcción cilíndrica de carácter defensivo, levantada con mampostería y sillarejo, que cuenta con un cuerpo inferior macizo y una entrada elevada. Su función era vigilar el paso de tropas por el camino hacia el reino nazarí de Granada. El santuario, el castillo y esta torre completan un recorrido que une el patrimonio medieval con los paisajes de Tíscar y el resto de pedanías de Quesada.