10 minutes
Rep. Tony Gonzales of Texas has advanced to a runoff in the Republican primary for the House seat he’s held since 2020, according to Decision Desk HQ, after reports that he sent sexual text messages to a now-deceased former aide. Gonzales will face off against Brandon Herrera, who narrowly lost to Gonzales two years ago, […]
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Rep. Tony Gonzales of Texas has advanced to a runoff in the Republican primary for the House seat he’s held since 2020, according to Decision Desk HQ, after reports that he sent sexual text messages to a now-deceased former aide. Gonzales will face off against Brandon Herrera, who narrowly lost to Gonzales two years ago, […]
10 minutes
If the margin of less than 1% holds after canvassing, Allam may request a mandatory recount.
If the margin of less than 1% holds after canvassing, Allam may request a mandatory recount.
11 minutes
У МАГАТЭ пакуль маюць сумневы, што ядзерная праграма Ірану мае выключна мірны характар.
У МАГАТЭ пакуль маюць сумневы, што ядзерная праграма Ірану мае выключна мірны характар.
27 minutes
Le Département du Trésor américain a sanctionné lundi 2 mars l'armée rwandaise et quatre de ses hauts responsables. En cause, il y a leur soutien au M23 dans l'Est de la RDC, en violation des accords de Washington de décembre dernier. Mais ces sanctions ne sont pas les premières contre des entités et personnalités rwandaises depuis la résurgence de l'AFC/M23 en 2022.
Le Département du Trésor américain a sanctionné lundi 2 mars l'armée rwandaise et quatre de ses hauts responsables. En cause, il y a leur soutien au M23 dans l'Est de la RDC, en violation des accords de Washington de décembre dernier. Mais ces sanctions ne sont pas les premières contre des entités et personnalités rwandaises depuis la résurgence de l'AFC/M23 en 2022.
28 minutes
The Rev. Dr. Rodney Sadler bested incumbent Rep. Carla Cunningham in a Mecklenburg County primary to win the Democratic nomination in heavily-Democratic District 106. Sadler won with 70% to Cunningham’s 22% in unofficial results. No Republicans signed up to run in House District 106, so Sadler will most likely win the seat in November by […]
The Rev. Dr. Rodney Sadler bested incumbent Rep. Carla Cunningham in a Mecklenburg County primary to win the Democratic nomination in heavily-Democratic District 106. Sadler won with 70% to Cunningham’s 22% in unofficial results. No Republicans signed up to run in House District 106, so Sadler will most likely win the seat in November by […]
30 minutes
Cuyahoga County Council is looking at eviction protections for tenants. Pay to Stay ordinances are already in place in eight municipalities but aren't often used. The post As rents increase, Cuyahoga County considers eviction protections appeared first on Signal Cleveland.
Cuyahoga County Council is looking at eviction protections for tenants. Pay to Stay ordinances are already in place in eight municipalities but aren't often used. The post As rents increase, Cuyahoga County considers eviction protections appeared first on Signal Cleveland.
30 minutes
Kiongozi wa kiroho wa Iran Ayatollah Ali Khamenei atazikwa katika Mji Mtakatifu wa Mashhad, limeripoti shirika la habari la Fars la nchini Iran.
Kiongozi wa kiroho wa Iran Ayatollah Ali Khamenei atazikwa katika Mji Mtakatifu wa Mashhad, limeripoti shirika la habari la Fars la nchini Iran.
31 minutes
El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo se despliega la lógica de homogeneización y se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de dominio. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes, cazadores— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas: comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. Confundir explotación, caciquismo y violencia estructural con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder El especismo, como sistema de dominación, se sostiene mediante la construcción de diferencias artificiales entre los seres humanos y otras especies. Para justificar el dominio sobre los animales, se resaltan ciertas características consideradas “humanas”, como la capacidad de lenguaje articulado, la racionalidad abstracta, la planificación a largo plazo o el autocontrol moral. Sin embargo, muchas de estas habilidades también existen en otras especies —el uso de herramientas, la cooperación compleja, la comunicación sofisticada, la memoria y el reconocimiento social— y dentro de nuestra propia especie hay una diversidad enorme de capacidades, modos de vida, culturas y formas de entender el mundo. El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo esta lógica de homogeneización se despliega en la práctica. Allí se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de poder. Según el mito dominante, los pueblos serían homogéneamente conservadores y ajenos a cualquier forma de disidencia ética o política; el veganismo, el feminismo y las posturas antirracistas se presentan como invenciones urbanas, incompatibles con la “vida real” del campo. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes y cazadores, muchas veces encarnados en la misma persona— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas. Existe una operación ideológica tan antigua como eficaz: convertir la diversidad en excepción y la excepción en norma. Las ideologías sistémicas —capitalismo, patriarcado, colonialidad, especismo— no se sostienen únicamente por la fuerza material, sino por la construcción de relatos que naturalizan el orden existente. Este relato no es inocente. Funciona como una coartada perfecta para legitimar relaciones de poder muy concretas. Quienes lo enuncian se presentan como portavoces naturales de lo rural, borrando deliberadamente a todas aquellas formas de vida que no encajan en su imagen. La homogeneidad no describe el campo: lo coloniza simbólicamente. La realidad es otra. El mundo rural nunca ha sido uniforme. Ha sido espacio de comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. También ha sido escenario de explotación, caciquismo y violencia estructural. Confundir esto con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder. Cuando estos sectores afirman que en los pueblos no existen posiciones veganas o progresistas, no están describiendo un hecho, sino ejerciendo una forma de violencia epistémica. Invisibilizan a quienes ya están ahí: mujeres que sostienen la vida fuera del mercado, personas migrantes que trabajan la tierra en condiciones precarias, jóvenes que cuestionan el mandato productivista, vecinas que se organizan al margen de las lógicas extractivas. Lo que sucede no es que estas posiciones no existan, sino que son sistemáticamente silenciadas, ridiculizadas o directamente reprimidas. Existen, sin embargo, múltiples formas de habitar la ruralidad que desafían el régimen establecido. Desde ocupaciones rurales de tierras abandonadas hasta santuarios de animales, pasando por ecoaldeas, cooperativas campesinas y comunales recuperadas, se construyen espacios donde se practica una relación con la tierra basada en el cuidado, la cooperación y la sostenibilidad. Cada huerto comunitario, cada refugio para animales liberados, cada vivienda ocupada para fines colectivos demuestra que la ruralidad puede ser plural, ética y radicalmente distinta de la versión mercantil y autoritaria que los sectores dominantes pretenden imponer. La violencia no es solo simbólica. En muchos territorios rurales, salirse del guion implica asumir costes materiales: aislamiento social, amenazas, exclusión económica. El campo no es reaccionario por naturaleza; es disciplinado. Y ese disciplinamiento se ejerce de forma especialmente cruel contra los cuerpos feminizados, racializados o disidentes. El patriarcado rural no es una reliquia cultural, sino una tecnología viva de control social que se reactualiza constantemente. El mismo mecanismo opera en clave antirracista. El relato de un campo “blanco” y “autóctono” borra siglos de mestizaje, migraciones y desposesiones. Hoy, buena parte del trabajo agrícola lo realizan personas racializadas, cuyos derechos son negados y cuya voz está sistemáticamente silenciada, sin reconocimiento como parte del territorio que sostienen. Su exclusión del imaginario rural no es casual: permite explotar sin otorgar pertenencia. La falsa homogeneidad no se limita al mundo rural; es una herramienta de dominación que atraviesa todo el entramado social. Se utiliza para borrar diferencias culturales, ideológicas y materiales y, de ese modo, imponer un sistema único de valores y comportamientos. Los discursos patrióticos españoles, que reducen la diversidad de regiones enteras a un relato uniforme de “unidad nacional”, ejemplifican este mecanismo. La herencia judeocristiana de Europa, invocada por sectores reaccionarios como escudo frente al “invasor” extranjero, negro, árabe o musulmán, cumple la misma función: ignorar la pluralidad interna de cosmovisiones, modos de vida y tradiciones para legitimar la uniformidad y el control social. La homogeneidad imaginaria es, en este sentido, la máscara simbólica de la violencia estructural: se nos hace creer que “aquellos que son iguales entre sí”, quienes definen qué es la normalidad (el hombre blanco, heterosexual, católico, reaccionario, alcohólico, cazador, violento), tienen derecho a mandar e imponerse sobre el resto de habitantes del rural, aun cuando en muchísimas ocasiones constituyen en realidad una excepción minoritaria, pues todo aquello que se aleja de su modelo es una desviación y no solo no debe ser tenida en cuenta para la toma de decisiones sino que debe ser perseguida. El veganismo, entendido no como consumo individual sino como crítica estructural al especismo, desarma especialmente este relato. Cuestiona la identificación automática entre ruralidad y explotación animal, y abre la puerta a imaginar otras relaciones con la tierra y con quienes la habitan —humanas y no humanas— basadas en la interdependencia y no en la dominación. Por eso resulta tan amenazante para quienes han construido su poder sobre la naturalización de la violencia. Frente a la falsa homogeneidad, la tarea política es doble: visibilizar la diversidad real del mundo rural y organizarnos para defenderla. No basta con desmontar el mito en abstracto; es necesario tejer redes, generar espacios colectivos, construir contrapoder desde abajo. La respuesta a estos posicionamientos filofascistas no puede ser individual ni testimonial. Solo la organización colectiva —feminista, antirracista, antiespecista, anticapitalista, arraigada en los territorios— puede abrir grietas en un relato que se sostiene precisamente en el aislamiento y el miedo. Porque el campo no debe pertenecer a quienes lo explotan, sino a quienes lo cuidamos. Existimos, resistimos y nos organizamos, aunque a quienes han convertido nuestra tierra en su cortijo les moleste.
El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo se despliega la lógica de homogeneización y se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de dominio. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes, cazadores— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas: comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. Confundir explotación, caciquismo y violencia estructural con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder El especismo, como sistema de dominación, se sostiene mediante la construcción de diferencias artificiales entre los seres humanos y otras especies. Para justificar el dominio sobre los animales, se resaltan ciertas características consideradas “humanas”, como la capacidad de lenguaje articulado, la racionalidad abstracta, la planificación a largo plazo o el autocontrol moral. Sin embargo, muchas de estas habilidades también existen en otras especies —el uso de herramientas, la cooperación compleja, la comunicación sofisticada, la memoria y el reconocimiento social— y dentro de nuestra propia especie hay una diversidad enorme de capacidades, modos de vida, culturas y formas de entender el mundo. El mundo rural del Estado español es un ejemplo palpable de cómo esta lógica de homogeneización se despliega en la práctica. Allí se construye una narrativa que borra la diversidad existente para justificar relaciones de poder. Según el mito dominante, los pueblos serían homogéneamente conservadores y ajenos a cualquier forma de disidencia ética o política; el veganismo, el feminismo y las posturas antirracistas se presentan como invenciones urbanas, incompatibles con la “vida real” del campo. Esta visión simplifica la complejidad social y natural del territorio, permitiendo que una minoría privilegiada —ganaderos, terratenientes y cazadores, muchas veces encarnados en la misma persona— imponga su dominio simbólico y material sobre formas de vida mucho más resilientes y diversas. Existe una operación ideológica tan antigua como eficaz: convertir la diversidad en excepción y la excepción en norma. Las ideologías sistémicas —capitalismo, patriarcado, colonialidad, especismo— no se sostienen únicamente por la fuerza material, sino por la construcción de relatos que naturalizan el orden existente. Este relato no es inocente. Funciona como una coartada perfecta para legitimar relaciones de poder muy concretas. Quienes lo enuncian se presentan como portavoces naturales de lo rural, borrando deliberadamente a todas aquellas formas de vida que no encajan en su imagen. La homogeneidad no describe el campo: lo coloniza simbólicamente. La realidad es otra. El mundo rural nunca ha sido uniforme. Ha sido espacio de comunales, economías de subsistencia, redes de cuidados, saberes no mercantilizados y resistencias silenciosas. También ha sido escenario de explotación, caciquismo y violencia estructural. Confundir esto con una esencia cultural es una trampa ideológica que beneficia a una minoría muy concreta. No hablamos de “tradición”, sino de poder. Cuando estos sectores afirman que en los pueblos no existen posiciones veganas o progresistas, no están describiendo un hecho, sino ejerciendo una forma de violencia epistémica. Invisibilizan a quienes ya están ahí: mujeres que sostienen la vida fuera del mercado, personas migrantes que trabajan la tierra en condiciones precarias, jóvenes que cuestionan el mandato productivista, vecinas que se organizan al margen de las lógicas extractivas. Lo que sucede no es que estas posiciones no existan, sino que son sistemáticamente silenciadas, ridiculizadas o directamente reprimidas. Existen, sin embargo, múltiples formas de habitar la ruralidad que desafían el régimen establecido. Desde ocupaciones rurales de tierras abandonadas hasta santuarios de animales, pasando por ecoaldeas, cooperativas campesinas y comunales recuperadas, se construyen espacios donde se practica una relación con la tierra basada en el cuidado, la cooperación y la sostenibilidad. Cada huerto comunitario, cada refugio para animales liberados, cada vivienda ocupada para fines colectivos demuestra que la ruralidad puede ser plural, ética y radicalmente distinta de la versión mercantil y autoritaria que los sectores dominantes pretenden imponer. La violencia no es solo simbólica. En muchos territorios rurales, salirse del guion implica asumir costes materiales: aislamiento social, amenazas, exclusión económica. El campo no es reaccionario por naturaleza; es disciplinado. Y ese disciplinamiento se ejerce de forma especialmente cruel contra los cuerpos feminizados, racializados o disidentes. El patriarcado rural no es una reliquia cultural, sino una tecnología viva de control social que se reactualiza constantemente. El mismo mecanismo opera en clave antirracista. El relato de un campo “blanco” y “autóctono” borra siglos de mestizaje, migraciones y desposesiones. Hoy, buena parte del trabajo agrícola lo realizan personas racializadas, cuyos derechos son negados y cuya voz está sistemáticamente silenciada, sin reconocimiento como parte del territorio que sostienen. Su exclusión del imaginario rural no es casual: permite explotar sin otorgar pertenencia. La falsa homogeneidad no se limita al mundo rural; es una herramienta de dominación que atraviesa todo el entramado social. Se utiliza para borrar diferencias culturales, ideológicas y materiales y, de ese modo, imponer un sistema único de valores y comportamientos. Los discursos patrióticos españoles, que reducen la diversidad de regiones enteras a un relato uniforme de “unidad nacional”, ejemplifican este mecanismo. La herencia judeocristiana de Europa, invocada por sectores reaccionarios como escudo frente al “invasor” extranjero, negro, árabe o musulmán, cumple la misma función: ignorar la pluralidad interna de cosmovisiones, modos de vida y tradiciones para legitimar la uniformidad y el control social. La homogeneidad imaginaria es, en este sentido, la máscara simbólica de la violencia estructural: se nos hace creer que “aquellos que son iguales entre sí”, quienes definen qué es la normalidad (el hombre blanco, heterosexual, católico, reaccionario, alcohólico, cazador, violento), tienen derecho a mandar e imponerse sobre el resto de habitantes del rural, aun cuando en muchísimas ocasiones constituyen en realidad una excepción minoritaria, pues todo aquello que se aleja de su modelo es una desviación y no solo no debe ser tenida en cuenta para la toma de decisiones sino que debe ser perseguida. El veganismo, entendido no como consumo individual sino como crítica estructural al especismo, desarma especialmente este relato. Cuestiona la identificación automática entre ruralidad y explotación animal, y abre la puerta a imaginar otras relaciones con la tierra y con quienes la habitan —humanas y no humanas— basadas en la interdependencia y no en la dominación. Por eso resulta tan amenazante para quienes han construido su poder sobre la naturalización de la violencia. Frente a la falsa homogeneidad, la tarea política es doble: visibilizar la diversidad real del mundo rural y organizarnos para defenderla. No basta con desmontar el mito en abstracto; es necesario tejer redes, generar espacios colectivos, construir contrapoder desde abajo. La respuesta a estos posicionamientos filofascistas no puede ser individual ni testimonial. Solo la organización colectiva —feminista, antirracista, antiespecista, anticapitalista, arraigada en los territorios— puede abrir grietas en un relato que se sostiene precisamente en el aislamiento y el miedo. Porque el campo no debe pertenecer a quienes lo explotan, sino a quienes lo cuidamos. Existimos, resistimos y nos organizamos, aunque a quienes han convertido nuestra tierra en su cortijo les moleste.
31 minutes
Diversas entidades animalistas ofrecieron sus refugios para salvar a las aves pero la empresa propietaria de la granja optó por llevarlas a un mataderoUn juzgado de Palma archiva el caso de la “macrogranja de los horrores” mientras los vecinos recurren a la Audiencia Provincial La empresa Avícola Son Perot S.A., que opera bajo la marca comercial Avícola Ballester, ha procedido al sacrificio de casi 90.000 gallinas de sus instalaciones en Llucmajor (Mallorca), la conocida como “macrogranja de los horrores”. Esta medida se ha ejecutado en cumplimiento de las medidas cautelares dictadas por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear. Una de ellas consistía en que la explotación avícola pasara de las casi 136.000 aves al techo de 40.000 animales, como establece la legislación autonómica. Cabe señalar que la explotación avícola se situó bajo el foco mediático a finales de mayo de 2025, cuando elDiario.es publicó en primicia las condiciones de insalubridad, falta de higiene y suciedad extremas que se desprendían de las imágenes inéditas, grabadas por las asociaciones ARDE y Satya Animal, entre los días 21 y 29 de abril. El sacrificio masivo se ha llevado a cabo a pesar de que la Federación de Santuarios de Animales (FESA) solicitó formalmente una “solución ética y urgente” para evitar la muerte de las aves. “Hacemos un llamamiento urgente a las autoridades locales, al propietario de la explotación y a la Conselleria d’Agricultura para detener esta medida cruel e innecesaria”, señaló a este diario María González Sola, secretaria de la Federación de Santuarios de Animales, en referencia al “vaciado sanitario” –es decir, el sacrificio– que impuso la Conselleria que dirige Joan Simonet (PP), después de decretar el cierre de una de las siete naves –destinada a gallinas camperas–. Fue una de las medidas que impuso el Govern de Marga Prohens después de que varios técnicos de la Conselleria, así como agentes del Seprona de la Guardia Civil, comprobaran que se habían cometido un total de siete infracciones calificadas como “graves”. El cierre de la nave siete supuso el sacrificio de unas 20.000 gallinas. Aunque inicialmente se propuso una sanción de 420.000 euros, finalmente se impuso una multa de 200.100, por siete faltas graves y una leve, como informó este diario. La Conselleria, sin embargo, aseguró no tener competencias en cuanto a la gestión de las aves y trasladó la responsabilidad a la propiedad. González Sola aseguró a este diario que la alternativa que proponía FESA no ponía en riesgo “en ningún momento las medidas sanitarias necesarias para el correcto traslado de los animales”. “El dinero está por encima de todo” El portavoz de Satya Animal, Kike Gimeno, explica a este diario que el caso de Llucmajor es una muestra más “de la cosificación de los animales tanto por parte de la empresa, que solo busca el beneficio económico, y por parte de la administración, a quien no le interesan ni lo más mínimo los animales”. Gimeno lamenta que parece que el dinero está “por encima de todo: de las personas, de los animales, y del medio ambiente”. La explotación avícola de Llucmajor, situada en la finca de Ses Cisternetes, cuenta con un total de siete naves –seis para las aves, así como un centro de clasificación de huevos–, con una capacidad máxima de 135.696 gallinas (54.672 gallinas en jaulas, 63.024 gallinas camperas –tipo 1– y 18.000 aves en producción de aviario). Sin embargo, después de la investigación publicada por este diario, y tras varias irregularidades detectadas por el Govern en inspecciones anteriores, se impone a la macrogranja la obligación –que marca también la nueva ley– de acoger un máximo de 40.000 gallinas. Esta medida cautelar ha sido cumplida por parte de la macrogranja, como se desprende de la resolución de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, tras una petición de transparencia solicitada por este diario. El 5 de diciembre de 2025, una veterinaria oficial del Servicio de Producción Ganadera revisó la documentación relativa al expediente de la explotación avícola, así como los registros de movimiento y censo de la explotación. La inspección constató que tres días antes, el 2 de diciembre, la granja de Llucmajor había reducido el número de aves por debajo de las 40.000 gallinas. Según la información solicitada, Fernando Fernández, el director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, dictó una resolución mediante la cual se ordenaba “la ratificación de la suspensión parcial de la actividad de producción y reproducción de la especie avícola”. En la práctica, suponía la prohibición de la entrada de nuevas aves y la progresiva desescalada hasta situar el techo por debajo de las 40.000 gallinas. En este caso, como ocurrió tras el “vaciado sanitario” de la nave 7 –la que se encontraba en estado más grave, según determinaron las autoridades mediante inspección–, la empresa ha procedido al sacrificio de todas ellas, pese a que diferentes organizaciones ofrecieron sus santuarios para evitarlo. Concretamente, FESA manifestó que existía “una alternativa real y compasiva: el traslado inmediato de todos los animales afectados a una red de santuarios asociados, donde podrán ser acogidos, rehabilitados y vivir libres de explotación”. Así, afirman que varios de sus miembros confirmaron su disponibilidad para acoger a las gallinas y “garantizarles una vida digna”. Ofrecieron su infraestructura santuarios y refugios como La vida color frambuesa, Espíritu Libre, Mis Amigas Las Palomas (MALP), Finca Arkadia y El Hogar. Para transportarlas de forma segura, sostuvieron, cuentan con varias organizaciones como Salvando Peludos que mostraron “interés y apoyo” para encargarse del traslado. Para financiar su rescate, indicaron que contaban con la colaboración ciudadana. Finalmente, FESA exigió al Govern balear facilitar “permisos para su rescate y transporte”, indicando que la federación animalista seguiría “en todo momento los protocolos de traslado acordes a los permisos sanitarios pertinentes”. “Este caso refleja la urgente necesidad, como sociedad, de cambiar la forma en que tratamos a los demás animales”, concluyeron. En este sentido, Gimeno destaca la implicación de las organizaciones animalistas agrupadas en FESA, quienes “siempre están del lado de los animales y no se esconden cuando hay que actuar solidariamente”. “Es algo que deja todavía más en evidencia a nuestros gobernantes”, manifiesta. Un juzgado de Palma archiva la causa Después de que este diario desvelara en primicia la situación de la macrogranja de Llucmajor, las entidades animalistas, junto a una plataforma vecinal afectada por los malos olores del estercolero –la Asociación Stop Macrogranja Llucmajor–, presentaron varias denuncias ante los órganos judiciales correspondientes. En un auto fechado el 3 de junio de 2025, el Juzgado de Instrucción número 11 de Palma abrió diligencias penales contra la empresa Avícola Ballester por la presunta comisión de un delito de maltrato animal. En su resolución, a la que tuvo acceso este medio, la jueza solicitó al Seprona de la Guardia Civil que llevara a cabo las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos, así como los informes completos de todas las actuaciones efectuadas en torno a la explotación avícola. Sin embargo, el juzgado acordó el sobreseimiento provisional de la causa al considerar que no quedaba acreditada la comisión de ningún delito por parte de la empresa. En el escrito se denunciaban la presencia de animales muertos, las deficiencias higiénico-sanitarias y los riesgos para la salud animal y pública derivados de las condiciones de la macrogranja. El auto judicial reconocía la presencia de cadáveres de gallinas en distintos estados de descomposición en las instalaciones, lo que evidenciaba deficiencias en la retirada de los mismos, y por lo tanto higiénico-sanitarias. No obstante, la Sala concluyó que estas deficiencias correspondían a infracciones administrativas, ya sancionadas, y no penales. “Los animales no tienen ninguna protección por parte del sistema legislativo actual”, opina Gimeno, sobre este punto. El portavoz de Satya Animal lamenta que no han bastado “infinidad de imágenes del horror de la granja para que se considere un maltrato a los animales”. “Cuesta creerlo, y cuesta imaginarse qué tiene que pasar para que [el maltrato] sea penalmente punible”, valora. Lorenzo Peñas, abogado de la Asociación Stop Macrogranja, presentó un recurso de apelación contra el auto del Juzgado de Instrucción número 11 de Palma ante la Audiencia Provincial de Balears. Una medida respaldada también por las entidades que denunciaron el caso para que saliera a la luz. “Pensamos que el recurso es lo mínimo que se puede hacer para reclamar la justicia que se merecen tanto los animales como los vecinos”, asegura Gimeno. “Visibilizar esta realidad es primordial para que empecemos a generar un cambio legislativo y social”, concluye.
Diversas entidades animalistas ofrecieron sus refugios para salvar a las aves pero la empresa propietaria de la granja optó por llevarlas a un mataderoUn juzgado de Palma archiva el caso de la “macrogranja de los horrores” mientras los vecinos recurren a la Audiencia Provincial La empresa Avícola Son Perot S.A., que opera bajo la marca comercial Avícola Ballester, ha procedido al sacrificio de casi 90.000 gallinas de sus instalaciones en Llucmajor (Mallorca), la conocida como “macrogranja de los horrores”. Esta medida se ha ejecutado en cumplimiento de las medidas cautelares dictadas por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern balear. Una de ellas consistía en que la explotación avícola pasara de las casi 136.000 aves al techo de 40.000 animales, como establece la legislación autonómica. Cabe señalar que la explotación avícola se situó bajo el foco mediático a finales de mayo de 2025, cuando elDiario.es publicó en primicia las condiciones de insalubridad, falta de higiene y suciedad extremas que se desprendían de las imágenes inéditas, grabadas por las asociaciones ARDE y Satya Animal, entre los días 21 y 29 de abril. El sacrificio masivo se ha llevado a cabo a pesar de que la Federación de Santuarios de Animales (FESA) solicitó formalmente una “solución ética y urgente” para evitar la muerte de las aves. “Hacemos un llamamiento urgente a las autoridades locales, al propietario de la explotación y a la Conselleria d’Agricultura para detener esta medida cruel e innecesaria”, señaló a este diario María González Sola, secretaria de la Federación de Santuarios de Animales, en referencia al “vaciado sanitario” –es decir, el sacrificio– que impuso la Conselleria que dirige Joan Simonet (PP), después de decretar el cierre de una de las siete naves –destinada a gallinas camperas–. Fue una de las medidas que impuso el Govern de Marga Prohens después de que varios técnicos de la Conselleria, así como agentes del Seprona de la Guardia Civil, comprobaran que se habían cometido un total de siete infracciones calificadas como “graves”. El cierre de la nave siete supuso el sacrificio de unas 20.000 gallinas. Aunque inicialmente se propuso una sanción de 420.000 euros, finalmente se impuso una multa de 200.100, por siete faltas graves y una leve, como informó este diario. La Conselleria, sin embargo, aseguró no tener competencias en cuanto a la gestión de las aves y trasladó la responsabilidad a la propiedad. González Sola aseguró a este diario que la alternativa que proponía FESA no ponía en riesgo “en ningún momento las medidas sanitarias necesarias para el correcto traslado de los animales”. “El dinero está por encima de todo” El portavoz de Satya Animal, Kike Gimeno, explica a este diario que el caso de Llucmajor es una muestra más “de la cosificación de los animales tanto por parte de la empresa, que solo busca el beneficio económico, y por parte de la administración, a quien no le interesan ni lo más mínimo los animales”. Gimeno lamenta que parece que el dinero está “por encima de todo: de las personas, de los animales, y del medio ambiente”. La explotación avícola de Llucmajor, situada en la finca de Ses Cisternetes, cuenta con un total de siete naves –seis para las aves, así como un centro de clasificación de huevos–, con una capacidad máxima de 135.696 gallinas (54.672 gallinas en jaulas, 63.024 gallinas camperas –tipo 1– y 18.000 aves en producción de aviario). Sin embargo, después de la investigación publicada por este diario, y tras varias irregularidades detectadas por el Govern en inspecciones anteriores, se impone a la macrogranja la obligación –que marca también la nueva ley– de acoger un máximo de 40.000 gallinas. Esta medida cautelar ha sido cumplida por parte de la macrogranja, como se desprende de la resolución de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, tras una petición de transparencia solicitada por este diario. El 5 de diciembre de 2025, una veterinaria oficial del Servicio de Producción Ganadera revisó la documentación relativa al expediente de la explotación avícola, así como los registros de movimiento y censo de la explotación. La inspección constató que tres días antes, el 2 de diciembre, la granja de Llucmajor había reducido el número de aves por debajo de las 40.000 gallinas. Según la información solicitada, Fernando Fernández, el director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, dictó una resolución mediante la cual se ordenaba “la ratificación de la suspensión parcial de la actividad de producción y reproducción de la especie avícola”. En la práctica, suponía la prohibición de la entrada de nuevas aves y la progresiva desescalada hasta situar el techo por debajo de las 40.000 gallinas. En este caso, como ocurrió tras el “vaciado sanitario” de la nave 7 –la que se encontraba en estado más grave, según determinaron las autoridades mediante inspección–, la empresa ha procedido al sacrificio de todas ellas, pese a que diferentes organizaciones ofrecieron sus santuarios para evitarlo. Concretamente, FESA manifestó que existía “una alternativa real y compasiva: el traslado inmediato de todos los animales afectados a una red de santuarios asociados, donde podrán ser acogidos, rehabilitados y vivir libres de explotación”. Así, afirman que varios de sus miembros confirmaron su disponibilidad para acoger a las gallinas y “garantizarles una vida digna”. Ofrecieron su infraestructura santuarios y refugios como La vida color frambuesa, Espíritu Libre, Mis Amigas Las Palomas (MALP), Finca Arkadia y El Hogar. Para transportarlas de forma segura, sostuvieron, cuentan con varias organizaciones como Salvando Peludos que mostraron “interés y apoyo” para encargarse del traslado. Para financiar su rescate, indicaron que contaban con la colaboración ciudadana. Finalmente, FESA exigió al Govern balear facilitar “permisos para su rescate y transporte”, indicando que la federación animalista seguiría “en todo momento los protocolos de traslado acordes a los permisos sanitarios pertinentes”. “Este caso refleja la urgente necesidad, como sociedad, de cambiar la forma en que tratamos a los demás animales”, concluyeron. En este sentido, Gimeno destaca la implicación de las organizaciones animalistas agrupadas en FESA, quienes “siempre están del lado de los animales y no se esconden cuando hay que actuar solidariamente”. “Es algo que deja todavía más en evidencia a nuestros gobernantes”, manifiesta. Un juzgado de Palma archiva la causa Después de que este diario desvelara en primicia la situación de la macrogranja de Llucmajor, las entidades animalistas, junto a una plataforma vecinal afectada por los malos olores del estercolero –la Asociación Stop Macrogranja Llucmajor–, presentaron varias denuncias ante los órganos judiciales correspondientes. En un auto fechado el 3 de junio de 2025, el Juzgado de Instrucción número 11 de Palma abrió diligencias penales contra la empresa Avícola Ballester por la presunta comisión de un delito de maltrato animal. En su resolución, a la que tuvo acceso este medio, la jueza solicitó al Seprona de la Guardia Civil que llevara a cabo las investigaciones necesarias para esclarecer los hechos, así como los informes completos de todas las actuaciones efectuadas en torno a la explotación avícola. Sin embargo, el juzgado acordó el sobreseimiento provisional de la causa al considerar que no quedaba acreditada la comisión de ningún delito por parte de la empresa. En el escrito se denunciaban la presencia de animales muertos, las deficiencias higiénico-sanitarias y los riesgos para la salud animal y pública derivados de las condiciones de la macrogranja. El auto judicial reconocía la presencia de cadáveres de gallinas en distintos estados de descomposición en las instalaciones, lo que evidenciaba deficiencias en la retirada de los mismos, y por lo tanto higiénico-sanitarias. No obstante, la Sala concluyó que estas deficiencias correspondían a infracciones administrativas, ya sancionadas, y no penales. “Los animales no tienen ninguna protección por parte del sistema legislativo actual”, opina Gimeno, sobre este punto. El portavoz de Satya Animal lamenta que no han bastado “infinidad de imágenes del horror de la granja para que se considere un maltrato a los animales”. “Cuesta creerlo, y cuesta imaginarse qué tiene que pasar para que [el maltrato] sea penalmente punible”, valora. Lorenzo Peñas, abogado de la Asociación Stop Macrogranja, presentó un recurso de apelación contra el auto del Juzgado de Instrucción número 11 de Palma ante la Audiencia Provincial de Balears. Una medida respaldada también por las entidades que denunciaron el caso para que saliera a la luz. “Pensamos que el recurso es lo mínimo que se puede hacer para reclamar la justicia que se merecen tanto los animales como los vecinos”, asegura Gimeno. “Visibilizar esta realidad es primordial para que empecemos a generar un cambio legislativo y social”, concluye.
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Las temperaturas máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileñaLa borrasca Regina pone en aviso a seis comunidades por lluvia, vientos y temporal marítimo La borrasca Regina se mantiene como la protagonista del tiempo este primer miércoles de marzo, en el que en la Comunidad de Madrid seguirán con cielos turbios por calima, con precipitaciones que podrían dejar tormentas en la Sierra, con aviso amarillo incluido, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Así, la Aemet ha activado el aviso amarillo a partir de las 15 horas y hasta las 21 horas de este miércoles por lluvias y tormenta en la Sierra de Madrid, donde podrían llegar a ser fuertes, así como localmente en el centro de la Comunidad. En el resto, las lluvias serán débiles e irán creciendo a moderadas por la tarde, acompañadas en parte por barro debido a la calima, con una cota de nieve que se quedará por encima de los 2.100 metros en la Sierra. En cuanto a la jornada, estará protagonizada por intervalos nubosos, que aumentarán a nuboso a lo largo de la mañana, con cielos turbios por calima y en la Sierra posibilidad de nieblas vespertinas dispersas. Temperaturas con pocos cambios En lo que respecta a las temperaturas, se espera un ligero descenso de las mínimas, que se quedarán entre los 6 y 10 grados, y con heladas localmente débiles en cumbres de la Sierra. Mientras, las máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileña. Por su parte, el viento soplará flojo y moderado de componente nordeste.
Las temperaturas máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileñaLa borrasca Regina pone en aviso a seis comunidades por lluvia, vientos y temporal marítimo La borrasca Regina se mantiene como la protagonista del tiempo este primer miércoles de marzo, en el que en la Comunidad de Madrid seguirán con cielos turbios por calima, con precipitaciones que podrían dejar tormentas en la Sierra, con aviso amarillo incluido, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Así, la Aemet ha activado el aviso amarillo a partir de las 15 horas y hasta las 21 horas de este miércoles por lluvias y tormenta en la Sierra de Madrid, donde podrían llegar a ser fuertes, así como localmente en el centro de la Comunidad. En el resto, las lluvias serán débiles e irán creciendo a moderadas por la tarde, acompañadas en parte por barro debido a la calima, con una cota de nieve que se quedará por encima de los 2.100 metros en la Sierra. En cuanto a la jornada, estará protagonizada por intervalos nubosos, que aumentarán a nuboso a lo largo de la mañana, con cielos turbios por calima y en la Sierra posibilidad de nieblas vespertinas dispersas. Temperaturas con pocos cambios En lo que respecta a las temperaturas, se espera un ligero descenso de las mínimas, que se quedarán entre los 6 y 10 grados, y con heladas localmente débiles en cumbres de la Sierra. Mientras, las máximas no superarán los 20 grados, con un ligero ascenso en la Sierra madrileña. Por su parte, el viento soplará flojo y moderado de componente nordeste.
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Las precipitaciones pueden ser fuertes en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de MadridDescubren en la bahía de Chetumal un agujero azul gigante de 424 metros cuya profundidad sigue sin poder medirse La borrasca Regina, la decimoséptima de la temporada, dejará hoy una situación de inestabilidad con lluvias y tormentas con probabilidad de ser fuertes en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid, además de fuertes rachas de viento y temporal marítimo en varias comunidades, de acuerdo con la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que ha activado avisos este miércoles en seis comunidades. Predominarán los cielos nubosos o cubiertos en la mitad sureste peninsular y los poco nubosos en el resto, tendiendo a nublarse a lo largo del día a excepción del Cantábrico y tercio noroeste. Según la previsión de la Aemet, las precipitaciones, principalmente en forma de chubascos, se irán extendiendo de sur a norte, afectando a la mitad sur, fachada oriental y zona centro peninsular, siendo posibles también en el Pirineo. Podrían ir acompañados de tormenta y granizo en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid, sin descartar Extremadura. Tampoco se descartan acumulados importantes en el Estrecho. Ante esta previsión, la agencia estatal ha activado para hoy avisos por lluvias y tormentas en Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid. En Canarias, la borrasca Regina dejará este miércoles cielos nubosos y también lluvias, con precipitaciones más abundantes en el norte de las islas y con posibilidad de ser localmente fuertes e ir con tormenta en las orientales. Además de las lluvias, el otro gran protagonista de la jornada será el viento. Se esperan rachas muy fuertes de viento en Canarias y zonas del tercio sureste peninsular. Hay avisos por viento o temporal marítimo en las siguientes comunidades: Región de Murcia, Catalunya, Comunitat Valenciana, Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid. Bajan las temperaturas Para este miércoles, la Aemet prevé un descenso de las temperaturas. El bajón será notable en la mitad sur peninsular, sobre todo en zona de Andalucía, con aumentos Canarias y Sistema Central. Las mínimas también bajarán en el tercio sur peninsular y zonas de meseta aledañas al Sistema Central, aumentando en la mitad norte del área mediterránea. En el resto del país, no se esperan grandes cambios.
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Las precipitaciones pueden ser fuertes en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de MadridDescubren en la bahía de Chetumal un agujero azul gigante de 424 metros cuya profundidad sigue sin poder medirse La borrasca Regina, la decimoséptima de la temporada, dejará hoy una situación de inestabilidad con lluvias y tormentas con probabilidad de ser fuertes en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid, además de fuertes rachas de viento y temporal marítimo en varias comunidades, de acuerdo con la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que ha activado avisos este miércoles en seis comunidades. Predominarán los cielos nubosos o cubiertos en la mitad sureste peninsular y los poco nubosos en el resto, tendiendo a nublarse a lo largo del día a excepción del Cantábrico y tercio noroeste. Según la previsión de la Aemet, las precipitaciones, principalmente en forma de chubascos, se irán extendiendo de sur a norte, afectando a la mitad sur, fachada oriental y zona centro peninsular, siendo posibles también en el Pirineo. Podrían ir acompañados de tormenta y granizo en zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Madrid, sin descartar Extremadura. Tampoco se descartan acumulados importantes en el Estrecho. Ante esta previsión, la agencia estatal ha activado para hoy avisos por lluvias y tormentas en Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid. En Canarias, la borrasca Regina dejará este miércoles cielos nubosos y también lluvias, con precipitaciones más abundantes en el norte de las islas y con posibilidad de ser localmente fuertes e ir con tormenta en las orientales. Además de las lluvias, el otro gran protagonista de la jornada será el viento. Se esperan rachas muy fuertes de viento en Canarias y zonas del tercio sureste peninsular. Hay avisos por viento o temporal marítimo en las siguientes comunidades: Región de Murcia, Catalunya, Comunitat Valenciana, Andalucía, Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid. Bajan las temperaturas Para este miércoles, la Aemet prevé un descenso de las temperaturas. El bajón será notable en la mitad sur peninsular, sobre todo en zona de Andalucía, con aumentos Canarias y Sistema Central. Las mínimas también bajarán en el tercio sur peninsular y zonas de meseta aledañas al Sistema Central, aumentando en la mitad norte del área mediterránea. En el resto del país, no se esperan grandes cambios.
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Ieri, economistul șef al Confederației patronale „Concordia” a spus clar: „mai vorbim peste o lună”. Contextul a fost cel în care economistul prezenta o prognoză referitoare la evoluția indicatorilor macroeconomici în anul 2026.
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Ieri, economistul șef al Confederației patronale „Concordia” a spus clar: „mai vorbim peste o lună”. Contextul a fost cel în care economistul prezenta o prognoză referitoare la evoluția indicatorilor macroeconomici în anul 2026.
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Learn about working in Cleveland’s growing film industry – and even get some training for entry-level production assistant jobs – at a special workshop run by the Greater Cleveland Film Commission. The post Lights, camera, Cleveland: How you can break into the local film industry appeared first on Signal Cleveland.
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The United States remains the only country in the world that still permits children to be sentenced to life in prison.

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Longtime committeeman Jim Dicke announced his resignation on Friday. The move sets up a big leadership change at the Ohio GOP as the national party gears up for the 2028 presidential election. The post Ohio GOP to fill national committee seat after longtime member resigns appeared first on Signal Cleveland.
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Republican Brad Simon defeated independent candidate Adam Watson in the special election for an Arkansas state Senate district at the center of the debate of a 3,000-bed prison project.. The Associated Press called the race with an estimated 80% of the vote counted, with Simon earning 69% of the vote to Watson’s 31%. Simon was […]

Republican Brad Simon defeated independent candidate Adam Watson in the special election for an Arkansas state Senate district at the center of the debate of a 3,000-bed prison project.. The Associated Press called the race with an estimated 80% of the vote counted, with Simon earning 69% of the vote to Watson’s 31%. Simon was […]
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En su nueva terminación GR Sport, el superventas japonés conjuga un consumo imbatible con un ‘look’ más vistoso y deportivo Toyota ha sometido a su C-HR a sucesivas actualizaciones destinadas a mantenerlo vivo como uno de los SUV más demandados en nuestro país. En 2024 afinó su aspecto a base de numerosos, aunque sutiles, retoques que lo mantuvieron plenamente reconocible pero más atractivo, y a finales del año pasado introdujo nuevos acabados, equipamientos mejorados y una paleta de colores más amplia. Esta última puesta al día ha traído consigo dos terminaciones inspiradas en el universo de competición Gazoo Racing de Toyota. Por un lado, tenemos la GR Sport que se asocia tanto a la motorización Hybrid de 140 caballos, que acabamos de probar, como a las versiones Hybrid 200 AWD-i y Plug-in Hybrid 220. Por otro, el acabado GR Sport Plus se reserva para el híbrido enchufable de 220 CV en lo que es la opción más exclusiva de la gama C-HR. Entre otros elementos distintivos, el GR Sport Hybrid 140 luce llantas de 19 pulgadas en color negro, head-up display y pintura bitono, en el caso de la unidad de pruebas a partir de una tonalidad Gris Trueno. La unidad de pruebas lucía un color Gris Trueno combinado con techo negro. El modelo es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y de alcanzar los 170 km/h de velocidad máxima. El sistema híbrido encargado de impulsarlo se compone aquí de un motor de gasolina de 98 CV y otro eléctrico de 70 kW que toma su energía de una pequeña batería de 0,85 kWh que se recarga durante la marcha del coche. Es obligado reconocer que, en lo relativo a esta tecnología, Toyota sienta cátedra gracias a la larga experiencia acumulada desde que lanzó el Prius hace cerca de 30 años. Así, resulta muy difícil, si no imposible, encontrar en el mercado modelos híbridos completos (full hybrid) que funcionen con la eficiencia que muestra cualquiera de los de la marca japonesa. No le importa demasiado a la firma de Aichi que sus coches suenen más de lo deseable al acelerar con decisión, esa sensación de molinillo revolucionado que a veces se le afea. Sin duda lo que le interesa es que la transición entre la parte térmica y la eléctrica del sistema sea lo más fluida posible de modo que la segunda trabaje cuanto más mejor. La consecuencia de ello es obtener unos consumos imbatibles con prestaciones que no dejan de ser correctas y, en ocasiones, hasta brillantes. El modelo híbrido de 200 CV y tracción total, por ejemplo, llega a los 100 km/h desde parado en menos de ocho segundos y apenas gasta unas décimas más que el de 140. Puesto de conducción del C-HR Hybrid 140 GR Sport. Centrándonos en el C-HR que nos ocupa, solventa los recorridos urbanos con cifras entre los 4 y los 5 litros/100 km gracias a que raro es el momento en que el motor eléctrico no se encuentra funcionando, como nos recuerdan las letras EV encendidas en el cuadro de instrumentos. Solo en terrenos muy empinados en carretera o cuando se fuerza mucho la máquina el consumo pasa de los 6 litros/100 km, pero en cuanto conseguimos llanear o avanzar por inercia los dígitos empiezan a descender rápidamente. La media real que cabe lograr sin hacer ningún esfuerzo ronda los 5,5 litros/100 km. Las plazas traseras ofrecen poco espacio para un vehículo de su segmento. El coche menguante Los cambios introducidos en el C-HR tanto el año pasado como el anterior no han afectado ni a sus dimensiones ni a la impresión visual de que el coche parece algo más pequeño de lo que es. Con 4,36 metros de longitud, estamos ante un SUV que pertenece claramente al segmento C, pero que da la sensación de ser más corto y, con el paso del tiempo, parece menguar con respecto a la competencia. No lo decimos, naturalmente, en sentido literal, sino como indicativo de que, desde hace ya mucho tiempo, todos los vehículos del mercado tienden en general a ser cada vez más grandes -lo cual no nos parece precisamente un acierto-, y los C-SUV no son una excepción. De ahí que muchos rivales de este Toyota se acerquen ya -si no sobrepasan- los 4,5 metros de largo y el C-HR parece ir hundiéndose poco a poco en el seno del segmento inmediatamente inferior. Mención de la versión híbrida (HEV) y la terminación GR Sport. Sea como sea, no hablamos de un vehículo que haya brillado nunca por su espacio interior, pues las plazas traseras son angostas para una carrocería de su tamaño, y tampoco ayuda a sentirse más cómodo unas ventanillas pequeñas que incrementan la sensación de encierro, sobre todo si pensamos en los niños que suelen viajar en esos asientos. Eso sí, el maletero de esta versión híbrida resulta más aprovechable que el del híbrido enchufable que probamos a finales de 2024. Con 388 litros, aventaja en 78 litros a este último y en 26 litros a la variante híbrida de 200 caballos, equipada con tracción total AWD-i. Los nuevos C-HR GR Sport cuestan 35.000 euros si se elige el modelo de 140 caballos de esta prueba y 38.500 en caso de escoger la recién mencionada versión de 200 CV.
En su nueva terminación GR Sport, el superventas japonés conjuga un consumo imbatible con un ‘look’ más vistoso y deportivo Toyota ha sometido a su C-HR a sucesivas actualizaciones destinadas a mantenerlo vivo como uno de los SUV más demandados en nuestro país. En 2024 afinó su aspecto a base de numerosos, aunque sutiles, retoques que lo mantuvieron plenamente reconocible pero más atractivo, y a finales del año pasado introdujo nuevos acabados, equipamientos mejorados y una paleta de colores más amplia. Esta última puesta al día ha traído consigo dos terminaciones inspiradas en el universo de competición Gazoo Racing de Toyota. Por un lado, tenemos la GR Sport que se asocia tanto a la motorización Hybrid de 140 caballos, que acabamos de probar, como a las versiones Hybrid 200 AWD-i y Plug-in Hybrid 220. Por otro, el acabado GR Sport Plus se reserva para el híbrido enchufable de 220 CV en lo que es la opción más exclusiva de la gama C-HR. Entre otros elementos distintivos, el GR Sport Hybrid 140 luce llantas de 19 pulgadas en color negro, head-up display y pintura bitono, en el caso de la unidad de pruebas a partir de una tonalidad Gris Trueno. La unidad de pruebas lucía un color Gris Trueno combinado con techo negro. El modelo es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y de alcanzar los 170 km/h de velocidad máxima. El sistema híbrido encargado de impulsarlo se compone aquí de un motor de gasolina de 98 CV y otro eléctrico de 70 kW que toma su energía de una pequeña batería de 0,85 kWh que se recarga durante la marcha del coche. Es obligado reconocer que, en lo relativo a esta tecnología, Toyota sienta cátedra gracias a la larga experiencia acumulada desde que lanzó el Prius hace cerca de 30 años. Así, resulta muy difícil, si no imposible, encontrar en el mercado modelos híbridos completos (full hybrid) que funcionen con la eficiencia que muestra cualquiera de los de la marca japonesa. No le importa demasiado a la firma de Aichi que sus coches suenen más de lo deseable al acelerar con decisión, esa sensación de molinillo revolucionado que a veces se le afea. Sin duda lo que le interesa es que la transición entre la parte térmica y la eléctrica del sistema sea lo más fluida posible de modo que la segunda trabaje cuanto más mejor. La consecuencia de ello es obtener unos consumos imbatibles con prestaciones que no dejan de ser correctas y, en ocasiones, hasta brillantes. El modelo híbrido de 200 CV y tracción total, por ejemplo, llega a los 100 km/h desde parado en menos de ocho segundos y apenas gasta unas décimas más que el de 140. Puesto de conducción del C-HR Hybrid 140 GR Sport. Centrándonos en el C-HR que nos ocupa, solventa los recorridos urbanos con cifras entre los 4 y los 5 litros/100 km gracias a que raro es el momento en que el motor eléctrico no se encuentra funcionando, como nos recuerdan las letras EV encendidas en el cuadro de instrumentos. Solo en terrenos muy empinados en carretera o cuando se fuerza mucho la máquina el consumo pasa de los 6 litros/100 km, pero en cuanto conseguimos llanear o avanzar por inercia los dígitos empiezan a descender rápidamente. La media real que cabe lograr sin hacer ningún esfuerzo ronda los 5,5 litros/100 km. Las plazas traseras ofrecen poco espacio para un vehículo de su segmento. El coche menguante Los cambios introducidos en el C-HR tanto el año pasado como el anterior no han afectado ni a sus dimensiones ni a la impresión visual de que el coche parece algo más pequeño de lo que es. Con 4,36 metros de longitud, estamos ante un SUV que pertenece claramente al segmento C, pero que da la sensación de ser más corto y, con el paso del tiempo, parece menguar con respecto a la competencia. No lo decimos, naturalmente, en sentido literal, sino como indicativo de que, desde hace ya mucho tiempo, todos los vehículos del mercado tienden en general a ser cada vez más grandes -lo cual no nos parece precisamente un acierto-, y los C-SUV no son una excepción. De ahí que muchos rivales de este Toyota se acerquen ya -si no sobrepasan- los 4,5 metros de largo y el C-HR parece ir hundiéndose poco a poco en el seno del segmento inmediatamente inferior. Mención de la versión híbrida (HEV) y la terminación GR Sport. Sea como sea, no hablamos de un vehículo que haya brillado nunca por su espacio interior, pues las plazas traseras son angostas para una carrocería de su tamaño, y tampoco ayuda a sentirse más cómodo unas ventanillas pequeñas que incrementan la sensación de encierro, sobre todo si pensamos en los niños que suelen viajar en esos asientos. Eso sí, el maletero de esta versión híbrida resulta más aprovechable que el del híbrido enchufable que probamos a finales de 2024. 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On Tuesday night, a three-term Republican congressman dogged by an affair with a staffer who ended her life by self-immolation lived to fight another day against a gun-obsessed YouTuber who’s used his platform to make light of the Holocaust. Or is it the other around? Perhaps I should say that Brandon Herrera, “the AK guy” […] The post In Battle for Shriveled Soul of GOP, Congressman and YouTuber Will Face Off Again (Again) appeared first on The Texas Observer.
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Early statewide results show Tony Gonzales leading the GOP primary for Texas’ 23rd Congressional District while Democrat Katy Padilla Stout is approaching the majority needed to avoid a runoff. The post Gonzales leads GOP race for District 23; Padilla Stout nears majority appeared first on El Paso Matters.
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