Tras los problema con Mercosur, la UE consigue dar los primeros pasos para cerrar un acuerdo comercial que creará una zona económica de libre comercio de casi 2.000 millones de personas
Bruselas admite que “no se ha tomado una decisión” sobre la implementación provisional del acuerdo comercial con Mercosur
“La madre de todos los acuerdos comerciales”. Con estas palabras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha definido el tratado comercial que han firmado este martes la Unión Europea y la India. El pacto es un soplo de aire fresco para Bruselas, ante los problemas que tiene para ratificarse el otro gran acuerdo comercial con Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
El acuerdo comercial supondrá la eliminación o reducción del el 96,6% de los aranceles sobre las exportaciones de bienes de la UE, lo que según los cálculos de la Comisión supondrá “ahorros de hasta 4.000 millones de euros al año para los productores europeos”. Además, se logrará una “ventaja competitiva para los exportadores de la UE, con la mayor apertura comercial que India ha otorgado a cualquier socio comercial” y el “acceso privilegiado al mercado de servicios indio en sectores clave finanzas o transporte marítimo.
Von der Leyen ha asegurado que “la UE y la India hacen historia hoy, profundizando la asociación entre las democracias más grandes del mundo. Hemos creado una zona de libre comercio de 2.000 millones de personas, que se beneficiarán económicamente. Hemos enviado una señal al mundo de que la cooperación basada en reglas sigue dando grandes resultados. Y lo mejor de todo, esto es solo el comienzo: construiremos sobre este éxito y haremos que nuestra relación sea aún más fuerte”.
El mensaje vuelve a ser un aviso para Donald Trump y su coercitiva política exterior y comercial. La Administración Trump ha intentado poner todas las trabas posibles a la firma de este acuerdo y recientemente impuso gravámenes de hasta el 50% a algunas exportaciones indias con el argumento de que India compra petróleo a Rusia. Aunque la India y Europa llevan cerca de 20 años con conversaciones sobre el tratado comercial, el acuerdo se ha acelerado en el último año con negociaciones más intensas ante el nuevo panorama geopolítico.
La UE y la India ya comercian bienes y servicios por un valor de más de 180.000 millones de euros al año. La Comisión espera que se dupliquen las exportaciones de bienes de la UE a India para 2032 gracias a este tratado comercial. Las empresas europeas tendrán acceso al país más poblado del mundo, con 1.450 millones de habitantes y a la economía de crecimiento más rápido, con un PIB anual de 3,4 billones de euros.
Según la Comisión Europea, “India otorgará a la UE reducciones arancelarias que ninguno de sus otros socios comerciales ha recibido”. Por ejemplo, los aranceles sobre los automóviles disminuirán gradualmente del 110% al 10%, con una cuota de 250,000 vehículos al año. Los aranceles de hasta el 44% en maquinaria; el 22%, en productos químicos; o el 11%, en productos farmacéuticos “serán eliminados en su mayoría”.
La industria europea del motor está muy interesada en este acuerdo: India es el tercer mercado automovilístico más grande del mundo por ventas, después de EEUU y China, pero el Gobierno indio había ejercido hasta el momento una política proteccionista muy agresiva con las empresas indias de automoción.
Bruselas está interesada sobre todo en la importación de materiales y productos esenciales para potenciar la industria europea: baterías eléctricas, productos químicos, diamantes o acceso a servicios digitales. India ha quería para bajar los impuestos europeos de aduanas en la ropa, el acero, productos petroleros, maquinaria eléctrica y, entre otros, productos farmacéuticos.
La UE ha ido con pies de plomo en el ámbito agrario para que no repitan los problemas que han trabado el acuerdo con Mercosur. Con la India, el tratado comercial elimina o reduce aranceles de más del 36% de media sobre las exportaciones de productos agroalimentarios de la UE, abriendo un mercado masivo para los agricultores europeos. El sector del vino está de enhorabuena, ya que los aranceles indios sobre los vinos se reducirán del 150% al 75% al entrar en vigor y posteriormente se reducirán al 20%, mientras que los aranceles sobre el aceite de oliva bajarán del 45% al 0% en un período de cinco años. En el caso de los productos agrícolas procesados como el pan y los productos de confitería se rebajarán hasta el 50%.
Había ciertas reticencias con una serie de productos que bloqueaban el acuerdo. Los sectores agrícolas europeos sensibles estarán completamente protegidos, ya que productos como la carne de res, la carne de pollo, el arroz y el azúcar están excluidos de la liberalización. En este sentido, la UE y la India están todavía negociando por separado cómo afectará a las Indicaciones Geográficas (IG), que ayudará a que los productos agrícolas icónicos tradicionales de la UE se vendan más en la India, eliminando la competencia desleal en forma de imitaciones. Todas las importaciones indias seguirán teniendo que respetar las estrictas normas de salud y seguridad alimentaria de la UE.
Tampoco hay que confiarse porque este es el primer paso en el proceloso camino legal de los acuerdos comerciales que trata de cerrar la UE. A partir de ahora, los textos del acuerdo pasarán por una revisión legal y serán traducidos a todos los idiomas oficiales de la UE. La Comisión luego presentará su propuesta al Consejo para la firma y conclusión del acuerdo, que tendrán que ser ratificados por el Consejo, la UE y la India. Posteriormente, el acuerdo requiere el consentimiento del Parlamento Europeo y la decisión del Consejo para que entre en vigor, tras la última ratificación de la India.