Alto rango - Los arqueólogos hallaron el cuerpo de Heka-shepes recubierto de láminas doradas dentro de un ataúd sellado durante más de cuatro milenios, un hallazgo excepcional que confirma los ritos funerarios reservados a personajes con poder y riqueza
Zahi Hawass asegura estar a un paso de encontrar la tumba de Nefertiti, uno de los grandes enigmas del antiguo Egipto
materiales preciosos formaba parte de un lenguaje ritual destinado a asegurar la permanencia más allá de la muerte. El oro, en particular, representaba la luz solar y la incorruptibilidad, cualidades que en la cosmovisión egipcia se asociaban con los dioses. Este metal no se apreciaba por su rareza, sino por su capacidad de resistir el paso del tiempo sin perder brillo.
El oro se usaba en los objetos funerarios para proteger al difunto y asegurarle una vida eterna. En sarcófagos, amuletos o máscaras, se cubrían las superficies con una finísima capa de pan de oro que imitaba la piel de los dioses, más como un gesto espiritual que como un adorno. También indicaba poder económico y acceso a un tipo de artesanía reservado a élites. Ese brillo, que evocaba la carne del dios Ra, tenía el propósito de preservar la identidad y el aspecto del fallecido para ser reconocido en el más allá.
La práctica alcanzó su expresión más evidente en las momias cubiertas por láminas doradas, una forma de unir la fe, el dinero y la idea de que el cuerpo podía servir para volver a la vida. Este valor sagrado explica que cada hallazgo de restos recubiertos de oro revele, además de una técnica, una concepción completa de la vida y la muerte.
Una momia cubierta de oro salió a la luz en Saqqara
Arqueólogos hallaron en Saqqara una momia cubierta de oro perteneciente a Heka-shepes, dentro de un sarcófago sellado de 4.300 años, según la información difundida por Science Alert. Los restos fueron descubiertos en 2023 en un pozo funerario de 15 metros de profundidad, en un ataúd de piedra caliza cerrado con mortero desde la antigüedad. La integridad del hallazgo permitió identificarlo como una de las momias no reales más completas de Egipto. Las láminas de oro que recubrían el cuerpo apuntan a un tratamiento reservado a personajes de gran estatus, y a la pervivencia de rituales vinculados a la élite del Imperio Antiguo.
Junto al cuerpo de Heka-shepes se localizaron otras tumbas que aportan una imagen amplia de la estructura social de aquel periodo. Entre ellas destacan las de Khnumdjedef, sacerdote asociado al complejo funerario del faraón Unas, y la de Meri, funcionario con el título de guardián de los secretos, que tenía permiso para realizar rituales religiosos especiales. También se encontró una tumba atribuida a un juez y escriba llamado Fetek, donde aparecieron estatuas de gran tamaño que revelan el poder económico de los ocupantes de la necrópolis.
Zahi Hawass, exministro de Antigüedades, identificó varias sepulturas de la quinta y sexta dinastía cerca de la pirámide escalonada. En su cuenta de Instagram, Hawass explicó: “En el fondo de este pozo se encontró un gran sarcófago rectangular de piedra caliza, perteneciente a un hombre llamado Heka-shepes”. Su equipo precisó que la tumba había permanecido sellada durante más de cuatro milenios, lo que permitió conservar el cuerpo en condiciones únicas.
Saqqara y Luxor reafirman el poder arqueológico de Egipto
Saqqara, situada al sur de El Cairo, fue un cementerio activo durante más de 3.000 años y alberga más de una docena de pirámides, incluida la escalonada del faraón Djoser. El lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, servía como espacio funerario de la antigua capital, Menfis. Las excavaciones que se han llevado a cabo durante estos últimos años confirman que las tumbas más antiguas pertenecían no solo a la realeza, sino también a miembros de la administración y del clero que rodeaban al poder.
Entre los arqueólogos que participaron en la investigación, Ali Abu Deshish destacó que “este descubrimiento es muy importante porque conecta a los reyes con las personas que viven a su alrededor”. La observación resumió la relevancia del hallazgo, que aporta información sobre cómo se articulaba la sociedad del Imperio Antiguo. Además, muestra cómo la religión y la jerarquía política compartían un mismo espacio simbólico y físico en la necrópolis.
Un día antes del anuncio de Saqqara, otros especialistas informaron del hallazgo en Luxor de una ciudad residencial romana, con talleres de metal, herramientas y monedas. Egipto, de acuerdo con Science Alert, ha multiplicado sus proyectos arqueológicos para revitalizar el turismo cultural y espera que la apertura del Gran Museo Egipcio atraiga hasta 30 millones de visitantes anuales para 2028. Con cada excavación, el país refuerza su narrativa histórica y su posición como referente mundial en conservación patrimonial.