El debate que se abre en el mercado es si será necesaria una o dos subidas de tipos a partir de septiembre El BCE sube 0,25 puntos los tipos de interés hasta el 2,25% pese a la débil situación económica de Europa
El Banco Central Europeo ha decidido este jueves mantener los tipos de interés en el 2,25%. La institución monetaria ha resistido las presiones de los miembros más duros de su Comité, que pretendían que hubiera otra subida ante la reanudación de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que ha vuelto a disparar el precio de los combustibles.
La institución monetaria ha mandado un comunicado en el que señala que “las perspectivas para los precios de la energía, aunque siguen siendo muy volátiles”, mientras que “la incertidumbre sigue siendo elevada y aún no se ha materializado plenamente todo el impacto inflacionista del shock energético. Por ello, el Consejo de Gobierno está siguiendo de cerca la intensidad y la duración de este shock, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda”.
El BCE añade que “sigue estando bien posicionado para afrontar la incertidumbre provocada por el conflicto” con el objetivo de “garantizar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo”.
Tras la subida de un cuarto de punto en la pasada reunión, los analistas del mercado había previsto un periodo sin más incrementos hasta al menos el mes de septiembre, cuando se esperaba tener más información económica sobre las consecuencias y el impacto en la economía del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El alto el fuego alcanzado tras la reunión del BCE de junio había alimentado las esperanzas de que lo peor de la crisis hubiera quedado atrás. De hecho, la inflación se relajó más de lo esperado en junio, con una desaceleración hasta el 2,8%, y los indicadores de la marcha de la economía parece que son mejores de lo esperado. Ahora el debate que se abre en el mercado es si será necesaria una subida de tipos o dos en lo que queda de año a partir del otoño.
David Zahn, responsable de renta fija europea de Franklin Templeton, apunta que “el escenario central sigue contemplando una última subida de tipos en septiembre, ya que prevemos que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% del BCE durante los próximos trimestres. A partir de ahí, el Consejo de Gobierno probablemente hará una pausa para evaluar el impacto del endurecimiento monetario ya aplicado”.
Sin embargo, la zona euro sigue sufriendo una situación económica débil. La institución monetaria presentó en la pasada reunión nuevas previsiones económicas en las que apuntan a una rebaja del crecimiento económico medio al 0,8% en 2026, del 1,2% en 2027 y del 1,5% en 2028, “reflejando un impacto más pronunciado de la guerra sobre los mercados de materias primas, las rentas reales y la confianza”.
Las proyecciones del BCE estaban en la línea de caídas que han presentado la Comisión Europea, que rebajó en tres décimas las previsiones económicas para la zona euro, hasta un 1,1% en 2026, mientras que la OCDE apuntó que la eurozona crecerá apenas un 0,8% este año, acuciada por el “deterioro de la confianza”.
En este sentido, Roman Ziruk, analista sénior de mercados de Ebury, advierte de que “un periodo prolongado de precios de la energía elevados y de mayor incertidumbre exige cautela. Unos precios del petróleo más altos representan una auténtica espada de doble filo para la zona euro: aunque una nueva escalada mantendría vivo el argumento a favor de nuevas subidas de tipos para contener la inflación, también empeoraría los términos de intercambio de la zona euro y lastraría unas perspectivas de crecimiento ya frágiles. Además, existe el argumento de que la sucesión de shocks sufridos en los últimos años refuerza aún más la necesidad de actuar con prudencia”.
Esta situación económica débil hace que en el mercado se descuente que pueda haber efectos de segunda ronda (reacciones en cadena con el aumento inicial de precios en un sector, como la energía, quese pasa a los salarios y a otros productos), que es el principal argumentos de los duros en el Comité Ejecutivo de la institución monetaria para abogar por una senda más restrictiva.
Así lo explica Romain Aumond, estratega de Natixis, que resalta que “Christine Lagarde tendrá que hacer malabarismos entre la postura del Comité Ejecutivo —que parece convencido de que el riesgo de un efecto de segunda ronda se materializará en la segunda mitad del año— y los datos que invalidan esta hipótesis. La rapidez con la que estas expectativas se reajustan al contexto geopolítico puede llevar a la institución a encerrarse en una postura conservadora, negándose a ver en ello un mero choque de oferta sobre el que no tiene control alguno y cuyos efectos de segunda ronda, en la situación actual, son limitados”.