Arbeca y Les Garrigues se tiñen de blanco y rosa en uno de los espectáculos naturales más efímeros y fotogénicos del invierno
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sakura. En Cataluña, el equivalente emocional —y paisajístico— llega cada año con la floración de los almendros en Cataluña, un fenómeno breve, delicado y absolutamente hipnótico que este 2026 se ha adelantado unas semanas. Y hay un lugar donde se vive con una intensidad especial: Arbeca, en pleno corazón de Les Garrigues.
Arbeca, cuando el invierno se rinde
Cada febrero, los campos que rodean Arbeca se transforman. Allí donde durante meses solo hubo troncos retorcidos y tierra seca, de pronto aparece un mar de flores blancas y rosadas que lo cambia todo. La floración de los almendros en Cataluña no solo anuncia que el frío empieza a aflojar, también convierte esta zona de Les Garrigues en uno de los paisajes más bellos —y más frágiles— del año.
Cuando cae la tarde y llega la llamada hora dorada, el espectáculo se vuelve todavía más intenso. El sol se cuela entre las raíces, las sombras se alargan y el paisaje adquiere una calma casi irreal. No es exagerado decir que aquí la sakura en Cataluña tiene acento propio.
Los mejores paisajes de almendros en flor
La singularidad de Arbeca no está solo en la cantidad de almendros, sino en cómo se distribuyen sobre una meseta abierta que permite que la luz del atardecer lo inunde todo. Las zonas más recomendables para pasear —siempre por caminos autorizados— son el Pla de la Floresta, el Pla de les Encinas, el Pla de Castellots y el Pla de les Borges.
En todos ellos, los almendros en flor en Arbeca dibujan un paisaje continuo, sin grandes desniveles, perfecto para caminar sin prisas, ir en bicicleta o simplemente detenerse a mirar. Es uno de esos lugares donde no pasa nada y, precisamente por eso, pasa todo.
Ruta de los almendros en flor: una escapada sencilla
La llamada Ruta de los Almendros en Flor es una de las formas más accesibles de disfrutar de este fenómeno. Parte del camino pavimentado entre Arbeca y la Floresta y recorre varios de los puntos más fotogénicos de la zona. Es una ruta fácil, apta para todos los públicos, y permite entender por qué Les Garrigues se ha convertido en un referente de la floración de los almendros en Cataluña.
El tramo entre Arbeca y la Floresta es, sin duda, el más espectacular: grandes extensiones de árboles en flor creando una explosión de blancos y rosas. Para quienes busquen algo más tranquilo, la carretera hacia Els Omellons ofrece campos más pequeños pero con una sensación de intimidad muy especial.
Conviene recordarlo: el acceso es libre, pero solo se puede entrar en terrenos señalizados. Este paisaje es tan bonito como vulnerable.
Mucho más que flores: una escapada a Les Garrigues
Aprovechar la ruta de los almendros en flor es también una excusa perfecta para descubrir Les Garrigues con calma. Una comarca extensa, poco poblada y marcada por campos de olivos que producen una de las variedades de aceite más apreciadas del mundo. Aquí no hay prisas ni grandes multitudes, algo que se agradece especialmente en temporada de floración.
La capital comarcal, Les Borges Blanques, y los pequeños pueblos del entorno mantienen ese equilibrio entre vida rural y paisaje que hace que la escapada funcione tanto en familia como en solitario. Y aunque la floración es efímera —febrero y principios de marzo suelen ser el mejor momento—, la sensación de haber llegado “a tiempo” se queda durante semanas.
Cuando Cataluña también florece
Febrero y marzo son meses clave para ver florecer almendros, melocotoneros y, más adelante, cerezos en distintas comarcas catalanas. Pero Arbeca tiene algo especial. Quizá sea la antigüedad de sus árboles, quizá la luz, quizá el silencio. O quizá sea que aquí la sakura en Cataluña no se vende como postal, sino que se vive como lo que es: un recordatorio breve y hermoso de que el ciclo vuelve a empezar.
Y eso, aunque solo dure unos días, siempre merece la escapada.