Fósil - Los estudios anatómicos diferenciaron aquel representante de otros parientes cercanos y reforzaron su posición temprana dentro del grupo reconocido por los especialistas
El paisaje que ocupó una antigua zona húmeda del Penedès ha recuperado una pieza que faltaba en la historia de sus depredadores. Un equipo con participación del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont ha descrito una nueva especie de carnívoro extinto a partir de restos hallados en Els Casots, y el trabajo, publicado en Journal of Mammalian Evolution, ha situado a Paludocyon moyasolai entre los habitantes de este entorno hace unos 15,9 millones de años.
El hallazgo añadió un nuevo cazador al Penedès mioceno
La investigación identifica a un animal de tamaño medio que vivió en el Mioceno Medio y que amplía el catálogo de carnívoros conocidos en la Península Ibérica. Según el ICP, el hallazgo parte de fósiles recuperados en el yacimiento de Els Casots y permite diferenciar una especie que no había sido reconocida hasta ahora dentro del género Paludocyon.
Aquel territorio tenía poco que ver con la imagen actual del entorno mediterráneo. La información obtenida a partir de la fauna, la flora y los sedimentos indica la presencia de un lago de agua dulce próximo a la costa, dentro de un periodo de temperaturas elevadas asociado al Óptimo Climático del Mioceno.
En ese escenario vivía Paludocyon moyasolai, un cazador que probablemente perseguía herbívoros de pequeño y mediano tamaño, entre ellos algunos ciervos, bóvidos y suidos, mientras compartía espacio con felinos primitivos, grandes mustélidos y pequeños cocodrilos del género Diplocynodon.
Un cráneo deformado reveló rasgos poco comunes
La nueva especie forma parte del género Paludocyon, creado en 2011 por Jorge Morales y otros investigadores para reunir especies que antes se incluían en Cynelos. Los ejemplares de este grupo conservaban una dentición orientada al consumo frecuente de carne, con molares superiores robustos y premolares reducidos. Esa configuración permite distinguirlos de otras ramas de anficiónidos que desarrollaron dientes adaptados a triturar alimentos de manera diferente.
Las diferencias anatómicas llevaron a una nueva clasificación
El material estudiado incluye un cráneo bastante completo aunque deformado por la presión sufrida a lo largo de millones de años, además de un segundo molar inferior aislado. La dentición superior se conservó en condiciones suficientes para examinar detalles muy concretos, y así los investigadores detectaron proporciones que no encajaban con ninguna especie conocida del mismo género. Entre esos rasgos aparecen unos molares superiores con medidas propias y un tercer molar más desarrollado, acompañado por cúspides anteriores bien definidas.
A partir de esas diferencias, el equipo concluyó que estaba ante una especie nueva. El trabajo señala además que este animal representa el miembro más antiguo y más primitivo reconocido hasta ahora dentro de Paludocyon. El nombre elegido fue Paludocyon moyasolai, una denominación que une la referencia a un entorno pantanoso con el apellido de la persona homenajeada.
Salvador Moyà-Solà recibió una dedicatoria por su trayectoria
Ese homenaje recae en Salvador Moyà-Solà, geólogo y paleontólogo que dirigió el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont desde su creación hasta 2017. Su relación con este descubrimiento va más allá del nombre, porque participó en el impulso de las primeras campañas de excavación realizadas en Els Casots tras la localización del yacimiento en 1989.
De hecho, los restos que permitieron describir la nueva especie fueron recuperados en aquellas intervenciones iniciales, en concreto en 1991. Los autores del artículo presentan la dedicación de tantos años como un reconocimiento a su “maravillosa contribución al desarrollo de la paleomastozoología europea”.
Els Casots tiene una posición destacada entre los yacimientos de vertebrados del Mioceno en el sureste de Europa. Descubierto en 1989, fue excavado hasta 1994 y retomó las campañas sistemáticas en 2018. Los trabajos han recuperado más de 5.000 restos de macrovertebrados pertenecientes a cerca de 80 especies. Entre ellos aparecen peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, una riqueza que ha convertido el enclave en una referencia para reconstruir los ecosistemas de hace 15,9 millones de años.
Los perros-oso prosperaron durante millones de años en dos continentes
Los anficiónidos, conocidos popularmente como perros-oso, formaban una familia extinguida de carnívoros que prosperó en Norteamérica y Eurasia durante buena parte del Cenozoico. A pesar de ese apodo, no mantenían un parentesco directo con los perros actuales ni con los osos modernos.
Dentro del grupo existieron formas con dietas muy variadas, algunas con dientes adaptados a triturar alimentos y otras preparadas para consumir una proporción mucho mayor de carne, contexto en el que encaja la nueva especie descrita en Els Casots.