La relación amorosa entre Rapún y el poeta se asentó durante el verano de 1935, en mitad de la gira teatral de La BarracaAsí era la residencia de verano de los García Lorca, la casa que sirvió como lugar de rodaje en 'La bola negra'
El estreno de La bola negra en los cines este fin de semana llevará a muchos espectadores a interesarse por los personajes de la película y por las historias que hay detrás de ellos. Aunque no todos están inspirados en personas reales, hoy recordamos a Rafael Rodríguez Rapún, el hombre al que da vida Miguel Bernardeau en la nueva película de Los Javis.
Su nombre está inevitablemente ligado al de Federico García Lorca, aunque su historia comienza mucho antes de conocer al poeta. Nacido en Madrid en 1912 en una familia de obreros, Rapún fue un joven inquieto que estudió Ingeniería de Minas, jugaba al fútbol y se implicó en el movimiento socialista.
Su vida cambió para siempre durante los primeros meses de 1933, cuando se incorporó a La Barraca, primero como actor y más tarde como secretario después de convertirse en una de las personas de mayor confianza de Federico. Así, Rafael participó en varias de las giras de la compañía del dramaturgo granadino que llevó el teatro clásico a distintos rincones de España.
Pero su relación fue mucho más allá del ámbito profesional, y durante la gira de verano de 1935, iniciaron una relación sentimental. Esta se desarrolló en una época en la que la homosexualidad estaba profundamente estigmatizada, tal como refleja la última película de Los Javis a través de las actuaciones de Bernardeau y Guitarricadelafuente.
Nada de eso, ni tampoco los 14 años de diferencia de edad que los separaban, impideron que Rafael y Federico pasaran juntos los últimos años de sus vidas. Una muestra de aquel amor puede verse en la correspondencia que intercambiaron, de la que apenas se conserva una única carta.
“Me acuerdo muchísimo de ti. Dejar de ver a una persona con la que ha estado uno pasando, durante meses, todas las horas del día es muy fuerte para olvidarlo. Máxime si hacia esa persona se siente uno atraído tan poderosamente como yo hacia ti”, le escribió Rapún a Lorca en octubre del 33 desde Argentina.
El final del amor y la vida
No tuvo un final feliz su historia. Se dice que Federico le dedicó a “Las Tres Erres”, como solía llamarle, los Sonetos del amor oscuro después de que Rafael lo dejara plantado durante un viaje a Valencia. La colección de estos poemas se publicó por primera vez en otoño de 1983 en una edición clandestina, cuando el poeta llevaba 47 años muerto.
Fue precisamente el fusilamiento de Lorca otro punto de inflexión en la vida de Rapún. A finales del verano de 1936, tras conocer lo que había ocurrido, decidió alistarse al ejército republicano, donde consiguió la graduación de teniente, y fue trasladado a Cantabria. Rafael murió exactamente un año después que su gran amor –el 18 de agosto de 1937–, en el hospital militar de Santander, debido a las heridas recibidas en un bombardeo. Tenía solo 25 años.