Phnom Penh – La comunidad católica camboyana ha celebrado la consagración de una nueva iglesia en el Vicariato Apostólico de Phnom Penh: se trata del templo dedicado a San José Obrero, consagrado y abierto al culto el 2 de mayo durante una solemne Eucaristía presidida por Olivier Schmitthaeusler, Vicario Apostólico de Phnom Penh, con la participación de numerosos sacerdotes, religiosos y fieles.Con estas palabras el Vicario ha expresado el sentir de la comunidad: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; dadle gracias, bendecid su nombre» . «Al abrir hoy estas puertas experimentamos una inmensa alegría: la alegría de una iglesia terminada, la alegría de tener un lugar sagrado digno para alabar al Señor. Es la alegría de nuestro pueblo, el Pueblo de Dios en Camboya, que ha podido construir una hermosa iglesia en la ciudad de Phnom Penh para celebrar, alabar y dar gracias al Señor».El Vicario ha dado las gracias al padre Paul Chatsirey, director nacional de las Obras Misionales Pontificias en el país, por su perseverancia, ya que junto con un comité pastoral y un equipo de arquitectos y constructores ha logrado completar la obra en cinco años.Asimismo, el Vicario ha colocado bajo una losa a los pies del altar un puñado de tierra de los mártires camboyanos, recordando que «la piedra que desecharon los constructores se ha convertido en piedra angular». Además ha señalado que la Iglesia camboyana ha enviado a la Nunciatura Apostólica en Bangkok la documentación del proceso diocesano de doce mártires, entre ellos el obispo Joseph Chhmar Salas y once compañeros, que será entregada al Dicasterio para las Causas de los Santos. «Son signos del amor de Dios por nosotros y de la fuerza de nuestra fe», ha subrayado mons. Schmitthaeusler.También ha recordado que cuando los obispos Ramousse y Émile Destombes regresaron a Camboya en 1990 y recuperaron el seminario menor de Phnom Penh con la capilla de San José, el país atravesaba aún una gran inestabilidad. «Hoy, gracias a la fe y esperanza de nuestros pastores y al amor de nuestro pequeño rebaño, podemos alabar al Señor aquí».«Somos las piedras vivas de este siglo XXI. Y vosotros, sacerdotes, como piedras vivas, formáis un templo espiritual, una santa comunidad de sacerdotes. Ser sacerdote, rey y profeta es la dignidad de todos los bautizados, para alabar y orar, servir y amar, proclamar la Palabra y vivirla», ha dicho, refiriéndose al pasaje de la primera carta de Pedro donde se habla de las “piedras vivas”.«Podemos estar orgullosos –ha concluido el Vicario Apostólico- no porque nuestra hermosa iglesia con su alto campanario pueda verse desde el cielo, sino porque somos estas piedras vivas para esta nueva era. Los edificios se derrumban, pero la fe perdura y Dios está con nosotros hasta el fin de los tiempos».El obispo ha recordado además que la iglesia se levanta a orillas del río Mekong, cerca de un antiguo Carmelo donde casi 600 cristianos fueron asesinados en 1970: «De un río que un día estuvo teñido de sangre, hoy fluye un río de vida» ha dicho citando un pasaje del libro del Profeta Ezechiele. El obispo, seguidamente ha colocado sobre el altar una reliquia de los santos Louis Martin y Zélie Martin, padres de Santa Teresa del Niño Jesús, invitando a rezar por las familias, especialmente las que sufren a causa de la guerra.En los últimos días, la pequeña Iglesia camboyana ha vivido otro acontecimiento de esperanza. El 26 de abril de 2026, Domingo del Buen Pastor, una amplia asamblea se unió a la Familia Salesiana para la ordenación sacerdotal de don Paul Bao Le Quoc, SDB, y la ordenación diaconal de otro religioso salesiano, don Raymond Lawrence, SDB.La celebración tuvo un marcado carácter internacional y misionero: la familia de don Paul procede de Vietnam y la del diácono Raymond de India, mientras que participaron salesianos y fieles de Camboya, Vietnam, India y Filipinas.Los Salesianos de Don Bosco continúan su labor apostólica en Camboya, especialmente en Phnom Penh, donde trabajan con los sectores más vulnerables mediante obras educativas y sociales. Los dos nuevos ordenados están implicados en la pastoral juvenil del centro “Don Bosco Phnom Penh”, en colaboración con la pastoral diocesana.En el sudeste asiático, los salesianos iniciaron su misión entre los refugiados camboyanos en Tailandia entre 1988 y 1991, ofreciendo formación técnica y programas de apoyo a menores. Posteriormente, invitados a Camboya, establecieron su primera comunidad en Phnom Penh, extendiendo luego su misión a cinco provincias del país.