La cumbre de los 27 países de la UE para discutir sobre cómo incrementar la competitividad frente a China y EEUU queda empañada por la iniciativa de Alemania, Italia y Bélgica de reunir previamente a un grupo de países y tratar de dejar marcadas las líneas políticas a seguir
España critica la reunión económica previa organizada por Italia, Bélgica y Alemania por minar los principios básicos de la UE
Las fricciones por el liderazgo económico de la Unión Europea han hecho descabalgar el encuentro informal sobre competitividad organizado en el castillo de Alden Biesen, en Bélgica. Una reunión previa organizada por Alemania, Italia y Bélgica, con una agenda propia sobre el camino para que la UE sea más competitiva, deslució una cumbre que además sufrió en algunos momentos “caos logísticos”, con continuas caídas del servicio de wifi. El encuentro previo, en el que participaron 19 países, devino en un conflicto abierto entre España e Italia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no hizo declaraciones a su llegada ni dio la tradicional rueda de presa al final de la cumbre.
En el Consejo Europeo, la reunión previa organizada por Alemania, Italia y Bélgica no sentó nada bien. En la institución europea se entendía que un encuentro previo en el que no participaban todos los países ni la UE como tal no era el lugar para alcanzar el consenso, más aún, cuando había posiciones alejadas entre países tan importantes como Alemania y Francia.
Con esta cumbre informal se trataba de lanzar un mensaje unitario sobre la posición europea, pero solo se consiguió a medias, aunque tanto el Consejo Europeo como la Comisión intentaron maquillar la reunión de los líderes de los 27 países asegurando que se mantuvieron conversaciones constructivas sobre la unidad de acción, que se verán reflejadas en una cumbre oficial que se celebrará en marzo.
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, insistió al final de la cumbre que “se ha allanado el camino para acordar acciones concretas en el Consejo Europeo de marzo”, entre las que mencionó la “ambiciosa agenda de simplificación” regulatoria y “pasar de un mercado único incompleto a 'un mercado para una Europa'” o seguir impulsando la transición energética como “la mejor estrategia a largo plazo para que Europa logre autonomía estratégica y reduzca los precios”.
“Transformaremos los resultados del debate de hoy en compromisos concretos en el Consejo Europeo de marzo. Después nos centraremos en la ejecución. Y quiero ser claro: en 2026, Europa cumplirá. Lo hicimos en defensa el año pasado; lo haremos en competitividad este año”, ha concluido Costa, tratando de dar cierta utilidad al encuentro de este jueves.
Sin embargo, la cumbre se empañó con el conflicto entre Italia y España. Fuentes cercanas al Gobierno de Pedro Sánchez confirmaron que no habían sido invitados y que se había trasladado a Italia que la reunión previa a la cumbre mina los principios básicos de la UE y en lugar de acercar soluciones, las aleja. El ejecutivo italiano respondió que Sánchez y Meloni tuvieron ocasión de intercambiar impresiones al margen del encuentro informal de los líderes de la UE, pero que durante la conversación, el presidente Sánchez no planteó ninguna cuestión respecto a la falta de invitación a la reunión de coordinación celebrada antes del inicio de los trabajos en el Castillo de Alden Biesen.
No es el primer conflicto entre los líderes de España e Italia. Ya en 2024, ambos Gobiernos tuvieron una confrontación por la propuesta italiana de construir centros de deportación en terceros países para gestionar la política migratoria.
Posteriormente, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, añadía más confusión al conflicto al asegurar que “todos los países fueron invitados. Algunos decidieron responder a las invitaciones, otros no. Pero no creo que España haya sido excluida. Normalmente, estas reuniones informales reúnen a unos pocos países. Esta vez fueron 19. Fue un poco excesivo; parecía una especie de pre-reunión. Eso no es muy elegante hacia los demás, pero todos eran conscientes. No teníamos la intención de organizar una pre-reunión y tampoco queremos dar la percepción de que hay un gran grupo de países que quiere imponer su voluntad sobre otros países, como España. Esa no es la intención”.
Pero sin duda es la percepción que ha quedado. De hecho, para eliminar este tipo de situaciones, el canciller de Alemania, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, hicieron el paseíllo de entrada al Castillo juntos e hicieron declaraciones sobre la unidad de acción de los países europeos ante el reto de la competitividad.
“Me alegra que Emmanuel Macron y yo —como casi siempre— estemos de acuerdo. Estoy seguro de que hoy damos un paso adelante, sin tomar decisiones, pero preparando decisiones”, declaró Merz. Mientras, Meloni ha insistido, referiéndose a Francia, que aunque se esté “reforzando la cooperación bilateral” con Alemania, “no es algo que hagamos en contra de alguien más, no se está excluyendo a nadie”. Aunque ha quedado patente que España no participó en la reunión previa.
Italia y Alemania están liderando un bloque dentro de la UE para canalizar cómo deben ser el camino para que la UE sea más competitiva, con especial atención en posicionarse conjuntamente a favor de la desregulación y la simplificación de las normativas que afectan a empresas y sectores económicos.
En la cumbre informal ha participado tanto el ex presidente del BCE y ex primer ministro italiano Mario Draghi, como el exprimer ministro italiano autor del informe sobre el futuro del Mercado Único, Enrico Letta. Ambos ex políticos ha intercambiado con los líderes la situación económica de la UE y la necesidad de seguir avanzando en reformas si se quiere competir con EEUU y China.
“El punto fundamental es que tenemos que pasar de 27 a 1, integrar de verdad el Mercado Único”, ha declarado Letta, que ha insistido en que sin una “unión energética” y “sin una fuerte integración de los mercados financieros, será imposible ser lo suficientemente competitivos”.
Mientras que Draghi ha insistido en la necesidad de facilitar inversiones, la necesidad de reducir barreras en el Mercado Único y reducir el costo de la energía, en definitiva, volvió a recordar las medidas que describió en su informe, del que solo se han llevado a cabo el 11%.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha vuelto a advertir que ya no queda tiempo y que se seguirá adelante con las reformas aunque sea mediante el mecanismo de cooperación reforzada, que permite que si nueve países están de acuerdo se avance en medidas y posteriormente se vayan añadiendo el resto de países. En la cumbre del próximo marzo se comprobará cuál es la salud real de la Unión Europea.