Entre fiordos, granjas vikingas y montañas imposibles: así se entiende la tradición quesera noruega más allá del salmónQue no te la den con queso: los cinco quesos que debes probar si viajas a Finlandia
Cuando se piensa en Noruega, lo habitual es imaginar fiordos interminables, auroras boreales y cabañas perdidas frente al mar del Norte. Sin embargo, hay otro elemento profundamente ligado a la identidad del país que lleva siglos formando parte de su gastronomía cotidiana: el queso.
La tradición quesera noruega está marcada por el aislamiento de muchas regiones montañosas, el clima extremo y una fuerte cultura rural que obligó durante siglos a conservar alimentos durante largos inviernos. De ahí nacen algunos de los quesos más particulares del norte de Europa. El más famoso es probablemente el Brunost, ese queso marrón y ligeramente dulce elaborado a partir de suero caramelizado que los noruegos comen sobre pan casi como si fuese mantequilla.
Pero Noruega también produce quesos azules de enorme prestigio internacional y elaboraciones artesanas profundamente ligadas a pequeñas granjas familiares. Vamos a repasar cinco quesos noruegos recogidos por la web especializada Mundo del Queso.
Hitra Blå
Noruega se ha ganado una reputación enorme dentro del mundo de los quesos azules y el Hitra Blå es uno de esos ejemplos menos conocidos que ayudan a entender por qué. Este queso semiblando se produce en Helgebostadøya, una pequeña isla cercana a Hitra, en la región de Trøndelag, donde el paisaje parece dominado por el viento, el mar y las granjas aisladas.
Elaborado por la quesería artesanal Hitra Gårdsmat, el Hitra Blå posee un sabor intenso pero equilibrado, muy distinto a otros azules europeos extremadamente agresivos. Tiene una textura cremosa y un fondo salino que parece resumir perfectamente la identidad costera noruega.
En un país donde los quesos forman parte esencial de la alimentación diaria, este tipo de elaboraciones artesanas han conseguido convertir a Noruega en una referencia inesperada dentro del panorama quesero internacional.
Skjørost
Pocos quesos reflejan tan bien la historia rural de Noruega como el Skjørost. Este queso fresco y desmigado, típico de la región de Røros, tiene raíces que se remontan prácticamente a la época vikinga. Su elaboración tradicional parte de leche agria desnatada y cultivo láctico, dando lugar a un queso extremadamente ligero, fresco y con muy poca grasa. Pero lo interesante no es únicamente el sabor, sino todo el contexto histórico que lo rodea.
Queso Skjørost noruego.
El Skjørost aparece mencionado en documentos escritos ya en el siglo XVII y ha formado parte durante siglos de la alimentación cotidiana en las granjas noruegas. Hoy sigue elaborándose en Røros gracias a productores locales vinculados a la agricultura ecológica, manteniendo viva una tradición que conecta directamente con la Noruega más antigua y campesina.
Snøfrisk
Si hay un queso capaz de resumir la imagen moderna y minimalista de Noruega, probablemente sea el Snøfrisk. Cremoso, suave y elaborado con leche de cabra y crema de vaca, este queso fresco nació en la región de Møre og Romsdal, entre fiordos, montañas y paisajes prácticamente imposibles.
La filosofía detrás del producto encaja perfectamente con la identidad escandinava: pocos ingredientes, máxima calidad y una enorme conexión con la naturaleza. El queso apenas necesita leche, crema y sal para construir un perfil suave, ligeramente ácido y tremendamente versátil. El propio nombre Snøfrisk hace referencia a esa sensación de aire limpio y frío que parece acompañar constantemente a los paisajes noruegos. Y, de alguna manera, el queso transmite exactamente eso: frescura, sencillez y equilibrio.
Nidelven Blå
Entre los grandes quesos azules de Noruega, el Nidelven Blå ocupa un lugar especial. Elaborado en Trøndelag por Gangstad Gårdsysteri, este queso semiduro destaca por su intensidad aromática y por una maduración mucho más larga de lo habitual en muchos azules europeos.
Detrás del queso hay también una historia profundamente familiar. La granja Gangstad lleva más de un siglo produciendo leche y varias generaciones han trabajado juntas para convertir el lugar en una referencia dentro de la quesería artesanal noruega. Lo que empezó como una explotación lechera tradicional acabó transformándose en una de las primeras granjas del país autorizadas para producir queso artesanal de vaca. El resultado es un azul potente, complejo y elegante que demuestra hasta qué punto Noruega se ha tomado en serio su revolución quesera durante las últimas décadas.
Bufast
Desde las montañas de Oppland llega el Bufast, un queso duro y de corteza lavada que resume perfectamente la tradición ganadera del interior noruego. Se produce en Lesja, un pequeño pueblo situado en pleno valle de Gudbrandsdalen, rodeado de montañas y granjas históricas.
Queso parmesano, muy similar en forma y color al Bufast noruego.
La familia Avdem lleva ligada a estas tierras desde finales del siglo XVIII y hoy ya es la novena generación la que continúa elaborando queso en la granja. Esa continuidad familiar se percibe también en el propio Bufast, un queso intenso, robusto y pensado casi para resistir los inviernos interminables del país.
Tiene un sabor profundo y ligeramente picante, con esa personalidad contundente tan habitual en los quesos de montaña del norte de Europa. Es uno de esos productos que parecen hechos para acompañar largas comidas frente al frío mientras fuera todo sigue cubierto de nieve.