Hồi đầu tuần này, lãnh đạo Cục tình báo Trung Ương Hoa Kỳ (CIA) John Ratcliffe đã gặp tổng thống Ukraina Volodymyr Zelensky tại Ireland, không lâu sau chuyến thăm Nga. Tại Hoa Kỳ, việc lãnh đạo cơ quan tình báo được giao nhiệm vụ ngoại giao không phải hiếm. Liệu tình báo có thể làm trung gian hòa giải tốt hơn là các nhà ngoại giao kỳ cựu ?

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Hồi đầu tuần này, lãnh đạo Cục tình báo Trung Ương Hoa Kỳ (CIA) John Ratcliffe đã gặp tổng thống Ukraina Volodymyr Zelensky tại Ireland, không lâu sau chuyến thăm Nga. Tại Hoa Kỳ, việc lãnh đạo cơ quan tình báo được giao nhiệm vụ ngoại giao không phải hiếm. Liệu tình báo có thể làm trung gian hòa giải tốt hơn là các nhà ngoại giao kỳ cựu ?

Por Marie-Lucile KubackiSaint Louis – De camino a la catedral, llama la atención una furgoneta Chevrolet Express blanca. Un cartel colocado en la ventanilla anuncia: «Católicos de Alabama de camino para celebrar al venerable beato Fulton Sheen».En el interior de la catedral, la multitud no deja de crecer. Muchos proceden de las diócesis de St. Louis y Peoria; otros han llegado desde lugares más lejanos. Sacerdotes, religiosos y religiosas, y fieles laicos llenan el templo. Algunas mujeres llevan mantilla; otras han optado por vestidos elegantes o trajes de chaqueta. Las sudaderas se mezclan con la ropa más formal.Personas de distintas edades y aspecto se han reunido para la oración vespertina en la víspera de la beatificación del arzobispo Fulton J. Sheen. Las cámaras se detienen en los peregrinos, a quienes preguntan de dónde vienen y qué significa Sheen para ellos. Algunos de los más mayores recuerdan los programas de televisión que veían sus padres o abuelos cuando eran niños. La mayoría era demasiado joven para haber visto sus emisiones. Lo conocen, en cambio, tanto como figura espiritual como por su condición de pionero de la radiodifusión católica. Muchos aseguran haber querido estar presentes en lo que consideran un «momento histórico».La homilía del obispo BarronEl arzobispo Mitchell Rozanski de St. Louis preside las vísperas. El ambiente es solemne. Cuatro cardenales estadounidenses —Seán O’Malley, Raymond Burke, Blaise Cupich y Robert McElroy— abren la procesión. También participa en la asamblea de oración el cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización. Las voces claras del coro entonan el himno «Acoge este himno, noble sacerdote». A continuación se proclama el salmo: «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?». Después de la lectura de la Primera Carta de Pedro, que invita a apacentar el rebaño de buena gana y con el ejemplo, toma la palabra para la homilía el obispo Robert Barron, que guía la diócesis de Winona-Rochester, en Minnesota, y fundó la organización católica de comunicación «Word on Fire».Barron dice a la asamblea que Sheen ha sido su «modelo y fuente de inspiración» desde los comienzos de su labor evangelizadora. Describe a Sheen como una figura fundamental de la historia moderna de la Iglesia, alguien que abrió el camino a la evangelización del mundo a través de los medios de comunicación electrónicos. En el momento culminante de su carrera televisiva, recuerda Barron, Sheen llegaba a millones de personas. Pero la fama del predicador no ocupa el centro de la homilía. La pregunta es otra: ¿qué fue lo que hizo santo a Sheen? La respuesta de Barron es clara: su amistad con Cristo.El cristianismo, tal como lo presentaba Sheen, no es una filosofía abstracta ni simplemente un conjunto de convicciones morales, sino una relación con una persona viva. Para explicar en qué consiste esta amistad, Barron recurre a la autobiografía de Sheen, ‘Treasure in Clay’, y a la llamada del profeta Isaías. A partir de ahí, presenta tres etapas de la vida espiritual: el encuentro con la santidad de Dios, el reconocimiento de la propia fragilidad y la respuesta a la llamada.La gracia viene antes que todo lo demás, afirma Barron. La vida espiritual no comienza con las propias ambiciones ni con los logros personales, sino con el reconocimiento de que Dios está actuando. En la historia de Sheen, esa gracia estuvo presente desde su infancia: en su bautismo en El Paso, Illinois; en la predicción de un obispo que anunció que aquel joven monaguillo llegaría algún día a estudiar en Lovaina; y en el momento en que, siendo seminarista, sintió que su fe quedaba inundada de luz.Barron ha subrayado también la devoción de Sheen a María y, sobre todo, su Hora Santa diaria de adoración ante el Santísimo Sacramento. La oración era para él una manera de permanecer en presencia de Cristo y de prepararse para servir.El don de reconocerse pecadorEsta disponibilidad, sostiene el obispo Barron, estaba también vinculada a la capacidad de Sheen para reconocer sus propias debilidades. En ‘Treasure in Clay’, Sheen admite que apreciaba los honores y privilegios asociados a su posición, así como el reconocimiento que recibía como profesor y predicador popular. La imagen del título del libro expresa precisamente ese contraste: un tesoro precioso guardado en una vasija frágil.Para Barron, la disposición de Sheen a reconocer su vanidad y sus propios fracasos no era una contradicción con la santidad, sino una parte esencial de ella. Reconocerse pecador, afirma, no es fruto de alejarse de Dios, sino de encontrarse con la luz de la gracia.Sheen, en la estela de los santos misionerosBarron se ha detenido después en la misión. «Una vez inmerso en la gracia, una vez purificado, el discípulo de Cristo es enviado», afirma. Y ha recorrido ese camino de llamada a través de los estudios de Sheen en Lovaina, su labor docente y sus programas de radio y televisión.Sheen quería aplicar el pensamiento de santo Tomás de Aquino a las cuestiones de su tiempo, explica el obispo Barron, y estudió deliberadamente «el arte, la ciencia, la filosofía y la literatura del mundo secular», para que su enseñanza permaneciera abierta al exterior y orientada a la misión.Veía la radio y la televisión como medios para ampliar el alcance de su labor. «Sabía que así ampliaría exponencialmente los límites de su aula», afirma Barron al referirse a la decisión de Sheen de participar en el programa «The Catholic Hour». Más tarde, cuando algunos académicos pusieron en duda la conveniencia de presentar enseñanzas católicas complejas ante un amplio público televisivo, Sheen no dudó. «Obviamente, estaba más que cualificado desde el punto de vista académico, pero también poseía extraordinarias dotes para la comunicación de masas», señala Barron. «Y demostró que una exposición completa de la fe podía encontrar un lugar en el escenario más amplio posible».Para Barron, todo ello convierte a Sheen en un precursor de la llamada de la Iglesia a anunciar el Evangelio en la realidad de su tiempo. «Creo que Fulton Sheen es, por excelencia, el santo de la nueva evangelización», afirma. Relaciona esta misión con el Concilio Vaticano II, que san Juan XXIII concibió como un Concilio misionero, llamado a llevar «la luz de Cristo a todos los hombres», a sacar a la Iglesia de «sus muros protectores» y a ponerla en contacto con la sociedad en su conjunto. Barron recuerda también la enseñanza de Pablo VI en ‘Evangelii nuntiandi’, según la cual la evangelización constituye la misión esencial de la Iglesia. Juan Pablo II situó después la nueva evangelización en el centro de su pontificado, señala Barron, y los Papas posteriores han continuado por este camino.Sheen asumió apasionadamente la visión del Concilio, añade, pero ya había anticipado su impulso a lo largo de todo su ministerio: «Todo aquel que busque un lenguaje nuevo para llevar el Evangelio a nuestra cultura, todo aquel que anuncie la antigua Palabra con un corazón ardiente, todo aquel que se atreva a utilizar para ello los medios de comunicación que tenemos a nuestra disposición, está hoy en deuda con Fulton Sheen».Los santos misioneros en los mosaicos de la catedralMientras el obispo Barron concluye su homilía, las miradas se alzan hacia los mosaicos de la catedral como prolongación de la oración. «Levantad la mirada hacia el transepto sur», nos había aconsejado Michael Pera, archivero provincial de la Sociedad del Sagrado Corazón. Allí aparece Rose Philippine Duchesne, representada en un mosaico diseñado por Hildreth Meière. Nacida en Francia, Duchesne llegó a Estados Unidos en 1818 junto con otras cuatro compañeras de la Sociedad, la congregación religiosa fundada por Madeleine Sophie Barat. Se dirigieron a Misuri para fundar escuelas.En la iglesia, dedicada a san Luis, patrón de la ciudad, aparecen también otras figuras misioneras. San Isaac Jogues, misionero jesuita francés y mártir de Nueva Francia, está representado junto a san René Goupil, misionero laico jesuita francés del siglo XVII, martirizado durante las misiones en América del Norte, y santa Kateri Tekakwitha, la primera santa indígena de Norteamérica, conocida como el «Lirio de los Mohawk». También está santa Francisca Javier Cabrini, nacida en Italia y fundadora de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón.En su conjunto, estas figuras evocan la historia de la misión católica en América del Norte: la labor entre las comunidades indígenas, el testimonio de los primeros mártires y la presencia pastoral de la Iglesia entre los inmigrantes. Sheen forma parte de esa historia, sugiere la homilía de Barron. No por haber utilizado los nuevos medios de comunicación, sino por haberlos puesto al servicio de una misión que comenzó mucho antes de la llegada de la radio y la televisión.Las vísperas llegan a su fin. Los peregrinos permanecen un rato en las escalinatas, conversando mientras cae la tarde. Una familia se acerca a Barron y le pide una bendición. En un supermercado, un joven detiene a un sacerdote.-¿Qué es toda esta gente?- pregunta.La conversación termina llevando a Fulton Sheen.-¿Conoces a Fulton Sheen?-No...Entonces, el sacerdote comienza a contarle…

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Por Marie-Lucile KubackiSaint Louis – De camino a la catedral, llama la atención una furgoneta Chevrolet Express blanca. Un cartel colocado en la ventanilla anuncia: «Católicos de Alabama de camino para celebrar al venerable beato Fulton Sheen».En el interior de la catedral, la multitud no deja de crecer. Muchos proceden de las diócesis de St. Louis y Peoria; otros han llegado desde lugares más lejanos. Sacerdotes, religiosos y religiosas, y fieles laicos llenan el templo. Algunas mujeres llevan mantilla; otras han optado por vestidos elegantes o trajes de chaqueta. Las sudaderas se mezclan con la ropa más formal.Personas de distintas edades y aspecto se han reunido para la oración vespertina en la víspera de la beatificación del arzobispo Fulton J. Sheen. Las cámaras se detienen en los peregrinos, a quienes preguntan de dónde vienen y qué significa Sheen para ellos. Algunos de los más mayores recuerdan los programas de televisión que veían sus padres o abuelos cuando eran niños. La mayoría era demasiado joven para haber visto sus emisiones. Lo conocen, en cambio, tanto como figura espiritual como por su condición de pionero de la radiodifusión católica. Muchos aseguran haber querido estar presentes en lo que consideran un «momento histórico».La homilía del obispo BarronEl arzobispo Mitchell Rozanski de St. Louis preside las vísperas. El ambiente es solemne. Cuatro cardenales estadounidenses —Seán O’Malley, Raymond Burke, Blaise Cupich y Robert McElroy— abren la procesión. También participa en la asamblea de oración el cardenal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefecto del Dicasterio para la Evangelización. Las voces claras del coro entonan el himno «Acoge este himno, noble sacerdote». A continuación se proclama el salmo: «El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré?». Después de la lectura de la Primera Carta de Pedro, que invita a apacentar el rebaño de buena gana y con el ejemplo, toma la palabra para la homilía el obispo Robert Barron, que guía la diócesis de Winona-Rochester, en Minnesota, y fundó la organización católica de comunicación «Word on Fire».Barron dice a la asamblea que Sheen ha sido su «modelo y fuente de inspiración» desde los comienzos de su labor evangelizadora. Describe a Sheen como una figura fundamental de la historia moderna de la Iglesia, alguien que abrió el camino a la evangelización del mundo a través de los medios de comunicación electrónicos. En el momento culminante de su carrera televisiva, recuerda Barron, Sheen llegaba a millones de personas. Pero la fama del predicador no ocupa el centro de la homilía. La pregunta es otra: ¿qué fue lo que hizo santo a Sheen? La respuesta de Barron es clara: su amistad con Cristo.El cristianismo, tal como lo presentaba Sheen, no es una filosofía abstracta ni simplemente un conjunto de convicciones morales, sino una relación con una persona viva. Para explicar en qué consiste esta amistad, Barron recurre a la autobiografía de Sheen, ‘Treasure in Clay’, y a la llamada del profeta Isaías. A partir de ahí, presenta tres etapas de la vida espiritual: el encuentro con la santidad de Dios, el reconocimiento de la propia fragilidad y la respuesta a la llamada.La gracia viene antes que todo lo demás, afirma Barron. La vida espiritual no comienza con las propias ambiciones ni con los logros personales, sino con el reconocimiento de que Dios está actuando. En la historia de Sheen, esa gracia estuvo presente desde su infancia: en su bautismo en El Paso, Illinois; en la predicción de un obispo que anunció que aquel joven monaguillo llegaría algún día a estudiar en Lovaina; y en el momento en que, siendo seminarista, sintió que su fe quedaba inundada de luz.Barron ha subrayado también la devoción de Sheen a María y, sobre todo, su Hora Santa diaria de adoración ante el Santísimo Sacramento. La oración era para él una manera de permanecer en presencia de Cristo y de prepararse para servir.El don de reconocerse pecadorEsta disponibilidad, sostiene el obispo Barron, estaba también vinculada a la capacidad de Sheen para reconocer sus propias debilidades. En ‘Treasure in Clay’, Sheen admite que apreciaba los honores y privilegios asociados a su posición, así como el reconocimiento que recibía como profesor y predicador popular. La imagen del título del libro expresa precisamente ese contraste: un tesoro precioso guardado en una vasija frágil.Para Barron, la disposición de Sheen a reconocer su vanidad y sus propios fracasos no era una contradicción con la santidad, sino una parte esencial de ella. Reconocerse pecador, afirma, no es fruto de alejarse de Dios, sino de encontrarse con la luz de la gracia.Sheen, en la estela de los santos misionerosBarron se ha detenido después en la misión. «Una vez inmerso en la gracia, una vez purificado, el discípulo de Cristo es enviado», afirma. Y ha recorrido ese camino de llamada a través de los estudios de Sheen en Lovaina, su labor docente y sus programas de radio y televisión.Sheen quería aplicar el pensamiento de santo Tomás de Aquino a las cuestiones de su tiempo, explica el obispo Barron, y estudió deliberadamente «el arte, la ciencia, la filosofía y la literatura del mundo secular», para que su enseñanza permaneciera abierta al exterior y orientada a la misión.Veía la radio y la televisión como medios para ampliar el alcance de su labor. «Sabía que así ampliaría exponencialmente los límites de su aula», afirma Barron al referirse a la decisión de Sheen de participar en el programa «The Catholic Hour». Más tarde, cuando algunos académicos pusieron en duda la conveniencia de presentar enseñanzas católicas complejas ante un amplio público televisivo, Sheen no dudó. «Obviamente, estaba más que cualificado desde el punto de vista académico, pero también poseía extraordinarias dotes para la comunicación de masas», señala Barron. «Y demostró que una exposición completa de la fe podía encontrar un lugar en el escenario más amplio posible».Para Barron, todo ello convierte a Sheen en un precursor de la llamada de la Iglesia a anunciar el Evangelio en la realidad de su tiempo. «Creo que Fulton Sheen es, por excelencia, el santo de la nueva evangelización», afirma. Relaciona esta misión con el Concilio Vaticano II, que san Juan XXIII concibió como un Concilio misionero, llamado a llevar «la luz de Cristo a todos los hombres», a sacar a la Iglesia de «sus muros protectores» y a ponerla en contacto con la sociedad en su conjunto. Barron recuerda también la enseñanza de Pablo VI en ‘Evangelii nuntiandi’, según la cual la evangelización constituye la misión esencial de la Iglesia. Juan Pablo II situó después la nueva evangelización en el centro de su pontificado, señala Barron, y los Papas posteriores han continuado por este camino.Sheen asumió apasionadamente la visión del Concilio, añade, pero ya había anticipado su impulso a lo largo de todo su ministerio: «Todo aquel que busque un lenguaje nuevo para llevar el Evangelio a nuestra cultura, todo aquel que anuncie la antigua Palabra con un corazón ardiente, todo aquel que se atreva a utilizar para ello los medios de comunicación que tenemos a nuestra disposición, está hoy en deuda con Fulton Sheen».Los santos misioneros en los mosaicos de la catedralMientras el obispo Barron concluye su homilía, las miradas se alzan hacia los mosaicos de la catedral como prolongación de la oración. «Levantad la mirada hacia el transepto sur», nos había aconsejado Michael Pera, archivero provincial de la Sociedad del Sagrado Corazón. Allí aparece Rose Philippine Duchesne, representada en un mosaico diseñado por Hildreth Meière. Nacida en Francia, Duchesne llegó a Estados Unidos en 1818 junto con otras cuatro compañeras de la Sociedad, la congregación religiosa fundada por Madeleine Sophie Barat. Se dirigieron a Misuri para fundar escuelas.En la iglesia, dedicada a san Luis, patrón de la ciudad, aparecen también otras figuras misioneras. San Isaac Jogues, misionero jesuita francés y mártir de Nueva Francia, está representado junto a san René Goupil, misionero laico jesuita francés del siglo XVII, martirizado durante las misiones en América del Norte, y santa Kateri Tekakwitha, la primera santa indígena de Norteamérica, conocida como el «Lirio de los Mohawk». También está santa Francisca Javier Cabrini, nacida en Italia y fundadora de las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón.En su conjunto, estas figuras evocan la historia de la misión católica en América del Norte: la labor entre las comunidades indígenas, el testimonio de los primeros mártires y la presencia pastoral de la Iglesia entre los inmigrantes. Sheen forma parte de esa historia, sugiere la homilía de Barron. No por haber utilizado los nuevos medios de comunicación, sino por haberlos puesto al servicio de una misión que comenzó mucho antes de la llegada de la radio y la televisión.Las vísperas llegan a su fin. Los peregrinos permanecen un rato en las escalinatas, conversando mientras cae la tarde. Una familia se acerca a Barron y le pide una bendición. En un supermercado, un joven detiene a un sacerdote.-¿Qué es toda esta gente?- pregunta.La conversación termina llevando a Fulton Sheen.-¿Conoces a Fulton Sheen?-No...Entonces, el sacerdote comienza a contarle…

Զրուցակիցներն անդրադարձել են Հայաստանի և Չեխիայի միջև հարաբերությունների հետագա զարգացմանը

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Զրուցակիցներն անդրադարձել են Հայաստանի և Չեխիայի միջև հարաբերությունների հետագա զարգացմանը

Հայաստանի արտահանման ծավալը մինչև օգոստոս նվազել է մոտ 5 տոկոսով

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Irailaren 7an abiatu eta ostiral honetan bukatuko da Federico Aramburu Miarritzeko errugbilari zenaren hilketari buruzko epaiketa. GUD Groupe Union Défense [Batasuna Defentsa Taldea] talde neofiaxistan elkar ezaguturikoak dira hiru epaituak: Romain Bouvier, Loik Le Priol eta Lyson Rochemir. Arambururen hilketan premeditazioa eta erailtzeko nahia izan zirela ondorioztatu du Philippe Courroye fiskalak.

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Irailaren 7an abiatu eta ostiral honetan bukatuko da Federico Aramburu Miarritzeko errugbilari zenaren hilketari buruzko epaiketa. GUD Groupe Union Défense [Batasuna Defentsa Taldea] talde neofiaxistan elkar ezaguturikoak dira hiru epaituak: Romain Bouvier, Loik Le Priol eta Lyson Rochemir. Arambururen hilketan premeditazioa eta erailtzeko nahia izan zirela ondorioztatu du Philippe Courroye fiskalak.

Cuộc gặp thượng đỉnh Trump – Tập lần thứ hai trong năm và chuyến tông du đến Pháp của giáo hoàng Lêô XIV là hai chủ đề thời sự chính trên các trang báo lớn của Pháp số ra ngày 24/09/2026.

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Cuộc gặp thượng đỉnh Trump – Tập lần thứ hai trong năm và chuyến tông du đến Pháp của giáo hoàng Lêô XIV là hai chủ đề thời sự chính trên các trang báo lớn của Pháp số ra ngày 24/09/2026.

O presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) voltou a prometer, nesta quarta-feira (23), o fim das casas de apostas online no Brasil. Em ato de campanha com artistas no Rio de Janeiro (RJ), ele rebateu os clubes de futebol que se opõem a restrições ao setor. “Essa não é uma guerra, é uma decisão: […] Fonte

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O presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) voltou a prometer, nesta quarta-feira (23), o fim das casas de apostas online no Brasil. Em ato de campanha com artistas no Rio de Janeiro (RJ), ele rebateu os clubes de futebol que se opõem a restrições ao setor. “Essa não é uma guerra, é uma decisão: […] Fonte

Uma das maneiras de erradicar a malária é erradicar o garimpo. The post Cientistas usam dados de garimpo para construir sistema de alerta de malária na Amazônia appeared first on Notícias ambientais.

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Uma das maneiras de erradicar a malária é erradicar o garimpo. The post Cientistas usam dados de garimpo para construir sistema de alerta de malária na Amazônia appeared first on Notícias ambientais.

რუსეთის სახელმწიფო სარკინიგზო კომპანიის ჰოლდინგში შემავალი ტურისტული კომპანია (РЖД Тур) სომხეთსა და საქართველოს შორის 3-დღიან სარკინიგზო კრუიზს იწყებს.

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რუსეთის სახელმწიფო სარკინიგზო კომპანიის ჰოლდინგში შემავალი ტურისტული კომპანია (РЖД Тур) სომხეთსა და საქართველოს შორის 3-დღიან სარკინიგზო კრუიზს იწყებს.

La legumbre aporta la base y la saciedad, mientras que el hinojo añade textura crujiente y un aroma que recuerda al anís. La naranja, por su parte, pone el dulzor y la acidez que equilibran el conjuntoRápidas, fáciles y que no duelen en el bolsillo: tres recetas para ahorrar en la próxima compra Las lentejas siguen asociadas en muchas casas a un plato concreto que es el guiso de la abuela, con chorizo, patata y un buen rato de fuego lento. Es un clásico imprescindible, pero que deja en segundo plano otra forma de comerlas, en frío y en ensalada, que resulta muy práctica para el día a día, para llevar contigo en un táper o para las semanas de calor que no terminan de irse. La ensalada de lentejas con hinojo y naranja reúne tres ingredientes que funcionan muy bien juntos. La legumbre aporta la base y la saciedad, mientras que el hinojo añade textura crujiente y un aroma que recuerda al anís. La naranja, por su parte, pone el dulzor y la acidez que equilibran el conjunto. Y, además, hay una razón nutricional para esta combinación. Por qué merece la pena comer más legumbres La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda tomar al menos cuatro raciones de legumbres a la semana. Estamos lejos de esa cifra, ya que en España se consumen de media algo más de tres kilos por persona al año, según datos del Ministerio de Agricultura, cuando la recomendación equivale a unos 11 kilos. Las lentejas son baratas, se conservan bien y alimentan mucho. Cien gramos de lentejas cocidas aportan unas 116 kilocalorías, nueve gramos de proteína y casi ocho de fibra, además de hierro, potasio y ácido fólico. Apenas tienen grasa y liberan su energía poco a poco. También cuidan el suelo. Gracias a unas bacterias que viven en sus raíces, las legumbres fijan nitrógeno del aire y reducen la necesidad de fertilizantes. El truco del hierro y la naranja Esta receta tiene una ventaja menos conocida. El hierro de las lentejas es de tipo no hemo, el único presente en los alimentos vegetales, y el organismo lo absorbe peor que el hierro de la carne. Sin embargo, la vitamina C mejora de forma notable esa absorción cuando se toma en la misma comida. Lentejas Aquí entra la naranja, ya que una pieza mediana aporta cerca de 70 miligramos de vitamina C, casi toda la cantidad diaria de referencia. Y como en esta ensalada va en crudo, la conserva intacta. El calor de la cocción destruye buena parte de esta vitamina. Añadir unos gajos a las lentejas no es solo una cuestión de sabor, sino una forma sencilla de aprovechar mejor lo que se come. Ingredientes para cuatro personas 400 gramos de lentejas cocidas (o unos 160 gramos de lentejas secas) Un bulbo de hinojo mediano Dos naranjas Media cebolla morada Un puñado de nueces o almendras tostadas (unos 30 gramos) Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra Una cucharada de vinagre de Jerez Una cucharadita de mostaza Sal y pimienta negra Paso a paso Hinojo Las lentejas. Si usas lentejas de bote, que ya vienen cocidas, lávalas bien bajo el grifo en un colador, ya que así se elimina el líquido de conserva y buena parte del sodio. Si prefieres cocerlas tú, elige una variedad que mantenga la forma, como la pardina o la beluga. No necesitan remojo y suelen estar listas en 20 o 25 minutos, aunque lo mejor es probarlas. Deben quedar tiernas, pero enteras y firmes. Escúrrelas, sálalas y déjalas enfriar. La lenteja roja, que se deshace con facilidad, se reserva mejor para cremas. El hinojo. Corta la base y los tallos, retira las capas exteriores si están estropeadas y reserva las hojas. Si el bulbo es grande, quítale también el corazón, que es más duro. Lamínalo lo más fino posible, con un buen cuchillo o una mandolina. Si los dejas unos minutos en agua muy fría, quedará todavía más crujiente. Las naranjas. Pela una de ellas a lo vivo, es decir, retirando con el cuchillo la piel y la parte blanca, y separa los gajos. Hazlo sobre un bol para recoger el zumo que suelte. Exprime la segunda naranja. La vinagreta. Mezcla cuatro o cinco cucharadas de aceite con el vinagre, la mostaza, dos cucharadas del zumo de naranja, sal y pimienta. Bate hasta que emulsione y prueba. Si la quieres más fresca, añade un poco más de zumo. El montaje. Corta la cebolla en juliana fina. En una fuente, combina las lentejas, el hinojo, la cebolla y los gajos de naranja. Aliña, remueve con cuidado y termina con los frutos secos troceados, el perejil o la hierbabuena y las hojas de hinojo. Con lentejas de bote, todo el proceso lleva unos 15 minutos. Si las cueces tú, calcula alrededor de 45 minutos. Si cambias el aceite en la vinagreta, recuerda actualizar también la lista de ingredientes, ya que pasaría de tres a cuatro o cinco cucharadas.   Variaciones para esta ensalada La receta admite muchos cambios. Un poco de queso feta o de cabra desmenuzado aporta cremosidad y contrapunto salado. Unas aceitunas negras refuerzan el perfil mediterráneo. Quien quiera más proteína puede añadir un huevo cocido o unas lascas de bacalao desalado, en la línea del remojón granadino, que ya une naranja y bacalao. La ensalada aguanta bien en la nevera durante uno o dos días en un recipiente cerrado, lo que la convierte en una buena opción para cocinar por adelantado. Eso sí, conviene guardar la vinagreta aparte y añadirla, junto con los frutos secos y las hierbas, justo antes de comer. Así, el hinojo se mantiene crujiente y nada se reblandece. Para quien quiera producto nacional, en Castilla y León se cultivan dos lentejas con Indicación Geográfica Protegida: la Lenteja de La Armuña, en esa comarca del norte de Salamanca, y la Lenteja de Tierra de Campos, que además es de variedad pardina, la más indicada para esta ensalada. En definitiva, un plato barato, completo y con sabor, que demuestra que comer legumbres con frecuencia puede ser mucho más fácil y variado de lo que parece.

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La legumbre aporta la base y la saciedad, mientras que el hinojo añade textura crujiente y un aroma que recuerda al anís. La naranja, por su parte, pone el dulzor y la acidez que equilibran el conjuntoRápidas, fáciles y que no duelen en el bolsillo: tres recetas para ahorrar en la próxima compra Las lentejas siguen asociadas en muchas casas a un plato concreto que es el guiso de la abuela, con chorizo, patata y un buen rato de fuego lento. Es un clásico imprescindible, pero que deja en segundo plano otra forma de comerlas, en frío y en ensalada, que resulta muy práctica para el día a día, para llevar contigo en un táper o para las semanas de calor que no terminan de irse. La ensalada de lentejas con hinojo y naranja reúne tres ingredientes que funcionan muy bien juntos. La legumbre aporta la base y la saciedad, mientras que el hinojo añade textura crujiente y un aroma que recuerda al anís. La naranja, por su parte, pone el dulzor y la acidez que equilibran el conjunto. Y, además, hay una razón nutricional para esta combinación. Por qué merece la pena comer más legumbres La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda tomar al menos cuatro raciones de legumbres a la semana. Estamos lejos de esa cifra, ya que en España se consumen de media algo más de tres kilos por persona al año, según datos del Ministerio de Agricultura, cuando la recomendación equivale a unos 11 kilos. Las lentejas son baratas, se conservan bien y alimentan mucho. Cien gramos de lentejas cocidas aportan unas 116 kilocalorías, nueve gramos de proteína y casi ocho de fibra, además de hierro, potasio y ácido fólico. Apenas tienen grasa y liberan su energía poco a poco. También cuidan el suelo. Gracias a unas bacterias que viven en sus raíces, las legumbres fijan nitrógeno del aire y reducen la necesidad de fertilizantes. El truco del hierro y la naranja Esta receta tiene una ventaja menos conocida. El hierro de las lentejas es de tipo no hemo, el único presente en los alimentos vegetales, y el organismo lo absorbe peor que el hierro de la carne. Sin embargo, la vitamina C mejora de forma notable esa absorción cuando se toma en la misma comida. Lentejas Aquí entra la naranja, ya que una pieza mediana aporta cerca de 70 miligramos de vitamina C, casi toda la cantidad diaria de referencia. Y como en esta ensalada va en crudo, la conserva intacta. El calor de la cocción destruye buena parte de esta vitamina. Añadir unos gajos a las lentejas no es solo una cuestión de sabor, sino una forma sencilla de aprovechar mejor lo que se come. Ingredientes para cuatro personas 400 gramos de lentejas cocidas (o unos 160 gramos de lentejas secas) Un bulbo de hinojo mediano Dos naranjas Media cebolla morada Un puñado de nueces o almendras tostadas (unos 30 gramos) Tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra Una cucharada de vinagre de Jerez Una cucharadita de mostaza Sal y pimienta negra Paso a paso Hinojo Las lentejas. Si usas lentejas de bote, que ya vienen cocidas, lávalas bien bajo el grifo en un colador, ya que así se elimina el líquido de conserva y buena parte del sodio. Si prefieres cocerlas tú, elige una variedad que mantenga la forma, como la pardina o la beluga. No necesitan remojo y suelen estar listas en 20 o 25 minutos, aunque lo mejor es probarlas. Deben quedar tiernas, pero enteras y firmes. Escúrrelas, sálalas y déjalas enfriar. La lenteja roja, que se deshace con facilidad, se reserva mejor para cremas. El hinojo. Corta la base y los tallos, retira las capas exteriores si están estropeadas y reserva las hojas. Si el bulbo es grande, quítale también el corazón, que es más duro. Lamínalo lo más fino posible, con un buen cuchillo o una mandolina. Si los dejas unos minutos en agua muy fría, quedará todavía más crujiente. Las naranjas. Pela una de ellas a lo vivo, es decir, retirando con el cuchillo la piel y la parte blanca, y separa los gajos. Hazlo sobre un bol para recoger el zumo que suelte. Exprime la segunda naranja. La vinagreta. Mezcla cuatro o cinco cucharadas de aceite con el vinagre, la mostaza, dos cucharadas del zumo de naranja, sal y pimienta. Bate hasta que emulsione y prueba. Si la quieres más fresca, añade un poco más de zumo. El montaje. Corta la cebolla en juliana fina. En una fuente, combina las lentejas, el hinojo, la cebolla y los gajos de naranja. Aliña, remueve con cuidado y termina con los frutos secos troceados, el perejil o la hierbabuena y las hojas de hinojo. Con lentejas de bote, todo el proceso lleva unos 15 minutos. Si las cueces tú, calcula alrededor de 45 minutos. Si cambias el aceite en la vinagreta, recuerda actualizar también la lista de ingredientes, ya que pasaría de tres a cuatro o cinco cucharadas.   Variaciones para esta ensalada La receta admite muchos cambios. Un poco de queso feta o de cabra desmenuzado aporta cremosidad y contrapunto salado. Unas aceitunas negras refuerzan el perfil mediterráneo. Quien quiera más proteína puede añadir un huevo cocido o unas lascas de bacalao desalado, en la línea del remojón granadino, que ya une naranja y bacalao. La ensalada aguanta bien en la nevera durante uno o dos días en un recipiente cerrado, lo que la convierte en una buena opción para cocinar por adelantado. Eso sí, conviene guardar la vinagreta aparte y añadirla, junto con los frutos secos y las hierbas, justo antes de comer. Así, el hinojo se mantiene crujiente y nada se reblandece. Para quien quiera producto nacional, en Castilla y León se cultivan dos lentejas con Indicación Geográfica Protegida: la Lenteja de La Armuña, en esa comarca del norte de Salamanca, y la Lenteja de Tierra de Campos, que además es de variedad pardina, la más indicada para esta ensalada. En definitiva, un plato barato, completo y con sabor, que demuestra que comer legumbres con frecuencia puede ser mucho más fácil y variado de lo que parece.

Democrat Jerri Green's campaign stands by a request for independent candidate Lauren Pinkston to withdraw from the governor's race; no decision from the state legislature over temporary emergency rules for tourism development zones, former Nashville television executive George Gillett Jr. has died. The post Sept. 24: Jerri Green Campaign Responds to Criticism; No Decision on Tourism Development Zones appeared first on Nashville Banner.

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Democrat Jerri Green's campaign stands by a request for independent candidate Lauren Pinkston to withdraw from the governor's race; no decision from the state legislature over temporary emergency rules for tourism development zones, former Nashville television executive George Gillett Jr. has died. The post Sept. 24: Jerri Green Campaign Responds to Criticism; No Decision on Tourism Development Zones appeared first on Nashville Banner.

by Marie-Lucile KubackiSaint Louis On the way to the cathedral, a white Chevrolet Express van stands out. A sign in its window reads: “Alabama Catholics headed to celebrate Ven. Bl. Fulton Sheen.” Inside the cathedral, the crowd keeps growing. Some have travelled from the dioceses of St Louis and Peoria; others have come from farther away. Priests, religious men and women, and lay faithful fill the church. A few women wear mantillas; others have chosen elegant dresses or suits. Sweatshirts mingle with formal clothes. People of different ages and styles have come together for the evening prayer on the eve of Archbishop Fulton J. Sheen’s beatification. Cameras focus on the pilgrims, asking where they have come from and what Sheen means to them. Some of the oldest remember the television programs their parents or grandparents watched when they were children. Most were too young to have watched his broadcasts. They know him instead as both a spiritual figure and a pioneer of Catholic broadcasting. Many say they wanted to be present for what they see as a “moment in history.”Bishop Barron’s homilyArchbishop Mitchell Rozanski of St Louis presides at the vespers. The atmosphere is solemn. Four U.S. cardinals, Seán O’Malley, Raymond Burke, Blase Cupich and Robert McElroy, open the procession. Cardinal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefect of the Dicastery for Evangelization, also takes part in the prayerful assembly. Then the choir’s clear voices rise with the hymn “Receive this hymn, O noble priest.” The psalm follows: “The Lord is my light and my help; whom shall I fear?” After the reading from the First Letter of Peter, an appeal to shepherd the flock willingly and by example, Bishop Robert Barron, who leads the Diocese of Winona-Rochester in Minnesota and founded the Catholic media organisation Word on Fire, delivers the homily. Barron tells the congregation that Sheen has been his “model and inspiration” since the beginning of his own work in evangelization. He describes Sheen as a pivotal figure in the modern history of the Church, one who opened the way to evangelizing the world through electronic media. At the height of his television career, Barron recalls, Sheen reached an audience of millions. But the preacher’s fame is not the heart of the homily. The question is what made him holy. Barron’s answer is friendship with Christ. Christianity, as Sheen presented it, is not an abstract philosophy or simply a set of moral convictions, but a relationship with a living person. To explain what that friendship involves, Barron turns to Sheen’s autobiography, Treasure in Clay, and to the prophet Isaiah’s call. He sets out three movements in the spiritual life: an encounter with God’s holiness, a recognition of one’s own frailty, and a response to being sent.Grace comes first, Barron says. The spiritual life does not begin with personal ambitions or achievements, but with the realization that God is at work. In Sheen’s story, that grace was present from childhood: in his baptism in El Paso, Illinois; in a bishop’s prediction that the young altar server would one day study in Louvain; and in the moment, as a seminarian, when he felt his faith suffused with light. Barron also points to Sheen’s devotion to Mary and, above all, his daily Holy Hour before the Blessed Sacrament. Prayer was a way of remaining in Christ’s presence and of being made ready to serve.The gift of recognizing oneself as a sinnerThat readiness, Barron argues, depended on Sheen’s capacity to acknowledge his weaknesses. In Treasure in Clay, Sheen admits that he enjoyed the honours and privileges of his position and the recognition that came with being a popular professor and preacher. The image in the book’s title captures the contrast: a precious treasure carried in a fragile vessel. For Barron, Sheen’s willingness to recognize his vanity and failures was not a contradiction of holiness, but part of it. The awareness of sin, he says, comes not from moving away from God, but from encountering the light of grace.Sheen in the footsteps of the missionary SaintsBarron then reflects on mission. “Once bathed in grace, once purified, the follower of Christ is sent,” he says. He traces that call through Sheen’s studies in Louvain, his teaching and his broadcasts. Sheen wanted to bring the thought of St Thomas Aquinas to bear on the questions of his own time, Barron explains, and deliberately studied “the art, science, philosophy, and literature of the secular world” so that his teaching would remain outward-looking and oriented towards mission. Sheen saw radio and television as ways to extend the reach of his work. “He knew this would expand the walls of his classroom exponentially,” Barron says of Sheen’s decision to speak on the Catholic Hour. Later, when some academics questioned the wisdom of presenting complex Catholic teaching to a mass television audience, Sheen did not hesitate. “He was, of course, more than qualified academically, but he was also endowed with splendid gifts for popular communication,” Barron says. “And he proved that a sophisticated presentation of the faith could play on the widest stage possible.”For Barron, this makes Sheen a forerunner of the Church’s contemporary call to evangelize. “I believe that Fulton Sheen is par excellence the saint of the new evangelization,” he says. He links that mission to the Second Vatican Council, which Pope John XXIII conceived as a missionary council: one called to bring “the light of Christ to all people,” to move the Church beyond “its self-protective walls” and into contact with wider society. Barron recalls Paul VI’s teaching in Evangelii nuntiandii that evangelization is the Church’s essential mission. John Paul II later made the new evangelization central to his pontificate, Barron says, and successive popes continued to develop the theme. Sheen took up the Council’s vision with passion, he adds, but had anticipated its emphasis throughout his ministry: “Anyone who seeks fresh language to bring the Gospel to our culture, anyone who preaches the ancient word with a heart on fire, anyone who dares to use the media of communication available to us today is indebted to Fulton Sheen.”The missionary saints in the cathedral’s mosaics As Bishop Barron finishes his homily, eyes lift toward the cathedral’s mosaics to pray. “Look up towards the south transept,” Michael Pera, provincial archivist of the Society of the Sacred Heart, had advised us. There is Rose Philippine Duchesne, depicted in a mosaic designed by Hildreth Meière. French-born Duchesne came to the United States in 1818 with four companions from the Society, the religious congregation founded by Madeleine Sophie Barat. They travelled to Missouri to establish schools. Other missionary figures appear in the basilica dedicated to St Louis, the city’s patron. Other missionary figures appear in the basilica dedicated to St Louis, the city’s patron. St Isaac Jogues, the French Jesuit missionary and martyr of New France, is shown with St. René Goupil, a 17th-century French Jesuit lay missionary martyred during the missions to North America, and St. Kateri Tekakwitha, the first Native American saint, known as the "Lily of the Mohawks." St Frances Xavier Cabrini, born in Italy and founder of the Missionary Sisters of the Sacred Heart, is there too.Together, the figures suggest a history of Catholic mission in North America: work among Indigenous communities, the witness of the first martyrs, and the pastoral presence of the Church among immigrants. Sheen belongs to that history, Barron’s homily suggests, not because he used new media, but because he put them at the service of a mission that had begun long before radio or television. The vespers end. Pilgrims linger on the steps, talking in the evening air. A family approaches Barron and asks for a blessing. In a supermarket, a priest is stopped by a young man. “What’s all this crowd?” he asks. The conversation turns to Fulton Sheen.“Do you know Fulton Sheen?”“No…”So the priest begins to tell him.

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by Marie-Lucile KubackiSaint Louis On the way to the cathedral, a white Chevrolet Express van stands out. A sign in its window reads: “Alabama Catholics headed to celebrate Ven. Bl. Fulton Sheen.” Inside the cathedral, the crowd keeps growing. Some have travelled from the dioceses of St Louis and Peoria; others have come from farther away. Priests, religious men and women, and lay faithful fill the church. A few women wear mantillas; others have chosen elegant dresses or suits. Sweatshirts mingle with formal clothes. People of different ages and styles have come together for the evening prayer on the eve of Archbishop Fulton J. Sheen’s beatification. Cameras focus on the pilgrims, asking where they have come from and what Sheen means to them. Some of the oldest remember the television programs their parents or grandparents watched when they were children. Most were too young to have watched his broadcasts. They know him instead as both a spiritual figure and a pioneer of Catholic broadcasting. Many say they wanted to be present for what they see as a “moment in history.”Bishop Barron’s homilyArchbishop Mitchell Rozanski of St Louis presides at the vespers. The atmosphere is solemn. Four U.S. cardinals, Seán O’Malley, Raymond Burke, Blase Cupich and Robert McElroy, open the procession. Cardinal Luis Antonio Tagle, Pro-Prefect of the Dicastery for Evangelization, also takes part in the prayerful assembly. Then the choir’s clear voices rise with the hymn “Receive this hymn, O noble priest.” The psalm follows: “The Lord is my light and my help; whom shall I fear?” After the reading from the First Letter of Peter, an appeal to shepherd the flock willingly and by example, Bishop Robert Barron, who leads the Diocese of Winona-Rochester in Minnesota and founded the Catholic media organisation Word on Fire, delivers the homily. Barron tells the congregation that Sheen has been his “model and inspiration” since the beginning of his own work in evangelization. He describes Sheen as a pivotal figure in the modern history of the Church, one who opened the way to evangelizing the world through electronic media. At the height of his television career, Barron recalls, Sheen reached an audience of millions. But the preacher’s fame is not the heart of the homily. The question is what made him holy. Barron’s answer is friendship with Christ. Christianity, as Sheen presented it, is not an abstract philosophy or simply a set of moral convictions, but a relationship with a living person. To explain what that friendship involves, Barron turns to Sheen’s autobiography, Treasure in Clay, and to the prophet Isaiah’s call. He sets out three movements in the spiritual life: an encounter with God’s holiness, a recognition of one’s own frailty, and a response to being sent.Grace comes first, Barron says. The spiritual life does not begin with personal ambitions or achievements, but with the realization that God is at work. In Sheen’s story, that grace was present from childhood: in his baptism in El Paso, Illinois; in a bishop’s prediction that the young altar server would one day study in Louvain; and in the moment, as a seminarian, when he felt his faith suffused with light. Barron also points to Sheen’s devotion to Mary and, above all, his daily Holy Hour before the Blessed Sacrament. Prayer was a way of remaining in Christ’s presence and of being made ready to serve.The gift of recognizing oneself as a sinnerThat readiness, Barron argues, depended on Sheen’s capacity to acknowledge his weaknesses. In Treasure in Clay, Sheen admits that he enjoyed the honours and privileges of his position and the recognition that came with being a popular professor and preacher. The image in the book’s title captures the contrast: a precious treasure carried in a fragile vessel. For Barron, Sheen’s willingness to recognize his vanity and failures was not a contradiction of holiness, but part of it. The awareness of sin, he says, comes not from moving away from God, but from encountering the light of grace.Sheen in the footsteps of the missionary SaintsBarron then reflects on mission. “Once bathed in grace, once purified, the follower of Christ is sent,” he says. He traces that call through Sheen’s studies in Louvain, his teaching and his broadcasts. Sheen wanted to bring the thought of St Thomas Aquinas to bear on the questions of his own time, Barron explains, and deliberately studied “the art, science, philosophy, and literature of the secular world” so that his teaching would remain outward-looking and oriented towards mission. Sheen saw radio and television as ways to extend the reach of his work. “He knew this would expand the walls of his classroom exponentially,” Barron says of Sheen’s decision to speak on the Catholic Hour. Later, when some academics questioned the wisdom of presenting complex Catholic teaching to a mass television audience, Sheen did not hesitate. “He was, of course, more than qualified academically, but he was also endowed with splendid gifts for popular communication,” Barron says. “And he proved that a sophisticated presentation of the faith could play on the widest stage possible.”For Barron, this makes Sheen a forerunner of the Church’s contemporary call to evangelize. “I believe that Fulton Sheen is par excellence the saint of the new evangelization,” he says. He links that mission to the Second Vatican Council, which Pope John XXIII conceived as a missionary council: one called to bring “the light of Christ to all people,” to move the Church beyond “its self-protective walls” and into contact with wider society. Barron recalls Paul VI’s teaching in Evangelii nuntiandii that evangelization is the Church’s essential mission. John Paul II later made the new evangelization central to his pontificate, Barron says, and successive popes continued to develop the theme. Sheen took up the Council’s vision with passion, he adds, but had anticipated its emphasis throughout his ministry: “Anyone who seeks fresh language to bring the Gospel to our culture, anyone who preaches the ancient word with a heart on fire, anyone who dares to use the media of communication available to us today is indebted to Fulton Sheen.”The missionary saints in the cathedral’s mosaics As Bishop Barron finishes his homily, eyes lift toward the cathedral’s mosaics to pray. “Look up towards the south transept,” Michael Pera, provincial archivist of the Society of the Sacred Heart, had advised us. There is Rose Philippine Duchesne, depicted in a mosaic designed by Hildreth Meière. French-born Duchesne came to the United States in 1818 with four companions from the Society, the religious congregation founded by Madeleine Sophie Barat. They travelled to Missouri to establish schools. Other missionary figures appear in the basilica dedicated to St Louis, the city’s patron. Other missionary figures appear in the basilica dedicated to St Louis, the city’s patron. St Isaac Jogues, the French Jesuit missionary and martyr of New France, is shown with St. René Goupil, a 17th-century French Jesuit lay missionary martyred during the missions to North America, and St. Kateri Tekakwitha, the first Native American saint, known as the "Lily of the Mohawks." St Frances Xavier Cabrini, born in Italy and founder of the Missionary Sisters of the Sacred Heart, is there too.Together, the figures suggest a history of Catholic mission in North America: work among Indigenous communities, the witness of the first martyrs, and the pastoral presence of the Church among immigrants. Sheen belongs to that history, Barron’s homily suggests, not because he used new media, but because he put them at the service of a mission that had begun long before radio or television. The vespers end. Pilgrims linger on the steps, talking in the evening air. A family approaches Barron and asks for a blessing. In a supermarket, a priest is stopped by a young man. “What’s all this crowd?” he asks. The conversation turns to Fulton Sheen.“Do you know Fulton Sheen?”“No…”So the priest begins to tell him.

How do you put the past aside when you have no choice but to care for a parent who treated you badly?

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How do you put the past aside when you have no choice but to care for a parent who treated you badly?

Më 27 shtator në Shkup do të zhvillohet një marsh protestues me moton “Jo në emrin tim!”, lidhur me zhvillimet dhe proceset gjyqësore ndaj ish-pjesëtarëve të UÇK-së. Sipas njoftimit të Këshillit Organizativ të Marshit Protestues, protesta do të nisë në ora 14:00 nga Sheshi “Skënderbeu”. Organizatorët u kanë bërë thirrje të gjitha partive politike shqiptare, […]

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Më 27 shtator në Shkup do të zhvillohet një marsh protestues me moton “Jo në emrin tim!”, lidhur me zhvillimet dhe proceset gjyqësore ndaj ish-pjesëtarëve të UÇK-së. Sipas njoftimit të Këshillit Organizativ të Marshit Protestues, protesta do të nisë në ora 14:00 nga Sheshi “Skënderbeu”. Organizatorët u kanë bërë thirrje të gjitha partive politike shqiptare, […]

Միացյալ Նահանգները և Չինաստանը համաձայնել են մինչև 2027 թվականի հունվարի 10-ը երկարաձգել երկկողմ առևտրային հրադադարը (հայտնի որպես Բուսանի համաձայնագիր), Fox News-ին տված հարցազրույցում հայտնել է ԱՄՆ ֆինանսների նախարար Սքոթ Բեսենթը։

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Միացյալ Նահանգները և Չինաստանը համաձայնել են մինչև 2027 թվականի հունվարի 10-ը երկարաձգել երկկողմ առևտրային հրադադարը (հայտնի որպես Բուսանի համաձայնագիր), Fox News-ին տված հարցազրույցում հայտնել է ԱՄՆ ֆինանսների նախարար Սքոթ Բեսենթը։

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Уламки ракети виявили в одному з районів Києва після нічного російського удару

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Уламки ракети виявили в одному з районів Києва після нічного російського удару

Fondos contaminados - Siete piezas sirvieron de soporte para estrellas de mar, corales y gusanos, aunque los investigadores desconocen todavía las consecuencias ecológicas derivadas de esta colonizaciónSalta la alarma en los ríos del planeta: la ciencia confirma que el aumento de calor y contaminación golpean reservas clave de agua dulce Los restos humanos hallados en el cañón de Mar del Plata forman un catálogo bastante poco glorioso, porque entre ellos aparecieron envoltorios de comida, un paquete de fideos instantáneos, un envase de salchichas coreanas y hasta una bota. La mayor parte de las piezas identificadas era de plástico y unas pocas eran de caucho, con objetos enterrados en sedimentos, atrapados entre rocas o todavía en movimiento. Daniel Marcelo Lauretta, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, destacó precisamente la bota entre las piezas que más le impresionaron. Varios animales utilizan residuos depositados sobre el fondo La investigación publicada en PLOS One el 16 de septiembre de 2026 documentó 29 objetos de origen humano en 10 de las 17 inmersiones realizadas en el cañón submarino argentino. El trabajo de un equipo internacional de científicos marinos convirtió esas observaciones en un registro de contaminación a gran profundidad en el Atlántico sudoccidental. Los investigadores advierten de posibles desplazamientos de organismos y cambios ecológicos futuros A medida que algunos residuos permanecían semienterrados en el cañón, siete piezas empezaban a servir de soporte para organismos marinos, sobre todo bolsas de plástico y materiales de pesca. Estrellas de mar, corales, gusanos y otros animales aparecieron adheridos o asociados a esos restos. Los autores advierten, pese a esa presencia de vida, que esos objetos no pueden considerarse hábitats adecuados, mientras Diego Urteaga, biólogo marino del Museo Argentino de Ciencias Naturales, señala que las consecuencias ecológicas de esa colonización todavía se conocen poco. Los barcos explican buena parte de los desperdicios encontrados Las inmersiones realizadas con el vehículo operado a distancia SuBastian descendieron hasta 3.820 metros y permitieron registrar por primera vez esa sección del lecho marino. Junto a las señales de actividad humana, el equipo observó alrededor de 40 especies que podrían ser nuevas para la ciencia. La campaña abrió así una primera ventana fotográfica a una zona profunda que hasta entonces carecía de imágenes obtenidas de este modo. La procedencia de los objetos apunta sobre todo hacia actividades desarrolladas mar adentro, aunque las corrientes impiden asignar un origen preciso a cada pieza encontrada. Urteaga señaló en una entrevista publicada por PLOS One que las características de los residuos corresponden mejor a descartes de barcos que operan en alta mar, sobre todo pesqueros. El transporte a larga distancia también deja abiertas otras fuentes, desde buques comerciales hasta actividades terrestres. El vehículo descendió hasta 3.820 metros durante la campaña y obtuvo las primeras imágenes de esa parte submarina Los cañones submarinos atraen vida porque su relieve canaliza nutrientes hacia sus valles, una característica que convirtió el de Mar del Plata en un destino atractivo para estudiar la biodiversidad profunda. Lauretta explicó en una declaración que estos accidentes geográficos son conocidos como puntos de gran riqueza biológica, una razón decisiva para escoger el enclave. La campaña se desarrolló en julio y agosto de 2025 dentro de una zona aislada de la costa y sometida a condiciones de gran profundidad. Otros fondos oceánicos acumulan millones de toneladas plásticas La preocupación del equipo también mira hacia el futuro, porque la colonización de basura puede modificar comunidades locales o trasladar organismos fuera de su distribución habitual. Urteaga advirtió de que ese proceso todavía presenta muchas incógnitas ecológicas y puede alterar ambientes que apenas han comenzado a estudiarse. Los científicos difundieron sus resultados con la intención de reforzar la protección de estos ecosistemas y frenar nuevas aportaciones de residuos al océano profundo. La contaminación del cañón argentino se suma a observaciones realizadas en otros puntos extremos del océano, incluida la fosa de las Marianas, donde en 1998 se registró una bolsa de plástico en la zona hadal. Una estimación de CSIRO y la Universidad de Toronto sitúa hasta 11 millones de toneladas de plástico en el fondo marino, con alrededor del 54% entre 200 y 11.000 metros de profundidad. El caso de Mar del Plata documenta así otra frontera oceánica alcanzada por residuos humanos, en un entorno cuya respuesta ecológica todavía está por determinar.

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Fondos contaminados - Siete piezas sirvieron de soporte para estrellas de mar, corales y gusanos, aunque los investigadores desconocen todavía las consecuencias ecológicas derivadas de esta colonizaciónSalta la alarma en los ríos del planeta: la ciencia confirma que el aumento de calor y contaminación golpean reservas clave de agua dulce Los restos humanos hallados en el cañón de Mar del Plata forman un catálogo bastante poco glorioso, porque entre ellos aparecieron envoltorios de comida, un paquete de fideos instantáneos, un envase de salchichas coreanas y hasta una bota. La mayor parte de las piezas identificadas era de plástico y unas pocas eran de caucho, con objetos enterrados en sedimentos, atrapados entre rocas o todavía en movimiento. Daniel Marcelo Lauretta, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, destacó precisamente la bota entre las piezas que más le impresionaron. Varios animales utilizan residuos depositados sobre el fondo La investigación publicada en PLOS One el 16 de septiembre de 2026 documentó 29 objetos de origen humano en 10 de las 17 inmersiones realizadas en el cañón submarino argentino. El trabajo de un equipo internacional de científicos marinos convirtió esas observaciones en un registro de contaminación a gran profundidad en el Atlántico sudoccidental. Los investigadores advierten de posibles desplazamientos de organismos y cambios ecológicos futuros A medida que algunos residuos permanecían semienterrados en el cañón, siete piezas empezaban a servir de soporte para organismos marinos, sobre todo bolsas de plástico y materiales de pesca. Estrellas de mar, corales, gusanos y otros animales aparecieron adheridos o asociados a esos restos. Los autores advierten, pese a esa presencia de vida, que esos objetos no pueden considerarse hábitats adecuados, mientras Diego Urteaga, biólogo marino del Museo Argentino de Ciencias Naturales, señala que las consecuencias ecológicas de esa colonización todavía se conocen poco. Los barcos explican buena parte de los desperdicios encontrados Las inmersiones realizadas con el vehículo operado a distancia SuBastian descendieron hasta 3.820 metros y permitieron registrar por primera vez esa sección del lecho marino. Junto a las señales de actividad humana, el equipo observó alrededor de 40 especies que podrían ser nuevas para la ciencia. La campaña abrió así una primera ventana fotográfica a una zona profunda que hasta entonces carecía de imágenes obtenidas de este modo. La procedencia de los objetos apunta sobre todo hacia actividades desarrolladas mar adentro, aunque las corrientes impiden asignar un origen preciso a cada pieza encontrada. Urteaga señaló en una entrevista publicada por PLOS One que las características de los residuos corresponden mejor a descartes de barcos que operan en alta mar, sobre todo pesqueros. El transporte a larga distancia también deja abiertas otras fuentes, desde buques comerciales hasta actividades terrestres. El vehículo descendió hasta 3.820 metros durante la campaña y obtuvo las primeras imágenes de esa parte submarina Los cañones submarinos atraen vida porque su relieve canaliza nutrientes hacia sus valles, una característica que convirtió el de Mar del Plata en un destino atractivo para estudiar la biodiversidad profunda. Lauretta explicó en una declaración que estos accidentes geográficos son conocidos como puntos de gran riqueza biológica, una razón decisiva para escoger el enclave. La campaña se desarrolló en julio y agosto de 2025 dentro de una zona aislada de la costa y sometida a condiciones de gran profundidad. Otros fondos oceánicos acumulan millones de toneladas plásticas La preocupación del equipo también mira hacia el futuro, porque la colonización de basura puede modificar comunidades locales o trasladar organismos fuera de su distribución habitual. Urteaga advirtió de que ese proceso todavía presenta muchas incógnitas ecológicas y puede alterar ambientes que apenas han comenzado a estudiarse. Los científicos difundieron sus resultados con la intención de reforzar la protección de estos ecosistemas y frenar nuevas aportaciones de residuos al océano profundo. La contaminación del cañón argentino se suma a observaciones realizadas en otros puntos extremos del océano, incluida la fosa de las Marianas, donde en 1998 se registró una bolsa de plástico en la zona hadal. Una estimación de CSIRO y la Universidad de Toronto sitúa hasta 11 millones de toneladas de plástico en el fondo marino, con alrededor del 54% entre 200 y 11.000 metros de profundidad. El caso de Mar del Plata documenta así otra frontera oceánica alcanzada por residuos humanos, en un entorno cuya respuesta ecológica todavía está por determinar.

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