San Luis Potosí – “«Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda criatura». Esta llamada es para ustedes. La misión no es pequeña. No es cómoda. No es segura. Es universal. Dondequiera que estén -en sus escuelas, en sus universidades, en sus barrios, en sus familias e incluso en sus espacios digitales- están llamados a echar la red del Evangelio en el vasto mar de la humanidad”.Con estas palabras el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, secretario del Dicasterio para la Evangelización , se ha dirigido a los más de seis mil jóvenes llegados a San Luis Potosí desde las distintas diócesis del país para celebrar el XV Congreso Nacional Juvenil Misionero .La Arquidiócesis de San Luis Potosí, del 23 al 26 de julio, ha sido el centro de la animación misionera juvenil de México. Con el lema «Con María de la expectación: jóvenes llevando esperanza con la misión», el Congreso, organizado por las Obras Misionales Pontificio Episcopales de México en colaboración con la Arquidiócesis de San Luis Potosí, ha constituido una experiencia eclesial de comunión, formación y oración que ha mostrado a la nueva generación la belleza de dejarse contagiar por la alegría del Evangelio y de anunciar a todos la salvación de Cristo, experimentada en la propia vida.En el contexto del centenario de la Jornada Mundial de las Misiones y de los 75 años de la Liga Misional Juvenil Mexicana, el XV CONAJUM ha permitido contemplar la continuidad de la obra evangelizadora de la Iglesia y mirar con esperanza hacia el futuro. En este marco, los jóvenes han podido redescubrir que la vocación misionera no es exclusiva de algunas categorías dentro de la Iglesia, sino que tiene su fuente en los dones de gracia recibidos con el Bautismo.“Desde el momento de su bautismo, ustedes fueron enviados. Se les confió una misión: dar a conocer, amar y seguir a Cristo”, ha afirmado el arzobispo Nwachukwu. Haciendo referencia a los pasajes evangélicos en los que Jesús camina sobre el mar de Galilea y llama a Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan a convertirse en “pescadores de hombres”, ha continuado: “Estos hombres estaban acostumbrados a echar sus redes en aguas conocidas. Sin embargo, Jesús los invita a algo mucho más grande: al vasto e imprevisible mar de la humanidad. Ustedes no son enviados a un ‘acuario’, a un espacio pequeño, seguro, previsible y controlado, sino al mar abierto: vasto, profundo y, a veces, tempestuoso”.El secretario del Dicasterio para la Evangelización también ha expuesto tres cualidades esenciales del misionero: el desprendimiento, entendido como la capacidad de dejar atrás todo aquello que impide seguir plenamente a Cristo; el encuentro, que pone a las personas en el centro antes que las ideas; y la aceptación de la Cruz. La misión, ha explicado, implica sacrificios y con frecuencia los resultados no son inmediatos, aunque el misionero está llamado a permanecer fiel: también en el sufrimiento, incluso cuando no se ven frutos.“El mar de la humanidad es vasto. El mundo necesita misioneros. La Iglesia los necesita a ustedes. Y Cristo los llama. No tengan miedo de remar mar adentro. No tengan miedo de entregar su vida. No tengan miedo de confiar en Dios”, ha dicho para concluir el arzobispo Nwachukwu, planteando a los jóvenes una pregunta: “Por eso les pregunto, desde lo más profundo de mi corazón:¿Están dispuestos a sacrificar algo de su propia vida para llevar el rostro de Cristo a los demás?”.Antonio de Jesús Mascorro Tristán, MG, director nacional de las OMPE mexicanas, ha recordado que estos congresos forman parte de un proceso iniciado en 1982 y constituyen un camino permanente de formación misionera. El programa del encuentro fue diseñado cuidadosamente para ofrecer una experiencia integral que combinara formación doctrinal, espiritualidad, celebración litúrgica, compartir fraterno y misión.Durante las cuatro jornadas, los participantes toman parte en conferencias, mesas redondas, testimonios, celebraciones eucarísticas, el Rosario Misionero, la Expo Vocacional y diversos momentos de oración y encuentro.Una de las principales novedades del XV CONAJUM ha sido la introducción de un espacio específico dedicado a la evangelización digital. El panel de los Misioneros Digitales, acompañado por la conferencia del padre José Juan Montalvo sobre la evangelización en el «sexto continente», ha reunido a doce creadores de contenido católicos que han compartido sus experiencias, desafíos y oportunidades para anunciar el Evangelio a través de las redes sociales.El XV Congreso Nacional Juvenil Misionero ha concluido con la Marcha Misionera y la Eucaristía de clausura presidida por el nuncio apostólico en México, arzobispo Joseph Spiteri, quien ha transmitido a los participantes la cercanía y la bendición del Papa León XIV. Sin embargo, la verdadera conclusión del Congreso no ha estado marcada por una despedida, sino por un envío, como ha recordado el director nacional de las OMPE mexicanas en su mensaje final: nadie ha sido convocado únicamente para participar en un evento, sino para convertirse en un auténtico discípulo misionero que regresa a su comunidad dispuesto a compartir la alegría del Evangelio. 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