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Nurses, midwives, health officials and aid agencies on Saturday marked International Nurses Day and the The post Nurses and midwives call for greater investment in Lakes State healthcare appeared first on Radio Tamazuj.
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La aceleración tecnológica está transformando el mundo a una velocidad sin precedentes, alterando la economía, las relaciones sociales, la política e incluso la propia concepción de la identidad humana.

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La aceleración tecnológica está transformando el mundo a una velocidad sin precedentes, alterando la economía, las relaciones sociales, la política e incluso la propia concepción de la identidad humana.
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Former United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD) Secretary-General Mukhisa Kituyi has accused Kenyan The post Former UN agency chief accuses Kenya of backing Sudan’s RSF appeared first on Radio Tamazuj.
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El Paris Saint Germain hizo historia al proclamarse campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutiva tras llevarse en los penales la final ante el Arsenal. Además, repasaremos la primera semana en Roland Garros con nuestro enviado especial Carlos Pizarro, que nos trae dos entrevistas con Juanma Cerúndolo y Alejandro Tabilo.
El Paris Saint Germain hizo historia al proclamarse campeón de la Liga de Campeones por segunda vez consecutiva tras llevarse en los penales la final ante el Arsenal. Además, repasaremos la primera semana en Roland Garros con nuestro enviado especial Carlos Pizarro, que nos trae dos entrevistas con Juanma Cerúndolo y Alejandro Tabilo.
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L'affaire a été jugée par le tribunal judiciaire de Saint-Denis, sur l'île de La Réunion, sans la participation du principal intéressé : l'ancien ministre comorien des Affaires étrangères, Dhoihir Dhoulkamal, a été condamné vendredi 29 mai à deux ans de prison ferme pour des fraudes sociales et le détournement de 340 000 euros. La justice française a également émis un mandat d'arrêt contre lui.
L'affaire a été jugée par le tribunal judiciaire de Saint-Denis, sur l'île de La Réunion, sans la participation du principal intéressé : l'ancien ministre comorien des Affaires étrangères, Dhoihir Dhoulkamal, a été condamné vendredi 29 mai à deux ans de prison ferme pour des fraudes sociales et le détournement de 340 000 euros. La justice française a également émis un mandat d'arrêt contre lui.
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بازنشستگان ایرانی زیر فشار تورم ساختاری؛ گفتوگو با رضا غیبی
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در سایه بحران دارو و معیشت در ایران؛ دغدغه روزنامه کیهان لبنان است
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Mientras el gobierno llama «Tormenta Negra» a un operativo policial que persiguió a migrantes, vendedores ambulantes y a pibes y pibas del barrio —a quienes la policía asedia, detiene, cachea e intimida permanentemente—, vecinas, docentes, militantes y organizaciones populares del Bajo Flores se reunieron en asamblea para compartir lo que los medios oficiales, comerciales y […]
Mientras el gobierno llama «Tormenta Negra» a un operativo policial que persiguió a migrantes, vendedores ambulantes y a pibes y pibas del barrio —a quienes la policía asedia, detiene, cachea e intimida permanentemente—, vecinas, docentes, militantes y organizaciones populares del Bajo Flores se reunieron en asamblea para compartir lo que los medios oficiales, comerciales y […]
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La industria europea pondrá a la venta en los próximos meses una decena de modelos eléctricos urbanos por menos de 25.000 euros, varios de ellos fabricados en España, para plantar cara a los competidores chinosLos coches chinos aceleran la conquista del mercado europeo y adelantan a marcas arraigadas como Ford o Nissan Europa ha entendido por fin dónde se juega la partida del automóvil eléctrico en la que intenta retener protagonismo frente a China. No será solo en las berlinas premium de 100.000 euros o más ni en los SUV gigantescos que durante años inflaron los márgenes de los fabricantes, sino en los coches pequeños, urbanos y asequibles. La llegada al mercado de modelos accesibles de marcas chinas ha espoleado a la industria de automoción española y europea a lanzar una nueva hornada de eléctricos baratos 'Made in Europe' con los que pretenden poner a salvo fábricas y trabajadores. La respuesta europea ya está en marcha. En los próximos meses desembarcará una auténtica ofensiva de turismos eléctricos con un precio que rondará los 25.000 euros, o incluso por debajo, fabricados, en muchos casos, dentro del propio continente. Las fábricas de Seat de Martorell y de Volkswagen de Pamplona serán dos de los grandes centros neurálgicos de esta reconquista industrial: allí se producirán cuatro modelos urbanos eléctricos de Cupra (Raval), Volkswagen (ID. Polo e ID. Cross) y Skoda (Epiq) destinados a democratizar la movilidad eléctrica en Europa. Además, Audi también baraja sumar su propio modelo a esa familia. Bienvenida a los eléctricos de VW y Skoda en la fábrica de VW de Navarra El Cupra Raval, que se vende desde 26.000 euros, inicia la primera semana de junio la producción en serie como pistoletazo de salida para el resto de modelos de la familia de modelos urbanos del grupo Volkswagen, desarrollados desde el Centro Técnico de Seat de Martorell. El proyecto conjunto, que incluye la fábrica de baterías de Sagunt (Valencia), suma unas inversiones de 10.000 millones que han recibido ayudas de varias administraciones, incluidos los fondos del Ministerio de Industria a través de los PERTE. Eléctricos más baratos, pero con menos autonomía A esos modelos hay que sumar el nuevo Renault Twingo ensamblado en Eslovenia, que ya está disponible desde 18.300 euros sin ayudas, junto a los renacidos R5 y R4 y el Dacia Spring (17.200 euros); el futuro urbano eléctrico E-Car de Stellantis fabricado en Italia; el Citroën e-C3 producido en Serbia, el reinterpretado Citroën 2CV eléctrico previsto en Eslovaquia, el Hyundai Inster ensamblado también en Europa del Este; los Leapmotor, marca china asociada a Stellantis, que se producirán en Zaragoza y Madrid; y el esperado Volkswagen ID.1, que llegará desde Portugal con un precio objetivo alrededor de los 20.000 euros. Sin embargo, los nuevos modelos eléctricos baratos se ven obligados a sacrificar autonomía al equipar baterías más pequeñas, que reducen el rango a unos 300 kilómetros o incluso hasta los 200 en algunas versiones de uso más urbano. En ese segmento, la industria de automoción española compite directamente con Europa del Este y con las plantas del norte de Marruecos, de las que salen, por ejemplo, el Citroën AMI (7.990 euros), equiparable a un cuadriciclo. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); La fotografía del mercado empieza a cambiar. Según el último informe de la organización Transport & Environment (T&E), el precio medio de los coches eléctricos en la Unión Europea cayó en 2025 por primera vez desde 2020, situándose en 42.700 euros tras un descenso de 1.800 euros, equivalente al 4%. Se trata de un precio de catálogo, sin ayudas públicas ni promociones, que está inflado por el sesgo que existía hasta ahora por la abundancia de oferta en el segmento de gama alta. Además de intentar no perder más terreno ante la ofensiva de las marcas chinas en el mercado, el contraataque de los fabricantes europeos también responde a la presión regulatoria de Bruselas. Los nuevos objetivos europeos de emisiones de CO₂ obligan a las marcas a vender más coches eléctricos y, para lograrlo y evitar cuantiosas multas, necesitan modelos accesibles. Tendencia a la baja de los precios Durante años ocurrió exactamente lo contrario. Aunque el coste de las baterías caía, las marcas apostaron por SUV más grandes y vehículos de alta gama, elevando el precio medio de los eléctricos en unos 5.000 euros desde 2020. Ahora el péndulo gira en sentido inverso. La aparición de modelos asequibles europeos como el Citroën e-C3 o el Renault 5, junto con los competidores chinos, han empezado a corregir esa deriva. Solo en el segmento B —los compactos de alrededor de cuatro metros que son el corazón del mercado europeo— los precios se redujeron un 13% en 2025. Las marcas chinas llevan años explotando precisamente esa debilidad o el olvido europeo: ofrecer vehículos eléctricos razonablemente equipados a precios imposibles para los fabricantes tradicionales. Modelos como el BYD Dolphin Surf (17.800 euros), el Leapmotor T03 o el MG4 han demostrado que el principal argumento comercial sigue siendo el coste, especialmente para los consumidores españoles, que tienen poco en cuenta el origen del vehículo. El precio continúa siendo el principal factor de decisión para el comprador. El 28% de los usuarios sitúa el coste por delante de la marca, la seguridad o incluso el tipo de motorización. Además, el 80% de quienes planean adquirir un coche optan ya por uno de ocasión, una cifra que sigue creciendo ante el encarecimiento general del automóvil. Incluso en el caso de los eléctricos persiste el escepticismo: un 62% de los conductores afirma que no elegiría un coche eléctrico si costase lo mismo que uno de combustión. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); Ese dato explica por qué Bruselas considera estratégica la batalla del coche eléctrico asequible y está en proceso de crear una categoría específica para optar a ayudas más altas, como sucede en España con el Plan Auto+. Porque sin precios competitivos no habrá transición masiva. Y porque Europa sabe que ya no puede permitirse perder más terreno industrial frente a China. El informe de T&E sostiene que la transición eléctrica europea ha alcanzado un “punto de inflexión”. Los eléctricos representaron el 19% de las ventas en 2025 y podrían alcanzar el 28% en 2027 impulsados por la necesidad de cumplir con los objetivos de emisiones. La organización asegura además que la paridad de precio entre eléctricos y coches de combustión podría alcanzarse antes de 2030 en prácticamente todos los segmentos si la UE mantiene intactas las exigencias regulatorias. Más eléctricos, pero menos rentabilidad “El cliente ya hecho el click”, aseguró recientemente Josep Maria Recasens, hasta ahora presidente de la asociación de fabricantes española (Anfac) y de Renault España, en relación con el paso para pasar de la combustión a la electrificación. Precisamente, las fábricas de Renault de Palencia y Valladolid incorporarán próximamente los primeros eléctricos y nuevos híbridos de nueva generación gracias al acuerdo para un nuevo convenio colectivo. Pero la industria europea vive atrapada entre dos tensiones. Por un lado necesita vender más eléctricos baratos para cumplir con Bruselas. Por otro, teme sacrificar márgenes en un momento de enorme incertidumbre industrial y de desplome generalizado de la rentabilidad. T&E acusa directamente a algunos fabricantes de haber retrasado deliberadamente esa bajada de precios para priorizar beneficios. Mientras tanto, la competencia no espera. Las marcas chinas ya no solo avanzan en eléctricos puros; también están ganando terreno en híbridos enchufables, incluso frente a fabricantes premium alemanes. El riesgo para Europa es evidente: relajarse ahora supondría regalar el mercado de masas a fabricantes extranjeros justo cuando comienza la gran batalla del coche asequible.
La industria europea pondrá a la venta en los próximos meses una decena de modelos eléctricos urbanos por menos de 25.000 euros, varios de ellos fabricados en España, para plantar cara a los competidores chinosLos coches chinos aceleran la conquista del mercado europeo y adelantan a marcas arraigadas como Ford o Nissan Europa ha entendido por fin dónde se juega la partida del automóvil eléctrico en la que intenta retener protagonismo frente a China. No será solo en las berlinas premium de 100.000 euros o más ni en los SUV gigantescos que durante años inflaron los márgenes de los fabricantes, sino en los coches pequeños, urbanos y asequibles. La llegada al mercado de modelos accesibles de marcas chinas ha espoleado a la industria de automoción española y europea a lanzar una nueva hornada de eléctricos baratos 'Made in Europe' con los que pretenden poner a salvo fábricas y trabajadores. La respuesta europea ya está en marcha. En los próximos meses desembarcará una auténtica ofensiva de turismos eléctricos con un precio que rondará los 25.000 euros, o incluso por debajo, fabricados, en muchos casos, dentro del propio continente. Las fábricas de Seat de Martorell y de Volkswagen de Pamplona serán dos de los grandes centros neurálgicos de esta reconquista industrial: allí se producirán cuatro modelos urbanos eléctricos de Cupra (Raval), Volkswagen (ID. Polo e ID. Cross) y Skoda (Epiq) destinados a democratizar la movilidad eléctrica en Europa. Además, Audi también baraja sumar su propio modelo a esa familia. Bienvenida a los eléctricos de VW y Skoda en la fábrica de VW de Navarra El Cupra Raval, que se vende desde 26.000 euros, inicia la primera semana de junio la producción en serie como pistoletazo de salida para el resto de modelos de la familia de modelos urbanos del grupo Volkswagen, desarrollados desde el Centro Técnico de Seat de Martorell. El proyecto conjunto, que incluye la fábrica de baterías de Sagunt (Valencia), suma unas inversiones de 10.000 millones que han recibido ayudas de varias administraciones, incluidos los fondos del Ministerio de Industria a través de los PERTE. Eléctricos más baratos, pero con menos autonomía A esos modelos hay que sumar el nuevo Renault Twingo ensamblado en Eslovenia, que ya está disponible desde 18.300 euros sin ayudas, junto a los renacidos R5 y R4 y el Dacia Spring (17.200 euros); el futuro urbano eléctrico E-Car de Stellantis fabricado en Italia; el Citroën e-C3 producido en Serbia, el reinterpretado Citroën 2CV eléctrico previsto en Eslovaquia, el Hyundai Inster ensamblado también en Europa del Este; los Leapmotor, marca china asociada a Stellantis, que se producirán en Zaragoza y Madrid; y el esperado Volkswagen ID.1, que llegará desde Portugal con un precio objetivo alrededor de los 20.000 euros. Sin embargo, los nuevos modelos eléctricos baratos se ven obligados a sacrificar autonomía al equipar baterías más pequeñas, que reducen el rango a unos 300 kilómetros o incluso hasta los 200 en algunas versiones de uso más urbano. En ese segmento, la industria de automoción española compite directamente con Europa del Este y con las plantas del norte de Marruecos, de las que salen, por ejemplo, el Citroën AMI (7.990 euros), equiparable a un cuadriciclo. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); La fotografía del mercado empieza a cambiar. Según el último informe de la organización Transport & Environment (T&E), el precio medio de los coches eléctricos en la Unión Europea cayó en 2025 por primera vez desde 2020, situándose en 42.700 euros tras un descenso de 1.800 euros, equivalente al 4%. Se trata de un precio de catálogo, sin ayudas públicas ni promociones, que está inflado por el sesgo que existía hasta ahora por la abundancia de oferta en el segmento de gama alta. Además de intentar no perder más terreno ante la ofensiva de las marcas chinas en el mercado, el contraataque de los fabricantes europeos también responde a la presión regulatoria de Bruselas. Los nuevos objetivos europeos de emisiones de CO₂ obligan a las marcas a vender más coches eléctricos y, para lograrlo y evitar cuantiosas multas, necesitan modelos accesibles. Tendencia a la baja de los precios Durante años ocurrió exactamente lo contrario. Aunque el coste de las baterías caía, las marcas apostaron por SUV más grandes y vehículos de alta gama, elevando el precio medio de los eléctricos en unos 5.000 euros desde 2020. Ahora el péndulo gira en sentido inverso. La aparición de modelos asequibles europeos como el Citroën e-C3 o el Renault 5, junto con los competidores chinos, han empezado a corregir esa deriva. Solo en el segmento B —los compactos de alrededor de cuatro metros que son el corazón del mercado europeo— los precios se redujeron un 13% en 2025. Las marcas chinas llevan años explotando precisamente esa debilidad o el olvido europeo: ofrecer vehículos eléctricos razonablemente equipados a precios imposibles para los fabricantes tradicionales. Modelos como el BYD Dolphin Surf (17.800 euros), el Leapmotor T03 o el MG4 han demostrado que el principal argumento comercial sigue siendo el coste, especialmente para los consumidores españoles, que tienen poco en cuenta el origen del vehículo. El precio continúa siendo el principal factor de decisión para el comprador. El 28% de los usuarios sitúa el coste por delante de la marca, la seguridad o incluso el tipo de motorización. Además, el 80% de quienes planean adquirir un coche optan ya por uno de ocasión, una cifra que sigue creciendo ante el encarecimiento general del automóvil. Incluso en el caso de los eléctricos persiste el escepticismo: un 62% de los conductores afirma que no elegiría un coche eléctrico si costase lo mismo que uno de combustión. (function(){function e(){window.addEventListener(`message`,function(e){if(e.data[`datawrapper-height`]!==void 0){var t=document.querySelectorAll(`iframe`);for(var n in e.data[`datawrapper-height`])for(var r=0,i;i=t[r];r++)if(i.contentWindow===e.source){var a=e.data[`datawrapper-height`][n]+`px`;i.style.height=a}}})}e()})(); Ese dato explica por qué Bruselas considera estratégica la batalla del coche eléctrico asequible y está en proceso de crear una categoría específica para optar a ayudas más altas, como sucede en España con el Plan Auto+. Porque sin precios competitivos no habrá transición masiva. Y porque Europa sabe que ya no puede permitirse perder más terreno industrial frente a China. El informe de T&E sostiene que la transición eléctrica europea ha alcanzado un “punto de inflexión”. Los eléctricos representaron el 19% de las ventas en 2025 y podrían alcanzar el 28% en 2027 impulsados por la necesidad de cumplir con los objetivos de emisiones. La organización asegura además que la paridad de precio entre eléctricos y coches de combustión podría alcanzarse antes de 2030 en prácticamente todos los segmentos si la UE mantiene intactas las exigencias regulatorias. Más eléctricos, pero menos rentabilidad “El cliente ya hecho el click”, aseguró recientemente Josep Maria Recasens, hasta ahora presidente de la asociación de fabricantes española (Anfac) y de Renault España, en relación con el paso para pasar de la combustión a la electrificación. Precisamente, las fábricas de Renault de Palencia y Valladolid incorporarán próximamente los primeros eléctricos y nuevos híbridos de nueva generación gracias al acuerdo para un nuevo convenio colectivo. Pero la industria europea vive atrapada entre dos tensiones. Por un lado necesita vender más eléctricos baratos para cumplir con Bruselas. Por otro, teme sacrificar márgenes en un momento de enorme incertidumbre industrial y de desplome generalizado de la rentabilidad. T&E acusa directamente a algunos fabricantes de haber retrasado deliberadamente esa bajada de precios para priorizar beneficios. Mientras tanto, la competencia no espera. Las marcas chinas ya no solo avanzan en eléctricos puros; también están ganando terreno en híbridos enchufables, incluso frente a fabricantes premium alemanes. El riesgo para Europa es evidente: relajarse ahora supondría regalar el mercado de masas a fabricantes extranjeros justo cuando comienza la gran batalla del coche asequible.
30 minutes
Donostiako taldeak galdu egin zuen Ro'Casaren aurkako lehen neurketa, Donostian, eta gaur ere huts egin du: 26-23.
Donostiako taldeak galdu egin zuen Ro'Casaren aurkako lehen neurketa, Donostian, eta gaur ere huts egin du: 26-23.
31 minutes
Ірану вдалося розблокувати більшість своїх підземних ракетних об’єктів, які були атаковані американськими та ізраїльськими військами з початку війни 28 лютого, повідомив 31 травня телеканал CNN. Сполучені Штати та Ізраїль намагалися обмежити доступ Ірану до його численних підземних баз, що розвивалися протягом останніх десятиліть, руйнуючи сусідні дороги, блокуючи входи в тунелі та атакуючи обладнання для земляних робіт. Іран працював над розкопками на цих об'єктах, але...
Ірану вдалося розблокувати більшість своїх підземних ракетних об’єктів, які були атаковані американськими та ізраїльськими військами з початку війни 28 лютого, повідомив 31 травня телеканал CNN. Сполучені Штати та Ізраїль намагалися обмежити доступ Ірану до його численних підземних баз, що розвивалися протягом останніх десятиліть, руйнуючи сусідні дороги, блокуючи входи в тунелі та атакуючи обладнання для земляних робіт. Іран працював над розкопками на цих об'єктах, але...
32 minutes
(The Center Square) – The jobs report is the main event this week. But the real question is bigger than payrolls. Can household spending keep holding up when the finances behind it are deteriorating? That is the tension in the economy right now. Consumers are still spending – and on the surface, that looks fine. Consumer spending is the largest part of the U.S. economy. As long as households keep buying goods and services, businesses earn revenue, workers keep their paychecks, and the expansion continues. But spending alone does not tell us whether the consumer is healthy. What matters is how that spending is being financed. A household spending because income is rising and job prospects are improving is in a very different position than one spending because prices are higher, essential costs are harder to avoid, and savings are being drained to maintain the same standard of living. The first version is sustainable. The second is fragile. Right now, the data look more like the second. Prices are still rising. Interest rates are still high. Real disposable income has softened. The personal saving rate has plummeted to 2.6%, down from over 4% at the start of the year. And consumer confidence remains deeply pessimistic. Households are still spending – but they are working harder to do it. That combination matters. A low saving rate is not always a warning sign. When people expect stronger income growth or better job prospects, they may rationally spend more today and save less. But that is not what the current data show. In my recent analysis of savings and consumer expectations, the striking feature was not just that the saving rate is low – it was that saving and confidence are falling together. Households are not saving less because they feel better about the future. They are saving less while feeling worse about it. That points to a different story: pressure-driven dissaving. Families are drawing down their financial buffers to keep spending before they pull back entirely. That is the bridge between household finances and the next jobs report. Household pressure eventually becomes business pressure. Consumer spending is revenue for businesses. If households keep spending, firms can keep operating even when growth is modest. But if that spending is funded by draining savings rather than by rising real incomes, that revenue support is fragile. Businesses can absorb slower growth if profit margins are protected. They can absorb higher costs if demand is strong enough to pass them along to consumers. But when consumers grow more price-sensitive while costs remain elevated, the math gets harder. That is where the labor market enters the story. Many businesses are already facing higher financing costs, higher wages, higher insurance and energy costs, and less room to raise prices. If consumers start resisting price increases or trading down to cheaper alternatives, revenue growth slows while costs stay sticky. Profit margins narrow. When that happens, firms usually do not start with mass layoffs. They start with cheaper adjustments: slowing hiring, leaving open positions unfilled, cutting hours, delaying backfills, and leaning harder on existing workers. That is why the unemployment rate can look calm even as the labor market quietly softens. The first sign of weakness is not always a wave of firings. Sometimes it is the job that never gets posted. The shift that gets cut. The worker who wants full-time hours but can only find part-time work. The replacement hire pushed to next quarter. April's jobs report already showed pieces of that pattern. The headline numbers were quiet but telling: nonfarm payrolls rose by just 115,000, and the unemployment rate held steady at 4.3%. On the surface, that looked like a labor market still expanding – but it was a clear step down. The details were softer still. Private payroll growth has slowed. The three-month trend was running at roughly 55,000 jobs per month – a meaningful deceleration. And the number of people working part time for economic reasons – those who want full-time work but cannot get it, or whose hours have been cut – jumped by 445,000 to 4.9 million. That is not a collapsing labor market. But it is not an accelerating one either. It has stopped getting worse without clearly starting to get better. The sector mix reinforces that picture. Health care and a handful of defensive service industries are still hiring. But more cyclical parts of the economy – construction, manufacturing, professional services, financial activities, leisure and hospitality – have been notably softer. That is exactly where the household-finance story should show up first. When businesses are confident about future demand, they hire ahead of it. When they are uncertain, they wait. That waiting defines the current moment: a low-hire, low-fire labor market. Employers are not rushing to lay people off – but they are not aggressively adding workers either. Hiring slows before layoffs rise. Hours weaken before unemployment jumps. This is why Friday's report matters. The headline payroll number will dominate the coverage. But the more important question is whether the labor market is still absorbing the consumer squeeze – or beginning to transmit it into business hiring decisions. A strong report would suggest firms still see enough demand to keep hiring despite the pressure on households. A weak report would suggest the consumer slowdown is starting to show up in the decisions employers make about staffing. Beyond the headline, here is what to watch: Private payrolls – a cleaner read on business demand than total payrolls, which include government hiring. Hours worked – cutting hours is often the first adjustment employers make, before any layoffs. Labor-force participation – the unemployment rate can hold steady while the labor market weakens, if discouraged workers stop looking for jobs altogether. Involuntary part-time work – captures workers who are employed but not getting the hours they need. Revisions – labor markets often look stronger in real time than they do once the data are revised. Sector mix – if hiring remains concentrated in a few defensive industries while cyclical sectors stay flat, the expansion is continuing but narrowing. The broader story is straightforward. Consumers are still carrying the economy. But they are carrying more weight with less cushion. That is sustainable for a while – not indefinitely. Households can smooth spending by drawing down savings, using credit, or trading down before cutting back entirely. But eventually, weaker finances show up somewhere: in slower discretionary spending, in weaker business pricing power, in narrower profit margins, and then in hiring. The economy does not need to collapse for the labor market to weaken. It only needs consumer demand to become less reliable at the same time business costs stay elevated. That is where we are. The labor market is not breaking. But it has decelerated. Spending has not collapsed. But the financial foundation beneath it has weakened. This week's report will help answer the question that matters most for the second half of the year: Are consumers still strong enough to keep businesses hiring, or are deteriorating household finances pushing companies into a more defensive posture? The most likely answer is not dramatic. Probably more of the same: a low-hire, low-fire economy where employers avoid layoffs but remain reluctant to expand. That can look stable for a while. But stable is not the same as strong.
(The Center Square) – The jobs report is the main event this week. But the real question is bigger than payrolls. Can household spending keep holding up when the finances behind it are deteriorating? That is the tension in the economy right now. Consumers are still spending – and on the surface, that looks fine. Consumer spending is the largest part of the U.S. economy. As long as households keep buying goods and services, businesses earn revenue, workers keep their paychecks, and the expansion continues. But spending alone does not tell us whether the consumer is healthy. What matters is how that spending is being financed. A household spending because income is rising and job prospects are improving is in a very different position than one spending because prices are higher, essential costs are harder to avoid, and savings are being drained to maintain the same standard of living. The first version is sustainable. The second is fragile. Right now, the data look more like the second. Prices are still rising. Interest rates are still high. Real disposable income has softened. The personal saving rate has plummeted to 2.6%, down from over 4% at the start of the year. And consumer confidence remains deeply pessimistic. Households are still spending – but they are working harder to do it. That combination matters. A low saving rate is not always a warning sign. When people expect stronger income growth or better job prospects, they may rationally spend more today and save less. But that is not what the current data show. In my recent analysis of savings and consumer expectations, the striking feature was not just that the saving rate is low – it was that saving and confidence are falling together. Households are not saving less because they feel better about the future. They are saving less while feeling worse about it. That points to a different story: pressure-driven dissaving. Families are drawing down their financial buffers to keep spending before they pull back entirely. That is the bridge between household finances and the next jobs report. Household pressure eventually becomes business pressure. Consumer spending is revenue for businesses. If households keep spending, firms can keep operating even when growth is modest. But if that spending is funded by draining savings rather than by rising real incomes, that revenue support is fragile. Businesses can absorb slower growth if profit margins are protected. They can absorb higher costs if demand is strong enough to pass them along to consumers. But when consumers grow more price-sensitive while costs remain elevated, the math gets harder. That is where the labor market enters the story. Many businesses are already facing higher financing costs, higher wages, higher insurance and energy costs, and less room to raise prices. If consumers start resisting price increases or trading down to cheaper alternatives, revenue growth slows while costs stay sticky. Profit margins narrow. When that happens, firms usually do not start with mass layoffs. They start with cheaper adjustments: slowing hiring, leaving open positions unfilled, cutting hours, delaying backfills, and leaning harder on existing workers. That is why the unemployment rate can look calm even as the labor market quietly softens. The first sign of weakness is not always a wave of firings. Sometimes it is the job that never gets posted. The shift that gets cut. The worker who wants full-time hours but can only find part-time work. The replacement hire pushed to next quarter. April's jobs report already showed pieces of that pattern. The headline numbers were quiet but telling: nonfarm payrolls rose by just 115,000, and the unemployment rate held steady at 4.3%. On the surface, that looked like a labor market still expanding – but it was a clear step down. The details were softer still. Private payroll growth has slowed. The three-month trend was running at roughly 55,000 jobs per month – a meaningful deceleration. And the number of people working part time for economic reasons – those who want full-time work but cannot get it, or whose hours have been cut – jumped by 445,000 to 4.9 million. That is not a collapsing labor market. But it is not an accelerating one either. It has stopped getting worse without clearly starting to get better. The sector mix reinforces that picture. Health care and a handful of defensive service industries are still hiring. But more cyclical parts of the economy – construction, manufacturing, professional services, financial activities, leisure and hospitality – have been notably softer. That is exactly where the household-finance story should show up first. When businesses are confident about future demand, they hire ahead of it. When they are uncertain, they wait. That waiting defines the current moment: a low-hire, low-fire labor market. Employers are not rushing to lay people off – but they are not aggressively adding workers either. Hiring slows before layoffs rise. Hours weaken before unemployment jumps. This is why Friday's report matters. The headline payroll number will dominate the coverage. But the more important question is whether the labor market is still absorbing the consumer squeeze – or beginning to transmit it into business hiring decisions. A strong report would suggest firms still see enough demand to keep hiring despite the pressure on households. A weak report would suggest the consumer slowdown is starting to show up in the decisions employers make about staffing. Beyond the headline, here is what to watch: Private payrolls – a cleaner read on business demand than total payrolls, which include government hiring. Hours worked – cutting hours is often the first adjustment employers make, before any layoffs. Labor-force participation – the unemployment rate can hold steady while the labor market weakens, if discouraged workers stop looking for jobs altogether. Involuntary part-time work – captures workers who are employed but not getting the hours they need. Revisions – labor markets often look stronger in real time than they do once the data are revised. Sector mix – if hiring remains concentrated in a few defensive industries while cyclical sectors stay flat, the expansion is continuing but narrowing. The broader story is straightforward. Consumers are still carrying the economy. But they are carrying more weight with less cushion. That is sustainable for a while – not indefinitely. Households can smooth spending by drawing down savings, using credit, or trading down before cutting back entirely. But eventually, weaker finances show up somewhere: in slower discretionary spending, in weaker business pricing power, in narrower profit margins, and then in hiring. The economy does not need to collapse for the labor market to weaken. It only needs consumer demand to become less reliable at the same time business costs stay elevated. That is where we are. The labor market is not breaking. But it has decelerated. Spending has not collapsed. But the financial foundation beneath it has weakened. This week's report will help answer the question that matters most for the second half of the year: Are consumers still strong enough to keep businesses hiring, or are deteriorating household finances pushing companies into a more defensive posture? The most likely answer is not dramatic. Probably more of the same: a low-hire, low-fire economy where employers avoid layoffs but remain reluctant to expand. That can look stable for a while. But stable is not the same as strong.
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Cerca de las 9:30 horas de la mañana de este domingo se registró un violento accidente vehicular que terminó con...
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Topi zyrtar i Kupës së Botës quhet Trionda dhe është fjala e fundit e teknologjisë, raporton Klan. I zhvilluar nga Adidas, topi inteligjent ka në brendësi një sensor 14 gramësh, që dërgon 500 sinjale në sekondë që gjurmon çdo prekje, shpejtësi, rrotullim, lëvizje dhe trajektore në kohë reale. I kombinuar me kamerat e stadiumit, topi […]

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Climate change was off the agenda when Albanese met Takaichi in Canberra, but stronger Australia-Japan ties still offer Pacific Island countries a chance to row between the reefs of superpower rivalry and shore up national sovereignty.About the author/sMoses SakaiMoses Sakai is Resident Vasey Fellow at the Pacific Forum, a foreign policy think tank based in Hawai’i. He was previously a Research Fellow at PNG National Research Institute and a visiting scholar on US foreign policy at the University of Delaware.
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Adirondack Outlaw Dick Monroe continues to explore the role of artificial intelligence in creative writing

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Cegasal finaliza 2025 con superávit, 33 entidades asociadas y casi 2.600 trabajadores, el 80% con discapacidad, manteniendo formación y programas digitales.

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Un nuevo sismo se desarrolló durante la tarde de este domingo 31 de mayor en la región de Antofagasta. Según publicó Radio ADN, el temblor de 4.0 tuvo su epicentro a 100 kilómetros de Ollagüe. El Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile informó que hasta el momento no se registran lesionados ni infraestructuras […] Este artículo “Se mueve” fin de mes: Temblor de 4.0 se detectó en la región de Antofagasta fue publicado originalmente en El Diario de Antofagasta.

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La justicia condenó al colegio Windsor School de Valdivia a pagar más de 48 millones de pesos a un exprofesor...
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Trên sân vận động Puskas tại Budapest tối 30/05/2026 Paris Saint-Germain tiếp tục viết nên trang sử mới của bóng đá châu Âu khi đánh bại Arsenal trên chấm luân lưu sau trận chung kết Champions League nghẹt thở, qua đó bảo vệ thành công ngôi vô địch, năm thứ hai liên tiếp mang về chiếc Cúp danh giá nhất bóng đá châu Âu. Trận chung kết cho thấy PSG không chỉ biết chiến thắng bằng tài năng, mà còn bằng bản lĩnh của một nhà vô địch thực thụ.
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