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La poeta, ensayista y traductora canadiense, de 76 años, recibe el Premio Nobel de Literatura 2026 por una obra que rompe las fronteras entre poesía, ensayo y pensamiento y recupera la tradición grecolatina para hablar del mundo contemporáneo.

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“Texas concentró cerca de una cuarta parte de los arrestos de ICE en julio” de 2026, afirmó, el 25 de septiembre de 2026, el Departamento de Seg...
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Hurricane season began all the way back in June, but Isaias is the first to form in the Atlantic, smashing a previous record.
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Fermandariya Navendî ya Amerîkayê, CENTCOM, ragihand ku keştiya balafiran a leşkerî USS Abraham Lincoln roja Pêncşemê piştî qedandina erkeke ku wê wekî dîrokî li Rojhilata Navîn binav kir, vegeriya wîlayeta California. CENTCOM li ser platforma Xê got ku zêdetirî 5 hezar leşkerên Hêza Deryayî û Marînên Amerîkayê beşdarî vê erkê bûn û bi hezaran firînên şer pêk anîn. Di dema erkê de jî USS Abraham Lincoln zêdetirî 90 hezar mîlên deryayî rêwîtî kir. Di daxuyanîyeke din de, CENTCOM ragihand ku...
Fermandariya Navendî ya Amerîkayê, CENTCOM, ragihand ku keştiya balafiran a leşkerî USS Abraham Lincoln roja Pêncşemê piştî qedandina erkeke ku wê wekî dîrokî li Rojhilata Navîn binav kir, vegeriya wîlayeta California. CENTCOM li ser platforma Xê got ku zêdetirî 5 hezar leşkerên Hêza Deryayî û Marînên Amerîkayê beşdarî vê erkê bûn û bi hezaran firînên şer pêk anîn. Di dema erkê de jî USS Abraham Lincoln zêdetirî 90 hezar mîlên deryayî rêwîtî kir. Di daxuyanîyeke din de, CENTCOM ragihand ku...
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Por Marie-Lucile KubackiRoma – «Nuestros misioneros están allí, firmes en las trincheras de la fe, como centinelas vigilantes en los puestos de avanzada». El 19 de octubre de 1940, mientras la guerra sacudía también a las comunidades católicas de los territorios de misión, el arzobispo Celso Costantini, entonces secretario de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, respondía así a una pregunta planteada a los oyentes de su radiomensaje: «¿Qué hacen, cómo viven, cómo trabajan nuestros misioneros en estos tiempos?». Costantini, secretario de la Congregación de Propaganda Fide desde 1935, recurrió a la radio para hacer llegar su mensaje a los fieles en vísperas de la Jornada Mundial de las Misiones. En los boletines de la Agencia Fides, aquella cita anual aparece como un llamamiento a no olvidar a quienes estaban lejos: misioneros internados, comunidades aisladas, sacerdotes y religiosas sin recursos, poblaciones arrastradas por la violencia.Entre 1939 y 1944, estos mensajes describen una misión empeñada en mantener abiertos sus espacios de oración, educación y asistencia cuando ya faltaban ayudas, comunicaciones y posibilidades de desplazamiento. Se pedían donativos, pero también oraciones y una solidaridad capaz de atravesar las divisiones provocadas por el conflicto. El centro de atención no eran los intereses de las naciones, sino las personas confiadas a los misioneros y el futuro de las Iglesias locales. Desde la distinción entre el Evangelio y los intereses políticos hasta la esperanza de reconstruir sobre las ruinas, las palabras de Costantini acompañan una fidelidad puesta a prueba por la guerra.El Evangelio más allá de las nacionesEl documento del 21 de octubre de 1939 recoge una conferencia pronunciada por Costantini en la Pontificia Universidad Gregoriana como preparación para la Jornada Mundial de las Misiones del 22 de octubre. El título, «Cristo y César en las Misiones», plantea desde el comienzo la relación entre el anuncio cristiano y el poder político. A partir de las palabras del Evangelio «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», el secretario de Propaganda Fide reivindica la libertad de la misión frente a las injerencias de los Estados y frente a las tentaciones nacionalistas que pueden afectar a «algún misionero».«El cristianismo no se presentó al mundo como la religión de un pueblo, sino como la religión de la humanidad», se lee en la crónica de la conferencia. Costantini rechaza lo que considera «un grave y extendido equívoco»: pensar que los misioneros son «valiosos propagadores de la idea y de la influencia nacional de su propio país», capaces de abrir el camino a su expansión política y comercial. El misionero no puede convertirse en un «pseudo-agente consular». Cuando apenas comenzaba el conflicto, estas palabras situaban expresamente la misión al margen de la rivalidad entre las potencias. La conferencia señalaba asimismo una necesidad que la guerra haría cada vez más evidente: formar un clero local que «incluso en caso de guerra permanezca en su puesto», reduciendo así el impacto que las decisiones de política exterior podían tener sobre las misiones. El discurso concluía contraponiendo a la destrucción otra manera de actuar: «Mientras los hombres se matan entre sí», la caridad misionera todavía puede encender «una luz de bondad y de esperanza en este turbio horizonte del mundo».El radiomensaje de Pío XIIEn el radiomensaje de 1940, Costantini recordó también su experiencia en China. Durante un periodo de revoluciones, un misionero había escrito a su obispo: «Os agradezco que me ofrezcáis la posibilidad de ponerme a salvo; pero nuestros predecesores, en tiempos de peligro, no abandonaron su puesto». La carta terminaba con una decisión: «Si tenemos que añadir una página a la historia de nuestra misión, debemos saber escribirla con el mismo estilo. Nos quedaremos». Costantini presentó aquellas palabras como expresión de un «estilo heroico», en el que la fidelidad a la misión prevalece sobre la búsqueda de la propia seguridad. Al mismo tiempo, el mensaje reconocía que la actividad misionera estaba «necesariamente obstaculizada» y, en algunos casos, «completamente paralizada» por el internamiento o el confinamiento de los misioneros. A su perseverancia debía corresponder, por tanto, una ayuda concreta. En la segunda parte del mensaje, Costantini recurrió al lamento bíblico «Parvuli petierunt panem et non erat qui frangeret eis» y explicaba: «Algunos misioneros están verdaderamente reducidos a pasar hambre. Nosotros tendemos la mano por ellos». Las ayudas de sus compatriotas y de los institutos religiosos ya no llegaban; a los oyentes se les pedía concretamente al menos «un poco de pan para su dura vida».Ese mismo sábado 19 de octubre de 1940, Pío XII dirigió personalmente otro radiomensaje a los obispos y a los católicos de Estados Unidos. Su intervención, transmitida al otro lado del Atlántico, buscaba alentar su celo misionero. El Papa evocó a los misioneros y a las religiosas que trabajaban en hospitales y escuelas, pero también «las grandes regiones ensangrentadas y desoladas por los conflictos de los pueblos». La imagen de la mies evangélica se superponía a la del «huracán de conflictos, de ruinas, de miserias, de necesidades innumerables».Pío XII unió la oración y la ayuda material: «Que la ofrenda de la oración no quede separada de la ofrenda de la mano». Las donaciones debían servir para «promover el bien iniciado, restaurar lo dañado o destruido», sostener lo que se encontraba en situación de fragilidad y hacer crecer lo que ya existía. El llamamiento a la misión se convertía así también en un llamamiento a la reconciliación: «Porque también la paz en el mundo es una misión de la Iglesia». En la crónica de la Jornada, Fides recordaría estas palabras del Papa, dirigidas especialmente a los católicos estadounidenses, pero percibidas por los creyentes como un mensaje para todos.El llamamiento de Costantini para la Jornada del 19 de octubre de 1941 comenzaba con un agradecimiento: las aportaciones de los distintos países habían superado en varios millones los resultados de años anteriores. «Si pensamos en la guerra y en las privaciones inevitables que los pueblos de casi todo el mundo han tenido que soportar y siguen soportando, este aumento de la caridad tiene un profundo significado», escribía. El valor de la donación aumentaba precisamente porque nacía en medio de una privación compartida. Los documentos conservados muestran hasta qué punto se movilizó la red misionera. En Italia, la recaudación de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe había pasado de 6.635.216 liras en 1939 a 7.564.559 en 1940.Para preparar la Jornada de 1941 se enviaban circulares a los párrocos, materiales para la predicación, imágenes sagradas y hojas informativas. El radio-mensaje se transmitía por la EIAR , antecesora de la RAI, y era retransmitido por Radio Vaticana en varias lenguas. La solidaridad encontraba así cauces concretos a través de las parroquias, la prensa y la radio.Construir en medio de la destrucción«Los constructores de la ciudad de Dios» es el título del mensaje para la Jornada del 18 de octubre de 1942. Costantini parte de la espera de un mundo diferente, con una referencia evidente a san Agustín: «Todo el mundo espera que sobre las ruinas humeantes de esta guerra se edifique un nuevo orden». Pero, advertía, la reconstrucción «antes que un hecho material, debe ser un hecho espiritual». Junto a los soldados que combatían, señalaba la existencia de «otros soldados, silenciosos, desarmados», dispersos por las regiones más lejanas, que sufrían y trabajaban por ese nuevo orden.Las cartas recibidas en Propaganda Fide daban un contenido concreto a este relato. Un obispo de África central contaba que había podido mantener sus obras gracias a las aportaciones recibidas y que incluso había sustituido, al menos parcialmente, a los misioneros internados de un vicariato vecino. Otro obispo, en África occidental, ponía el acento en el crecimiento del clero africano: «La Misión será adulta cuando haya formado bien al Clero africano». A los sacerdotes africanos les correspondería entonces transmitir a su vez «la antorcha de la fe». Costantini comentaba que la misión «debe desembocar en la Iglesia autóctona». La guerra mostraba hasta qué punto era necesario avanzar en esa dirección: allí donde los misioneros extranjeros eran internados, los sacerdotes locales podían sustituirlos y «salvar la situación». Pero la formación del clero no se contemplaba únicamente como una respuesta ante una emergencia, sino como un camino hacia la madurez de las comunidades cristianas, «en los planes de Dios» y «querido por el Papa».En septiembre de 1943, el llamamiento llevaba un título que reunía devastación y confianza: «Las misiones resurgirán». La guerra aparecía como un huracán que irrumpía en un jardín y arrancaba flores y ramas. Las plantas más robustas podían doblarse, pero también levantarse de nuevo y volver a florecer. A Propaganda Fide llegaban «voces de dolor, voces de súplica» de misioneros sumidos en la inactividad, el internamiento y el hambre. Y, sin embargo, escribía Costantini, «nunca ha llegado una palabra de desaliento». El texto no ocultaba las pérdidas. Una bomba que cayó sobre una casa de religiosas mató a quince de ellas de una sola vez. Las supervivientes, heridas, no abandonaron su «puesto de caridad». Junto a las víctimas, Costantini recordaba también a quienes habían sido separados de sus comunidades e internados en campos de concentración. Un obispo describía esta situación como un «martirio blanco»: «Es un martirio sin sangre, pero largo, agotador, terriblemente doloroso», agravado por la preocupación por los cristianos que habían quedado atrás. Otro escribía desde un campo de concentración: «Aquí nos esforzamos por aprovechar nuestro tiempo en la oración y el estudio. Solo Dios sabe lo que nos deparará el futuro. Nosotros, sin embargo, trataremos, con su gracia, de estar preparados para todo. Todo cuanto hemos podido tener en el pasado lo hemos aceptado y ofrecido a Él con alegría. Recordamos las grandes palabras de nuestro san Columbano: “Christi sumus, non nostri: Somos de Cristo, no nos pertenecemos a nosotros mismos”».También en este escenario aparecían signos de esperanza en las Iglesias locales. «Por fortuna, los misioneros habían fundado seminarios en todas partes», observaba Costantini. En muchos lugares, los sacerdotes locales ocupaban el lugar de los que habían sido internados. Los seminarios permanecían abiertos en casi todas partes, «pero a costa de sacrificios inauditos». La esperanza de recomenzar estaba ya presente en quienes continuaban formándose y sosteniendo a las comunidades.De las ruinas a la reconstrucción«Sursum corda!» era el título del radiomensaje para la Jornada del 22 de octubre de 1944. «Han pasado ya cinco años desde que la Jornada Misionera se celebra en medio de las desolaciones de la guerra», comenzaba Costantini. Se intuía ya la posibilidad de una mejora de la situación, pero la esperanza no borraba el recuerdo de las víctimas. El mensaje mencionaba a sesenta misioneros fallecidos, entre ellos un obispo. El testimonio más dramático era el de una religiosa. Trasladadas de una isla a otra entre bombardeos, hambre y largas marchas, ella y sus compañeras habían sido embarcadas sin conocer su destino. Un ataque aéreo alcanzó el barco. «De nuestras 47 Hermanas, solo cuatro quedaron ilesas»; veinticuatro murieron en el acto. Los sacerdotes atendieron a los moribundos y el obispo, herido en un hombro, moriría más tarde. «Con las Hermanas que todavía no habían pasado a la otra vida renovamos los santos votos y rezamos».Costantini volvía entonces a su llamamiento: los misioneros estaban preparados para reanudar su trabajo, pero necesitaban ayuda. A los fieles, también marcados por sus propias pérdidas, les pedía que ofrecieran su ayuda incluso en memoria de sus difuntos, mirando hacia un futuro de paz: «Trabajemos todos con ánimo firme y grande para que sobre las ruinas de la guerra, cerca y lejos, surja un mundo nuevo, más humano y más cristiano».Con el paso de los meses de guerra, el papel conservado en el archivo de la Agencia Fides se vuelve más fino y áspero, mientras la tinta se va desvaneciendo. En 1944, cerca de los materiales relativos a la Jornada Mundial de las Misiones, aparece este mensaje: «Ciento quince páginas de artículos y noticias es todo cuanto hemos podido ofrecer, y por desgracia solo a una parte mínima de la prensa italiana, en este 1944. No hace falta que apelemos a los suscriptores y lectores para que comprendan que moral y materialmente no era posible hacer más. Esperamos que los acontecimientos permitan pronto a las Misiones lejanas y a la Agencia Fides restablecer las comunicaciones interrumpidas por la guerra; podremos así reanudar plenamente nuestra actividad».En 1946, la reconstrucción pasa a ocupar explícitamente el centro del discurso. «Reconstruir: ¿sobre qué bases?» se preguntaba un artículo publicado el 12 de octubre y firmado por monseñor Lazzaro Acquistapace, miembro de la Agencia Fides, donde trabajó como redactor entre 1931 y 1955. Al comentar el llamamiento de Costantini y un mensaje de Pío XII a los obispos de Japón, el autor recordaba el esfuerzo por reunir a los cristianos dispersos, levantar de nuevo los muros y reabrir las obras católicas. Pero, antes que nada, era necesaria una reconstrucción «moral y espiritual»: «Sobre los cimientos del Evangelio, sobre Cristo, piedra fundamental, siempre ha construido y ahora volverá a construir cada misionero».De la posguerra a la «tercera guerra mundial a pedazos»El final de la guerra no puso fin, sin embargo, al tiempo de las pruebas. En el mensaje para la Jornada del 23 de octubre de 1949, Costantini describía el crecimiento de las obras en África y el paso de las misiones extranjeras a las Iglesias locales en India, mientras en algunas regiones del Extremo Oriente la Iglesia «sufre y sangra como la Iglesia de las Catacumbas». El título retomaba las palabras de san Pablo: «Maledicimur et benedicimus», «Nos maldicen y nosotros respondemos bendiciendo». Costantini proponía entonces una profunda reflexión sobre la actitud cristiana ante el martirio: «Me extendería demasiado si quisiera referiros las terribles descripciones que llegan a Propaganda: devastaciones, huidas, deportaciones, dispersión de los seminaristas, desbandada de los cristianos, saqueos, asesinatos y muertes por las privaciones. Pero, aunque la carne es débil, el espíritu está dispuesto». Y añadía: «No ha llegado a Propaganda una sola palabra de odio o de desaliento, sino únicamente palabras de profunda piedad. ‘Maledicimur et benedicimus’. En Propaganda estamos en contacto continuo, no solo con las cosas naturales, sino con lo sobrenatural: la Iglesia sufre, reza y resiste».De la guerra a la posguerra, la Jornada Mundial de las Misiones nunca ha sido un acontecimiento mundano, sino que hunde sus raíces en realidades muy concretas. Y precisamente ahí reside también el sentido de que hoy se siga invitando a los fieles a sostener la misión: no como una idea abstracta, sino como una realidad encarnada en personas que permanecen, trabajan y reconstruyen la ciudad de Dios. Mientras el mundo ha entrado, en palabras del Papa Francisco, en una «tercera guerra mundial a pedazos», esta memoria merece hoy más que nunca ser conocida.
Por Marie-Lucile KubackiRoma – «Nuestros misioneros están allí, firmes en las trincheras de la fe, como centinelas vigilantes en los puestos de avanzada». El 19 de octubre de 1940, mientras la guerra sacudía también a las comunidades católicas de los territorios de misión, el arzobispo Celso Costantini, entonces secretario de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, respondía así a una pregunta planteada a los oyentes de su radiomensaje: «¿Qué hacen, cómo viven, cómo trabajan nuestros misioneros en estos tiempos?». Costantini, secretario de la Congregación de Propaganda Fide desde 1935, recurrió a la radio para hacer llegar su mensaje a los fieles en vísperas de la Jornada Mundial de las Misiones. En los boletines de la Agencia Fides, aquella cita anual aparece como un llamamiento a no olvidar a quienes estaban lejos: misioneros internados, comunidades aisladas, sacerdotes y religiosas sin recursos, poblaciones arrastradas por la violencia.Entre 1939 y 1944, estos mensajes describen una misión empeñada en mantener abiertos sus espacios de oración, educación y asistencia cuando ya faltaban ayudas, comunicaciones y posibilidades de desplazamiento. Se pedían donativos, pero también oraciones y una solidaridad capaz de atravesar las divisiones provocadas por el conflicto. El centro de atención no eran los intereses de las naciones, sino las personas confiadas a los misioneros y el futuro de las Iglesias locales. Desde la distinción entre el Evangelio y los intereses políticos hasta la esperanza de reconstruir sobre las ruinas, las palabras de Costantini acompañan una fidelidad puesta a prueba por la guerra.El Evangelio más allá de las nacionesEl documento del 21 de octubre de 1939 recoge una conferencia pronunciada por Costantini en la Pontificia Universidad Gregoriana como preparación para la Jornada Mundial de las Misiones del 22 de octubre. El título, «Cristo y César en las Misiones», plantea desde el comienzo la relación entre el anuncio cristiano y el poder político. A partir de las palabras del Evangelio «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», el secretario de Propaganda Fide reivindica la libertad de la misión frente a las injerencias de los Estados y frente a las tentaciones nacionalistas que pueden afectar a «algún misionero».«El cristianismo no se presentó al mundo como la religión de un pueblo, sino como la religión de la humanidad», se lee en la crónica de la conferencia. Costantini rechaza lo que considera «un grave y extendido equívoco»: pensar que los misioneros son «valiosos propagadores de la idea y de la influencia nacional de su propio país», capaces de abrir el camino a su expansión política y comercial. El misionero no puede convertirse en un «pseudo-agente consular». Cuando apenas comenzaba el conflicto, estas palabras situaban expresamente la misión al margen de la rivalidad entre las potencias. La conferencia señalaba asimismo una necesidad que la guerra haría cada vez más evidente: formar un clero local que «incluso en caso de guerra permanezca en su puesto», reduciendo así el impacto que las decisiones de política exterior podían tener sobre las misiones. El discurso concluía contraponiendo a la destrucción otra manera de actuar: «Mientras los hombres se matan entre sí», la caridad misionera todavía puede encender «una luz de bondad y de esperanza en este turbio horizonte del mundo».El radiomensaje de Pío XIIEn el radiomensaje de 1940, Costantini recordó también su experiencia en China. Durante un periodo de revoluciones, un misionero había escrito a su obispo: «Os agradezco que me ofrezcáis la posibilidad de ponerme a salvo; pero nuestros predecesores, en tiempos de peligro, no abandonaron su puesto». La carta terminaba con una decisión: «Si tenemos que añadir una página a la historia de nuestra misión, debemos saber escribirla con el mismo estilo. Nos quedaremos». Costantini presentó aquellas palabras como expresión de un «estilo heroico», en el que la fidelidad a la misión prevalece sobre la búsqueda de la propia seguridad. Al mismo tiempo, el mensaje reconocía que la actividad misionera estaba «necesariamente obstaculizada» y, en algunos casos, «completamente paralizada» por el internamiento o el confinamiento de los misioneros. A su perseverancia debía corresponder, por tanto, una ayuda concreta. En la segunda parte del mensaje, Costantini recurrió al lamento bíblico «Parvuli petierunt panem et non erat qui frangeret eis» y explicaba: «Algunos misioneros están verdaderamente reducidos a pasar hambre. Nosotros tendemos la mano por ellos». Las ayudas de sus compatriotas y de los institutos religiosos ya no llegaban; a los oyentes se les pedía concretamente al menos «un poco de pan para su dura vida».Ese mismo sábado 19 de octubre de 1940, Pío XII dirigió personalmente otro radiomensaje a los obispos y a los católicos de Estados Unidos. Su intervención, transmitida al otro lado del Atlántico, buscaba alentar su celo misionero. El Papa evocó a los misioneros y a las religiosas que trabajaban en hospitales y escuelas, pero también «las grandes regiones ensangrentadas y desoladas por los conflictos de los pueblos». La imagen de la mies evangélica se superponía a la del «huracán de conflictos, de ruinas, de miserias, de necesidades innumerables».Pío XII unió la oración y la ayuda material: «Que la ofrenda de la oración no quede separada de la ofrenda de la mano». Las donaciones debían servir para «promover el bien iniciado, restaurar lo dañado o destruido», sostener lo que se encontraba en situación de fragilidad y hacer crecer lo que ya existía. El llamamiento a la misión se convertía así también en un llamamiento a la reconciliación: «Porque también la paz en el mundo es una misión de la Iglesia». En la crónica de la Jornada, Fides recordaría estas palabras del Papa, dirigidas especialmente a los católicos estadounidenses, pero percibidas por los creyentes como un mensaje para todos.El llamamiento de Costantini para la Jornada del 19 de octubre de 1941 comenzaba con un agradecimiento: las aportaciones de los distintos países habían superado en varios millones los resultados de años anteriores. «Si pensamos en la guerra y en las privaciones inevitables que los pueblos de casi todo el mundo han tenido que soportar y siguen soportando, este aumento de la caridad tiene un profundo significado», escribía. El valor de la donación aumentaba precisamente porque nacía en medio de una privación compartida. Los documentos conservados muestran hasta qué punto se movilizó la red misionera. En Italia, la recaudación de la Pontificia Obra de la Propagación de la Fe había pasado de 6.635.216 liras en 1939 a 7.564.559 en 1940.Para preparar la Jornada de 1941 se enviaban circulares a los párrocos, materiales para la predicación, imágenes sagradas y hojas informativas. El radio-mensaje se transmitía por la EIAR , antecesora de la RAI, y era retransmitido por Radio Vaticana en varias lenguas. La solidaridad encontraba así cauces concretos a través de las parroquias, la prensa y la radio.Construir en medio de la destrucción«Los constructores de la ciudad de Dios» es el título del mensaje para la Jornada del 18 de octubre de 1942. Costantini parte de la espera de un mundo diferente, con una referencia evidente a san Agustín: «Todo el mundo espera que sobre las ruinas humeantes de esta guerra se edifique un nuevo orden». Pero, advertía, la reconstrucción «antes que un hecho material, debe ser un hecho espiritual». Junto a los soldados que combatían, señalaba la existencia de «otros soldados, silenciosos, desarmados», dispersos por las regiones más lejanas, que sufrían y trabajaban por ese nuevo orden.Las cartas recibidas en Propaganda Fide daban un contenido concreto a este relato. Un obispo de África central contaba que había podido mantener sus obras gracias a las aportaciones recibidas y que incluso había sustituido, al menos parcialmente, a los misioneros internados de un vicariato vecino. Otro obispo, en África occidental, ponía el acento en el crecimiento del clero africano: «La Misión será adulta cuando haya formado bien al Clero africano». A los sacerdotes africanos les correspondería entonces transmitir a su vez «la antorcha de la fe». Costantini comentaba que la misión «debe desembocar en la Iglesia autóctona». La guerra mostraba hasta qué punto era necesario avanzar en esa dirección: allí donde los misioneros extranjeros eran internados, los sacerdotes locales podían sustituirlos y «salvar la situación». Pero la formación del clero no se contemplaba únicamente como una respuesta ante una emergencia, sino como un camino hacia la madurez de las comunidades cristianas, «en los planes de Dios» y «querido por el Papa».En septiembre de 1943, el llamamiento llevaba un título que reunía devastación y confianza: «Las misiones resurgirán». La guerra aparecía como un huracán que irrumpía en un jardín y arrancaba flores y ramas. Las plantas más robustas podían doblarse, pero también levantarse de nuevo y volver a florecer. A Propaganda Fide llegaban «voces de dolor, voces de súplica» de misioneros sumidos en la inactividad, el internamiento y el hambre. Y, sin embargo, escribía Costantini, «nunca ha llegado una palabra de desaliento». El texto no ocultaba las pérdidas. Una bomba que cayó sobre una casa de religiosas mató a quince de ellas de una sola vez. Las supervivientes, heridas, no abandonaron su «puesto de caridad». Junto a las víctimas, Costantini recordaba también a quienes habían sido separados de sus comunidades e internados en campos de concentración. Un obispo describía esta situación como un «martirio blanco»: «Es un martirio sin sangre, pero largo, agotador, terriblemente doloroso», agravado por la preocupación por los cristianos que habían quedado atrás. Otro escribía desde un campo de concentración: «Aquí nos esforzamos por aprovechar nuestro tiempo en la oración y el estudio. Solo Dios sabe lo que nos deparará el futuro. Nosotros, sin embargo, trataremos, con su gracia, de estar preparados para todo. Todo cuanto hemos podido tener en el pasado lo hemos aceptado y ofrecido a Él con alegría. Recordamos las grandes palabras de nuestro san Columbano: “Christi sumus, non nostri: Somos de Cristo, no nos pertenecemos a nosotros mismos”».También en este escenario aparecían signos de esperanza en las Iglesias locales. «Por fortuna, los misioneros habían fundado seminarios en todas partes», observaba Costantini. En muchos lugares, los sacerdotes locales ocupaban el lugar de los que habían sido internados. Los seminarios permanecían abiertos en casi todas partes, «pero a costa de sacrificios inauditos». La esperanza de recomenzar estaba ya presente en quienes continuaban formándose y sosteniendo a las comunidades.De las ruinas a la reconstrucción«Sursum corda!» era el título del radiomensaje para la Jornada del 22 de octubre de 1944. «Han pasado ya cinco años desde que la Jornada Misionera se celebra en medio de las desolaciones de la guerra», comenzaba Costantini. Se intuía ya la posibilidad de una mejora de la situación, pero la esperanza no borraba el recuerdo de las víctimas. El mensaje mencionaba a sesenta misioneros fallecidos, entre ellos un obispo. El testimonio más dramático era el de una religiosa. Trasladadas de una isla a otra entre bombardeos, hambre y largas marchas, ella y sus compañeras habían sido embarcadas sin conocer su destino. Un ataque aéreo alcanzó el barco. «De nuestras 47 Hermanas, solo cuatro quedaron ilesas»; veinticuatro murieron en el acto. Los sacerdotes atendieron a los moribundos y el obispo, herido en un hombro, moriría más tarde. «Con las Hermanas que todavía no habían pasado a la otra vida renovamos los santos votos y rezamos».Costantini volvía entonces a su llamamiento: los misioneros estaban preparados para reanudar su trabajo, pero necesitaban ayuda. A los fieles, también marcados por sus propias pérdidas, les pedía que ofrecieran su ayuda incluso en memoria de sus difuntos, mirando hacia un futuro de paz: «Trabajemos todos con ánimo firme y grande para que sobre las ruinas de la guerra, cerca y lejos, surja un mundo nuevo, más humano y más cristiano».Con el paso de los meses de guerra, el papel conservado en el archivo de la Agencia Fides se vuelve más fino y áspero, mientras la tinta se va desvaneciendo. En 1944, cerca de los materiales relativos a la Jornada Mundial de las Misiones, aparece este mensaje: «Ciento quince páginas de artículos y noticias es todo cuanto hemos podido ofrecer, y por desgracia solo a una parte mínima de la prensa italiana, en este 1944. No hace falta que apelemos a los suscriptores y lectores para que comprendan que moral y materialmente no era posible hacer más. Esperamos que los acontecimientos permitan pronto a las Misiones lejanas y a la Agencia Fides restablecer las comunicaciones interrumpidas por la guerra; podremos así reanudar plenamente nuestra actividad».En 1946, la reconstrucción pasa a ocupar explícitamente el centro del discurso. «Reconstruir: ¿sobre qué bases?» se preguntaba un artículo publicado el 12 de octubre y firmado por monseñor Lazzaro Acquistapace, miembro de la Agencia Fides, donde trabajó como redactor entre 1931 y 1955. Al comentar el llamamiento de Costantini y un mensaje de Pío XII a los obispos de Japón, el autor recordaba el esfuerzo por reunir a los cristianos dispersos, levantar de nuevo los muros y reabrir las obras católicas. Pero, antes que nada, era necesaria una reconstrucción «moral y espiritual»: «Sobre los cimientos del Evangelio, sobre Cristo, piedra fundamental, siempre ha construido y ahora volverá a construir cada misionero».De la posguerra a la «tercera guerra mundial a pedazos»El final de la guerra no puso fin, sin embargo, al tiempo de las pruebas. En el mensaje para la Jornada del 23 de octubre de 1949, Costantini describía el crecimiento de las obras en África y el paso de las misiones extranjeras a las Iglesias locales en India, mientras en algunas regiones del Extremo Oriente la Iglesia «sufre y sangra como la Iglesia de las Catacumbas». El título retomaba las palabras de san Pablo: «Maledicimur et benedicimus», «Nos maldicen y nosotros respondemos bendiciendo». Costantini proponía entonces una profunda reflexión sobre la actitud cristiana ante el martirio: «Me extendería demasiado si quisiera referiros las terribles descripciones que llegan a Propaganda: devastaciones, huidas, deportaciones, dispersión de los seminaristas, desbandada de los cristianos, saqueos, asesinatos y muertes por las privaciones. Pero, aunque la carne es débil, el espíritu está dispuesto». Y añadía: «No ha llegado a Propaganda una sola palabra de odio o de desaliento, sino únicamente palabras de profunda piedad. ‘Maledicimur et benedicimus’. En Propaganda estamos en contacto continuo, no solo con las cosas naturales, sino con lo sobrenatural: la Iglesia sufre, reza y resiste».De la guerra a la posguerra, la Jornada Mundial de las Misiones nunca ha sido un acontecimiento mundano, sino que hunde sus raíces en realidades muy concretas. Y precisamente ahí reside también el sentido de que hoy se siga invitando a los fieles a sostener la misión: no como una idea abstracta, sino como una realidad encarnada en personas que permanecen, trabajan y reconstruyen la ciudad de Dios. Mientras el mundo ha entrado, en palabras del Papa Francisco, en una «tercera guerra mundial a pedazos», esta memoria merece hoy más que nunca ser conocida.
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‘We are going to be woven back into the community as we always should have been’ The post $705 million Ho-Chunk casino opens this month appeared first on ICT.
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En France, le premier tour de la primaire de la gauche se tient ces 9 et 10 octobre. Les cinq candidats ont jeté leurs dernières forces dans la bataille. Une primaire très encadrée, qui aura finalement attiré plus de 140 000 inscrits. Peut-on tirer un bilan de cette campagne ? Quel est le mode d'emploi de cette primaire et comment va se passer ce premier tour ?
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Француженка Софи Адено и трое ее коллег по миссии Crew-12 успешно вернулись на Землю после 235 дней на Международной космической станции (МКС). Как сообщает NASA, капсула Dragon приводнилась в Тихом океане у берегов Калифорнии в 15:34 по всемирному (17:34 по парижскому времени).
Француженка Софи Адено и трое ее коллег по миссии Crew-12 успешно вернулись на Землю после 235 дней на Международной космической станции (МКС). Как сообщает NASA, капсула Dragon приводнилась в Тихом океане у берегов Калифорнии в 15:34 по всемирному (17:34 по парижскому времени).
15 minutes
13 поранених перебувають у стаціонарах лікарень Києва, двоє з них – у тяжкому стані
13 поранених перебувають у стаціонарах лікарень Києва, двоє з них – у тяжкому стані
15 minutes
The White House pictured on June 11, 2026. (Photo by Ashley Murray/States Newsroom)]]>
The White House pictured on June 11, 2026. (Photo by Ashley Murray/States Newsroom)]]>
16 minutes
No caminho de Nazinha, gestos de cuidado aliviam o cansaço, despertam confiança e transformam desconhecidos em companhia. O post Entre a água oferecida e os passos compartilhados: romeiros encontram cuidado para seguir no caminho da promessa apareceu primeiro em Mídia NINJA.
No caminho de Nazinha, gestos de cuidado aliviam o cansaço, despertam confiança e transformam desconhecidos em companhia. O post Entre a água oferecida e os passos compartilhados: romeiros encontram cuidado para seguir no caminho da promessa apareceu primeiro em Mídia NINJA.
18 minutes
Nûnerê Taybet ê Serokê Amerîkayê bo Karûbarên Îraq û Sûriyê balyozê Amerîkayê li Tirkiyê Tom Barrack li gel Wezîrê Derve yê Sûrîyê, Es'ed Şeybanî, roja Pêncşemê li Stenbolê civiya. Herduyan li ser têkiliyên navbera Amerîka û Sûriyê û geşedanên dawî yên li herêmê axivîn. Tom Barrack li ser platforma Xê got ku Sûriye " parçeyek girîng a hevkêşeya Rojhilata Navîn e" û dikare di kêmkirina aloziyan li herêmê de rolek girîng bilîze. Wî got ku bi Şeybanî re li ser pêşîniyên hevpar ji bo...
Nûnerê Taybet ê Serokê Amerîkayê bo Karûbarên Îraq û Sûriyê balyozê Amerîkayê li Tirkiyê Tom Barrack li gel Wezîrê Derve yê Sûrîyê, Es'ed Şeybanî, roja Pêncşemê li Stenbolê civiya. Herduyan li ser têkiliyên navbera Amerîka û Sûriyê û geşedanên dawî yên li herêmê axivîn. Tom Barrack li ser platforma Xê got ku Sûriye " parçeyek girîng a hevkêşeya Rojhilata Navîn e" û dikare di kêmkirina aloziyan li herêmê de rolek girîng bilîze. Wî got ku bi Şeybanî re li ser pêşîniyên hevpar ji bo...
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South Sudan’s Foreign Affairs Ministry said on Thursday there was no government directive requiring foreign The post Foreign ministry clarifies foreign traders’ status after Kalisto remarks appeared first on Radio Tamazuj.
South Sudan’s Foreign Affairs Ministry said on Thursday there was no government directive requiring foreign The post Foreign ministry clarifies foreign traders’ status after Kalisto remarks appeared first on Radio Tamazuj.
18 minutes

Un año antes de su último desahucio todavía caminaba miles de pasos cada día; poco después apenas podía levantarse de la cama. "Estoy pagando los siete años de juicios por mi casa", llegó a decir.

Un año antes de su último desahucio todavía caminaba miles de pasos cada día; poco después apenas podía levantarse de la cama. "Estoy pagando los siete años de juicios por mi casa", llegó a decir.
18 minutes
Russia’s communications regulator, Roskomnadzor, has banned Olga Ptitseva’s novels “Dvesti trety den zimy” (“The 203rd Day of Winter”) and “Vesna vody” (“Spring of Water”). A notice appeared on the God Literatury portal on October 7, Vyorstka reported.
Russia’s communications regulator, Roskomnadzor, has banned Olga Ptitseva’s novels “Dvesti trety den zimy” (“The 203rd Day of Winter”) and “Vesna vody” (“Spring of Water”). A notice appeared on the God Literatury portal on October 7, Vyorstka reported.
20 minutes
Samuel Merritt University has received $1 million in state funds to create an institute within the Oakland-based private university to better train healthcare professionals to identify human trafficking and violence, university officials announced Thursday morning. The funding, which was championed by state Sen. Jesse Arreguín, D-Oakland, will go toward the creation of the SMU THRIVE Institute, which will serve as a training academy where... <span class="read-more"><a href="https://edsource.org/updates/samuel-merritt-university-creates-institute-focused-on-human-trafficking-response">read more</a></span>
Samuel Merritt University has received $1 million in state funds to create an institute within the Oakland-based private university to better train healthcare professionals to identify human trafficking and violence, university officials announced Thursday morning. The funding, which was championed by state Sen. Jesse Arreguín, D-Oakland, will go toward the creation of the SMU THRIVE Institute, which will serve as a training academy where... <span class="read-more"><a href="https://edsource.org/updates/samuel-merritt-university-creates-institute-focused-on-human-trafficking-response">read more</a></span>
21 minutes
The personal information of more than 600 Rhode Island residents who worked for or bought products from Hasbro Inc. may have been exposed during a two-part data breach earlier this year, according to an Oct. 7 email sent to the Rhode Island Attorney General’s office and shared with Rhode Island Current. The notice comes more […]
The personal information of more than 600 Rhode Island residents who worked for or bought products from Hasbro Inc. may have been exposed during a two-part data breach earlier this year, according to an Oct. 7 email sent to the Rhode Island Attorney General’s office and shared with Rhode Island Current. The notice comes more […]
21 minutes
The US should tighten policies that allow high pesticide residue levels in our food, according to a recent petition filed with government regulators. The post WATCH: Why scientists are challenging the EPA safety limits on pesticide residues appeared first on The New Lede.
The US should tighten policies that allow high pesticide residue levels in our food, according to a recent petition filed with government regulators. The post WATCH: Why scientists are challenging the EPA safety limits on pesticide residues appeared first on The New Lede.
22 minutes
Still, it’s helpful to know that someone as widely despised by normal humans as Elon Musk thinks ill of Confederation. The post Elon Musk wants to see Canada dismantled appeared first on rabble.ca.
22 minutes
Still, it’s helpful to know that someone as widely despised by normal humans as Elon Musk thinks ill of Confederation. The post Elon Musk wants to see Canada dismantled appeared first on rabble.ca.
22 minutes
Канадська поетеса і письменниця Енн Карсон стала лауреаткою Нобелівської премії з літератури 2026 року. Нобелівський комітет відзначив її "сміливу та новаторську" роботу, де вона "створила нові форми сучасної літератури". Карсон відома творами, у яких поєднує поезію, есеїстику та художню прозу, а також античні грецькі й римські тексти із сучасними темами. "Її письмо грайливе та іронічне, яке балансує не лише між класичною та сучасною поезією, але й між різними жанрами та видами мистецтва",...
Канадська поетеса і письменниця Енн Карсон стала лауреаткою Нобелівської премії з літератури 2026 року. Нобелівський комітет відзначив її "сміливу та новаторську" роботу, де вона "створила нові форми сучасної літератури". Карсон відома творами, у яких поєднує поезію, есеїстику та художню прозу, а також античні грецькі й римські тексти із сучасними темами. "Її письмо грайливе та іронічне, яке балансує не лише між класичною та сучасною поезією, але й між різними жанрами та видами мистецтва",...