Los líderes de UGT y CCOO, las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego y los candidatos María Jesús Montero y Antonio Maíllo acuden al acto central en una ciudad golpeada por la crisis de vivienda y a las puertas de las elecciones autonómicas. Las manifestaciones han tenido lugar por todo el paísTRIBUNA | Derechos, no trincheras, por Oskar Martín, Secretario General de UGT-A
La manifestación del 1 de mayo se ha celebrado en Málaga con la concurrencia de ministras de los dos partidos del Gobierno de coalición, los líderes estatales de los dos grandes sindicatos y candidatos de la izquierda en los próximos comicios andaluces, que han compartido dos ejes claros: de un lado, la necesidad de políticas que frenen el deterioro material de las condiciones de vida ante las dificultades de acceso a la vivienda y el deterioro de los servicios públicos básicos (sanidad, educación, dependencia), ejemplificados en Málaga; y la alerta ante el ascenso de la ultraderecha, encarnada por Vox, que el próximo 17 de mayo aspira a importar a Andalucía su concepto de “prioridad nacional”, condicionando la formación de gobierno. De ahí, que el lema más coreado fuera “Prioridad nacional: salarios y vivienda”.
Díaz ha prometido que relanzarán el Decreto antidesahucios, cuya prórroga decayó en el Congreso con los votos en contra de la derecha. “Tenemos gobierno para decirle a la gente que vive de alquiler que lo vamos a volver a hacer”.
El acto central de este 1 de mayo se ha celebrado en Málaga por primera vez, con la presencia de los secretarios generales Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT), la ministra de Trabajo Yolanda Díaz y la de Inclusion Social y Seguridad Social, Elma Saiz, además de María Jesús Montero, ahora candidata del PSOE a la Presidencia de la Junta de Andalucía, y del candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo.
Díaz ha defendido la conveniencia de trasladar el acto a Málaga, “la capital del turismo,que conoce bien la explotación”, ha dicho, antes de poner el foco en las horas extra no remuneradas (“En España se hacen 2,5 millones de horas extra que no se pagan”), el Estatuto del becario y el proyecto de ley de prevención de riesgos laborales. En España fallecen en el tajo una media de dos trabajadores al día, ha dicho.
Tanto ella como los líderes sindicales han llamado a la patronal a compartir con los trabajadores los beneficios que derivan del crecimiento económico del país, a través del cumplimiento del SMI y con la renegociación de los convenios colectivos.
La elección tiene un peso simbólico, pues Málaga simboliza la crisis en el acceso a la vivienda que golpea a todo el país, pero también electoral, con los comicios andaluces a la vuelta de la esquina.
Primera vez en Málaga
La decisión de trasladar la gran manifestación del 1 de mayo desde Madrid a Málaga ha escocido al PP, donde se ha interpretado como un reto de los sindicatos a las puertas de las elecciones del próximo 17 de mayo. Este viernes es, de hecho, el primer día oficial de campaña electoral, y está prevista la presencia de Pedro Sánchez con la candidata socialista María Jesús Montero en Cártama, a veinte minutos de la capital. Montero, como Díaz y Rego, estuvo en la manifestación.
Con todo, el origen del resquemor entre los populares obedece a un componente histórico, y no tanto demoscópico. Entre los fracasos que jalonaron hasta 2018 la historia electoral del PP en Andalucía está la amarga victoria de Javier Arenas en 2012. Pese a perder las elecciones por primera vez, los socialistas aguantaron el envite pactando con IU y conservaron el poder seis años más, mientras el PP se lamía las heridas. En la dirigencia de aquel viejo PP lo tuvieron claro: la movilización sindical había sido uno de los factores que desestabilizaron la contundencia de su victoria hasta hacerla pírrica e insuficiente. Aquel Primero de Mayo de 2012 estuvo precedido de una fenomenal movilización contra los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy, impulsada, como hoy, por UGT y CCOO.
Sin embargo, la capacidad movilizadora de los sindicatos parece hoy lejana de la que exhibieron hace 14 años. En este tiempo en San Telmo, Moreno ha cultivado el trato con las dos grandes centrales sindicales, suscribiendo media decena de grandes acuerdos. Los líderes sindicales andaluces admiten que el trato con el líder de los populares hoy es mucho mejor del que pudieran tener con Arenas y el contexto social, a pesar de la emergencia habitacional y la amenaza latente de Vox, no remite al impacto brutal de la crisis económica de la primera mitad de la pasada década.
Con todo, los sindicatos subrayan esos dos factores, hoy especialmente acusados en Andalucía, como palanca de la movilización. De un lado, la crisis de la vivienda, la segunda gran preocupación de los andaluces (según el CENTRA, el CIS andaluz). En Andalucía, muchas familias dedican en torno al 40% de sus ingresos a pagar un techo, porcentaje que ronda en muchos casos el 50% en ciudades como Málaga, donde los precios se han disparado en el último lustro: son un 70% más caros en alquiler y un 80% en compra, según Idealista. Una de cada cuatro familias tiene problemas de exclusión vinculados a la vivienda, según FOESSA.
UGT, CCOO y otras organizaciones han presentado hace diez días una Iniciativa Legislativa Popular que plantea el reconocimiento de la vivienda como un derecho subjetivo exigible y un servicio de interés general alejado de las dinámicas del mercado y la especulación, para “revertir así un modelo que ha convertido este derecho en un mecanismo de extracción de rentas”.
El otro factor es la posibilidad de que las políticas de Moreno se agudicen con la entrada de Vox, que acaricia la idea de extender a Andalucía las concesiones que ya ha logrado del PP en Extremadura, Aragón y, próximamente, en Castilla y León. El Gobierno de Moreno ha sido “fiel a su ideología conservadora” y ha avanzado hacia la privatización de la sanidad pública, de la educación y las universidades, o de la dependencia, observa Oskar Martín, Secretario General de UGT-Andalucía, en un artículo publicado hoy en elDiario.es en Andalucía. Y frente a San Telmo espera Vox con un paquete de medidas regresivas: “No olvidemos que fue nuestra comunidad, la primera, en la que la ultraderecha alcanzó un pacto parlamentario y dio estabilidad a un gobierno de derechas que aceptó aplicar medidas antifeministas, antisindicalistas y paralizó la memoria histórica”.