Conservación - Las imágenes difundidas por agencias internacionales muestran por primera vez a este primate usando una estructura creada por personas para recuperar rutas que habían quedado interrumpidas por el asfalto
Los caminos abiertos en mitad de la selva cortan rutas que antes no tenían interrupciones y obligan a los animales a quedarse aislados en pequeños grupos. Los orangutanes de Sumatra viven en un único lugar del planeta, en la isla indonesia de Sumatra, y esa concentración los deja expuestos a cualquier cambio que afecte a su entorno. La pérdida de bosque y la fragmentación del territorio reducen su espacio, dificultan encontrar pareja y provocan problemas genéticos que deterioran su salud con el tiempo.
Esa situación explica por qué están en peligro crítico, con menos de 14.000 ejemplares en libertad y una tendencia que sigue bajando. Aun así, las personas pueden intervenir con medidas que mantengan conectados los hábitats y permitan que los animales sigan desplazándose entre zonas separadas.
La población en Sumatra cae por la pérdida de bosque
Un orangután de Sumatra ha sido grabado usando un puente de cuerdas para cruzar una carretera que fragmentaba su hábitat. El caso aparece recogido por Associated Press y AFP, y muestra por primera vez a esta especie utilizando una estructura artificial diseñada para mantener la conexión entre zonas de bosque. La grabación confirma que estas soluciones permiten recuperar rutas que habían quedado bloqueadas. La observación aporta una prueba evidente de que la intervención humana puede evitar el aislamiento de poblaciones enteras.
La conservación suma protección y liberación de ejemplares
La carretera de Lagan-Pagindar atraviesa una zona donde viven unos 350 orangutanes y separa dos áreas forestales, la reserva de Siranggas y el bosque protegido de Sikulaping. Esa división deja a los grupos aislados y favorece la endogamia, que provoca deformaciones y problemas de salud que terminan reduciendo la viabilidad de la población.
Erwin Alamsyah Siregar, director ejecutivo de Tangguh Hutan Khatulistiwa, explicó a AFP que la fragmentación del hábitat es “uno de los mayores desafíos de la conservación contemporánea”. Al mismo tiempo, esa carretera conecta pueblos remotos con servicios básicos, lo que obliga a encontrar soluciones que permitan mantener ambas funciones.
Un macho joven completa el cruce ante las cámaras
Para resolver ese problema, la ONG TaHuKah, la organización SOS y las autoridades locales instalaron cinco puentes de cuerdas en 2024 tras estudiar los nidos, los desplazamientos y la cobertura forestal. Cada estructura incluye cámaras que registran el paso de animales. Antes de detectar a los orangutanes, otras especies ya habían empezado a usar estos pasos elevados, como gibones, macacos de cola larga o ardillas gigantes. Ese uso previo mostraba que las estructuras funcionaban, pero faltaba comprobar si también servían para el primate más grande que vive en los árboles.
window.marfeel.cmd.push(['multimedia', function(multimedia) {
multimedia.initializeItem('yt-GsX6zZGfsFw-2757', 'youtube', 'GsX6zZGfsFw', document.getElementById('yt-GsX6zZGfsFw-2757'));
}]);
Las imágenes muestran a un macho joven avanzando por el puente, deteniéndose a mitad de camino para mirar hacia abajo y después continuar hasta el otro lado. Es la primera vez que se documenta a un orangután de Sumatra cruzando una infraestructura de este tipo. La organización SOS confirmó el hecho en un comunicado enviado a AFP y lo calificó como un precedente mundial para la especie.
El momento provocó una reacción inmediata en el equipo de conservación. Helen Buckland, directora ejecutiva de SOS, declaró a The Guardian que “deberías haber oído los gritos de alegría del equipo”. También señaló que “estos puentes colgantes demuestran que el desarrollo humano y la vida silvestre no tienen por qué estar reñidos” y añadió que “a veces, las soluciones más sencillas son las más efectivas”.
La vida en los árboles condiciona su supervivencia
Los orangutanes de Sumatra pasan más del 90% de su tiempo en los árboles y apenas bajan al suelo, sobre todo las hembras. Son el mayor mamífero arborícola y dependen de la continuidad del dosel forestal para moverse. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza los clasifica en peligro crítico, y su población se concentra en el norte de la isla. Esa dependencia del bosque continuo explica por qué cualquier ruptura en el hábitat tiene efectos inmediatos sobre su supervivencia.
La vida en los árboles condiciona su supervivencia
Además de proteger a los ejemplares que siguen en libertad, los equipos de conservación trabajan en la reintroducción de animales que fueron capturados como mascotas ilegales. Más de 260 orangutanes han sido liberados cerca del parque nacional Bukit Tigapuluh y en la reserva de Jantho Pine Forest. Esos movimientos buscan reforzar poblaciones que han quedado reducidas y mejorar sus posibilidades de reproducción.
Franc Bernhard Tumanggor, responsable del distrito de Pakpak Bharat, explicó que ver a un orangután cruzar ese puente demuestra que el desarrollo no tiene por qué romper la continuidad del bosque. Esa misma infraestructura que permitió mantener la conexión entre comunidades humanas también abrió de nuevo el paso entre dos zonas de selva que habían quedado separadas por el asfalto.