Accra – “Coronar la reliquia de santa Águeda significa proclamar que una mujer que permaneció fiel a Cristo hasta la muerte participa ahora de su victoria. Es un acto de veneración, no de adoración”. Así lo afirma monseñor Matthew Kwasi Gyamfi, obispo de Sunyani y presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana, en la carta pastoral con la que aclara el significado de la ceremonia de coronación de la reliquia del cráneo de santa Águeda en Catania, en Sicilia.El 17 de agosto de 2026, Catania vivió el momento culminante del Año Agatino, con las celebraciones extraordinarias por el IX centenario del traslado de las reliquias de santa Águeda .El cardenal legado pontificio Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, junto con el clero local, entre ellos el arzobispo Luigi Renna, expuso públicamente, coronó y besó el cráneo de la santa, una reliquia tradicionalmente conservada en un relicario con forma de busto de plata dorada del siglo XIV, recientemente sometido a restauración.El vídeo de la ceremonia tuvo una amplia difusión en las redes sociales y en otras plataformas en Ghana y entre la diáspora. Muchos ghaneses no católicos, sobre todo pentecostales y protestantes, se sintieron incómodos y formularon acusaciones de idolatría, brujería o paganismo. Las reacciones se vieron reforzadas por el contexto cultural local, en el que los cráneos y huesos humanos aparecen en ocasiones en prácticas rituales relacionadas con el juju o en episodios de sucesos. De ahí comentarios del tipo: “Si esto hubiera ocurrido con un sacerdote negro o en la religión tradicional ghanesa, habría sido llamado brujería”.Monseñor Gyamfi recoge estos sentimientos cuando afirma que “este vídeo ha turbado a muchos fieles. Para la mayoría, el malestar no se derivó solo de la visión de un cráneo humano manipulado y expuesto; evocó la nigromancia y el ocultismo, el intento de comunicarse con los muertos o de buscar un poder sobrenatural oculto mediante rituales, fuera del culto a Dios”. Se trata de prácticas, subraya el obispo, condenadas por la Iglesia católica sobre la base de las Sagradas Escrituras.Por ello, el presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana recuerda la doctrina de la Iglesia sobre el verdadero significado de la veneración de las reliquias de los santos. “Una reliquia no es una curiosidad, sino un vínculo tangible con una vida de santidad”, afirma. “Santa Águeda, virgen y mártir del siglo III, honrada en el Canon Romano de la Misa, es venerada a través de su cráneo, una reliquia de primera clase, porque la Iglesia considera sagrado el cuerpo humano, creado por Dios y destinado a la resurrección”.“El Concilio de Trento enseñó que los cuerpos de los mártires, que en otro tiempo fueron templos del Espíritu Santo, deben ser honrados por los fieles. Este honor no se detiene en el propio hueso, sino que se extiende a la santa y, en última instancia, a Dios, fuente de su santidad”, subraya monseñor Gyamfi.“Cuando los fieles se arrodillan ante una reliquia, la besan o participan en una procesión con ella, no están adorando el objeto en sí, sino que honran al santo cuyos restos conserva, del mismo modo que se besa la fotografía de una persona querida fallecida, no porque el papel represente a la persona misma, sino porque expresa afecto hacia aquel a quien representa”, continúa el obispo.Monseñor Gyamfi subraya además que “nada en este acto pretende evocar un espíritu o extraer conocimientos ocultos, como hacen la nigromancia y el ocultismo. La oración dirigida a un santo es una petición de intercesión ante Dios, no diferente, en su naturaleza, de pedir a otro cristiano que rece por nosotros”.“Invocamos sobre vosotros la intercesión de santa Águeda y os impartimos nuestra bendición episcopal”, concluye el presidente de la Conferencia Episcopal de Ghana.