Compartimos una publicación de la asamblea de vecinas y vecinos de Lanús, de la que Milton Tolomeo formaba parte. Milton fue detenido tras una campaña de criminalización que no se limitó al gobierno y los medios hegemónicos afines al oficialismo sino que incluyó también a medios de perfil progresista y una importante cantidad de «influencers» […]

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Compartimos una publicación de la asamblea de vecinas y vecinos de Lanús, de la que Milton Tolomeo formaba parte. Milton fue detenido tras una campaña de criminalización que no se limitó al gobierno y los medios hegemónicos afines al oficialismo sino que incluyó también a medios de perfil progresista y una importante cantidad de «influencers» […]

Presidenti amerikan Donald Trump njoftoi të premten se ka nënshkruar një tarifë globale prej 10 përqind për të gjitha importet nga çdo vend. Ai tha se vendimi do të hyjë në fuqi pothuajse menjëherë, duke përdorur bazën ligjore të Seksionit 122 të Aktit të Tregtisë së vitit 1974 që i lejon presidentit të vendosë masa […]

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Presidenti amerikan Donald Trump njoftoi të premten se ka nënshkruar një tarifë globale prej 10 përqind për të gjitha importet nga çdo vend. Ai tha se vendimi do të hyjë në fuqi pothuajse menjëherë, duke përdorur bazën ligjore të Seksionit 122 të Aktit të Tregtisë së vitit 1974 që i lejon presidentit të vendosë masa […]

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കുംഭഭരണിയുടെ ഭാഗമായി വഴിപാടുകാരുടെ വീടുകളിലെ കുത്തിയോട്ടങ്ങൾ സമാപിച്ചു.

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കുംഭഭരണിയുടെ ഭാഗമായി വഴിപാടുകാരുടെ വീടുകളിലെ കുത്തിയോട്ടങ്ങൾ സമാപിച്ചു.

ഒളവണ്ണ പഞ്ചായത്തിൽ എംഎൽഎ ഫണ്ടിൽനിന്ന്‌ 1.3 കോടി രൂപ വിനിയോഗിച്ച് പൂർത്തീകരിച്ച 7 പദ്ധതികൾ പി ടി എ റഹീം എംഎൽഎ ഉദ്ഘാടനംചെയ്തു

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ഒളവണ്ണ പഞ്ചായത്തിൽ എംഎൽഎ ഫണ്ടിൽനിന്ന്‌ 1.3 കോടി രൂപ വിനിയോഗിച്ച് പൂർത്തീകരിച്ച 7 പദ്ധതികൾ പി ടി എ റഹീം എംഎൽഎ ഉദ്ഘാടനംചെയ്തു

ആലപ്പുഴ മെഡിക്കൽകോളേജിലെ ശസ്ത്രക്രിയക്കിടെ രോഗിയുടെ വയറ്റിൽ ഉപകരണംകുടുങ്ങിയ സംഭവത്തിൽ ഗൈനക്കോളജിവിഭാഗം മുൻമേധാവി ഡോ. ലളിതാംബികയുടെ വീട്ടിലേക്ക്‌​ ഡിവൈഎഫ്ഐ ആലപ്പുഴ ബ്ലോക്ക്‌ കമ്മിറ്റി നടത്തിയ മാർച്ചിൽ പ്രതിഷേധമിരമ്പി​.

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ആലപ്പുഴ മെഡിക്കൽകോളേജിലെ ശസ്ത്രക്രിയക്കിടെ രോഗിയുടെ വയറ്റിൽ ഉപകരണംകുടുങ്ങിയ സംഭവത്തിൽ ഗൈനക്കോളജിവിഭാഗം മുൻമേധാവി ഡോ. ലളിതാംബികയുടെ വീട്ടിലേക്ക്‌​ ഡിവൈഎഫ്ഐ ആലപ്പുഴ ബ്ലോക്ക്‌ കമ്മിറ്റി നടത്തിയ മാർച്ചിൽ പ്രതിഷേധമിരമ്പി​.

ഇന്ത്യൻ സൂപ്പർ ക്രോസ് റേസിങ്‌ ലീഗ് സീസൺ 2 മത്സരങ്ങൾ നടന്ന കോർപറേഷൻ സ്റ്റേഡിയം കേരള ഫുട്ബോൾ അസോസിയേഷന് കെെമാറി.

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ഇന്ത്യൻ സൂപ്പർ ക്രോസ് റേസിങ്‌ ലീഗ് സീസൺ 2 മത്സരങ്ങൾ നടന്ന കോർപറേഷൻ സ്റ്റേഡിയം കേരള ഫുട്ബോൾ അസോസിയേഷന് കെെമാറി.

സ്ത്രീകളുടെ മുന്നേറ്റവും സമൂഹത്തിലെ അടയാളപ്പെടുത്തലുകളും ചര്‍ച്ചയായി "ഫെമിനിച്ചി ഫെസ്റ്റ്'.

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സ്ത്രീകളുടെ മുന്നേറ്റവും സമൂഹത്തിലെ അടയാളപ്പെടുത്തലുകളും ചര്‍ച്ചയായി "ഫെമിനിച്ചി ഫെസ്റ്റ്'.

വാക്കും നേരും എന്ന പേരിൽ പൊലീസ് ലിറ്ററേച്ചര്‍ ഫെസ്റ്റ് സംഘടിപ്പിച്ചു.

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വാക്കും നേരും എന്ന പേരിൽ പൊലീസ് ലിറ്ററേച്ചര്‍ ഫെസ്റ്റ് സംഘടിപ്പിച്ചു.

Ilker Çatak zinemagilearen lanak jaso du 76. jaialdiko sari nagusia, eta Grant Geek, berriz, zuzendaririk onenaren aitortza.

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Ilker Çatak zinemagilearen lanak jaso du 76. jaialdiko sari nagusia, eta Grant Geek, berriz, zuzendaririk onenaren aitortza.

واکنش کاربران به تداوم اعتراضات دانشجویی در ایران و اشاره پرزیدنت ترامپ به شمار کشته‌شدگان

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واکنش کاربران به تداوم اعتراضات دانشجویی در ایران و اشاره پرزیدنت ترامپ به شمار کشته‌شدگان

Bigarren sailkatu da Asier Otamendi, eta haren atzetik Xabi Igoa, Danel Herrarte, Rikardo Gonzalez de Durana eta Eli Zaldua. Argituta geratu da finalerdietan kantatuko duten hamabi bertsolarien zerrenda.

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Bigarren sailkatu da Asier Otamendi, eta haren atzetik Xabi Igoa, Danel Herrarte, Rikardo Gonzalez de Durana eta Eli Zaldua. Argituta geratu da finalerdietan kantatuko duten hamabi bertsolarien zerrenda.

Aunque Teruel fue el primer conjunto reconocido por la UNESCO, el mudéjar aragonés va mucho más allá. Zaragoza, Calatayud, Tarazona o pequeñas localidades del valle del Jalón conservan torres y templos que explican cómo evolucionó este estilo durante siglos En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días La palabra ‘mudéjar’ se utilizaba para referirse a los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista, y su arquitectura es fruto directo de esa convivencia, con técnicas y formas de tradición islámica aplicadas a edificios promovidos por la sociedad cristiana. La importancia y la coherencia de este conjunto llevaron a la UNESCO a declarar en 1986 el mudéjar de Teruel como Patrimonio de la Humanidad, una protección que en 2001 se amplió a otros monumentos destacados de la comunidad.  Desde entonces, hablar del mudéjar aragonés no es solo hablar de un estilo artístico, sino de un paisaje cultural que aparece en grandes capitales y en pequeños pueblos. En este recorrido pasamos por algunos de los lugares donde mejor se entiende qué es, cómo surge y por qué sigue siendo uno de los grandes rasgos distintivos del patrimonio aragonés. Qué es el mudéjar aragonés y qué lo hace diferente Aunque el mudéjar existe en otros puntos de España, el de Aragón lo reconocemos fácilmente. Aquí el mudéjar se desarrolla entre los siglos XII y XVII, por lo que no es algo puntual ni una moda breve, sino una forma de construir que se mantiene durante siglos gracias a la continuidad de talleres especializados. Esa duración explica que hoy podamos hablar de un conjunto muy bien definido. Uno de los rasgos más visibles es el uso del ladrillo como material principal. No solo por economía, sino también por la escasez de piedra en amplias zonas del territorio y por pura tradición constructiva. A partir de ahí, la decoración adquiere un peso fundamental: torres que recuerdan a los antiguos alminares islámicos, con estructura interior y escaleras entre muros, fachadas decoradas con dibujos geométricos de rombos, frisos de esquinillas, cerámica vidriada incrustada en tonos verdes y blancos, arcos mixtilíneos y cubiertas de madera pintadas con escenas religiosas, civiles o heráldicas. En el espacio rural aparece además el modelo de iglesia-fortaleza, muy característico con muros robustos y aspecto defensivo. El mudéjar no sustituye a los estilos anteriores, sino que se integra en iglesias románicas, templos góticos o edificios ya influenciados por el Renacimiento, por lo que esa capacidad de adaptación se convierte en una de sus principales claves. Teruel, la capital del mudéjar Hablar del mudéjar aragonés obliga a empezar por Teruel. Fue aquí donde en 1986 la UNESCO reconoció por primera vez este patrimonio, incluyendo la torre, el cimborrio y la techumbre de la Catedral de Santa María de Mediavilla, además de las torres de San Pedro, San Martín y El Salvador. La Catedral de Santa María de Mediavilla es una buena síntesis del estilo. Su torre, del siglo XIII, sigue el modelo de alminar adaptado a campanario cristiano, con decoración de ladrillo y cerámica. En el interior, la techumbre de madera pintada del siglo XIV es una de las mejor conservadas de Europa y ofrece un auténtico retrato de la sociedad medieval, con escenas religiosas, figuras fantásticas y representaciones de oficios. El cimborrio, ya del siglo XVI, demuestra que el mudéjar siguió activo incluso cuando el Renacimiento avanzaba en otros lugares. Muy cerca están las torres de San Martín y El Salvador, ambas del siglo XIV, que repiten el esquema de torre-puerta con abundante decoración geométrica y cerámica verde y blanca. La de San Pedro, algo anterior, forma parte de un conjunto que incluye también claustro e iglesia. En pocas calles se concentra un conjunto que permite entender cómo funcionaba esta arquitectura y por qué Teruel se ha convertido en su imagen más reconocible. Zaragoza: del palacio taifa al mudéjar urbano Zaragoza ofrece otra perspectiva. Aquí el mudéjar no se entiende sin tener en cuenta la herencia islámica previa. El Palacio de la Aljafería, construido en el siglo XI como residencia taifa, es anterior al mudéjar cristiano, pero sus arquerías y yeserías influyeron en el desarrollo posterior del estilo en la ciudad. La Seo del Salvador es uno de los mejores ejemplos de superposición de épocas. Levantada sobre la antigua mezquita mayor, combina románico, gótico, mudéjar y barroco. En el exterior, la Parroquieta y el cimborrio mudéjar forman parte de la ampliación de la declaración de Patrimonio Mundial de 2001. En el casco histórico, la iglesia de San Pablo, con su torre octogonal de 66 metros, y la de la Magdalena muestran cómo el modelo de torre alminar se integró en la arquitectura urbana. Son edificios situados en antiguos barrios populares, lo que deja claro que el mudéjar no fue solo arquitectura monumental, sino también parte de la construcción cotidiana. Calatayud y el paisaje de las iglesias-fortaleza El valle del Jalón concentra otro de los grandes focos del mudéjar aragonés. En Calatayud, la colegiata de Santa María destaca por su torre octogonal y su claustro mudéjar. En la misma ciudad, las iglesias de San Andrés y San Pedro de los Francos completan un diseño urbano dominado por el ladrillo. En los alrededores aparecen algunos de los mejores ejemplos de iglesia-fortaleza del siglo XIV. Santa María de Tobed, incluida también en la lista de Patrimonio Mundial, combina un exterior robusto y compacto con una rica decoración interior. En Cervera de la Cañada, la iglesia de Santa Tecla mantiene ese mismo carácter defensivo, mientras que en Torralba de Ribota, San Félix destaca por la variedad cromática de su decoración en ladrillo y cerámica. Son edificios levantados en localidades pequeñas, pero con soluciones arquitectónicas complejas. En conjunto, muestran que el mudéjar no fue algo excepcional, sino una forma habitual de construir en buena parte del territorio. Un estilo amplio y conectado Más allá de los grandes núcleos, el mudéjar aparece repartido por muchas otras localidades. En Tarazona, la catedral de Santa María de la Huerta combina gótico y mudéjar en su cimborrio y su claustro. En Daroca, la torre de Santo Domingo de Silos y el palacio de los Luna reflejan la presencia del estilo tanto en arquitectura religiosa como civil. En Utebo, Tauste, Montalbán o Mesones de Isuela, las torres mudéjares siguen marcando la silueta urbana con sus frisos de esquinillas y cerámica vidriada. En el valle del Jiloca, iglesias como la de San Martín de Tours en Morata de Jiloca o las torres de Báguena y Fuentes de Jiloca muestran la evolución tardía del estilo ya en el siglo XVI. El resultado es un conjunto amplio y conectado, que no se limita a un solo enclave. Recorrer el mudéjar aragonés no implica seguir una ruta cerrada, sino entender que forma parte del paisaje de la comunidad. Está por todos lados, y esa presencia constante es lo que explica que hoy se considere uno de los patrimonios más singulares de Aragón.

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Aunque Teruel fue el primer conjunto reconocido por la UNESCO, el mudéjar aragonés va mucho más allá. Zaragoza, Calatayud, Tarazona o pequeñas localidades del valle del Jalón conservan torres y templos que explican cómo evolucionó este estilo durante siglos En busca del sol de invierno: seis destinos más que agradables para un plan de pocos días La palabra ‘mudéjar’ se utilizaba para referirse a los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la Reconquista, y su arquitectura es fruto directo de esa convivencia, con técnicas y formas de tradición islámica aplicadas a edificios promovidos por la sociedad cristiana. La importancia y la coherencia de este conjunto llevaron a la UNESCO a declarar en 1986 el mudéjar de Teruel como Patrimonio de la Humanidad, una protección que en 2001 se amplió a otros monumentos destacados de la comunidad.  Desde entonces, hablar del mudéjar aragonés no es solo hablar de un estilo artístico, sino de un paisaje cultural que aparece en grandes capitales y en pequeños pueblos. En este recorrido pasamos por algunos de los lugares donde mejor se entiende qué es, cómo surge y por qué sigue siendo uno de los grandes rasgos distintivos del patrimonio aragonés. Qué es el mudéjar aragonés y qué lo hace diferente Aunque el mudéjar existe en otros puntos de España, el de Aragón lo reconocemos fácilmente. Aquí el mudéjar se desarrolla entre los siglos XII y XVII, por lo que no es algo puntual ni una moda breve, sino una forma de construir que se mantiene durante siglos gracias a la continuidad de talleres especializados. Esa duración explica que hoy podamos hablar de un conjunto muy bien definido. Uno de los rasgos más visibles es el uso del ladrillo como material principal. No solo por economía, sino también por la escasez de piedra en amplias zonas del territorio y por pura tradición constructiva. A partir de ahí, la decoración adquiere un peso fundamental: torres que recuerdan a los antiguos alminares islámicos, con estructura interior y escaleras entre muros, fachadas decoradas con dibujos geométricos de rombos, frisos de esquinillas, cerámica vidriada incrustada en tonos verdes y blancos, arcos mixtilíneos y cubiertas de madera pintadas con escenas religiosas, civiles o heráldicas. En el espacio rural aparece además el modelo de iglesia-fortaleza, muy característico con muros robustos y aspecto defensivo. El mudéjar no sustituye a los estilos anteriores, sino que se integra en iglesias románicas, templos góticos o edificios ya influenciados por el Renacimiento, por lo que esa capacidad de adaptación se convierte en una de sus principales claves. Teruel, la capital del mudéjar Hablar del mudéjar aragonés obliga a empezar por Teruel. Fue aquí donde en 1986 la UNESCO reconoció por primera vez este patrimonio, incluyendo la torre, el cimborrio y la techumbre de la Catedral de Santa María de Mediavilla, además de las torres de San Pedro, San Martín y El Salvador. La Catedral de Santa María de Mediavilla es una buena síntesis del estilo. Su torre, del siglo XIII, sigue el modelo de alminar adaptado a campanario cristiano, con decoración de ladrillo y cerámica. En el interior, la techumbre de madera pintada del siglo XIV es una de las mejor conservadas de Europa y ofrece un auténtico retrato de la sociedad medieval, con escenas religiosas, figuras fantásticas y representaciones de oficios. El cimborrio, ya del siglo XVI, demuestra que el mudéjar siguió activo incluso cuando el Renacimiento avanzaba en otros lugares. Muy cerca están las torres de San Martín y El Salvador, ambas del siglo XIV, que repiten el esquema de torre-puerta con abundante decoración geométrica y cerámica verde y blanca. La de San Pedro, algo anterior, forma parte de un conjunto que incluye también claustro e iglesia. En pocas calles se concentra un conjunto que permite entender cómo funcionaba esta arquitectura y por qué Teruel se ha convertido en su imagen más reconocible. Zaragoza: del palacio taifa al mudéjar urbano Zaragoza ofrece otra perspectiva. Aquí el mudéjar no se entiende sin tener en cuenta la herencia islámica previa. El Palacio de la Aljafería, construido en el siglo XI como residencia taifa, es anterior al mudéjar cristiano, pero sus arquerías y yeserías influyeron en el desarrollo posterior del estilo en la ciudad. La Seo del Salvador es uno de los mejores ejemplos de superposición de épocas. Levantada sobre la antigua mezquita mayor, combina románico, gótico, mudéjar y barroco. En el exterior, la Parroquieta y el cimborrio mudéjar forman parte de la ampliación de la declaración de Patrimonio Mundial de 2001. En el casco histórico, la iglesia de San Pablo, con su torre octogonal de 66 metros, y la de la Magdalena muestran cómo el modelo de torre alminar se integró en la arquitectura urbana. Son edificios situados en antiguos barrios populares, lo que deja claro que el mudéjar no fue solo arquitectura monumental, sino también parte de la construcción cotidiana. Calatayud y el paisaje de las iglesias-fortaleza El valle del Jalón concentra otro de los grandes focos del mudéjar aragonés. En Calatayud, la colegiata de Santa María destaca por su torre octogonal y su claustro mudéjar. En la misma ciudad, las iglesias de San Andrés y San Pedro de los Francos completan un diseño urbano dominado por el ladrillo. En los alrededores aparecen algunos de los mejores ejemplos de iglesia-fortaleza del siglo XIV. Santa María de Tobed, incluida también en la lista de Patrimonio Mundial, combina un exterior robusto y compacto con una rica decoración interior. En Cervera de la Cañada, la iglesia de Santa Tecla mantiene ese mismo carácter defensivo, mientras que en Torralba de Ribota, San Félix destaca por la variedad cromática de su decoración en ladrillo y cerámica. Son edificios levantados en localidades pequeñas, pero con soluciones arquitectónicas complejas. En conjunto, muestran que el mudéjar no fue algo excepcional, sino una forma habitual de construir en buena parte del territorio. Un estilo amplio y conectado Más allá de los grandes núcleos, el mudéjar aparece repartido por muchas otras localidades. En Tarazona, la catedral de Santa María de la Huerta combina gótico y mudéjar en su cimborrio y su claustro. En Daroca, la torre de Santo Domingo de Silos y el palacio de los Luna reflejan la presencia del estilo tanto en arquitectura religiosa como civil. En Utebo, Tauste, Montalbán o Mesones de Isuela, las torres mudéjares siguen marcando la silueta urbana con sus frisos de esquinillas y cerámica vidriada. En el valle del Jiloca, iglesias como la de San Martín de Tours en Morata de Jiloca o las torres de Báguena y Fuentes de Jiloca muestran la evolución tardía del estilo ya en el siglo XVI. El resultado es un conjunto amplio y conectado, que no se limita a un solo enclave. Recorrer el mudéjar aragonés no implica seguir una ruta cerrada, sino entender que forma parte del paisaje de la comunidad. Está por todos lados, y esa presencia constante es lo que explica que hoy se considere uno de los patrimonios más singulares de Aragón.

Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario 'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante En cada vez más bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario. No se trata de una caída del consumo de cerveza. España sigue siendo un país de barra. Lo que está cambiando es la medida. Una medida que organizaba el consumo La caña no era solo un formato pequeño. También marcaba un ritmo. Permitía beber antes de que la cerveza perdiera frío, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la lógica del “una más y nos vamos”. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa dinámica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos. En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversación y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisión no responde únicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones prácticas. Cuestión de eficiencia Para entender el fenómeno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos más grandes exigen menos personal, algo que para proyectos pequeños supone mucho esfuerzo. “El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta”, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrileño barrio de Prosperidad. “Con nada que seas un poco avispado y le saques también una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las cañas no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra”, continúa.  Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atención a las mesas quede comprometido. Miguel García, propietario del restaurante de comida tradicional La Montaña, lo plantea también en términos prácticos: “Una caña te obliga a hacer muchos más movimientos en la sala e implica más tiempo. Es lo mismo que ocurría antes con el jamón. En los bares casi siempre había una pata y una persona cortando, pero ahora tienes blísters de jamón cortado que se adaptan al plato”. La comparación con el jamón no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza pequeña pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el cálculo pesa. La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales Los hosteleros insisten cada vez más en que la diferencia no se mide únicamente en el margen de beneficio entre una caña y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energía y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma más amplia. No es solo cuánto deja cada consumición, sino cuánto tiempo exige servirla, cuánta cristalería hay que lavar y cuánto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuación entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene más que ver con la gestión diaria que con unos céntimos más o menos en el precio final. El contexto general del sector también ayuda a entender el cambio. España sigue siendo un país cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Según los últimos informes sectoriales, el consumo per cápita ronda los 52 litros por persona al año y se ha estabilizado en los últimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hostelería continúa siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los últimos años.  Un mapa con acentos propios La cerveza pequeña nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el País Vasco se pide zurito; en Aragón, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botellín pequeño. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar española. Lo que ahora se pierde no es solo la terminología, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: “Para mí la caña o el botellín está asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar más lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares”. Este contraste entre entornos más pequeños y grandes capitales refleja también una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es más pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo más controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotación de mesas más exigente, el doble se impone con mayor facilidad. El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir El cambio de formato tiene también consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradición de tapa incluida como Granada, Jaén o Almería, durante años fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de cañas, cada una acompañada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en función de la misma. Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco cañas. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez más tensionados bolsillos. Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera No obstante, la fórmula de doble y ración también encuentra sus defensores. “La medida del doble me resulta perfecta. Una caña es poco más que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo”, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.  Lucía Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: “Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la caña, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble”, comenta. Para ella, la cuestión no es económica, sino de elección. El problema no es pagar más, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato pequeño aunque el precio sea idéntico. Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido también a nuevas formas de salir, como el “tardeo” o el vermú torero —empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades pequeñas y pueblos—, que han transformado el consumo asociado a los bares. “La caña para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay más cultura de alargar el aperitivo y lo que surja”, asegura Sara Calleja, de 34 años.  Terrazas, turismo y estandarización El auge de las terrazas en los últimos años también ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presión por atender a más clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia turística, además, el formato grande resulta más reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo más que apunta a la gastrificación que acusan las principales capitales mundiales.  La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La caña sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra continúa siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas pequeñas. Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco más de treinta años acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la caña no es un gesto nostálgico, sino una decisión consciente: “La defiendo porque su uso es cada vez más residual. No la tengo especialmente barata —cuesta 2,20 euros—, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid”, explica. Para él, eliminar el formato pequeño supone renunciar a una parte de esa identidad. “Si pretendemos ser un lugar confortable para el día a día, tiene que haber formatos más pequeños para beber”. Morales, que además es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento técnico en defensa de la medida clásica. “Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor”. Es decir, no se trata solo de tradición o costumbre, sino también de condiciones óptimas de consumo. Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor Pablo Morales — Hostelero Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La caña quizá sea solo un vaso pequeño, pero durante décadas organizó la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar español no se decida en el tamaño del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de cómo se vive en las ciudades.

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Son muchos los bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, en los que la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario 'Gastrificación' o por qué acabamos comiendo exactamente lo mismo en cualquier restaurante En cada vez más bares, sobre todo en terrazas y zonas céntricas, la caña ya no es el formato estándar. En su lugar se ofrecen dobles, copas o tercios. En algunos casos, directamente, el vaso de caña ha desaparecido del inventario. No se trata de una caída del consumo de cerveza. España sigue siendo un país de barra. Lo que está cambiando es la medida. Una medida que organizaba el consumo La caña no era solo un formato pequeño. También marcaba un ritmo. Permitía beber antes de que la cerveza perdiera frío, facilitaba las rondas cortas y encajaba bien en la lógica del “una más y nos vamos”. El consumo se fragmentaba de forma natural. El doble modifica esa dinámica. Reduce la frecuencia del pedido y concentra la bebida en menos momentos. En apariencia es solo una diferencia de volumen, pero ese ajuste altera la forma en que se organiza la conversación y la estancia en el bar. En muchos locales, la decisión no responde únicamente a una preferencia del cliente, sino a cuestiones prácticas. Cuestión de eficiencia Para entender el fenómeno hay que situarse al otro lado del mostrador. Para los hosteleros los formatos más grandes exigen menos personal, algo que para proyectos pequeños supone mucho esfuerzo. “El problema es que con las mesas grandes, si piden vino tienes la bebida resuelta”, explica Sergio Guijarro, al frente de Marzeah taberna, en el madrileño barrio de Prosperidad. “Con nada que seas un poco avispado y le saques también una jarra de agua, tienes el servicio de bebidas atendido. Pero con las cañas no ocurre igual. Muchas veces cuando acabas de llevar una a la mesa te piden otra”, continúa.  Esa diferencia de frecuencia hace que la calidad del servicio y la atención a las mesas quede comprometido. Miguel García, propietario del restaurante de comida tradicional La Montaña, lo plantea también en términos prácticos: “Una caña te obliga a hacer muchos más movimientos en la sala e implica más tiempo. Es lo mismo que ocurría antes con el jamón. En los bares casi siempre había una pata y una persona cortando, pero ahora tienes blísters de jamón cortado que se adaptan al plato”. La comparación con el jamón no es casual. Igual que el corte al momento fue sustituido en muchos locales por formatos envasados por razones de rentabilidad y rapidez, la cerveza pequeña pierde atractivo en contextos donde el servicio debe optimizarse. La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales y, en un sector con plantillas ajustadas y costes al alza, el cálculo pesa. La caña exige repetición constante. Más rondas implican más trabajo para el mismo número de comensales Los hosteleros insisten cada vez más en que la diferencia no se mide únicamente en el margen de beneficio entre una caña y un doble. En un contexto de encarecimiento de materias primas, subida de la energía y crisis de personal, la rentabilidad se calcula de forma más amplia. No es solo cuánto deja cada consumición, sino cuánto tiempo exige servirla, cuánta cristalería hay que lavar y cuánto personal se necesita para sostener ese ritmo. En esa ecuación entran factores menos visibles para el cliente, como el coste del agua, los detergentes o las horas de trabajo dedicadas a recoger y limpiar vasos. La diferencia entre formatos, explican los consultados, tiene más que ver con la gestión diaria que con unos céntimos más o menos en el precio final. El contexto general del sector también ayuda a entender el cambio. España sigue siendo un país cervecero, pero el consumo ya no crece como antes. Según los últimos informes sectoriales, el consumo per cápita ronda los 52 litros por persona al año y se ha estabilizado en los últimos ejercicios, con ligeros descensos tras la pandemia. La hostelería continúa siendo el principal canal de consumo, aunque el reparto entre lo que se bebe en casa y fuera ha cambiado en los últimos años.  Un mapa con acentos propios La cerveza pequeña nunca fue exactamente igual en todo el mapa. En el País Vasco se pide zurito; en Aragón, penalti; en muchas zonas, quinto cuando se trata del botellín pequeño. La diversidad de nombres forma parte de la cultura de bar española. Lo que ahora se pierde no es solo la terminología, sino la presencia misma del formato. Leticia Pinto lo explica desde su experiencia personal: “Para mí la caña o el botellín está asociado a mi pueblo, en Zamora, donde pido ese formato porque normalmente nos juntamos muchos, vamos a rondas, y eso me permite controlar más lo que estoy bebiendo. Pero en Madrid, donde resido, siempre pido doble casi por costumbre y creo que los quintos ya ni los veo por los bares”. Este contraste entre entornos más pequeños y grandes capitales refleja también una manera de socializar diferente. En reuniones numerosas y contextos donde el ritmo es más pausado, el formato reducido permite acompasar el consumo más controlado. En ciudades como Madrid, donde el servicio en terraza es intenso y la rotación de mesas más exigente, el doble se impone con mayor facilidad. El efecto en la cultura de la tapa y las nuevas formas de salir El cambio de formato tiene también consecuencias en la forma de comer del cliente. En ciudades con tradición de tapa incluida como Granada, Jaén o Almería, durante años fue habitual cenar a base de rondas sucesivas de cañas, cada una acompañada de su platillo. En muchas ocasiones, la tapa pasaba a ser parte de la identidad de un determinado local, y determinaba que los parroquianos se decidieran por uno u otro bar en función de la misma. Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera. Dos consumiciones no siempre mantienen el mismo equilibrio entre bebida y comida que cinco cañas. Para sostener el ritmo, el grupo suele terminar pidiendo raciones que acaban por pesar en los cada vez más tensionados bolsillos. Cuatro o cinco consumiciones podían equivaler a una comida informal sin necesidad de pedir platos adicionales. Con el doble como medida dominante, esa ecuación se altera No obstante, la fórmula de doble y ración también encuentra sus defensores. “La medida del doble me resulta perfecta. Una caña es poco más que dos tragos cuando tienes sed, mientras que con el doble da para disfrutar y comer al mismo tiempo”, asegura el consumidor Juan Antonio Carrera.  Lucía Aguirre, sin embargo, lo vive de otra manera: “Me da mucha rabia que en sitios como el 100 Montaditos me digan que vale lo mismo el doble que la caña, porque no me interesa el doble. Prefiero que me den vasitos y dividirla antes que tomarme un doble”, comenta. Para ella, la cuestión no es económica, sino de elección. El problema no es pagar más, sino que desaparezca la posibilidad de elegir un formato pequeño aunque el precio sea idéntico. Un mayor porcentaje de alcohol en el vaso ha contribuido también a nuevas formas de salir, como el “tardeo” o el vermú torero —empalmar el aperitivo con las copas nocturnas, propio de ciudades pequeñas y pueblos—, que han transformado el consumo asociado a los bares. “La caña para un aperitivo antes de comer en casa era genial, pero ya hay más cultura de alargar el aperitivo y lo que surja”, asegura Sara Calleja, de 34 años.  Terrazas, turismo y estandarización El auge de las terrazas en los últimos años también ha influido. La pandemia impuso mesas dispersas, distancias mayores y la presión por atender a más clientes en el menor tiempo posible. En zonas con fuerte presencia turística, además, el formato grande resulta más reconocible. La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros. Un rasgo más que apunta a la gastrificación que acusan las principales capitales mundiales.  La pinta o el vaso amplio encajan mejor en modelos internacionales de consumo. La caña, más localizada culturalmente, pierde terreno frente a medidas que resultan familiares para visitantes extranjeros Fuera de estos grandes centros, sin embargo, la resistencia persiste. La caña sigue presente en bares de barrio, en locales donde la barra continúa siendo el centro de la actividad y donde el trato cercano compensa el esfuerzo adicional que implica servir varias rondas pequeñas. Pablo Morales, hostelero en la zona de Alto de Extremadura, que con poco más de treinta años acaba de inaugurar su tercer local, se ha convertido en uno de los defensores del bar y la taberna de barrio como espacio cotidiano. En su caso, la caña no es un gesto nostálgico, sino una decisión consciente: “La defiendo porque su uso es cada vez más residual. No la tengo especialmente barata —cuesta 2,20 euros—, pero forma parte del patrimonio de las barras de Madrid”, explica. Para él, eliminar el formato pequeño supone renunciar a una parte de esa identidad. “Si pretendemos ser un lugar confortable para el día a día, tiene que haber formatos más pequeños para beber”. Morales, que además es especialista certificado en cerveza, introduce un argumento técnico en defensa de la medida clásica. “Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor”. Es decir, no se trata solo de tradición o costumbre, sino también de condiciones óptimas de consumo. Organolépticamente, es un tamaño perfecto para que la cerveza mantenga la carbonatación, la temperatura y el sabor Pablo Morales — Hostelero Cuando un formato deja de ser rentable, deja de ser habitual. Y cuando deja de ser habitual, termina por parecer prescindible. La caña quizá sea solo un vaso pequeño, pero durante décadas organizó la manera de beber, de comer tapas y de reunirse sin demasiadas ceremonias. Puede que el futuro del bar español no se decida en el tamaño del vaso, pero el modo en que bebemos dice bastante de cómo se vive en las ciudades.

در مراسم چهلم آرنیکا دباغ که در شهر گرگان برگزار شد، خانواده و حاضران با ترانه‌ای که مورد علاقه آرنیکا بود هم‌خوانی کردند. در انتها حضار کبوترهایی را به یاد این کشته‌شده اعتراضات دی آزاد کردند. آرنیکا دباغ ۱۵ ساله و قهرمان شنا بود.

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مارک لوین، ‌مجری و مفسر مشهور آمریکایی، روز شنبه ۲ اسفند با انتشار پیامی در شبکه اجتماعی ایکس، ‌جمهوری اسلامی را «یک رژیم تروریستی اسلامی، با تمایل نسل‌کشی در سراسر جهان» خواند و بر ضرورت سرنگون کردن آن تاکید کرد.

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Ataques aéreos israelenses mataram pelo menos dois palestinos em Gaza neste sábado (21/02), terceiro dia do Ramadã, o mês sagrado para os muçulmanos. Apesar do acordo de cessar-fogo firmado por Israel e Hamas em outubro, Tel Aviv segue violando a trégua no território. Os ataques ocorreram no campo de Jabalia, no norte de Gaza, e na […] Israel mata dois palestinos em Gaza no terceiro dia do Ramadã apareceu primeiro no Brasil de Fato.

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Ataques aéreos israelenses mataram pelo menos dois palestinos em Gaza neste sábado (21/02), terceiro dia do Ramadã, o mês sagrado para os muçulmanos. Apesar do acordo de cessar-fogo firmado por Israel e Hamas em outubro, Tel Aviv segue violando a trégua no território. Os ataques ocorreram no campo de Jabalia, no norte de Gaza, e na […] Israel mata dois palestinos em Gaza no terceiro dia do Ramadã apareceu primeiro no Brasil de Fato.

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La disputa por el relato histórico, el modelo educativo y el impacto de la cultura digital marcan hoy una batalla silenciosa que atraviesa generaciones. Entre memoria tergiversada, desigualdad estructural y algoritmos sin control, se juega la calidad democrática y el futuro político del país.

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Claudio Katz evalúa la coyuntura política argentina: ¿Milei está más cerca de la derrota que sufrió Macri en el 2017 o del triunfo que logró Menem al comienzo de la convertibilidad? Por Indymedia Argentina Indymedia: – Finalmente se aprobó la ley laboral en la Cámara de Diputados. ¿Qué opinás? Claudio Katz: – El gobierno consiguió los […]

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اگر شما خبرهای روز از آمریکا، ایران و جهان را در بخش شامگاهی دیده باشید، بی‌شک برای مطلع شدن از به روزرسانی‌های آن خبرها و خبرهای تکمیلی باید به سراغ خبرهای شبانگاهی بروید. خبرهای این بخش به تکمیل کردن خبرهای شامگاهی می‌پردازد.

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